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Fallece Johnny Pacheco, leyenda de la salsa

El cofundador de la Fania cambió la historia de la música latina.

Johnny Pacheco, director de la Fania All Stars, Madison Square Garden, Nueva York, Septiembre 11, 1999

Jack Vartoogian/Getty Images

Johnny Pacheco, cofundador del sello discográfico Fania y protagonista indispensable del movimiento salsero que cambió para siempre la historia de la música latina, ha fallecido a los 85 años en Nueva Jersey. Así lo anunció su familia vía Twitter, agregando que había sido hospitalizado con neumonía unos días antes. Será recordado siempre por su sentido del humor y la alegría que le inyectaba a los centenares de discos que grabó durante una vida tan larga como extraordinaria.

La noticia conmocionó las redes sociales y la superestrella Marc Anthony fue uno de los primeros en rendirle homenaje al pionero de la salsa: “¡Maestro de Maestros y mi buen amigo! ¡Descansa en paz! Estuviste ahí para mí desde el primer día. Tu sentido del humor era contagioso y por siempre te estaré agradecido por tu apoyo, por la oportunidad de estar en tu presencia y por tu asombroso legado”.

El salsero panameño Rubén Blades dijo en su página de Facebook: “A los 85 años, Pacheco nos deja un importante legado musical, representado por todas las colaboraciones que realizó durante su distinguida carrera, con figuras de la talla de Celia Cruz y Pete ‘El Conde’ Rodríguez. Pacheco recibió la admiración de millones de salseros y el respeto de sus colegas. A sus familiares y seres queridos, enviamos nuestro pésame. Buen viaje, Johnny, y ‘¡Simá!’”.


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El sonero boricua Víctor Manuelle también se manifestó en Twitter: “Gracias, maestro. Tuve el honor de honrarte en vida. Tu legado no morirá. Tu música vivirá por siempre en nuestros corazones. Te vamos a extrañar, maestro Pacheco”.

Gabriel Abaroa Jr., presidente y director ejecutivo de la Latin Academy of Recording Arts & Sciences, dijo en un comunicado, “Su música y su legado perdurarán por siempre y continuarán inspirando a músicos en todo el mundo”. 

Oriundo de la República Dominicana, Pacheco era uno de los últimos sobrevivientes de la privilegiada generación de músicos caribeños que colaboraron durante la explosión salsosa de Nueva York en los años 70. Un músico completo, compositor, orquestador y flautista, participó en una cantidad asombrosa de discos entre los años 60 y 90.

Juan Azarías Pacheco Knipping nació el 25 de marzo de 1935 en la ciudad de Santiago. Su padre era un talentoso director de orquesta que le daba clases de música cuando el pequeño Johnny volvía de la escuela. Era la época dorada de la música cubana, y Johnny se enamoró perdidamente de las canciones de Orquesta Aragón y Arsenio Rodríguez que escuchaba por la radio.

“¡Maestro de Maestros y mi buen amigo! ¡Descansa en paz! Estuviste ahí para mí desde el primer día. Tu sentido del humor era contagioso y por siempre te estaré agradecido por tu apoyo, por la oportunidad de estar en tu presencia y por tu asombroso legado”.

—Marc Anthony

Cuando tenía 11 años su familia decidió trasladarse a Nueva York, donde Pacheco formalizó sus estudios musicales en la prestigiosa escuela Juilliard. A fines de los 50, abandonó la percusión para dedicarse a la flauta y formó la Charanga Duboney junto al virtuoso tecladista Charlie Palmieri, hermano mayor de Eddie.

Uno de los músicos fundamentales en la transición de la típica música cubana al universo sonoro de Nueva York, Pacheco se aseguró de preservar el elegante swing de la charanga tradicional —basado en la combinación de flauta, violines y percusión liviana— en la Duboney. En 1960 fundó su propia orquesta con un concepto similar. Su primer e inolvidable éxito, “El güiro de Macorina”, presentaba los mismos elementos que deleitarían a los fanáticos de la música tropical durante los próximos 50 años: una euforia chisporroteante; letras de doble sentido; melodías fáciles de tararear, caracterizadas por innovadores giros rítmicos. De esta manera, Pacheco se nutría de las raíces del pasado, pero al mismo tiempo las transformaba en algo novedoso.

Nace la Fania

Ya establecido en la escena musical de Nueva York, Pacheco decidió algo inusitado para la época: tomar férreo control de su carrera musical creando su propia discográfica. Se asoció con el abogado Jerry Masucci y juntos crearon la Fania, quizás el sello más trascendental de la música latina. Su lanzamiento inicial —Cañonazo, de 1964— marcó la transición de Pacheco de charanga a conjunto, acercándose al territorio de la salsa.

Comienzan así 25 años de afiebrada actividad durante los cuales Pacheco se convirtió en personaje fundamental e irremplazable para la salsa. No solo grabó un LP por año, sino que también participó en giras con sus colegas, compuso temas para otros artistas (“Mi gente” de Héctor Lavoe), fundó la mega-orquesta Fania All Stars y participó como director musical en docenas de discos. Recordando sus raíces dominicanas, también grabó un número de sabrosos merengues.

Pero su aporte principal fue un enfoque recordado como la “matancerización de la salsa”, inspirada en la adoración que Pacheco sentía por los sonidos rústicos de La Sonora Matancera de Cuba y su cantante definitiva, Celia Cruz.

En 1974, Pacheco cumplió el sueño más dorado de su carrera grabando el LP Celia & Johnny, que incluye los éxitos “Químbara” y “Toro mata”. Además de ser un fenómeno de ventas, Celia & Johnny marca el comienzo de una colaboración que resucita la carrera de Cruz, destronando a La Lupe y estableciendo a Celia como reina de la salsa.

Paralelamente, Pacheco continuó una extensa dupla con el puertorriqueño Pete ‘El Conde’ Rodríguez, conocido por la textura chocolatosa de su voz y su capacidad de sonear apasionadamente en temas de alto voltaje como “Dulce con dulce” y “La esencia del guaguancó”.

En un documental filmado en 1974 durante una gira africana de la Fania All Stars, Pacheco aparece en todo su esplendor, bailando desenfrenadamente sobre el escenario mientras dirige a sus colegas amigos: Larry Harlow, Ray Barretto, Héctor Lavoe y Cheo Feliciano, entre otros.


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“Cuando nos juntábamos a tocar, parecía una reunión familiar”, dijo en una entrevista al New York Daily News, añadiendo que Celia Cruz “fue como mi hermana hasta el final; la extraño todos los días”. También dijo que quiso a Héctor Lavoe “como si fuera mi hijo”.

“Pacheco y Masucci eran los dueños de la Fania, pero nos trataban como una familia porque éramos todos músicos”, recordó el bajista Bobby Valentín durante una entrevista con la revista Billboard. “Cada uno de nosotros tenía su estilo, identidad e instrumentación”.

Antologías y recuerdos

Cuando la Fania dejó de producir discos a fines de los años 90, Pacheco continuó grabando para otras disqueras.

Tuve la oportunidad de entrevistar a Pacheco varias veces y trabajar con él compilando una antología de dos CDs repasando su obra con la Fania.

Siempre optimista, jocoso, derrochando divertidas anécdotas del pasado y observaciones sobre su repertorio, insistió que viajara a Nueva York para presenciar una de las últimas reuniones de la Fania All Stars. Le contesté que me encantaría, pero que me resultaba complicado, dado que vivo en Los Ángeles. “Eso no es problema”, contestó de inmediato.  “Para eso se inventaron los aviones”.

A Pacheco lo sobreviven su esposa María Elena "Cuqui" Pacheco y los cuatro hijos de la pareja. La familia anunció que el velorio público se llevará a cabo el 23 de febrero y el funeral privado el 24. 

Nota de la redacción: Este artículo fue publicado el 15 de febrero y ha sido actualizado con la información más reciente.

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