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Cómo coordinar el cuidado de un ser querido Skip to content
 

Cómo conducir una reunión familiar sobre el cuidado de un ser querido

Las claves para crear consenso y asegurar que todos se adapten a los cambios.

Dos mujeres conversan en una reunión familiar

GETTY IMAGES

Cómo preparar el terreno para una reunión familiar sobre el cuidado de un ser querido.

In English | No es que ella no quería encontrarse con sus hermanas mayores. Para Navidad, Pascuas y en todos los cumpleaños, se llevaban bien. Pero cuando le sugerí a mi clienta Sabrina, de 52 años, que invitara a sus hermanas a una reunión familiar para hablar sobre la prestación de cuidados luego de escucharla quejarse de que ellas no ayudaban con el cuidado de su padre anciano, su respuesta sonó pesimista. "No creo que vengan", dijo. Luego agregó: "Y si vienen, no le dirán a usted la verdad sobre qué es lo que van a hacer. Solamente me criticarán".


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La falta de confianza de Sabrina en ellas era impresionante. ¿No buscaban todas lo mejor para su padre y para ellas? Le sugerí que tratáramos de reunirnos de todas maneras. Después de algunas semanas, accedió a regañadientes.

La reunión que se llevó a cabo en mi oficina fue una sorpresa. Si bien todas estuvieron de acuerdo en que Sabrina era la cuidadora principal, ella estaba anormalmente callada, como si —en presencia de sus hermanas— se hubiera vuelto a convertir en la indefensa hermana menor. Pero sus hermanas, cuatro y cinco años mayores que ella, no expresaron críticas ni se mostraron autoritarias. Felicitaron a Sabrina por lo bien que se estaba ocupando del padre. También dijeron que siempre pensaron en colaborar más pero no querían interferir con la labor de Sabrina, porque parecía que para ella era muy importante estar al frente de la tarea. Le pregunté a Sabrina si aceptaría ayuda de sus hermanas ahora. Ella afirmó con la cabeza. Dedicamos entonces el resto de la reunión a generar ideas sobre cómo podían ayudar efectivamente las hermanas.

No todas las reuniones familiares son tan reveladoras de la dinámica interpersonal entre los miembros de la familia, ni tan exitosas en el diseño de planes prácticos para la prestación de cuidados. A veces hay argumentos acalorados sobre el diagnóstico y las necesidades del ser querido, o sobre quién debería realizar cuáles tareas del cuidado, e incluso sobre quién ha sido el familiar más responsable desde la infancia. Pero más que cualquier otro acontecimiento durante los años en que es necesario cuidar a un ser querido, la reunión familiar ofrece la posibilidad de unir a los familiares en un equipo sólido, tanto durante la etapa de cuidados como después.

¿Cómo realizar reuniones familiares que promuevan un mayor compromiso (no desacuerdo) y planes más coordinados (en vez de divergentes)? A continuación te presentamos algunas ideas sobre qué puedes hacer:

Enviar invitaciones impresas. Bueno, no en sentido literal. Pero las conversaciones familiares sobre las necesidades de un ser querido no deben darse en forma desordenada en reuniones casuales o a través de llamadas telefónicas entre un familiar y otro en las que el mensaje cambia un poco cada vez. Debe haber un proceso formal con el que todos estén de acuerdo para reunir a los familiares —generalmente en una reunión trimestral en persona, de ser posible— para crear un sentido elevado de urgencia y propósito común con el fin de negociar un plan eficaz.

Preparar el escenario cuidadosamente. Los miembros de la familia que realmente quieren participar en la prestación de cuidados asistirán a la primera reunión. Posiblemente extrañen a quienes no asistan, y también los resientan, pero esas personas no deben ser el foco de las conversaciones subsiguientes. El organizador de la reunión debe subrayar la seriedad de lo que se va a considerar y dejar sentadas tres premisas:

1.    "El hecho de que estén aquí demuestra que ustedes se preocupan por nuestro querido familiar y por la familia como un todo. Gracias".

2.    "Tratémonos mutuamente con compasión y bondad en los meses venideros. Eso marcará una gran diferencia en la calidad de vida de nuestra persona querida y lo unidos que permaneceremos como familia compasiva en el futuro".

3.    "La expectativa es que cada uno de quienes estamos aquí contribuya al cuidado de alguna manera. Sin embargo, esas contribuciones probablemente no sean iguales y pueden cambiar con el tiempo. Todos debemos respetar y apreciar cada contribución".

Crear consenso, pero tolerar el desacuerdo honesto. Algunos miembros de la familia tendrán cierta tendencia a minimizar la seriedad de las discapacidades y las necesidades del ser querido, mientras que otros pueden tender a exagerar esas deficiencias. Es muy fácil que surjan desacuerdos sobre lo que está sucediendo. Para establecer un entendimiento generalizado de la situación médica, escanea y envía a todos los miembros del grupo las notas del médico relacionadas con las consultas del ser querido, los reportes de la terapia física, los resúmenes de alta del hospital, etc. Con frecuencia, esto es suficiente para alinear percepciones y opiniones. Si no se da así, sé paciente. A medida que transcurre el tiempo, habrá más pruebas del decaimiento del ser querido y ello seguramente creará por la fuerza una visión común de la crisis progresiva a la que se enfrentan.

Revisar los planes de acción con regularidad. Una vez conocida la crisis, los miembros del equipo pueden diseñar planes coordinados —en realidad, esta es una tarea en constante desarrollo— para apoyar mejor al ser querido. En cada reunión se debe preguntar a cada uno de los familiares qué desea y puede contribuir a la causa en ese momento, y entonces dividir las tareas de acuerdo con las respuestas. Ese proceso se debe repetir en las reuniones subsiguientes y el plan anterior se debe revisar —a veces sustancialmente— para reflejar las circunstancias y necesidades cambiantes tanto de la persona que recibe los cuidados como de cada familiar. Es muy raro que estas reuniones procedan perfectamente. Pero pueden ser una inversión de tiempo, energía y consideración mutua que dará beneficios en términos de un mejor cuidado y una mejor conexión entre los cuidadores.

Barry J. Jacobs, psicólogo clínico y terapeuta familiar, es miembro del panel asesor sobre la prestación de cuidados de AARP y coautor del libro de AARP Meditations for Caregivers (Da Capo, 2016). Síguelo en Twitter, @drbarryjjacobs, y en Facebook.

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