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Guías para el cuidado de una persona mayor: aprovecha estos recursos e información.

 

Cuidados en el hogar: cómo ayudar a tus seres queridos a envejecer en casa

Consejos para mantener a un miembro mayor de la familia cómodo y seguro, ya sea en su casa o en la tuya.

Hija le sirve unas frutas a su papá

KALI9/GETTY IMAGES

In English | Más de 3 de cada 4 personas de 50 años o más desean permanecer en su hogar y en su comunidad a medida que envejecen, según una encuesta de AARP Research del 2018 (en inglés).

El cuidado familiar es un componente clave para hacer realidad ese deseo. Casi la mitad de los cuidadores familiares cuidan de personas que viven en su propio hogar, y un tercio de ellos comparten una residencia con la persona que recibe la atención.

Ayudar a un ser querido a envejecer en el hogar puede significar muchas cosas, desde pasar por su casa cada cierta cantidad días para comprobar que estén bien hasta ayudar a tu cónyuge o pareja con tareas tales como bañarse y preparar la comida, así como actividades que incluyen administración de medicamentos y poner inyecciones. Cualquiera que sea el nivel de cuidado que brindes, estos consejos pueden servirte para ayudar a tu ser querido a permanecer en el hogar el mayor tiempo y de la manera más cómoda posible.


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Elabora un plan

La planificación tanto a corto como a largo plazo es esencial. Necesitas estar al tanto del día a día, de las citas con el médico y del surtido de medicamentos recetados mientras piensas en el "qué pasaría si..." de la edad y el estado actual de tu familiar.

No puedes anticipar todas las situaciones, pero pensar sobre el futuro en este momento te ayudará a responder más rápida y eficazmente en caso de una emergencia. Y no enfrentes la situación solo. Recurre a otros para formar un equipo más extenso de familiares, amigos y otras personas que puedan ayudarte.

  • Define las tareas y llega a un consenso. Pregúntales a los miembros de tu equipo qué están dispuestos a hacer para contribuir a la atención de tu ser querido. Incluso si viven lejos, pueden realizar tareas como pagar las cuentas, pedir los medicamentos recetados y programar las citas médicas. Elabora un plan con ellos.
  • Sé honesto contigo mismo. ¿Qué estás dispuesto a hacer? Si las labores prácticas como ayudar a tu ser querido a bañarse te hacen sentir incómodo, pregunta si otro integrante del equipo puede hacerlas. O determinen si hay dinero disponible para contratar a alguien que ayude.
  • Haz un resumen del plan por escrito. Para evitar malentendidos, un registro escrito asegurará que todos los miembros de tu equipo, incluido tu ser querido, estén de acuerdo. Recuerda, por supuesto, que el plan probablemente evolucionará; actualízalo a medida que pase el tiempo.

Haz adaptaciones de seguridad

Si a la persona que cuidas le cuesta trabajo desplazarse, o tiene problemas de visión o audición, debes pensar en maneras de lograr que el hogar sea menos peligroso.

Considera la posibilidad de consultar a un profesional, como un terapeuta ocupacional, un administrador de atención geriátrica o un especialista en envejecimiento en el hogar, que pueda evaluar el hogar y hacer recomendaciones. Debes estar alerta a las necesidades cambiantes.

  • Haz cambios sencillos para prevenir caídas. Algunos cambios básicos y de bajo costo incluyen la eliminación de riesgos de caídas (como alfombras), asegurarte de que la vivienda esté bien iluminada (usa luces nocturnas automáticas) e instalar asientos de ducha ajustables, barras de agarre y pasamanos.
  • Ajusta el plan para tomar en cuenta la demencia. La demencia trae consigo inquietudes particulares sobre el deambular y autolesiones, pero hay muchas maneras de reducir los riesgos. Algunos ejemplos incluyen la instalación de cerraduras remotas, la desactivación de la estufa cuando no está en uso y el mantenimiento de la temperatura del calentador de agua a 120 grados Fahrenheit o menos.
  • Si es necesario, haz modificaciones más extensas. Si las limitaciones físicas son más severas, tal vez tengas que emplear a un contratista para realizar cambios estructurales, como instalar rampas para silla de ruedas, encimeras ajustables y puertas más anchas.

Maneja las necesidades de atención de salud

El cuidado de un familiar de edad avanzada o con enfermedades crónicas puede implicar el llevar a cabo algunas tareas médicas básicas y el seguimiento de una mezcla confusa de medicamentos para una serie de dolencias. La clave es mantenerte organizado y saber cómo obtener la ayuda que necesitas.

  • Mantente al tanto de los medicamentos. Elabora y mantén una lista actualizada de medicamentos que incluya el nombre, la dosis, el médico que lo recetó y otra información pertinente; este es un documento útil para llevar a las citas médicas.
  • Prepárate para realizar tareas médicas. Después de la hospitalización de un ser querido, muchos cuidadores familiares deben realizar tareas difíciles en el hogar, como inyectar medicamentos e insertar catéteres. Obtén instrucciones detalladas e incluso una demostración de cómo llevar a cabo los procedimientos necesarios antes de salir del hospital.
  • Obtén servicios de salud en el hogar. Medicare cubrirá ciertos servicios en el hogar considerados médicamente necesarios, que incluyen atención de enfermería especializada a tiempo parcial o intermitente; o terapia física, ocupacional o del habla. Un paciente que se considera está confinado en su hogar o a quien le es imposible ir al consultorio del médico podría reunir los requisitos para recibir estos servicios de manera continua.

Mantén un estilo de vida saludable

Brindar cuidados puede consumirte, en especial si compartes una vivienda con la persona que cuidas. Puede que tengas que desempeñar los papeles de enfermero, consejero personal, especialista en nutrición y director social.

Todas estas funciones son importantes para mantener la salud física y mental de tu ser querido. Pero no descuides tu propia salud.

  • Atiende las necesidades sociales. El aislamiento y la soledad suelen asociarse a una salud más deficiente. Por eso, ayudar a tu ser querido (y a ti mismo) a evitarlos es una parte clave de los cuidados. Podrías buscar un programa comunitario de arte para adultos mayores, invitar a amigos y familiares a visitar, o salir juntos a comer.
  • Mantente al tanto de la nutrición. Ten en cuenta las restricciones en la dieta y anima a tu ser querido a mantener una alimentación equilibrada y a evitar los alimentos procesados. Averigua sobre programas de comidas a domicilio y asegúrate de que tu ser querido beba líquido en abundancia; la deshidratación puede causar desmayos, dolores de cabeza y otros trastornos.
  • Fomenta el ejercicio. Mantenerse en movimiento puede ayudar a las personas mayores a conservar la fuerza, el equilibrio, la energía y la salud cerebral, entre otras cosas. Las capacidades de tu ser querido variarán y debes consultarlo con el médico, pero la rutina de ejercicios podría incluir actividades como caminatas, yoga sentado, natación y levantar pesas livianas.
  • Define límites para la relación. Todo el mundo necesita un nivel de privacidad, en especial si la persona que cuidas vive contigo y tu cónyuge o pareja. Idealmente, debes tener alguna separación entre las áreas comunes y ser capaz de programar tiempo juntos como pareja.

Busca ayuda

Dependiendo de la gravedad de los problemas de tu ser querido, es posible que necesites un poco de ayuda (¡o mucha!).

Cuenta con tu equipo para que te ayude con algunas tareas de cuido o te reemplace para que puedas descansar. No te sientas culpable: tu propia salud —y la calidad de los cuidados que brindas— sufrirán si intentas hacer todo y no tomas tiempo para ti mismo.

  • Pide ayuda a amigos y familiares. Puede haber muchas personas en tu vida a quienes les gustaría, o por lo menos estarían dispuestas, a darte una mano si la pidieras. Tal vez alguien podría pasar a buscar un medicamento recetado la próxima vez que vaya a la farmacia, o un vecino podría traer comida una vez a la semana.
  • Contrata a alguien para algunas tareas del hogar. Considera pagar por servicios relativamente menores que te aliviarán la carga, como la limpieza semanal de la vivienda, el cuidado del jardín o la entrega de comestibles. Si no vives con tu ser querido, quizás puedas hacer lo mismo en tu propio hogar.
  • Contrata cuidados en el hogar. Puedes hacerlo por medio de una agencia o contratar a un cuidador directamente. De cualquier manera, verifica las referencias y los antecedentes, y luego supervisa con cuidado el desempeño (abundan las historias que recomiendan precaución). Es sensato confiar en la opinión de otros. Pídeles recomendaciones a otros cuidadores.
  • Cuida de tu salud mental. Como cuidador, corres un mayor riesgo de estar estresado y deprimirte. Si uno de estos problemas se agrava, busca ayuda de un profesional de salud mental. Y piensa en comunicarte con otras personas que cuidan de sus seres queridos para compartir apoyo y consejos.

Las personas quieren envejecer en su hogar

Una encuesta de AARP del 2018 entre adultos encontró que casi dos tercios desean permanecer en su residencia actual el mayor tiempo posible. Ese deseo se hace más fuerte a medida que envejecen.

  • Encuestados de 18 a 49 años: 53%
  • 50+: 76%
  • 65+: 86%

El estudio también descubrió que la mitad de los adultos ya comparten o estarían dispuestos a compartir un hogar a medida que envejecen. Entre los que no querían compartir una vivienda o no estaban seguros de hacerlo, casi 6 de cada 10 dijeron que lo reconsiderarían si necesitaran ayuda con sus actividades diarias, como ir de compras al supermercado y hacer las tareas domésticas.

Fuente: "Preferencias sobre hogar y comunidad del 2018: Una encuesta nacional de adultos de 18 años o más", de AARP Research

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