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Chicas del grupo The Andantes, de Motown, en el olvido Skip to content
 
Gráfica con el letrero Motown, una celebración

 

 

The Andantes: El grupo musical de chicas que se quedó en el olvido

Estas artistas desconocidas de Hitsville cantaron en algunos de los mayores éxitos de Motown.

The Andantes

DONALDSON COLLECTION/MICHAEL OCHS ARCHIVES/GETTY IMAGES

De izquierda a derecha: Jacqueline Hicks, Marlene Barrow y Louvain Demps de The Andantes, en 1962.

In English |  ¿Ella puede cantar? Parecía que Marlene Barrow y Jackie Hicks lo dudaban mucho. Era el verano de 1961, y las jóvenes —quienes por entonces tenían, respectivamente, 19 y 21 años— se encontraban en el estudio de grabación de Motown en West Grand Boulevard en Detroit. Barrow, alta y delgada, y Hicks, alegre y de figura plena, crecieron cantando en el coro de la Hartford Avenue Baptist Church. Anteriormente habían estado en el estudio de Motown grabando coros de fondo para el incipiente sello discográfico, como las dos terceras partes de un trío. Pero la soprano aguda de su grupo renunció de repente, y a Barrow y Hicks no les interesaba demasiado trabajar sin ella. 

Un empleado del estudio, quien pensaba en una joven soprano del grupo coral del estudio, sugirió: “Tenemos aquí una chica que puede cantar”.

Barrow y Hicks tuvieron la misma pregunta. “¿Ella puede cantar?”. 

“Así es”, fue la respuesta. “Ella sí puede cantar”. 


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Más de 50 años después, nadie se acuerda de la canción que cantaron las tres ese día, pero la nueva chica, Louvain Demps, una reservada joven católica de 23 años, todavía se acuerda de cómo les fue. “Nos llevamos bien de inmediato”, dice. 

“La primera vez”, agrega Hicks. “La primera canción, una combinación perfecta”. 

Así fue como Louvain Demps se unió a The Andantes, que se convertiría en a lo mejor el grupo vocal más importante del que probablemente nunca supiste. El trío cantó los coros de más de 20,000 canciones de Motown, más del 90% de las grabaciones de la empresa antes de que se mudara a Los Ángeles en 1972. Puedes oír sus voces respondiendo a Mary Wells en su éxito de 1964 “My Guy” (“What you say? Tell me more — ”). Participaron en “I Heard It Through the Grapevine” de Marvin Gaye. Cabe destacar que además contribuyeron los “ooh”, “ah” y “baby-baby”, la intensidad y la dulzura de innumerables canciones donde ni siquiera se pueden identificar sus voces por separado, excepto tal vez si lo hacen ellas mismas. Hasta el día de hoy, dice Hicks, se escucha a sí misma en la radio todos los días.

La combinación perfecta de The Andantes fue esencial para el sonido de Motown, parte de la sazón secreta que los oyentes solo podían escuchar en ese sello discográfico. Estas mujeres, olvidadas de tantas maneras, fueron una razón clave por la que tantas personas amaron la música de Motown. Sin embargo, la mayoría de los aficionados de Motown todavía no saben la historia de The Andantes. 

Louvain Demps y Jacqueline Hicks frente al edificio Hitsville Estados Unidos

DUSTIN COHEN

Louvain Demps (izq.) y Jacqueline Hicks en 2018.

Hoy, Hicks, de 79 años, y Demps, de 80 años, regresaron a su antiguo lugar de trabajo y recorren el popular museo construido donde quedaban los famosos edificios conocidos como Hitsville U.S.A. Me recuerdan que su amiga Marlene Barrow, la amada conciliadora del trío, cuyo nombre de casada fue Barrow-Tate, falleció en el 2015, a los 73 años, y por eso ahora el grupo no está completo. 

Hicks, la contralto de The Andantes, lleva un traje de pantalones verde con medias del mismo color y zapatillas deportivas rosadas contrastantes. Al conocerla por primera vez, parece ser seria, pero es solo porque todavía no ha revelado lo que la caracterizó como la bromista del grupo, una identidad de la que aún se enorgullece. 

Durante una sesión de grabación hace tiempo, recuerda Demps, ella estaba teniendo un problemita con su parte, y Hicks sostenía lo que ella creía ser un vaso de agua vacío.

“Le dije: ‘Te lanzaré esta agua en la cara si no cantas bien la canción’”, dice Hicks, continuando con la historia. “Ella solo me miró. Así que dije: ‘Bup’”, dice, y hace el gesto de lanzar un vaso hacia adelante. “El vaso tenía agua. Se le deslizaba por la cara. ¡Me sorprendí mucho!”.

Demps se ríe y agrega: “Y yo estaba mojada”. 

“Sí, lo estabas”, contesta Hicks. “Oye, espero que uno de estos días te olvides de esa historia”.

No es probable. Demps es la historiadora del grupo, la que se acuerda de quién le dijo qué a quién, casi todo lo que les sucedió en el Estudio A. 

Su voz es aguda y susurrante —después de todo, Demps es la soprano primera—, y ella tiene una actitud dulce y delicada. Parece que termina cada oración con una gran sonrisa, sin importar lo que esté diciendo. Eso es verdad hasta cuando habla de la pérdida de la soprano segunda Barrow-Tate, su amiga de toda la vida.  

“Marlene era una joya... Jackie era chistosa... y yo era muy callada"

—Louvain Demps

Como familia

Tanto Hicks como Demps dicen que a pesar del trabajo duro y la falta de reconocimiento público, Motown era un entorno cariñoso donde casi todos las trataron con gran respeto. ¿Sintieron resentimiento de estrellas como Diana Ross, al ser agregadas a sus piezas? “A veces había un poco de rencor”, admite Hicks. “Pero bueno, era lo que era. No era nuestra decisión”. Los productores amaban a The Andantes porque creaban sus propios arreglos en ese mismo momento, lo cual no era fácil. “Podían entrar a ese estudio y grabarlo en cinco o diez minutos”, dice Stevenson. “Si tenías a cualquier otra persona, te tomaría unas cuantas horas”.

Demps quería que The Andantes tuvieran la oportunidad de ser artistas principales de grabación, pero eso nunca sucedió. Cuando las jóvenes les preguntaban a los empleados de Motown sobre eso, recordó una vez Barrow, les decían que tuvieran paciencia. Tal vez por su perseverancia, The Andantes grabaron un disco sencillo en Motown con su propio nombre: “(Like a) Nightmare”, un pegajoso tema de 1964. Pero nunca las enviaron al famoso programa de desarrollo de artistas de Motown para que tuvieran presencia escénica, y cuando el sencillo no fue promocionado, desapareció rápidamente.

¿Por qué el fundador de Motown, Berry Gordy, nunca intentó convertir en estrellas a The Andantes? ¿Fue porque eran unos cuantos años mayores que las integrantes de los grupos musicales de chicas más conocidos del sello discográfico? ¿Fue porque, como madres jóvenes en ese entonces, tanto a Barrow como a Demps les habría sido difícil ir de gira? Tal vez. Pero según el periodista Adam White, autor de Motown: The Sound of Young America, también hubo un argumento comercial para mantener en secreto a The Andantes. “Berry Gordy tenía una actitud muy protectora hacia lo que tenía”, dice White. “No quería que se supieran los nombres de los músicos para que les hicieran ofertas que podrían tentarlos a irse”. 

Jacqueline Hicks no había planeado ser cantante profesional. Tampoco lo hizo Marlene Barrow. De hecho, cuando eran adolescentes, evitaron trabajar con un director de banda que quería grabar con ellas. Hasta se escondieron en un armario cuando él fue al hogar de Hicks. “Le preguntó a mi madre: ‘¿Dónde están Jacqueline y Marlene?’”, recuerda Hicks. “Ella dijo: ‘En el armario, escondiéndose de ti’. Él lo tomó como broma, así que abrimos la puerta y comenzamos a reírnos, y salimos. Cuando íbamos hacia el automóvil, dije: ‘Mamá, ¿por qué nos delataste?’. Ella dijo: ‘¿Cuánto dinero están ganando en ese armario?’”. 

Demps, en comparación, siempre había aspirado a ser cantante profesional. Creció en la iglesia católica, estaba familiarizada con la música litúrgica formal y sus padres siempre pensaron que cantaría ópera. En su lugar, Demps cantó música pop, y aunque se enorgullecía de formar parte de The Andantes, también quería cantar bajo su propio nombre. “No estoy diciendo que quería ser una estrella”, explica Demps, “pero quería más. Simplemente quería más”.

La vida después de Motown

A principios de 1972, corrían rumores de que había planes de mudar el sello discográfico a Los Ángeles. “Lo habíamos escuchado por ahí”, recordó Barrow en el libro del 2007 Motown from the Background. “Preguntamos repetidamente si era verdad. Ellos lo negaban”. Pero cuando ella y Hicks fueron a recoger sus cheques de sueldo de mediados de enero, no había allí ningún cheque para ellas. Angustiadas, las dos llamaron a Demps en la mitad de la noche, y al día siguiente, Demps fue a Motown para averiguar si la empresa se iba. Cuando le dijeron que así sería, se indignó mucho. Exigió que hicieran cheques para las tres integrantes de The Andantes, e hizo que el jefe del departamento de control de calidad de la empresa la condujera hasta el banco para estar segura de que podía cobrar el suyo.

“Así fue como supimos”, dice Demps. “Supongo que si no nos hubieran debido dinero, tal vez no hubieran dicho nada”. 

Barrow y Hicks se tomaron la pérdida con calma. “Intentaban incursionar en lo de las películas”, dice Hicks sobre la motivación de Berry Gordy. “Iban en una dirección distinta”. Hicks a la larga consiguió empleo en el Detroit Water and Sewerage Department, y Barrow encontró trabajo en el Michigan Department of Labor. Para Demps, fue mucho más difícil. Era la madre divorciada de dos niños pequeños, y temía, con toda la razón, que se estaban acabando sus sueños de alcanzar el estrellato. “Para mí, fue devastador”, dice. “No podía adaptarme. Nuestras canciones sonaban en la radio y yo lloraba”.

Demps dejó su ciudad natal, se mudó a Atlanta y encontró empleo en un centro estatal de Georgia para niños con discapacidades intelectuales. “Me encantó trabajar con los niños”, dice. Pudo identificar algunos niños sin discapacidades en el centro que se habían quedado atrapados en el sistema y los ayudó a salir de allí. “Eso me ablandó el corazón y me levantó el ánimo. Hay un pequeño pasaje en la Biblia que dice, ‘entonces recapacitó [...]’. Sabes, cuando recapacité, en ese momento me di cuenta de que he perdido tiempo estando deprimida cuando debería haber estado feliz”. A la larga, Demps empezó a cantar de nuevo, e hizo trabajos comerciales además de presentarse en la iglesia.

A principios de la década de 1990, The Andantes se reencontraron en Detroit a fin de cantar para Motorcity Records, una iniciativa de un productor británico para comercializar los grupos de la época de Motown de la ciudad. La empresa fracasó rápido, pero no antes de que The Andantes —convertidas en un grupo de cuatro con la adición de Pat Lewis, su compañera de Motown— grabaran un álbum entero de canciones bajo su propio nombre. Esas sesiones fueron el último proyecto de todo el grupo en un estudio. 

En los últimos años, The Andantes han empezado a recibir la atención que muchos sienten que deberían haber tenido desde siempre. Las grabaciones de Motown que se vuelven a lanzar ahora llevan el nombre de The Andantes si ellas cantaron allí. A pesar de que les pagaron una tarifa fija por hora durante sus años de grabación, ahora reciben dinero por derechos de redifusión de su trabajo. Y en el 2013, mientras Barrow-Tate todavía estaba viva, las tres integrantes de The Andantes pudieron visitar una exposición en el Museo Motown que festejaba a The Supremes, The Vandellas, The Marvelettes y —justo al lado de ellas— The Andantes. 

Si bien Hicks aprecia el reconocimiento tardío, dice que habría estado igual de contenta permaneciendo en segundo plano. “Siempre he estado orgullosa de mí misma y agradecida al Señor por haberme permitido hacer eso”, menciona. “No me importa qué tan alto sube cualquiera, eso no me baja más a mí. Porque sé lo que hice”.

—Investigaciones adicionales de Caitlin K. Rossmann y Dana Voorhees

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