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Gráfica con el letrero Motown, una celebración

 

 

Una mirada a los 60 años de historia de Motown

El sonido de Detroit que cambió no solo a Estados Unidos, sino al mundo.

Berry Gordy y un grupo cantando alrededor de un piano

STEVE KAGAN/THE LIFE IMAGES COLLECTION/GETTY IMAGES

Berry Gordy, fundador de Motown, toca el piano mientras un grupo de empleados de su sello discográfico, incluso Smokey Robinson (atrás) y Stevie Wonder (a la derecha), lo acompañan con canto y palmadas.

In English | ¿Cómo hubieran podido imaginarse las sorpresas que les esperaban? Todo era tan improbable. 

No, mejor dicho, imposible.

En 1962, un día frío de octubre, 45 cantantes, músicos y chaperones de Motown se reunieron, temblando con emoción y nervios. Se amontonaron juntos dentro del Estudio A, el garaje convertido de una casa estilo bungaló ubicada en 2648 West Grand Boulevard que el fundador de Motown, Berry Gordy, de 32 años, había comprado en Detroit. Sus vecinos eran pequeñas empresas respetables: Sykes Hernia Control Service y Phelps Funeral Parlor. Gordy, bisnieto de un esclavo de Georgia, había iniciado su propio sello discográfico a principios de 1959, el mismo año que entrara en escena Barbie, la chica de ensueño plástica de Mattel.


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Edificio de los estudios de Motown

LENI SINCLAIR/GETTY IMAGES

La compañía de Gordy se había reunido para el comienzo del Motortown Revue, su primera gira extensa. Una fotografía del momento todavía está en exhibición en la casa en West Grand, que en la actualidad sirve como el Museo Motown. Se ven parados, con bolsas a punto de reventar y cámaras cuadradas, metidas en pantalones apretados y suéteres de angora, con peinados colmena y las manos arregladas, los hombres recién llegados del barbero. The Supremes —Mary Wilson, Florence Ballard y Diane (luego Diana) Ross— se acababan de graduar de la escuela secundaria. Las tres estaban felices de irse de gira, pero les preocupaba que no se hubieran verdaderamente ganado sus asientos en el autobús. "Deben comprender, éramos las favoritas de Berry, muchachitas especiales", recuerda Wilson, que en la actualidad, a los 74 años, vive en Los Ángeles. "Pero a no ser que tuvieras un disco exitoso, no eras nadie en Motown. Casi todos los demás en la gira ya tenían una canción de éxito". 

Marvin Gaye en una presentación en De Doelen, Rotterdam, Netherlands, el primero de julio de 1980.

ROB VERHORST/REDFERNS/GETTY IMAGES

Marvin Gaye interpreta en 1980.

Esos creadores de éxitos incluían a Marvin Gaye, The Marvelettes, The Miracles, The Contours y Martha Reeves and the Vandellas. A ellos se unió el fenómeno de 12 años Stevland Hardaway Judkins, recién contratado, a quien se le dio el nuevo nombre de Little Stevie Wonder, más alineado con el mundo del espectáculo. 

También a bordo se encontraba Mary Wells, a la que habían coronado la Reina de Motown. Se veía majestuosa con su delineador de ojos estilo Cleopatra; sin embargo, sonaba dulcemente vulnerable en vinilo. Wells había estado trabajando desde los 12 años, cuando ayudaba a su madre soltera a limpiar escaleras heladas para mantenerse las dos. "Hasta la llegada de Motown, en Detroit existían tres grandes carreras para una muchacha negra", Wells me contó años después. "Bebés, las fábricas o el trabajo diario. Punto". Los artistas de Gordy, todos afroamericanos, eran los hijos e hijas de antiguos medieros, obreros de la industria automotriz, secretarios, empleados domésticos y diáconos. En esa época, Detroit contaba con la cuarta población de afroamericanos más grande del país, y producía el 50% de los automóviles del mundo. La probabilidad de escaparse de las fábricas o de los trabajos a un salario mínimo para cualquier joven de color era pésima. Pero pronto después de que los primeros éxitos de Motown resonaran desde los radios en los patios de las escuelas y proyectos de vivienda de la ciudad, innumerables jóvenes esperanzados inundaron la nueva y seductora empresa en West Grand. 

La mayoría de los que arrastraban su equipaje hacia el autobús alquilado de la gira Motortown y cinco automóviles ese día frío nunca siquiera había viajado fuera del estado. En una entrevista por teléfono desde su hogar en Detroit, Martha Reeves, actualmente de 77 años, se ríe al recordar la inocencia total del grupo al abordar ese autobús. "El autobús era un modelo descompuesto de Trailways sin un inodoro", recuerda ella. "Teníamos que recostarnos sobre la ventana o sí mismos para tratar de dormir". Durante la gira, que duró de octubre a diciembre, Reeves nos cuenta que los intérpretes dormían en hoteles dos noches a la semana, como mucho. 

Mary Wells en una calle de Londres. Julio 8 de 1964

CHRIS WARE/KEYSTONE/HULTON ARCHIVE/GETTY

Mary Wells visita a Londres antes de hacer una gira con los Beatles en 1964, la primera vez que un artista de Motown se presentara en el Reino Unido.

Grupo The Temptations

EVERETT COLLECTION/ALAMY

The Temptations (desde la izquierda, en el sentido de las agujas del reloj) Paul Williams, Eddie Kendricks, Otis Williams, David Ruffin y Melvin Franklin.

Edificio de Hitsville U.S.A.

RAYMOND BOYD/GETTY IMAGES

Hitsville U.S.A. en Detroit es en la actualidad el Museo Motown.

La gira agotadora y las muchas que la siguieron eran parte del plan audaz de Gordy para integrarse en —y dominar— la lista de las 100 mejores canciones pop. Él anunció su ambición en la fachada del edificio: Hitsville U.S.A. Las letras estaban pintadas de un color "azul Motown" intenso, el mismo tono saturado de su sello discográfico, tan emblemático en la actualidad. 

Pero, ¿cómo podían sus intérpretes abrirse camino por la segregación obstinada de una industria de la música que limitaba los discos de los afroamericanos a las listas de "R&B"? En 1960, solo cuatro sencillos por artistas afroamericanos se aproximaron a la cima de la lista de las 100 mejores canciones pop (o sea, de artistas blancos). "Tener un éxito híbrido durante esa época significaba que el público blanco compraría tus discos", recuerda Smokey Robinson, que estuvo presente al comienzo del sello discográfico. "El concepto de Berry al lanzar Motown fue grabar música con ritmos vibrantes y buenas historias para lograr tener éxitos que se consideraran música pop". El producto híbrido de Gordy era una mezcla de estilos de música pop, R&B y hasta un toque de Vegas, con ritmos y la armonía de la música góspel: en otras palabras, música políglota estadounidense. Comenzó a sacar al mercado discos en tres sellos discográficos: Tamla, Gordy y Motown.

Un sorprendente sector demográfico ayudó a asegurar su apuesta. Los adolescentes —esos compradores impulsivos y hormonales de los sencillos de 99 centavos— se estaban convirtiendo rápidamente en el grupo más grande de la población de EE.UU., y ellos controlaban miles de millones de dólares al año en efectivo disponible. ¿Gastarían los chicos blancos su dinero en los discos de los artistas negros? Gordy recibió su respuesta en 1961, cuando el éxito “Please Mr. Postman” de The Marvelettes alcanzó el primer puesto en la lista de éxitos musicales pop. Aparentemente, a los chicos no les importaba quiénes hicieran la música si era lo suficientemente cautivadora y bailable. Dado el potencial casi ilimitado de la base de fanáticos adolescentes, una gira para presentar a los artistas de Motown a audiencias en vivo en la costa este y el profundo sur sería el lanzamiento a la luna de Berry Gordy. 

Grupo The Marvelettes

JAMES KRIEGSMANN/ARCHIVOS DE MICHAEL OCHS/GETTY

The Marvelettes (de izquierda a derecha): Wanda Young-Rogers, Georgeanna Tillman-Gordon, Katherine Anderson y Gladys Horton.

¡Y qué sensación resultaron ser! Qué reverberación de larga duración tan descomunal. Todavía es difícil pasar por los pasillos de los supermercados o participar en juegos de cultura general en microcervecerías sin escuchar el sonido Motown por los altoparlantes. 

I’ve got sunshine on a cloudy day...

Ain’t no mountain high, ain’t no valley low…

Dentro de un año de esa primera gira, la compañía de Gordy, la cual inició con un préstamo de $800 de su familia, declararía $4.5 millones en ingresos y lanzaría una galaxia de sencillos en la lista de las 100 mejores canciones pop. El encanto de Motown rápidamente cruzó el Atlántico, y The Supremes y The Beatles se turnaban con canciones número 1 en las listas. Durante sus años de más éxito, de 1962 a 1971, Motown y sus sellos filiales acumularon unos deslumbrantes 180 éxitos número 1 mundialmente. A Gordy le gustaba hacer alarde de que el 70% de las ventas de sus discos eran a compradores blancos. 

El efecto de Motown en la cultura popular no se puede calcular tan fácilmente. The Supremes hicieron anuncios para esos alimentos básicos del país, la Coca-Cola y el pan blanco; los adorables Jackson 5 se volvieron dibujos animados de los sábados. Spotify todavía incluye la canción "My Girl" de The Temptations como una de las canciones más populares para los matrimonios. Motown ha iluminado las pantallas del cine y la televisión, desde los acordes siniestros de “I Heard It Through the Grapevine”, el éxito de Marvin Gaye, al principio de The Big Chill hasta las producciones de Broadway y el cine de Dreamgirls, el éxito moderno de una saga parecida a la de The Supremes. Más de un tercio del público estadounidense sintonizó sus televisores para ver el programa especial de 1983 en celebración de su 25.° aniversario, Motown 25: Yesterday, Today and Forever (Motown 25: Ayer, hoy y siempre). Cada año, 80,000 visitantes pasan por el museo ubicado en West Grand. Y el museo planea ampliarse. Ford Motor Co. y su sindicato, UAW-Ford, han donado $6 millones para una ampliación propuesta de $50 millones en un terreno adyacente donado por Berry Gordy.

Presentación de la agrupación de Motown, The Supremes

RB/REDFERNS/GETTY IMAGES

De izquierda a derecha: Mary Wilson, Diana Ross y Florence Ballard de The Supremes.

Respecto al propio sello discográfico, Gordy se lo vendió a MCA y Boston Ventures en 1988 por $61 millones. Le preocupaba que hubiera pedido un precio demasiado bajo, y tenía razón. Polygram lo compró por casi cinco veces esa cifra, $301 millones, en 1993. En la actualidad el sello tiene un tamaño modesto, y forma parte del enorme Universal Music Group. Reimaginado como "La nueva definición de la música soul", sus artistas incluyen la proteica Erykah Badu, ganadora de premios Grammy, y una pandilla revoltosa de actos hip-hop: Lil Yachty, Lil Baby y la estrella de los medios sociales vuelta cantante de rap, Cuban Doll. 

¿Cómo hizo realidad Gordy su sueño audaz de dominar la lista de las 100 mejores canciones pop? No quiso que lo entrevistáramos para este artículo, pero frecuentemente ha atribuido su modelo de negocios a su corta ocupación como trabajador, con un sueldo de $86.40 a la semana, en una línea de ensamble de automóviles Lincoln-Mercury. Detestaba el trabajo, pero la precisión y eficacia de la planta le dejó una huella profunda. "Todos los días observaba cómo una sencilla estructura de metal pasaba por la línea y se convertía en un auto nuevo", ha dicho. "¡Qué idea tan maravillosa! Quizás yo pudiera hacer lo mismo con mi música. Crear un lugar donde un chico cualquiera entrara por una puerta como un desconocido, siguiera un proceso y saliera una estrella".

En Motown desarrolló un proceso de control de calidad tan riguroso como el de Ford que escudriñaba cada edición. La música seguía copiosamente el estilo del estudio y tenía un espíritu mucho más liviano que el soul llano de Aretha Franklin (que grabó sus más grandes éxitos en Atlantic) y el acompañamiento improvisado al estilo Memphis de Otis Redding y otras estrellas de Stax/Volt. Las melodías repetitivas de Motown se arraigaban profundamente en los cerebros de los adolescentes, y hasta los muchachos poco bailarines podían bailar al compás de sus ritmos punzantes de fondo. Un grupo de empleados compositores producía los éxitos, uno tras otro.

Las instalaciones y los equipos de Motown eran básicos y frecuentemente improvisados. El Estudio A —también conocido como el "nido de víboras"— tenía paredes tan delgadas que frente al baño cercano se colocaban centinelas, para evitar que el ruido de una descarga arruinara una toma. Gordy confesó, "Probábamos lo que fuera para obtener un sonido singular de percusión: golpear dos bloques de madera juntos... cualquier cosa. Podría ver a uno de los productores arrastrar cadenas de bicicletas o reunir a un grupo de personas para que zapatearan sobre el piso". 

Esa actitud de ingeniárselas se extendía hasta los intérpretes. Gordy llegó a contratar a varios grupos pulidos y establecidos, incluido el grupo Gladys Knight & the Pips, pero generalmente buscaba y refinaba talento en bruto. Muchos de sus cantantes habían aprendido el estilo góspel en las iglesias afroamericanas de Detroit. Mickey Stevenson, director del departamento de Artistas y Repertorios, reunió a los expertos músicos del estudio, conocidos como los Funk Brothers, quienes encontró durante su búsqueda por los mejores músicos de sesión en los bares y clubes más sórdidos de la ciudad. Igual de fundamental para el sonido Motown eran The Andantes, un trío sublime de cantantes de fondo.

Gladys Knight y the Pips

PICTORIAL PRESS/ALAMY

Desde la esquina izquierda superior, en el sentido de las agujas del reloj: William Guest, Merald “Bubba” Knight, Gladys Knight y Edward Patten.

El rostro público de Motown —sus artistas— recibía lecciones de danza y canto, tanto como de estilo y comportamiento, en el legendario departamento de Desarrollo de Artistas, dirigido por la Srta. Maxine Powell. El vestuario, el arreglo personal, la dicción: la Srta. Powell se encargaba de todo. Sus clases ayudaron a The Supremes, que se criaron en los proyectos de viviendas Brewster-Douglas de Detroit, a prepararse para conocer a la Reina Madre de Inglaterra y navegar la etiqueta formal de Japón. 

De gira en EE.UU., los artistas de Motown se enfrentaban a un tipo distinto de conflicto cultural. Un día caluroso en Nueva Orleans, Mary Wells se dio cuenta de que la estaban mirando fijamente al inclinarse ella hacia una fuente de agua potable, y pensó felizmente que la habían reconocido, hasta que alzó la mirada y vio el letrero "Solo para blancos". "En Detroit, no nos tropezábamos mucho con la segregación", dice Mary Wilson. "Cuando comenzamos a hacer giras, empezamos a comprender lo que nuestros padres nos habían estado diciendo acerca del Sur. Descubrimos que había lugares donde no podíamos ir". Recuerda el día cuando su autobús llegó al motel Heart of the South en Carolina del Sur. ¡Tenía una piscina! Cansados, mugrientos y sofocados, los viajeros se zambulleron al agua. "Y todas estas otras personas comenzaron a salirse de ella", dice Wilson. "Todas eran blancas". Los pinchadiscos locales habían estado tocando los discos de Motown toda la semana, y en ese momento tenso, una de las canciones se escuchaba desde un radio al lado de la piscina. Cuando los huéspedes del hotel se dieron cuenta de que los nadadores negros eran los artistas que habían estado escuchando, "regresaron a la piscina", dice Wilson. "El resto del día andamos de fiesta". 

Hubo otros triunfos graduales. La policía dejó de tratar de hacer cumplir las líneas de cuerda que dividían a los miembros blancos y negros del público y todos bailaban juntos. Pero después de que le dispararan a su autobús de gira en Birmingham, Alabama, Martha Reeves comprendió el temor y la furia provocada por un autobús lleno de jóvenes afroamericanos: "Nos confundían mucho con los jóvenes activistas conocidos como Freedom Riders que intentaban lograr un movimiento". En julio de 1967, Reeves estaba en el escenario en Detroit, cantando el éxito "Dancing in the Street", cuando la llamaron entre bastidores para pedirle que le avisara al público que se fuera a comprobar cómo estaban sus familias. La Ciudad del Motor estaba ardiendo. La policía había llevado a cabo una redada que provocó uno de los disturbios raciales más sangrientos de la historia de Estados Unidos. Hubo 43 muertos y daños a más de 2,000 edificios. Hitsville escapó las llamas, pero casi inmediatamente, dice Reeves, los artistas de Motown sintieron una culpabilidad inmerecida. Durante una gira subsiguiente por Inglaterra, un periodista acusó a Reeves de ser una lideresa combativa. "Dijeron que mi canción 'Dancing in the Street' era un grito de guerra. Por Dios, era una canción bailable, para fiestas". 

Cada vez más, se hacía imposible bailar y dejar atrás las antiguas tensiones raciales y la agitación del creciente movimiento de derechos civiles. Los artistas de Motown que habían cantado tantas melodías románticas pop se dedicarían a comentar, real y mordazmente, sobre temas de justicia social, con canciones tales como "War", de Edwin Starr, "What's Going On" de Marvin Gaye y "Living for the City" de Stevie Wonder. 

Mientras tanto, a medida que Detroit intentaba recuperarse, Gordy mudó sus operaciones principales a un edificio más grande y seguro en el centro. Sus artistas lo detestaban. Peor, algunos se encontraban casi sin éxitos sin la magia del equipo Holland-Dozier-Holland de compositores, quienes habían dejado el sello discográfico en 1968 en medio de una oleada de demandas y contrademandas sobre regalías. "A partir de 1970, Berry no estaba realmente interesado en los discos", observó Barney Ales, su asesor y publicista de muchos años.

Retrato de Berry Gordy, director ejecutivo del sello discográfico Motown en Circa, 1957.

POPSIE RANDOLPH/ARCHIVOS DE MICHAEL OCHS/GETTY

Berry Gordy fundó Motown Records en 1959.

En 1972, Gordy mudó la compañía a Hollywood, y la estableció en Sunset Boulevard. Mudó a parte de su familia combinada (se ha casado y divorciado tres veces y tiene ocho hijos) a una casa en Hollywood Hills. Calle abajo, había una casa alquilada más pequeña para Diana Ross. Su largo romance —sobre el que se basó Dreamgirls— era un secreto a voces. Gordy también fue franco sobre su deseo de convertirse en un magnate de la televisión y el cine, con su protegida envuelta en pieles y aplausos. La Srta. Ross tendría el papel estelar en Lady Sings the Blues y en Mahogany, un melodrama lamentable dirigido por Gordy. 

En Detroit, unos 200 a 300 empleados de Motown perdieron sus empleos. Algunos, como Joe Billingslea, de los Contours, volvieron a trabajar en las fábricas. Otros, como los Four Tops, encontraron nuevos contratos con otros sellos discográficos. Pero algo precioso se había perdido. Duke Fakir, en la actualidad de 82 años y el último miembro original sobreviviente de los Tops, dice que los que se quedaron en Detroit se sentían desolados. "Motown era más que solo un edificio. Formaba una parte enorme de nuestras vidas sociales. Pasábamos tanto tiempo ahí como en nuestros hogares".

En Los Ángeles, esos hermanos Jackson tan adorables ayudaron a asegurar el éxito tanto musical como económico. En 1970, se vendieron más de 3 millones de copias de “I’ll Be There”. A medida que se popularizó el disco, el funk y el estilo "contemporáneo adulto", Motown contrató al gran fenómeno Rick James, con sus botas de plataforma, así como a los Commodores, una antigua banda de estudiantes en la que figuraba Lionel Richie como cantante principal. Pero muchos artistas dejaron el sello: hasta Diana Ross lo dejó en 1981.  

"Siempre supe que tendría que dejarlo", me dijo Michael Jackson en 1982, cuando estaba a punto de poner a la venta su gigantesco éxito Thriller, su segundo álbum como solista en el sello discográfico Epic. Me explicó que hasta de niño, sabía que el sistema del estudio de Motown limitaría demasiado su visión singular. No obstante, MJ me dijo que estaba agradecido por la educación que recibió en el Estudio A. Él estudiaba a los productores con una obsesión silente. "Era como un halcón que caza por las noches", me dijo. "Lo observaba todo". 

Grupo The Jackson 5, enero 1971

ARCHIVOS DE MICHAEL OCHS/GETTY IMAGES

Los Jackson 5 en 1971 (desde la esquina izquierda inferior, en el sentido de las agujas del reloj): Michael, Tito, Jackie, Jermaine y Marlon.

Como muchas de las dinastías del mundo del espectáculo, Motown también sufrió varias muertes trágicas. Paul Williams, integrante de The Temptations se quitó la vida de un disparo a dos cuadras de Hitsville. Florence Ballard, integrante de The Supremes padeció de alcoholismo y de una depresión desgarradora y murió de un ataque al corazón a los 32 años. Mary Wells perdió su voz y su vida a causa de cáncer de la garganta a los 49 años. Marvin Gaye, afligido por la muerte de su compañera de dúo, la deslumbrante Tammi Terrell, no pudo cantar en vivo por cuatro años después de su fallecimiento, cuando ella se desplomó en sus brazos en el escenario y murió tras someterse a una cirugía cerebral en 1970. Asaltado por problemas relacionados con las drogas, Gaye fue asesinado a tiros por su padre en 1984. David Ruffin, de The Temptations, y Michael Jackson murieron de complicaciones relacionadas con el abuso de sustancias. Todos sus compañeros del sello discográfico los lloraron como si hubiesen sido familia.

Algunos de los sobrevivientes de la primera generación de Motown siguen interpretando. Martha Reeves interpreta con dos de sus hermanas como Vandellas actuales. Duke Fakir y sus Tops están de gira 35 semanas al año. Otis Williams, el último miembro original de The Temptations, todavía viaja con "sus muchachos". Ha habido 22 sustitutos, hasta el momento. Sí, el público todavía insiste en ver la coreografía tan marcada de The Temptations: pero, lo sentimos, ya no hay más vueltas ni caídas de piernas abiertas hacia el suelo. Williams tiene 77 años y confiesa que algunas noches se siente muy cansado. "Sin embargo, aquí estoy. Lo único que siempre hemos deseado es cantar y hacer feliz a las muchachas". 

Todo comenzó de manera muy sencilla, como lo hizo el modelo T básico del Sr. Ford. En EE.UU., el producto que Gordy y sus artistas nos entregaron fue revolucionario desde el punto de vista de la iniciativa empresarial afroamericana e influencia en la lista de los éxitos pop. Ese ritmo de fondo alto e insistente también se oyó mundialmente. Fue precursor de la "música global" contemporánea, y forma parte de los recuerdos de toda una vida de millones de personas. La maquinaria creadora de estrellas de Gordy era primitiva en comparación con la promoción impulsada por algoritmos de la actualidad. Pero durante los años frenéticos cuando Motown estaba en auge, Hitsville generó un producto notablemente duradero. De estado sólido, todavía bailables y cautivadores, esos discos de 45 RPM con sellos azules pueden reclamar el mismo honorífico otorgado a esas otras máquinas de ensueño del Detroit de antaño: clásicos estadounidenses. 

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