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Moonchild Mixes: el nuevo disco de Selena Quintanilla

Del mariachi a la sabrosa cumbia-pop, un álbum futurista.

Portada del nuevo disco de Selena "Moonchild".

Warner Music Latina

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Este mes, la familia Quintanilla dio un paso muy ambicioso hacia la creación de sonidos nuevos basados en la inconfundible voz de Selena. Salió a la venta Moonchild Mixes (en inglés), un álbum de trece canciones donde se utilizan los avances de la tecnología digital para modificar la voz de “la reina de la música tejana” y remozar el lado menos conocido de su cancionero mediante una presentación novedosa.

A pesar de que Selena tenía solamente veintitrés años cuando le quitaron la vida, dejó un extenso legado discográfico que incluye sus primeros discos con el grupo familiar Selena y los Dinos, su trabajo como solista y una infinidad de compilados y LPs póstumos con material inédito y remezclas.

Editado por el sello Warner Music Latina, Moonchild Mixes —en referencia al significado griego del nombre de la cantante, “hija de la luna”— se apoya en un recurso estilístico que se ha convertido en lugar común para las producciones de géneros contemporáneos como el rap y el reggaetón: el uso de programas entre los que se incluyen Autotune y Melodyne que permiten alterar por completo la tonalidad y afinación de una grabación vocal. 


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Bajo el liderazgo creativo de A. B. Quintanilla III, hermano y colaborador frecuente de Selena como productor, la voz de la cantante fue aislada y su afinación bajada en un medio tono para simular su transformación hacia el final de su carrera, ya que es común que la voz de los cantantes se vuelva más grave con el paso del tiempo. A su vez, el acompañamiento instrumental de las canciones viejas, además de algunas tonadas inéditas, fue reinventado para reflejar una estética moderna y el sonido voluminoso que lucen las producciones actuales.

Reacciones iniciales

Cuando la familia Quintanilla anunció el proyecto y reiteró su voluntad de mantener vigente la música de la cantante, muchos fanáticos expresaron su descontento en las redes sociales. Más allá de cuestionar si la misma Selena hubiera querido que su voz fuera manipulada y alterada de tonalidad digitalmente, era válido preguntarse si no hubiera sido mejor presentar el material inédito existente, fiel a su forma original.

Basta con escuchar algunas de las canciones de Moonchild Mixes para entender que estos miedos no tenían fundamento.

El tema de apertura del álbum, “Cómo te quiero yo a ti”, es una delicada balada ranchera con un exquisito arreglo de cuerdas y vientos que le cede el protagonismo absoluto a la voz de la cantante. Y es justamente ese elemento de la producción que más sorprende. Lejos de alterar la voz de Selena de una manera excesiva o artificial, el cambio de tonalidad es sutil, por momentos imperceptible. El padre de Selena prometió que las canciones sonarían “como si ella las hubiera grabado esta misma mañana”. Es una excelente descripción del producto terminado.

Un exitoso experimento artístico

En conclusión, el resultado ha sido un exitoso experimento artístico. Mientras que el disco navega a través de estilos diversos, desde el mariachi hasta la sabrosa cumbia-pop, que Selena ayudó a popularizar en los 90, la elección de instrumentos y la mezcla fue calibrada con oídos sensibles y un cariño evidente hacia el universo sonoro original que a tantos fanáticos supo conquistar.

La mayoría de estas grabaciones fueron registradas cuando Selena tenía entre trece y dieciséis años, y la madurez de su interpretación es extraordinaria. El estribillo de “No llores más” es pegajoso, apoyado en un arreglo con ritmos electrónicos, percusión latina y sintetizadores. “Salta la ranita” conecta con el lado más infantil de la cantante, mientras que en “Corazoncito” demuestra su talento precoz para evocar los sinsabores del amor romántico aún desde un punto de vista adolescente.

Si en algo falla Moonchild Mixes es en una cierta escasez de material. Hay tres versiones de “Cómo te quiero yo a ti” (regional mexicano, cumbia y pop) y dos de “Dame tu amor”. Quizás hubiera sido preferible compilar un álbum más sólido con versiones similares de éxitos de la última fase de la carrera de Selena.

Pero esto es solo un detalle. Si algo queda claro al saborear estas canciones reinventadas, es la seriedad con la que la familia Quintanilla se abocó a un proyecto futurista. Como el álbum busca demostrar, Selena fue dueña y señora de una de las voces más privilegiadas dentro de la música latina; un instrumento cuya pureza y honestidad permite su reinvención dentro de una amplia variedad de contextos nuevos. Casi treinta años después de su desaparición, su presencia conmueve de una manera tierna e inmediata.

6 cosas que no sabías sobre Selena Quintanilla

Ernesto Lechner es un periodista de Los Ángeles que actualmente colabora para AARP con temas de música, cine y cultura. Su trabajo ha sido publicado en los diarios The Los Angeles Times y Chicago Tribune, y las revistas Rolling Stone y Billboard, entre otras publicaciones importantes.