Skip to content

La vacuna contra la COVID-19: ¿Dónde vacunarte? Encuentra información en tu estado

 

Cómo mantenerte a salvo durante una ola de frío ártico

Los adultos mayores se encuentran entre la población más vulnerable cuando bajan las temperaturas.

Mujer mira por la ventana en un día de invierno

Oleh_Slobodeniuk/Getty Images

In English | Una gran parte del país se congeló bajo una ráfaga ártica que trajo nieve y hielo a lugares, como Texas, donde la gente no está acostumbrada a un clima invernal tan severo. Millones de personas se quedaron sin electricidad y, por tanto, sin calefacción, lo que provocó emergencias médicas como la congelación y la hipotermia.

Las personas mayores son bastante vulnerables cuando bajan las temperaturas porque tienen una circulación menos eficiente. También pueden tener enfermedades (como problemas de tiroides o diabetes) y tomar medicamentos (como los betabloqueantes) que pueden aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud, incluidas las lesiones, con el frío, dice Matthew Levy, profesor adjunto de Medicina de Emergencia de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins University. “La densidad ósea disminuye, lo que podría poner a algunas personas en riesgo de lesión por caída, y los medicamentos para la presión arterial pueden no permitir que el ritmo cardíaco aumente como es necesario” (por ejemplo, cuando se palea la nieve).

Otro problema es la disminución de la masa muscular, dice el Dr. Ronan Factora, especialista en Medicina Geriátrica de Cleveland Clinic de Ohio. El músculo normal “se mueve y produce calor cuando temblamos”. Debido a que al envejecer tenemos menos músculo, somos menos capaces de generar ese calor vital.


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


Cómo protegerte cuando hay temperaturas gélidas 

Ponte más capas. Si no tienes calefacción en tu casa, reúne todas las mantas, abrigos, sacos de dormir —cualquier cosa que te permita mantener la temperatura corporal— y abrígate. Si tu automóvil está en un garaje y no puedes abrir la puerta del garaje, no pongas en marcha la calefacción del automóvil para calentarte ni para cargar ningún dispositivo.

Ten cuidado con las velas. Si es posible, utiliza una linterna como fuente de luz en lugar de velas, que son un peligro de incendio.

Emergencias médicas por causa del frío

Hipotermia. Se produce cuando la temperatura corporal, que normalmente ronda los 98.6 °F, desciende por debajo de los 95 °F, una emergencia médica que puede provocar un paro cardíaco y la muerte, ya que el frío hace que las arterias y los vasos sanguíneos se estrechen, lo que limita la cantidad de oxígeno que llega al corazón. No es necesario que la temperatura esté por debajo del punto de congelación para que se produzca esta dolencia, sino que basta con que sea lo suficientemente fría como para disminuir el calor corporal unos pocos grados. Los síntomas incluyen escalofríos, confusión, respiración superficial y somnolencia.

Cómo tratarla: llama a una ambulancia inmediatamente. Mientras esperas, mantén a esa persona caliente y seca, utilizando mantas o cualquier cosa que tengas a mano. Si la persona puede beber, dale una bebida caliente sin alcohol.

Congelación. Debido a que el flujo sanguíneo se aleja de los dedos de las manos y de los pies para mantener la temperatura corporal del torso, las extremidades sufren: los dedos de las manos y de los pies, la nariz y las orejas. Se comienza a sentir un cosquilleo en la piel (una etapa temprana llamada congelación leve), luego se siente adormecida y puede tener un aspecto grisáceo o blanco. En casos extremos, la piel puede morir y volverse negra. Dado que comienza con el entumecimiento, Factora dice que es una buena idea revisar los dedos de las manos y de los pies cuando puedas hacerlo con seguridad. Más tarde puede resultar insoportablemente doloroso.

Cómo tratarlo: la inmersión en agua caliente es un tratamiento estándar. Sin embargo, si la piel está realmente cerosa y pálida, “hay que evitar recalentarla parcialmente y que se vuelva a congelar”, dice Levy. Si es posible, primero hay que llevar a la persona a un lugar donde pueda mantenerse caliente. 

Haz que el mal tiempo se quede afuera. Haz todo lo que puedas para mantener la temperatura del interior si no tienes una fuente de calor (o incluso si la tienes). El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento sugiere mantener las persianas y cortinas cerradas y enrollar y colocar toallas en la parte inferior de las puertas para evitar las corrientes de aire. Cierra las puertas de las habitaciones no utilizadas y evita abrir las puertas al exterior a menos que sea absolutamente necesario.

Ten cuidado con los calentadores y generadores eléctricos. Cuando utilices un calentador eléctrico portátil, sigue estos consejos de seguridad para evitar incendios (en inglés) de la Consumer Product Safety Commission (Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo). Incluyen consejos para asegurarte de que el aparato no esté dañado de ninguna manera (¿el cable se calienta cuando lo enchufas?) y para no dejarlo desatendido. Y asegúrate de que esté al menos a 3 pies de distancia de las cortinas o la ropa de cama.

Nunca utilices un generador a gasolina en el interior de tu vivienda; puedes intoxicarte con el subproducto incoloro e inodoro: el monóxido de carbono. La Cruz Roja Americana tiene consejos para prevenir la intoxicación por monóxido de carbono (en inglés).

Evita el alcohol. El alcohol puede hacer que sientas más calor, pero en realidad reduce la temperatura corporal porque hace que la sangre fluya desde el torso hacia las extremidades. Demasiado alcohol también afectará tu juicio, algo que no quieres que suceda durante una emergencia meteorológica.

No bebas nieve derretida. Si no tienes agua, trata de no beber nieve derretida, porque puede estar llena de impurezas. “Aconsejaría no beberla a menos que realmente no haya otra opción”, dice Levy. (Por supuesto, es menos arriesgado si puedes hervirla antes de beber).

Viste de manera apropiada Varias capas finas pueden aislarte mejor que una capa gruesa. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sugieren llevar una capa interior de lana, seda o polipropileno, que mantendrá más el calor corporal que el algodón. Si empiezas a tener demasiado calor, quítate una capa antes de que comiences a sudar. (El sudor disminuye la temperatura corporal). Las manoplas son más cálidas que los guantes.

Ten cuidado al quitar la nieve. Los esfuerzos extremos, como palear, pueden provocar un ataque cardíaco. “Las personas que normalmente no están acostumbradas a hacer un ejercicio tan extenuante no deben palear a menos que tengan, literalmente, un certificado de buena salud de su médico”, dice Levy. Y ten en cuenta que todos los inviernos se producen angustiantes lesiones causadas por las máquinas quitanieves. Siempre debes de tener cuidado cuando las uses.

Encuentra un refugio. Si no puedes calentarte en casa o estás lejos de ella, acude a un refugio o centro de calentamiento si hay uno cerca y puedes llegar con seguridad (Texas tiene un mapa de sus centros de calentamiento actuales en Internet). Debido a la pandemia, querrás llevar máscaras, desinfectante, tus propias mantas, agua y comida, si es posible. Consulta más consejos de los CDC sobre cómo mantenerse seguro en un refugio público para catástrofes durante la COVID-19.

No conduzcas a menos que tengas que hacerlo. Si lo haces, conduce despacio, aunque tengas tracción total o en las cuatro ruedas, dice Lee DeBell, instructor del programa AARP Driver Safety en Nuevo Hampshire. “A veces las personas sienten un exceso de confianza cuando tienen esas funciones”, dice DeBell. “Pero una de las cosas más importantes en condiciones de hielo es hacer todo más despacio —tomar las curvas, frenar— de lo que lo harías normalmente”. Además, considera la posibilidad de tomar carreteras secundarias, si han quitado la nieve, porque “pueden tener mucho menos tráfico y menos accidentes”. Y antes de salir a la carretera, asegúrate de quitar toda la nieve y el hielo de todas las ventanas —no solo del parabrisas delantero— para tener así una visibilidad total. Y también despeja la nieve y el hielo de la parte superior del auto para evitar que vuele sobre otros vehículos e impida la visibilidad de sus conductores. (En Nuevo Hampshire es obligatorio hacerlo según la ley).

Recursos útiles

Ready.gov/es: Consejos de FEMA para prepararse ante catástrofes y emergencias

Aplicación de primeros auxilios La aplicación gratuita de la Cruz Roja con consejos para afrontar muchas emergencias comunes

Si tienes tiempo para planificar antes de que llegue el mal tiempo, prepara un kit de supervivencia para el invierno para tenerlo en tu vehículo, que incluya un cambio de ropa, una manta, comida y agua.

Mantén seguras a las mascotas. Los animales deberían estar ya dentro, pero recuerda que pueden pasar frío y también sufrir hipotermia y congelación. Mantenlos secos y calientes, utilizando mantas y bolsas de agua caliente si parecen estar peligrosamente fríos. Si paseas a tu perro al aire libre, intenta evitar las zonas con sal; la Humane Society de Estados Unidos advierte que los canes corren el riesgo de envenenarse con la sal porque suelen lamerse las patas después de un paseo.

Vigila el refrigerador y el congelador. Si te quedas sin electricidad, la comida puede estropearse, y comer comida en mal estado puede enfermarte. Si has estado fuera de casa y cuando vuelves el congelador está funcionando, es posible que no te des cuenta de que te habías quedado sin electricidad antes y que los alimentos se volvieron a congelar. Así que Levy sugiere un “truco útil”: congela una taza de agua dentro del congelador y luego pon un centavo encima. Si más tarde observas que la moneda se ha hundido, sabrás que el agua se ha derretido y después se ha vuelto a congelar.

Vigila a los demás. Cuando las temperaturas sean extremadamente frías, vigila a los familiares y a los vecinos más vulnerables. Incluso si están en espacios cerrados, pueden estar en riesgo. “No hace falta estar en una cabaña en Montana para tener hipotermia”, señala Levy.


Christina Ianzito escribe sobre salud, viajes y entretenimiento para AARP. Ha recibido el premio Lowell Thomas de escritura de viajes.

¿Qué opinas?

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.