Skip to content

¡Bienvenido! AARP es tu guía para navegar la vida y planear tu futuro con Salud, Dinero y Amor. Conócenos mejor

 

Un plan de sucesión puede ayudar a dividir bienes sin dividir a los hermanos

Planifica ahora para que no haya disputas cuando muera un ser querido

Groupo de cuatro hermanos en la mesa teniendo una conversacion seria

CLIQUEIMAGES/GETTY IMAGES

In English | Linda Rice Thorup y Lisa Rice Hayes crecieron en una extensa propiedad rural perteneciente a su familia, cerca de Albany, Nueva York. Tras la muerte de sus padres, enfrentaron la difícil tarea de distribuir y vaciar el hogar familiar de toda la vida. ¿Cómo podrían vender el terreno y respetar los deseos de sus padres con respecto a la conservación y el desarrollo? ¿Cómo distribuirían las pertenencias acumuladas durante toda una vida? ¿Y qué debían hacer en cuanto a ese nieto que vivía allí y estaba muy apegado al lugar?

Su historia tiene un final feliz. Las hermanas no solo tenían una relación estrecha, sino que ya hacía tiempo que habían dividido sus tareas y establecido una comunicación eficaz a medida que sus padres necesitaron más cuidados.

"Una exitosa división de bienes depende en gran medida de lo que sucede antes de que los padres enfermen o sufran un deterioro cognitivo", dice Rice Hayes, que es una abogada jubilada especializada en planificación y administración patrimonial con residencia en Baltimore. "Si los hermanos se llevan bien antes, eso ayuda a aliviar parte del estrés que ocasiona la división de bienes". Rice Hayes ya supervisaba las finanzas de sus padres, así que le fue fácil encargarse de ese aspecto cuando fallecieron.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


Cualquier situación patrimonial puede aliviarse con la planificación adecuada, idealmente con la ayuda de un profesional externo —que puede ser un agente bancario, un planificador financiero o un abogado— para detallar, mediar y documentar los deseos de la familia. Un experto independiente es alguien que actúa de manera racional y que no tiene intereses propios en el asunto.

Después de un largo período de tener que viajar desde otro estado para compartir las responsabilidades del cuidado de sus padres, Lisa y Linda decidieron hacer una pausa antes de vender el hogar familiar. Estaban en posición de tomarse el tiempo para reflexionar, posponer las conversaciones difíciles y decidir cómo distribuir los bienes de manera justa y equitativa.

Pon tus planes por escrito

No todas las historias concluyen tan felizmente. Cuando los hijos ya están contando con recibir una herencia, o cuando las necesidades financieras de cada uno son distintas, las cosas se pueden complicar si los deseos no se estipulan con gran claridad.

Lee Hausner es una psicóloga de Los Ángeles y la autora de Children of Paradise: Successful Parenting for Prosperous Families, un libro instructivo sobre cómo administrar los bienes familiares. Ella recuerda un caso en el que sus clientes querían que ella los ayudara a repartir la propiedad de un próspero negocio familiar. Durante la discusión fue testigo de una pelea física entre los hermanos sobre quién se quedaría con la banqueta de su madre.

"Los padres nunca deben dividir un bien indivisible con la esperanza de que los herederos colaboren entre sí”, advierte Hausner. “Deja tu casa, terreno o negocio a un solo hijo y entrega una cantidad monetaria equivalente a los demás. Otra posibilidad es estipular que el bien se venda y que las ganancias se repartan por igual. De esa manera, el que desee realmente el bien puede comprarle su parte a los demás".

Cómo tratar con la familia extendida

Como miembro de una familia mixta, Sheryl Richter tenía hermanos y medios hermanos cuyas edades conformaban un abanico de 22 años, así como algunas exmadrastras. Su padre había prosperado en la vida, y su lema siempre fue "una sola familia". Cuando enfermó, con ya más de ochenta años, empezó a plantearse quién podría administrar mejor su patrimonio. Cada semana cambiaba de opinión y nombraba un albacea distinto. "Esa se convirtió en su última acción como patriarca y en una manera de ejercer control", dice Richter, quien en última instancia asumió un rol de liderazgo en el logro de un acuerdo.

"Estaba en juego una cantidad importante de dinero", explica Richter, "y hubiera sido fácil que todos acabáramos enfrentados unos con otros. Afortunadamente, al iniciar el proceso afirmamos nuestro compromiso de permanecer unidos como familia. Las opiniones de cónyuges y excónyuges definitivamente complicaron las cosas, pero al final todos nos pusimos de acuerdo en adherirnos a las reglas".

Incluso en situaciones relativamente poco conflictivas, los familiares políticos a menudo se consideran un elemento problemático. "Los cónyuges cambian la ecuación cuando se trata de asuntos patrimoniales y fideicomisos, especialmente si quieren influir secretamente en las decisiones", indica Hausner. "Si has mantenido conversaciones claras sobre el plan, es más difícil que alguien intente arrebatar algo. Por lo general, los cónyuges deben abstenerse de interferir a menos que esté sucediendo algo realmente horrible".

Está claro que el proceso de distribuir un patrimonio es más sencillo si los padres disponen de suficiente dinero para mantenerse a sí mismos. Es cuando los hijos mantienen a los padres de manera desigual que pueden surgir graves tensiones en relación con las decisiones patrimoniales.

Cuando hay desacuerdo

Jonathan Moran, residente de Washington, D.C., tiene formación médica, así que la tarea de cuidar a su madre anciana recayó en él. Tres años antes de que ella muriera, las exigencias de su demencia avanzada lo obligaron a internarla en un hogar de ancianos. "Cuando ella dejó de vivir conmigo, mis hermanos me acusaran constantemente de quitarle su dinero y de no mantenerlos informados de su estado", dice. "Al final las cosas empeoraron tanto que les dije que hablaran directamente con el centro. Yo había ayudado a mantener a mi madre y cuando ella murió endeudada, ellos me acusaron de robo. El dinero y los bienes materiales pueden definitivamente revelar el lado más feo de las personas. Ahora apenas hablo con ellos".

"No esperes demasiado tiempo para hablar sobre temas importantes", recomienda Hausner. "A medida que envejecemos, tenemos que expresar con gran claridad nuestros deseos mientras aún conservamos la lucidez. Así, cuando llegue el momento, ningún hijo podrá decir: ‘Mamá o papá hubiera querido eso’. Pero todo se complica cuando empiezas a compartir bienes y entran en juego otros factores". Ella sugiere pensar en la familia como si fuera un negocio, es decir, establecer un orden y unas reglas. "De esta manera es más sencillo y fácil para todos".

División equitativa de bienes

En lo que respecta al patrimonio, todo debe ser totalmente equitativo; de lo contrario sembramos las semillas de un "cáncer psicológico", explica Hausner. "A menos que exista una buena razón por la que el plan patrimonial no deba ser equitativo, creas la posibilidad de que tu familia caiga en el caos cuando mueran los padres. La situación puede fácilmente degenerar hasta el punto de que alguien diga algo como ‘Mamá te quería más que a mí’".

Ella sugiere que los padres hagan regalos a sus hijos a lo largo de la vida. "Al regalar no es absolutamente necesario que todo sea parejo. Los padres pueden pagar cosas como gastos de educación o viajes familiares y pueden buscar una manera de equilibrar las cosas si un hermano enfrenta dificultades y el otro disfruta de una buena posición económica. Pero al morir, es importante que todo sea equitativo porque no estarás allí para razonar con ellos". La única excepción a la regla de la división equitativa es si un familiar tiene una discapacidad física o mental. Y Hausner advierte que esta excepción no debe incluir el abuso de sustancias o la adicción, ya que un hijo con ese problema seguramente ya habrá usado recursos.

Todo esto subraya la importancia de examinar con detenimiento la situación de los hijos adultos mientras todavía conservas tu salud y energía. A medida que envejecemos, es importante evaluar las fortalezas y debilidades de nuestros hijos para poder tomar decisiones inteligentes e informadas cuando llegue el momento. Lillian Pailley de Londres tuvo recientemente una emergencia de salud con su esposo, que le dio la oportunidad de ver cómo cada uno de sus tres hijos respondería ante una crisis en la que tuvieran que actuar unidos. Basándose en esa experiencia inesperada, está pensando en cómo querría actualizar sus deseos y su plan patrimonial en cuanto a la distribución de responsabilidades. No hay mejor momento que el presente.

Qué debes considerar al dividir las cosas

• Habla con tus padres con anticipación sobre sus planes acerca de las finanzas y otras cuestiones importantes que la familia deba saber.

• Idealmente, un solo hijo debe hacerse cargo o actuar como albacea después de la muerte, y mantener informados a todos los demás.

• Los hermanos deben entender que el papel del albacea no debe recaer automáticamente en el hijo mayor; se debe asignar a quien esté mejor capacitado para desempeñar esa función. A menudo es más fácil si la persona vive en el mismo estado que los padres.

• Piensa en la generación siguiente: tal vez pueda dejarles algo a tus nietos, según cuál sea la situación actual de tus hijos.

• No dividas un bien indivisible con el fin de unir a los hermanos. Encuentra una manera de compensar a los otros con una cantidad monetaria equivalente o con otros bienes.

• Haz tiempo para reconciliarte y perdonar antes de que sea demasiado tarde.

• Al final, todo se reduce a tener una buena comunicación y ser justos. Sé lo más equitativo posible. De lo contrario, solo causarás problemas para la generación que sigue.

Lee Woodruff es cuidadora, oradora y autora. Ella y su esposo Bob son cofundadores de la Bob Woodruff Foundation, que ayuda a los militares heridos y a sus familias. Síguela en Twitter e Instagram (enlaces en inglés).

 

¿Qué opinas?

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

LEE ESTE ARTÍCULO