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4 tratamientos actuales contra la artritis

Casi 27 millones de personas en Estados Unidos viven con esta dolorosa enfermedad articular. Pero tú no tienes que sufrirla.

Stephen Barry, paciente de artritis

Nathaniel Welch/Redux; diseño de vestuario por Julie Bent

Stephen Barry, paciente con artritis.

In English l Stephen Barry no pudo recordar un solo instante en los últimos 10 años en que no le haya dolido la cadera. En muchas ocasiones, el dolor era tan intenso que apenas lograba subir a su bote, anclado en el muelle cercano a su residencia en Davidsonville, Maryland. El educador jubilado, de 64 años, tomaba medicamentos y se ejercitaba “religiosamente”, pero nada parecía ayudar.

Barry padece osteoartritis (OA), una enfermedad generalmente debilitante provocada principalmente por el deterioro de las articulaciones. En su forma más avanzada, la OA termina en la pérdida completa del cartílago en una articulación, motivando que los huesos de la articulación se froten entre sí. La OA afecta a unos 27 millones de personas en Estados Unidos, más que cualquier otra enfermedad, salvo la enfermedad cardíaca y el cáncer.

Hasta hace muy poco tiempo, los médicos tenían limitadas sus opciones de tratamiento: ejercicio físico, fármacos antiinflamatorios, fisioterapia y, más radical, el reemplazo de la articulación, que fue la alternativa que finalmente eligió Barry para obtener el alivio que necesitaba. Sin embargo, en los últimos años han aflorado tratamientos menos conocidos.

1. Alivio del dolor

En el 2010, la Food and Drug Administration (FDA, Administración de Alimentos y Medicamentos) aprobó el medicamento Cymbalta para el tratamiento del dolor asociado con la osteoartritis. Aprobado inicialmente en el 2004 para contrarrestar trastornos depresivos mayores (depresión severa), Cymbalta aumenta los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro, inhibiendo la percepción del dolor. Pero este producto no es efectivo en todos los pacientes. Es por eso que los investigadores están cada vez más entusiasmados con nuevas formas de bloquear los factores de crecimiento nervioso, que son proteínas presentes en células que se encuentran en grandes cantidades en quienes experimentan dolor crónico.

En particular, los médicos tienen muchas esperanzas en un medicamento llamado tanezumab, que aparentemente inhibe los factores de crecimiento nervioso. En el 2010, la FDA detuvo ensayos clínicos de tanezumab luego de que empeorara la osteoartritis en algunos pacientes. Después de reanalizar los datos, la FDA ha liberado el camino para que se retomen los ensayos clínico con mayores controles.

2. Inyecciones

Nuestras articulaciones están bañadas en líquido sinovial, que es una sustancia gelatinosa transparente que las lubrica. Dentro del líquido sinovial hay ácido hialurónico, que se descompone en aquellas personas que padecen OA. Con frecuencia, los médicos inyectan ácido hialurónico sintético en las articulaciones de sus pacientes para reducir el dolor. “Diría que el 70% de mis pacientes se sienten un 70% mejor”, expresa el Dr. Fred Redfern, M.D., cirujano ortopeda de Henderson, Nevada, quien trata a cientos de pacientes de este modo. “Permite ganar tiempo, y los efectos secundarios son poco frecuentes”.

Las inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP) —que implican extraer sangre de un paciente, centrifugarla para separar las plaquetas y luego inyectar las plaquetas concentradas en una articulación— también han demostrado ser muy promisorias. En un estudio realizado el año pasado, se les inyectó PRP en la rodilla a 15 pacientes y se los monitoreó durante 12 meses. En la mayoría de los casos, el dolor se redujo.

Incluso más recientemente se usaron inyecciones de células madre para tratar lesiones de rodilla, especialmente en atletas profesionales. Un estudio publicado en enero en la revista Journal of Bone and Joint Surgery halló que los pacientes con osteoartritis que recibieron inyecciones de células madre también experimentaron menos dolor.

3. Distracción

Tal como sugiere su nombre, este procedimiento consiste en aliviar la tensión sobre una articulación mediante un armazón metálico externo que se sitúa alrededor de la articulación y va anclado o fijado quirúrgicamente a los huesos ubicados por encima y por debajo de dicha articulación. El armazón absorbe el peso, pero el verdadero beneficio proviene de la separación de los huesos. Al separarse, los extremos de los huesos se tornan más suaves, mejorando el flujo sanguíneo y estimulando el crecimiento del cartílago. Un estudio publicado el año pasado en Osteoarthritis and Cartilage mostró que 15 de cada 23 pacientes europeos con osteoartritis avanzada registraron una marcada disminución del dolor y una mejora en la función articular por dos años luego de la distracción de rodilla.

La distracción no presenta desventajas. La distracción de rodilla no es muy frecuente en EE.UU. (la mayoría de los pacientes opta por un reemplazo total de rodilla). El armazón se deja colocado por meses. El proceso de rehabilitación es largo. Y el cartílago fabricado puede ser menos durable que el cartílago natural. Sin embargo, el Dr. Annunziato Amendola, M.D., director del Sports Medicine Center (centro de medicina del deporte) de la University of Iowa, dice que la mayoría de sus pacientes con distracción de tobillo “están muy bien”.

4. Reemplazo de cartílago

Debido a que es la pérdida de cartílago lo que torna la osteoartritis tan dolorosa, los investigadores han centrado su atención en encontrar formas de reemplazar este tejido conectivo. El  implante autólogo de condrocitos (ACI, por sus siglas en inglés) consiste en que el médico tome una pequeña porción de cartílago de la articulación del paciente, cultive las células —condrocitos—, selle el área afectada e inyecte las células cultivadas por debajo del sello. Por más prometedor que parezca, el ACI solo es efectivo cuando la artritis es contenida en un área relativamente pequeña.

Ese es el motivo por el cual los médicos están entusiasmados con un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, en el que científicos lograron estimular células madre de la médula ósea para que actúen como cartílago. “Descubre algo que regenere el cartílago y tendrás el Santo Grial”, dice el Dr. Eric Ruderman, M.D., profesor de Medicina, división Reumatología, en la Northwestern University de Chicago.

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