Skip to content
 

José Luis Rodríguez, El Puma: “Cada momento es irrepetible”

A cuatro años de un trasplante de pulmón, el cantante venezolano reflexiona sobre el amor incondicional de su esposa y las cinco preguntas que se hizo al enfrentar la muerte.

El cantante venezolano José Luis Rodríguez, conocido como El Puma.

Cortesía del artista

En solo cuatro años, José Luis Rodríguez pasó de cantar sentado en el escenario conectado a una bombona de oxígeno a cantar, bailar y nadar en cámara gracias a un trasplante doble de pulmón que le salvó la vida. El cantante venezolano fue diagnosticado con fibrosis pulmonar idiopática en el 2000 e hizo pública su enfermedad en el 2014. En el 2019, dos años después del trasplante, volvió a los escenarios con la misma voz y energía que tenía antes de operarse. Asegura que sin el amor y apoyo su esposa, Carolina Pérez, con quien se casó en 1996, su recuperación no hubiese sido posible y a los 78 años, El Puma dice que ha vuelto a nacer y mira a la vida y su carrera con optimismo y fe.


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


José Luis Rodríguez, El Puma, junto a su esposa Carolina Pérez

MEZCALENT

El Puma junto a su esposa Carolina Pérez.

Consejos para la vida matrimonial

Inspiración para una vida espiritual

Cuando se enteró que su única opción era hacerse un trasplante de pulmón, ¿cómo enfrentó esa situación con su esposa, Carolina?

Con una pausa y un silencio. Cuando la pulmonóloga nos dice, tiene una fibrosis pulmonar idiopática, no tiene cura, en la noche oscura nos miramos Carolina y yo como diciendo, ¿y ahora qué? Y ahí empezó la carrera esa contra el tiempo. La palabra trasplante es muy fuerte, entonces empiezas a buscar alternativas, lo cual fue un error mío porque no podía perder más tiempo y perdí tiempo. Es una enfermedad que poco a poco va aumentando hasta que pierdes totalmente la capacidad de respiración y mueres por asfixia. Es duro recibir esa noticia.

Yo estaba utilizando 20 litros de oxígeno para poder bañarme. No podía calzarme, no podía cepillarme los dientes. Uno se convierte en un niño de 3 años. Para recibir y aceptar el trasplante me costó muchísimo, pero afortunadamente todo salió bien. En diciembre cumplo cuatro años con este nuevo [nacimiento]. Y cuando la gente me pregunta, qué te queda por hacer, le digo, si tengo cuatro años de haber nacido, me queda todo por hacer, estoy empezando de cero otra vez.

¿Cómo fue la recuperación desde el punto de vista de su voz y su forma física? ¿Había alguna garantía de que iba a volver a cantar?

No. El médico no me dio ninguna garantía de que iba a volver a cantar. Realmente no me garantizaron eso ni podían hacerlo tampoco. Hay tres cosas que uno tiene que hacer antes y después de esta operación: comer, dormir y hacer ejercicio. Ninguna de las tres cosas tienes fuerza para hacerlas. La recuperación es lenta, pero es cuestión de querer, de insistir, de arrancarle a la vida un poco más de tiempo.

¿Cómo cambió su vida?

Las cinco preguntas que uno se hace cuando ya está a punto de partir es cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué. Yo estoy en el “para qué”: ¿para qué me salvó Dios? ¿Para qué estoy aquí en cuerpo otra vez? ¿Para cometer los mismos errores? No. Cambié de dirección por completo. Estoy disfrutando cada día, le busco el lado positivo a las cosas. Trato de reír más, mucho más. Trato de ser más sociable. Estoy disfrutando de la gente, estoy disfrutando de cada momento, porque la felicidad no es permanente. La felicidad es un intervalo entre dos tristezas.

¿Esta experiencia fortaleció su relación con su esposa?

Ah, no, yo amo a mi esposa más que antes, la adoro más que antes. Ella pasó tres meses conmigo en terapia intensiva durmiendo en una camita junto a mí. Estuvo ahí día y noche, no se apartaba de mí, gracias a Dios. Porque los médicos te preguntan, ¿tú tienes una persona que va a estar contigo 7 por 24, 365? Si no la tienes, no te operan, porque esta operación es de dos personas, no es una sola.

¿Se podría decir que usted descubrió algo nuevo en su esposa?

Totalmente. El amor incondicional. Entregarse por completo a tratar de salvar al compañero como sea, colaborar en todo lo que sea para que el compañero siga viviendo. Yo creo que ese es el amor más grande.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


José Luis Rodríguez “El Puma” se presentó en el Coliseo José M. Agrelot el 22 de agosto de 2021 en San Juan, Puerto Rico.

Gladys Vega/Getty Images

¿Qué era lo que le daba ánimo en los momentos más oscuros del proceso de su enfermedad, el trasplante y la recuperación?

Yo le pedía a Dios que me diera un poco más de tiempo. Tenía cosas por resolver. El ciclo del ser humano, ¿cuántos años pueden ser? Ahora son 80 y tantos, a ver si llegas hasta los 90 años. Y es hasta que el cuerpo te dé, que puedas moverte, pararte. Tony Bennett tiene, qué, 96. Fue un ejemplo para mucha gente. O sea, todavía tiene voz, ahora tiene un poquito de Alzheimer, pero ahí está. Ahí está Raphael con un hígado prestado haciendo shows de tres horas y con giras impresionantes. Esta gente te impulsa a seguir y si yo soy trampolín o resorte para algunas personas, bienvenidos sean, aquí estoy.

¿Cuál sería su mensaje de esperanza tanto para las personas que sufren una enfermedad tan grave como la que usted tuvo, como a sus cuidadores?

Que no se rindan. Que no es fácil, el camino es difícil, pero se puede lograr con perseverancia, con voluntad. Te irás fortaleciendo día a día, poco a poco. Y no desmayes en la fe.

Y precisamente cuando está en esa etapa de volver a vivir intensamente, llega la pandemia y hay que aislarse, sobre todo en su caso que tiene que cuidarse mucho. ¿Cómo han pasado usted y Carolina la pandemia?

Convivimos como todo el mundo, como todo el planeta, encerrados en la casa y lo hicimos bien. Yo alcancé a Netflix [risas], lo alcancé y no tenía más cosas que ver. Vi todas las series, algunas que te enseñan, te edifican, otras no. Conocemos a los países a través de esas miniseries. Te amplía el universo realmente, porque resulta que estamos en el mismo viaje todos.

Su nueva canción, “Ni hablar del peluquín” es un cambio en su estilo musical, un cambio en su imagen, está hasta de actor cómico en el video. ¿Como llegó ese cambio?

En este trayecto cuando uno empieza se le van pegando gente que muchos te utilizan para dar un paso adelante. Cuántas personas hay así y a cuántos artistas engañan. Esta canción tiene como 62 años, de Manolo Monterrey con la Billo’s [Caracas Boys], y es perfecta. Yo no la podía cantar a cara limpia y de ahí este personaje llamado Rafa. Cae mal en todas partes, es un tipo pesado y no sincero. En una semana [el video tuvo] como 500 mil views porque la gente se divierte. Yo pienso que la risa te expande. Como el amor. Estaba aquí en la casa después de la operación y estaba tan imbuido en todo lo espiritual, que dije, lo que yo necesito es reírme. Y empecé a buscar comediantes y me empecé a reír solo aquí en la casa. Y sentí una cosa tan espectacular con la risa que fui otra persona. Empecé a transformarme y a tomar la vida no tan en serio.

¿Nos puede compartir algo de sus planes para el 2022?

Hay un show ya programado con Dyango en Miami el 13 de febrero [enlace en inglés] en el James L. Knight Center, y de ahí seguimos con planes para España, Ecuador, Perú y Chile, y Estados Unidos por supuesto. Hay planes, hay planes bonitos.