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Investigaciones ponen a prueba la 'inoculación' contra las estafas del Seguro Social

Los estudios sugieren que la exposición a mensajes fraudulentos simulados podría desarrollar la inmunidad contra los fraudes reales.

tarjeta del Seguro Social con un letrero en rojo que dice estafa

KAMELEON007 / GETTY IMAGES

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Bien se sabe que se puede usar una versión más débil de un virus para vacunarse contra él. De la misma manera, según una investigación publicada recientemente (en inglés), simular estafas relacionadas con el Seguro Social en sesiones de capacitación puede ser una manera muy eficaz de proteger a los participantes de los estafadores reales.

Para ayudar a las personas a evitar caer en las estafas, la clave radica, en parte, en fomentar la familiaridad, según Cliff Robb, profesor adjunto del Departamento de Ciencias del Consumo en University of Wisconsin-Madison y coautor de dos estudios recientes, financiados por la Administración del Seguro Social (SSA), sobre la prevención del fraude de impostores.

En estas estafas, los delincuentes se hacen pasar por empleados del Seguro Social, del IRS, de Amazon o de otras entidades conocidas y envían correos electrónicos o mensajes de texto con el fin de engañar al destinatario para que envíe dinero o revele sus datos personales confidenciales. Las estafas relacionadas con el Seguro Social son el principal tipo de fraude cometido por impostores que se hacen pasar por empleados del Gobierno. Así lo afirma la Comisión Federal de Comercio, que en el 2021 recibió más de 217,000 denuncias de tales estafas, cuyas víctimas informaron haber perdido $148.5 millones.


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La SSA publica en su sitio web información detallada sobre las estafas de impostores (tal como lo hace AARP) y utiliza otros medios para llamar la atención sobre el problema, incluidos avisos de "alertas de estafa" impresos en los sobres de los comunicados enviados por correo a millones de personas en el país.

Desmentir de antemano los fraudes de impostores

En su investigación, Robb y sus colegas pusieron a prueba otro método, conocido como "teoría de inoculación", en el que se expone a los participantes, en un entorno controlado, a una solicitud peligrosa para que con el tiempo puedan aprender a rechazarla. Esta técnica de intervención preventiva o de desmentir de antemano (del inglés, "pre-bunking"), ha sido eficaz para combatir las campañas de reclutamiento de grupos extremistas y la desinformación difundida por las fuentes de noticias falsas.

En un experimento con más de 1,000 adultos representativos de la población nacional, Robb y el científico conductual Stephen Wendel mostraron a un grupo de participantes una serie de mensajes, entre los que figuraban tanto comunicaciones auténticas de la SSA como otras que simulaban mensajes de texto y correos electrónicos fraudulentos. Se pidió a los participantes que adivinaran si cada mensaje era auténtico o fraudulento, y se señalaron los detalles que podrían ayudarlos a distinguir entre uno y otro.

Otros participantes solo recibieron de antemano "información estática", como lecturas no relacionadas sobre la adicción a internet (en el caso del grupo de control) o los avisos existentes de la SSA sobre las estafas. En pruebas posteriores, aquellos que recibieron la capacitación interactiva lograron identificar mejor los mensajes tanto fraudulentos como auténticos.

La exposición a estafas simuladas "ayudó a las personas a enfrentar e identificar los principales mecanismos de estas estafas y, básicamente, las ayudó a construir una barrera defensiva", afirma Robb. Con el paso del tiempo, según Robb, los participantes suelen detectar de forma automática "el rasgo distintivo de las comunicaciones fraudulentas", así como los indicios de que un mensaje es fiable.

"Sus hallazgos en cuanto a la participación interactiva son muy lógicos", señala Kathy Stokes, directora de Programas de Prevención de Fraudes de AARP, acerca de la investigación. "Lo vemos de primera mano en las capacitaciones de ciberseguridad que recibimos como empleados de AARP. Con ese mismo fin se envían a los empleados simulaciones de correos electrónicos fraudulentos, para ver si interactúan con el emisor".

Cómo recuperar la confianza

En un consorcio virtual de investigadores de temas de jubilación y discapacidad, celebrado a principios de agosto, se presentó una investigación de seguimiento en la que Robb, Wendel y Marti DeLiema —profesora de la Facultad de Trabajo Social de University of Minnesota— abordaron el problema desde otra perspectiva: cómo lograr que las personas que han sido objeto de estafas de impostores vuelvan a confiar en las comunicaciones legítimas del Seguro Social, de otras agencias del Gobierno y de empresas privadas.

Una vez más, los investigadores elaboraron un programa interactivo de capacitación diseñado para enseñar la diferencia entre los correos electrónicos y sitios web auténticos y aquellos creados por los investigadores que imitan los métodos de los impostores. Según Robb, estas imitaciones resultaron bastante convincentes.

"La primera página web fraudulenta que lanzamos fue tan realista que Google la señaló como problemática", dice Robb.

Los investigadores hallaron que los participantes inoculados lograron distinguir, mucho mejor que el grupo de control, entre las comunicaciones auténticas y los mensajes fraudulentos, aunque aparentemente la capacitación fue más eficaz con respecto a los correos electrónicos que con los sitios web. Otras personas que habían recibido consejos por escrito sobre cómo evitar las estafas también tuvieron un mejor desempeño que el grupo de control, pero en menor medida que el grupo inoculado.


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Estrés y 'sobrecarga'

Las personas son especialmente vulnerables a las estafas cuando experimentan una sobrecarga cognitiva —es decir, cuando se exponen a un exceso de información por internet u otros medios—, lo cual provoca que se distraigan, según Robb.

En esos momentos, "hacemos ciertas cosas de forma automática", agrega.

Un estudio realizado por AARP en el 2021 (en inglés) reveló cómo diversos tipos de estrés nos hacen más susceptibles a las estafas, ya que crean "momentos de vulnerabilidad" en los que las personas pueden caer víctimas de fraudes. Stokes recalca la importancia de contar con conocimientos para reducir esa vulnerabilidad, citando una investigación anterior de DeLiema y otros (en inglés) que mostró que las personas ya informadas sobre una estafa determinada son mucho menos propensas a interactuar con el estafador o, en caso de una interacción, es menos probable que pierdan su dinero.

"Creo que todo tipo de educación puede servir para inocular a las personas", dice Stokes.

 

Patrick J. Kiger es un colaborador de AARP. Ha escrito para una amplia variedad de publicaciones, incluidas Los Angeles Times Magazine, GQ, Mother Jones y sitios web de Discovery Channel y National Geographic.