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Bob Dylan interpreta clásicos estadounidenses a su manera

En su primera entrevista en casi tres años, el legendario cantautor habla sobre su nuevo disco, “Shadows in the Night”, su amor por Frank Sinatra y su vida a los 70 años.

Bob Dylan tocando el piano en 1970

MICHAEL OCHS ARCHIVES/GETTY IMAGES

Dylan durante la grabación de su álbum de 1965, un hito en su carrera, “Highway 61 Revisited”.

In English | Para un hombre que ha vivido a la vista de todos por más de 50 años, Bob Dylan es extremadamente privado. Cuando no está sobre el escenario —desde 1988, ha mantenido un calendario de conciertos tan incesante que se conoce como la gira inacabable— regresa al anonimato. Sin embargo, a principios del verano pasado, los representantes de Dylan se comunicaron conmigo para decirme que él quería conversar con AARP The Magazine sobre su nuevo proyecto. “Ya no trabajo para Rolling Stone”, les dije, pensando que era un malentendido, pues estuve allí por 20 años. No, dijeron, no es un error; él quiere dirigirse a tus lectores.

Y ahora, luego de cinco meses de negociaciones, un vuelo atravesando el país y días de espera, faltaba menos de una hora para nuestra entrevista y todavía no sabía exactamente dónde me iba a encontrar con el solitario artista. Mientras conducía en dirección al sol de fines de octubre desde las colinas de Berkeley, California hacia la Bahía de San Francisco, esperaba una llamada con instrucciones para ir a cierto piso de un hotel. Luego recibí el número de la habitación, toqué a la puerta y esperé.

Bob, Dylan, Illustration

Illustración de Tim O’Brien

Bob Dylan da sorpresas en su nuevo álbum, "Shadows in the Night."

Nos dimos la mano. Dylan tenía puestos una ajustada chaqueta de cuero blanca y negra que le llegaba hasta la cintura, vaqueros negros y botas. El cantante de 73 años no usaba sus características gafas de sol, y sus ojos azules me sorprendieron. Nuestro propósito era conversar sobre Shadows in the Night , un álbum de 10 amadas canciones que provienen desde la década de 1920 hasta la de 1960. Él no las compuso, sino que forman parte de lo que a menudo se llama el gran cancionero estadounidense: clásicos familiares como Autumn Leaves, That Lucky Old Sun y Some Enchanted Evening, además de otras, como Stay With Me de 1957, parecida a un himno, que son poco conocidas. En su 36.° álbum grabado en un estudio, Dylan dirige un conjunto de cinco instrumentos que incluye dos guitarras, un bajo y una guitarra de pedal metálico, y en ocasiones instrumentos de viento, en arreglos bellos y austeros grabados en vivo. Es un disco callado y temperamental, “sin tambores fuertes ni piano”, como dijo Dylan varias veces.

A medida que avanzó la tarde, Dylan habló sobre ser joven y envejecer, ser compositor y tener amigos y enemigos. Recordó con puro cariño a los artistas que influyeron en su ADN musical, desde la cantante de música gospel Mavis Staples hasta el rockero Jerry Lee Lewis. Sentado al borde de un sofá bajo en una suite de hotel poco iluminada, listo y completamente presente —pero de buen humor— parecía ansioso por comenzar su única entrevista sobre el nuevo álbum. La siguiente es una versión condensada y editada basada en nuestra conversación original y correspondencia de seguimiento. La versión completa se publicará en febrero. 

P: ¿Por qué hiciste ahora este álbum?

R: Ahora es el momento preciso. He estado pensando en él desde que escuché el álbum Stardust de Willie [Nelson] a fines de la década de 1970. Con el pasar de los años, he oído estas canciones grabadas por otros y siempre he querido hacerlo. Y me pregunté si alguien más lo vio de la misma manera que yo.

P: Va a sorprender un poco a tus admiradores tradicionales, ¿no te parece? 

R: Bueno, no les debería sorprender. He cantado muchos tipos de canciones con el pasar de los años, y definitivamente ya me han oído cantar clásicos.

P: Respetas mucho estas melodías, más que a tus propias canciones cuando las interpretas.

R: Me encantan estas canciones, y no voy a faltarles el respeto para nada. Destrozar esas canciones sería un sacrilegio. Y todos hemos oído cuando se destrozan esas canciones, y estamos acostumbrados a eso. De alguna manera, quieres corregir el daño.

P: Me di cuenta de que Frank Sinatra grabó todas estas canciones. ¿Pensabas en él?

R: Cuando empiezas a tocar estas canciones, tienes que pensar en Frank. Porque él es la montaña. Esa es la montaña a la que tienes que subir, incluso si no llegas hasta arriba. Y es difícil encontrar una canción que él no haya cantado. Él sería el tipo con quien tienes que comparar. La gente habla sobre Frank todo el tiempo. Tenía la capacidad para adentrarse en una canción a modo de conversación. Frank te cantaba a ti, no en tu dirección. Nunca quise ser un cantante que canta en dirección a alguien. Siempre quise cantarle a alguien. Yo mismo nunca compré ningún álbum de Frank Sinatra en ese entonces. Pero de todos modos lo escuchabas, en un auto o rocola. Desde luego, nadie adoró a Sinatra en la década de los sesenta como lo hicieron en los cuarenta. Pero él nunca se marchó. Todas esas otras cosas que pensamos iban a ser permanentes, se esfumaron. Pero él nunca lo hizo.

P: ¿Piensas que este álbum es arriesgado? Estas canciones tienen aficionados que dirán que no puedes igualar la versión de Frank.

R: ¿Arriesgado? ¿Como caminar a través de un campo minado? ¿O trabajar en una fábrica de gas tóxico? No hay nada arriesgado cuando de hacer álbumes se trata. ¿Compararme a mí con Frank Sinatra? Estarás bromeando. Ser mencionado al mismo tiempo que él debe ser como un gran cumplido. Y si tiene que ver con igualarlo, nadie lo iguala. Ni yo ni nadie más.


Dylan comparte sus opiniones de algunos íconos. Conócelas


P: ¿Qué crees que pensaría Frank sobre este álbum?

R: Pienso que primero que nada, le sorprendería que hice estas canciones con un conjunto de cinco instrumentos. Pienso que de cierto modo estaría orgulloso.

P: ¿Qué otros tipos de música escuchaste de pequeño?

R: Al principio, antes del rock ’n’ roll, escuché música de las grandes bandas: Harry James, Russ Columbo, Glenn Miller. Pero en el norte, de noche, podías encontrar estaciones de radio que tocaban música anterior al rock ’n’ roll: country blues. Podías escuchar a Jimmy Reed. Había una estación de Chicago que tocaba pura música country. También escuchábamos lo del Grand Ole Opry. Escuché a Hank Williams bien temprano, cuando todavía estaba vivo. Una noche, me acuerdo que escuché a The Staple Singers cantar Uncloudy Day. Era lo más misterioso que había oído. Era como cuando se acercaba la niebla. ¿Qué era eso? ¿Cómo lo haces? Me atravesó. Me las arreglé para conseguir un disco de vinilo. Y dije: “¡Wow!”. Miré la carátula y supe cuál era Mavis sin que me lo tuvieran que decir. Parecía de la misma edad que yo. Su manera de cantar me dejó pasmado. Esto era antes de que la música folk entrara en mi vida. Yo todavía era aspirante a rockero. El descendiente, si me permites, de la primera generación de tipos que tocaron rock ’n’ roll, los que se lanzaron. Buddy Holly, Little Richard, Chuck Berry, Carl Perkins, Gene Vincent, Jerry Lee Lewis. Tocaban un tipo de música que era blanco y negro. Sumamente incendiaria. Tu ropa se podía incendiar. La primera vez que escuché a Chuck Berry, no pensé que era negro. Pensé que era un pueblerino blanco. No sabía que también era un gran poeta. Y debe haber habido algún poder elitista que tuvo que deshacerse de todos estos tipos, tuvo que eliminar el rock ’n’ roll por lo que era y por lo que representaba, en parte porque tenía que ver con blancos y negros.

P: ¿Quieres decir que es una mezcla musical de razas y eso es lo que lo hizo peligroso?

R: Sí, los prejuicios raciales han existido hace bastante tiempo. Y eso era sumamente amenazador para los padres urbanos, pensaría. Cuando por fin reconocieron lo que era, tuvieron que desmantelarlo. Lo hicieron, comenzando por el escándalo de los sobornos. El elemento negro se convirtió en música soul, y el elemento blanco se convirtió en pop inglés. Lo separaron. Pienso en el rock ’n’ roll como una combinación de country blues y música de banda de swing —no blues de Chicago—, y pop moderno. ¿El verdadero rock ’n’ roll no ha existido desde cuándo? ¿1961,1962? Bueno, era parte de mi ADN, así que nunca desapareció de mí. Simplemente lo incorporé a otros aspectos de lo que estaba haciendo. No sé si esto responde la pregunta. [Risas]. No me puedo acordar cuál era la pregunta.

The Staple Singers

Michael Ochs Archives/Getty Images, 1970

Las hermanas Staples, (izq. a dcha.) Mavis, Cleotha e Yvonne, con su padre, “Pops”.

P: Hablábamos de tus influencias y tu enamoramiento de Mavis Staples.

R: Me dije a mí mismo: “Un día estarás de pie ahí con el brazo alrededor de esa chica”. Me acuerdo de haberlo pensado. Diez años después, ahí estaba, con el brazo sobre sus hombros.

P: ¿Te acordaste de lo que pensaste al principio?

R: ¡No! [Risas]. ¡No hasta 10 años después de eso!

P: ¿Las canciones en este álbum están en el orden en que te gustaría que la gente las escuchara? ¿O te importa si Apple las vende una por una?

R: La parte comercial del álbum no es asunto mío. Espero que se venda y me gustaría que la gente lo escuchara. Pero la manera en la que la gente escucha música ha cambiado. Espero que puedan oír todas las canciones de un modo u otro. Pero… grabé esas canciones, aunque sea difícil de creer, en el mismo orden en que las oyes. Por lo general terminábamos una canción en tres horas. No hay mezclas. Así es como sonaron. Sin botones, nada mejorado, nada. Eso es todo. Se ha hecho mal demasiadas veces. Yo quise hacerlo correctamente.

 

P: Una vez escribiste que un gran artista transmite emociones por alquimia. “No lo estoy sintiendo”, dices. “Lo que estoy haciendo es transmitiéndolo”. ¿Es cierto?

R: Tienes razón, pero no quieres exagerarlo. Es distinto de ser actor, donde puedes recurrir a parte de tus propias experiencias que puedes aplicar a cualquier obra de Shakespeare en la que participes. Un actor se hace pasar por alguien, pero un cantante no. No se esconde detrás de nada. Por ejemplo, una canción como I’m a Fool to Want You. Me sé esa canción. Puedo cantarla. He sentido cada palabra en esa canción. Es decir, me la sé. Es como si yo hubiera sido el compositor. Para mí es más fácil cantar esa canción que cantar Won’t you come see me, Queen Jane. Hubo un tiempo en que no hubiera sido así. Pero ahora lo es. Porque Queen Jane podría ser un poquito anticuada. Pero esta canción no es anticuada. Tiene que ver con las emociones humanas. No hay nada artificioso en estas canciones. No hay una palabra falsa en ninguna de ellas. Son eternas.

P: ¿Desearías haber sido el compositor?

R: Hasta cierto punto, me alegro de no haber escrito ninguna. Soy bueno con canciones que no escribí yo, si me gustan. Ya sé cómo es la canción, y entonces soy más libre con ella.

P: Estas canciones tendrán un público distinto al que tuvieron originalmente. ¿Te sientes como un arqueólogo musical? 

R: No. Simplemente me gustan estas canciones y siento que puedo conectarme con ellas. Espero que la gente se conecte de la misma manera que yo. Sería demasiado atrevido pensar que estas canciones encontrarán un nuevo público. Los que escucharon estas canciones al principio ya no están entre nosotros. Por otro lado, cuando miro desde el escenario, veo algo distinto a lo que quizá ven otros artistas.

P: ¿Qué ves desde el escenario?

R: Veo a un tipo vestido de traje y corbata al lado de otro en vaqueros. Veo a otro tipo en un blazer al lado de uno que tiene puesta una camiseta. Veo a veces mujeres en vestidos de gala, y veo a chicas vestidas a lo punk. Puedo ver que hay caracteres muy distintos, y no tiene que ver con la edad. Fui a un concierto de Elton John; habrían personas de por lo menos tres generaciones allí. Pero todos eran lo mismo. Hasta los niños. Parecían exactamente como sus abuelos. Era raro. La gente se fija en cuántas generaciones son admiradores de cierto tipo de artista. ¿Pero qué importancia tiene si todas las generaciones son lo mismo?

P: Nosotros en AARP representamos a personas de 50 años o mayores. La revista tiene más de 35 millones de lectores.

R: Bueno, a muchos de esos lectores les gustará este álbum. Si por mí fuera, te daría los álbumes por nada y tú se los darías a cada [lector de tu] revista.

P: Estas canciones evocan un tipo de amor romántico que es casi antiguo, porque ya no hay mucha resistencia en el romance. Ese anhelo dulce y doloroso de los años cuarenta y cincuenta ya no existe. ¿Piensas que a personas más jóvenes estas canciones les parecerán cursis?

R: Tú me dirás. No sé por qué sería así, ¿pero qué significa exactamente la palabra “cursi”? Estas canciones son canciones de gran virtud. Eso es lo que son. Las vidas de la gente hoy están llenas de vicios y todo lo que conllevan. La ambición, la codicia y el egoísmo tienen que ver con el vicio. Tarde o temprano, tienes que ver a través de eso o no sobrevives. No vemos a la gente que los vicios destruyen. Solo vemos la parte glamorosa; en donde miremos, desde carteleras hasta películas, periódicos y revistas. Vemos la destrucción de la vida humana. Estas canciones son todo menos eso.

P: ¿Cuál es la mejor canción que has escrito sobre corazones rotos y pérdida?

R: Pienso que Love Sick [del álbum de 1997 Time Out of Mind ].

P: Muchas de las canciones más nuevas tienen que ver con envejecer. Una vez dijiste que las personas no se jubilan; se desvanecen, se les acaban las fuerzas. Y ahora tienes 73 y eres bisabuelo.

R: Fíjate, envejeces. La pasión es algo para un hombre joven. Los jóvenes pueden ser apasionados. Los mayores tienen que ser más sabios. Es decir, llevas tiempo por aquí, déjales ciertas cosas a los jóvenes. No trates de actuar como si fueras joven. Podrías en verdad lastimarte.

 

Bob Dylan con su familia Bob, Sara, Jesse, Anna, y Sam Dylan en su casa, Byrdcliff, Woodstock, NY, 1968.

Elliot Landy/Magum

Hombre de familia: con su esposa Sara y sus hijos Jesse, Anna y Sam en su casa en Woodstock, Nueva York, 1968.

P: Durante un tiempo más o menos en 1966, estuviste recluido por más de un año, y se especuló mucho sobre tus motivos. Pero fue para proteger a tu familia, ¿no es así?

R: Completamente. Así fue.

P: Pienso que la gente no quiso entenderlo, porque tu punto de vista idiosincrático del mundo como artista le hizo pensar que eras una persona idiosincrática. Pero eras un padre típico que trataba de proteger a sus hijos. 

R: Completamente. Renuncié a mi arte para hacerlo. 

P: ¿Fue doloroso?

R: Completamente frustrante y doloroso, por supuesto, porque ese don intuitivo —que para mí fue musical— me había llevado tan lejos. Lo hice, sí, y me dolió tener que hacerlo. Pero no tuve otra opción.

P: Tu vida en gran parte transcurre en el camino: 100 noches al año. Leí que una vez tu abuela te dijo que la felicidad no es el camino a nada. Dijo que es el camino.

R: Mi abuela era una señora maravillosa.

P: Tú obviamente te regocijas y te conectas con quienes van a verte.

R: No es muy distinto que un deportista que viaja mucho. Roger Federer, el jugador de tenis, él trabaja la mayoría del año. Como quizá 250 días al año. Pienso que eso es más de lo que hace B.B. King. Así que es relativo. Es decir, sí, debes ir a donde está el público. Pero la felicidad, ¿estamos hablando de la felicidad?

P: Sí. 

R: Bien, muchos dicen que no hay felicidad en esta vida y por cierto que no hay felicidad permanente. Pero la autosuficiencia crea felicidad. Solo porque estás satisfecho un momento —dices sí, es una buena comida, me hace feliz— bueno, eso no será necesariamente verdad en la próxima hora. La vida tiene sus altibajos, y el tiempo tiene que ser tu socio, ¿sabes? En verdad, el tiempo es tu alma gemela. No estoy exactamente seguro de lo que significa la felicidad, a decir verdad. No sé si lo podría definir personalmente.

P: ¿La has tocado?

R: Bueno, todos lo hacemos.

P: ¿La has tenido en las manos?

R: Todos lo hacemos en ciertos momentos, pero es como el agua, se te resbala entre las manos. Mientras haya sufrimiento, solo puedes ser feliz hasta cierto punto. ¿Cómo puede ser feliz una persona si le suceden desgracias? Algún multimillonario rico que puede comprar 30 autos y quizá un equipo deportivo, ¿ese tipo es feliz? ¿Qué lo haría más feliz todavía? ¿Le causa felicidad regalar su dinero en otros países? ¿Hay más satisfacción en eso que en donarlo acá en las zonas marginales de las ciudades y crear empleos? El gobierno no va a crear empleos. No tiene que hacerlo. La gente tiene que crear empleos, y estos multimillonarios son quienes lo pueden hacer. No vemos que suceda. Vemos el crimen y las zonas marginales llenas de personas que no tienen nada que hacer, que recurren al licor y las drogas. Los peces gordos con muchos millones podrían crear empleos para ellos. Con seguridad eso crearía mucha felicidad. No digo que deben hacerlo —no hablo de comunismo—. ¿Pero qué hacen con su dinero? ¿Lo usan de manera virtuosa?

P: Así que deberían cambiar su enfoque para acá en vez de...

R: Bueno, pienso que deberían, sí, porque hay muchas cosas que van mal en Estados Unidos, y en especial en las zonas marginales, que ellos podrían resolver. Esos son los lugares peligrosos, y no tienen que serlo. Allí hay buenas personas, pero han sido agobiadas por la falta de trabajo. Todos ellos podrían estar trabajando en algo. Estos multimillonarios pueden crear industrias aquí mismo en Estados Unidos. Pero nadie les puede decir qué hacer. Dios los tiene que guiar.

P: ¿Y el trabajo productivo es un tipo de salvación, desde tu punto de vista? ¿Estar orgulloso de lo que haces?

R: Sin lugar a dudas.

P: Ha sido generoso de tu parte responder todas estas preguntas esta tarde. 

R: Las preguntas me resultaron verdaderamente interesantes. La última vez que hice una entrevista, el tipo quería saber de todo menos de la música. La gente me ha hecho eso desde la década de los sesenta. Hacen preguntas como las que le harían a un médico, psiquiatra, profesor o político. ¿Por qué? ¿Por qué me preguntan estas cosas?

P: ¿Sobre qué le preguntas a un músico? 

R: ¡La música! Exactamente.

 

Robert Love es el director editorial  de AARP the Magazine.

Quieres leer más? Haz un click acá para ver la entrevista completa con Bob Dylan (en inglés) »

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