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El cuidado familiar supone una gran carga para la salud, las finanzas y el empleo del cuidador

Un nuevo informe de AARP revela que aproximadamente 1 de cada 4 cuidadores dice que prestar cuidados ha empeorado su propia salud.

Izquierda: Bobbie Brashear, Jr. aprende a caminar de nuevo después de un derrame cerebral. Derecha: Bobbie Brashear, Jr. (centro) con su hija Jennifer, su hijo Brandon y tres nietos durante una visita a una librería.

Cortesía de JENNIFER GLOVER

Izquierda: Bobbie Brashear, Jr. aprende a caminar de nuevo después de un derrame cerebral. Derecha: Bobbie Brashear, Jr. (centro) con su hija Jennifer, su hijo Brandon y tres nietos durante una visita a una librería.

In English | Jennifer Glover no se queja, pero su vida se ha visto gravemente afectada por el triple efecto negativo que representa el cuidado familiar.

Cuidar a su padre de manera intermitente durante los últimos cuatro años ha tenido un serio impacto en sus finanzas, su empleo y su salud.

Atrás quedó su prestigioso empleo encargada de supervisar a 70 personas, a nivel internacional. La prestación de cuidados ha disminuido seriamente los fondos de su cuenta bancaria, obligando a Glover y a su esposo, Lyal Glover, a mudarse a una vivienda más pequeña y adquirir deudas. Y la responsabilidad incesante ha afectado su propia salud, tanto física como emocional.

"Es como una realidad alternativa”, dice la residente de Bowie, Texas, de 45 años, cuyo padre divorciado de 64 años, Bobbie Brashear Jr., un maestro de escuela jubilado y entrenador de baloncesto, se mudó temporalmente con Glover y su esposo en varias ocasiones después de sufrir tres derrames cerebrales y, posteriormente, insuficiencia cardíaca congestiva. "Es un agotamiento continuo, pero no te das cuenta de los efectos a largo plazo. Te encuentras en constante estado de lucho o huida".

El cuidado familiar es duro, y cada vez se hace más difícil. Un nuevo informe, “Caregiving in the U.S. 2020” (El cuidado de los seres queridos en Estados Unidos en el 2020, en inglés), llevado a cabo por AARP en colaboración con la National Alliance for Caregiving (NAC), halló que ser un cuidador familiar deja una huella cada vez más profunda en las finanzas, el trabajo y la salud de aquellos que brindan cuidados a sus familiares sin recibir ninguna compensación.

Es más, ser un cuidador familiar no remunerado es una labor cada vez más desafiante a medida que los cuidadores se sienten halados en muchas direcciones distintas —a edades cada vez más jóvenes— para cuidar a un número creciente de familiares necesitados.

"No se trata de comprar leche para tu madre y llevársela a su casa”, explica Susan C. Reinhard, vicepresidenta sénior y directora del Instituto de Política Pública de AARP. "Implica administrar distintos medicamentos y brindar una atención compleja, y a veces incluso cuidar a varias personas".

"Caregiving in the U.S. 2020” es el más reciente de una serie de informes publicados desde 1997. Se basa en encuestas en línea realizadas en el 2019 a más de 1,392 cuidadores mayores de 18 años que cuidaron a un adulto durante el último año. Los resultados son reveladores.

Empleo

Seis de cada 10 cuidadores dicen que han experimentado al menos un impacto o cambio relacionado con su empleo como resultado de la prestación de cuidados. Alrededor del 53% de los encuestados indicaron que tuvieron que llegar tarde al trabajo, irse temprano o que se tomaron tiempo libre para poder brindar atención.

Salud

Casi el 25% de los cuidadores dicen que prestar cuidados ha empeorado su salud y 1 de cada 5 cuidadores familiares dice que su propia salud es regular o mala, comparado con el 17% en el 2015.

Finanzas

Aproximadamente 1 de cada 5 cuidadores experimenta una gran presión financiera causada por sus responsabilidades relacionadas al cuidado y un 45% han experimentado por lo menos un impacto financiero grave. Por ejemplo, un 28% dejaron de ahorrar; un 23% contrajeron más deudas; y un 22% usaron todos sus ahorros a corto plazo mientras que un 12% usaron todos sus ahorros a largo plazo. Alrededor de 2 de cada 10 han dejado de pagar cuentas o se atrasaron en los pagos. Y más de 1 de cada 10 dijeron que no han podido costear gastos básicos como alimentos.

Impacto económico del cuidado familiar

AARP

1 de cada 5 cuidadores tiene un impacto económico

AARP

Glover ha experimentado una penosa combinación de estos tres problemas, pero solo ha sido recientemente —cuando ha tenido un pequeño respiro del cuidado constante ya que Brashear ha regresado a su propio hogar— que es consciente del impacto emocional que ha sufrido su propia salud mental. Su papel actual de cuidadora requiere que administre los asuntos personales de su padre, supervise sus trámites médicos y de su seguro, y lo lleve a citas médicas.

"Una vez que te encuentras en el entorno de quien cuida de un ser querido, esto se convierte en tu vida, y tu vida anterior se vuelve irreconocible”, dice Glover, que no tiene hijos, por lo que le tocó ser la hermana encargada de las responsabilidades de cuidado familiar. "No sabes cómo recuperar tu vida anterior".

Además de ayudar a su padre, en una ocasión Glover tuvo que brindar alguna forma de cuidado para cuatro personas al mismo tiempo. Glover solo se arrepiente de no haber buscado antes ayuda emocional y práctica, más allá del apoyo que le proporciona su esposo, que para ella es merecedor de una "estrella dorada". Ella dice que los años dedicados a cuidar a su padre le recuerdan los años que vio cómo su madre cuidaba de su propia madre después de que esta sufriera un derrame cerebral. "A veces te toca a ti hacer lo que es necesario. Dejas de ocuparte de tu propia vida. Solo te preocupa cuidar a la persona que necesita ayuda", dice ella.

Una manera sencilla de aliviar la presión del tremendo impacto que sufren los cuidadores familiares es involucrar más a los proveedores de atención médica desde el principio, explica Reinhard, de AARP. Según indica el informe, solo un 29% de los proveedores de atención médica preguntan a los cuidadores familiares qué tipo de ayuda necesitan para el cuidado de la persona. Ella dice que es aún más preocupante el hecho de que solo un 13% de estos le preguntan al cuidador acerca de su cuidado personal. "No preguntan, "¿Cómo estás tú?", añade Reinhard.

Al mismo tiempo, muchos cuidadores han asumido esta difícil tarea sin tener a su disposición servicios y apoyo adecuados, a precios razonables. Por ejemplo, solo 3 de cada 10 dicen que la persona a su cargo recibe algún tipo de atención remunerada, revela el informe.

Tal vez la mejor manera de apoyar al cuidador sea que los proveedores de atención médica y de servicios sociales se comuniquen con este de manera más proactiva, dice Reinhard. También, ella añade, un mejor mantenimiento de los registros médicos e incluso un sistema abierto de notas sobre la persona que necesita los cuidados que puedan ser vistas por el paciente, el cuidador y los profesionales médicos, podría ayudar a aliviar parte de la carga del cuidador.

Aparte de estas posibles medidas, dice Glover, ella está considerando tomar un paso que la ha sorprendido totalmente: cambiar de carrera y convertirse en cuidadora profesional. En la actualidad está investigando programas de posgrado en psicología.

A pesar de todas las presiones financieras y emocionales de los últimos años, ella afirma que la experiencia la ha acercado mucho más a su padre. "Eso no tiene precio", añade ella. "Se siente bien ser la persona que asume la responsabilidad y estuvo presente".

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