Ese número, y los que siguieron, fueron a los archivos maestros en la sede del Seguro Social, entonces en el centro de Baltimore. Estuvieron almacenados en tarjetas perforadas y papel hasta la década de 1970, cuando la SSA, para entonces con sede en los suburbios de Baltimore, transfirió los datos a un Sistema de Identificación Numérica electrónico, o Numident, el repositorio digital que todavía se usa hoy en día.
John Winant durante su mandato en la Junta del Seguro Social. El exgobernador de Nuevo Hampshire rechazó una oferta para obtener el número de Seguro Social 001-01-0001.
SSA History Archives donado por Maurine Mulliner
Un 'número unificador'
Aunque el número de Seguro Social fue creado para servir al programa del Seguro Social, otras agencias del Gobierno pronto comenzaron a usarlo, y las instituciones financieras hicieron lo mismo.
"Comenzó a evolucionar con el tiempo para ser más de lo que originalmente se pretendía, que era solo para rastrear el historial de trabajo y las ganancias", dice Nick Bour, un asesor de planificación de jubilación y director ejecutivo de Inspire Wealth en Brighton, Míchigan.
La evolución comenzó con una orden ejecutiva de 1943 que requería que otras agencias federales comenzaran a usar los SSN para identificar a las personas en sus sistemas de registros. Se aceleró en 1962, cuando el IRS comenzó a usarlos para las declaraciones de impuestos federales. Medicare también adoptó el número de Seguro Social cuando se estableció en 1965.
Una ley de 1970 requería que los bancos y otras instituciones financieras obtuvieran los números de Seguro Social de los clientes; otra, en 1976, ordenó que los estados los recopilaran para impuestos, licencias de conducir y registros de vehículos motorizados. Incluso la Oficina del Censo utiliza datos fiscales vinculados al número de Seguro Social para compilar estimaciones de población (aunque nunca te pedirá tu número de Seguro Social).
Poder usar los números de Seguro Social de los clientes les ahorró a estos y otros negocios y departamentos del Gobierno el tiempo y el costo de desarrollar sus propios sistemas de identificación, dice Telang: "Se convirtió en un número unificador agradable, donde si tengo acceso a ese número en particular, puedo conectar al usuario en diferentes dominios, aunque esa nunca fue la intención".
También hubo un beneficio para los consumidores: sin la adopción generalizada del SSN, dice, "tendrías tantos números, uno para la hipoteca, uno para el banco. Eso no funcionó. Entonces, esto se convirtió en lo predeterminado".
No todos estaban de acuerdo, incluyendo la SSA (Administración del Seguro Social). Tan temprano como en 1971, un grupo de trabajo de la agencia advirtió contra promover el número como un identificador nacional, instando a un enfoque "cauto y conservador". Pero el Congreso siguió haciéndolo de todos modos, haciendo que los números de Seguro Social sean un requisito previo para acceder a numerosos beneficios del Gobierno.
"En los años 70, realmente no teníamos la tecnología y los problemas que tenemos ahora" con las violaciones de datos y el fraude de identidad, dice Bour. A medida que esos peligros han crecido, el Gobierno ha reducido un poco su dependencia de los números de Seguro Social.
Por ejemplo, el Congreso, citando el riesgo de robo de identidad para los adultos mayores, aprobó una legislación en el 2015 para eliminar los números de Seguro Social de las tarjetas de Medicare y reemplazarlos con un nuevo número, el Identificador de Beneficiario de Medicare. Varias legislaturas estatales también han intervenido para limitar el uso o la exhibición de números de Seguro Social.
Telang predice que los usos no relacionados al Seguro Social de estos números por todos, desde rastreadores de crédito hasta planes de salud, serán reemplazados con el tiempo por identificación biométrica, como reconocimiento facial, de iris, de retina o de huellas dactilares. De esa manera, él dice, "el 'número' eres tú. Nadie puede robarlo".
Aún así, esos nueve dígitos siguen sirviendo para su propósito original: garantizar que cuando te jubiles o sufras una discapacidad, el Gobierno tenga la información que necesita para pagar el beneficio que has ganado.
"No lo pensamos", dice Altman. "Comienzas un trabajo y todo lo que le das al Gobierno es tu número de Seguro Social, y cuando tienes 65 años, todo se ha mantenido".
Los burócratas que hicieron esto posible "fueron increíblemente dedicados, trabajadores y visionarios", dice ella, "y reconocieron lo importante que era el trabajo que estaban haciendo".
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