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La discriminación por edad en los avisos de empleo perjudica a los trabajadores mayores

Los estereotipos y las frases sutiles pueden hacer que candidatos que podrían cubrir un puesto no se postulen.

Mujer pone una mano sobre su tableta y la otra cerca a su computadora personal. Encima un letrero en inglés que dice búsqueda de trabajo.

GETTY IMAGES

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Los días en que los anuncios de puestos vacantes podían decir “no se considerarán personas mayores de 40 años” pueden haber quedado atrás, pero el lenguaje discriminatorio continúa obstaculizando el empleo de trabajadores experimentados, según una nueva investigación (en inglés).

Los expertos en empleo han estado diciendo durante mucho tiempo que las publicaciones de puestos de trabajo que contienen frases que discriminan sutilmente por edad pueden disuadir a los adultos mayores de presentar una solicitud. Por ejemplo, “afinidad cultural” podría significar que el empleador está buscando personas que tengan aproximadamente la misma edad que los empleados actuales. “Persona enérgica” podría sugerir que la empresa quiere contratar a alguien joven y físicamente activo.

Esos términos son comunes en las publicaciones de empleos, según halló AARP hace unos años. Pero demostrar que este tipo de lenguaje realmente impide que las personas mayores que buscan trabajo se postulen para esos puestos ha sido más complicado. Allí es donde el nuevo estudio aporta novedades. Investigadores de University of California-Irvine y de University of Liverpool publicaron durante un año avisos laborales en 14 ciudades del país para ver de qué modo los estereotipos discriminatorios basados en la edad podrían influir en quiénes se postulaban. El experimento, publicado por la National Bureau of Economic Research, halló que los adultos mayores fueron, efectivamente, mucho menos propensos a responder a ofertas de empleo que incluían lenguaje discriminatorio para personas de más edad.


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“Usar un lenguaje que desalienta las solicitudes de empleo de trabajadores mayores ya es algo ilegal” bajo la Ley contra la Discriminación por Edad en el Empleo, dicen los investigadores, “pero el uso más sutil de lenguaje discriminatorio que estudiamos sugiere que las palabras de los avisos de empleo que no se identificarían como explícitamente ilegales pueden, de todos modos, tener efectos negativos en los trabajadores mayores”.

Los trabajadores mayores sienten el impacto de esta discriminación por edad de dos maneras. Primero, obviamente, no se presentan a puestos para los que podrían estar calificados, pero que, por la discriminación percibida, no solicitan. Segundo, este tipo de parcialidad está muy poco considerada en las leyes de discriminación por edad. Incluso si el lenguaje que discrimina en base a la edad puede hacer que las personas no persigan una oportunidad laboral, como revela el nuevo estudio, estos buscadores de empleo no tienen prácticamente ninguna avenida para defenderse legalmente.

Aumentar la concienciación del posible perjuicio que causan los avisos laborales sesgados es una forma de ayudar a las personas mayores que buscan trabajo.

“Cuando se trata de atraer a candidatos variados, las palabras sí importan”, dice Heather Tinsley-Fix, la asesora sénior que encabeza el Programa de Compromiso de Empleadores de AARP (en inglés), el cual trabaja con empresas para establecer prácticas favorables para los adultos mayores (en inglés). “Incluso si la intención del empleador no es desalentar la presentación de solicitudes por parte de candidatos mayores, frases como ‘gran energía’ o ‘superdivertido’ o ‘eres un ninja del mercadeo’ pueden transmitir a los candidatos mayores el mensaje de que no serán bien recibidos”.

Cómo se realizó este experimento práctico

Para comprobar si la descripción de puestos de trabajo que contenía lenguaje sesgado disuadía a los trabajadores mayores de presentarse como candidatos, los investigadores publicaron avisos de puestos disponibles durante 54 semanas en 14 ciudades: Birmingham, Alabama; Charlotte, Carolina del Norte; Chicago; Houston; Los Ángeles; Miami; Minneapolis; Nueva York; Phoenix; Salt Lake City; San Diego; Sarasota, Florida; Seattle; y Washington D.C.

Con el objetivo de publicar puestos que se sabe son populares entre los adultos mayores, los investigadores colocaron avisos en busca de asistentes administrativos, personal de ventas minoristas y guardias de seguridad. Se concentraron en estereotipos relacionados con la edad sobre las habilidades de comunicación, la capacidad física y los conocimientos tecnológicos de los adultos mayores, y crearon varios anuncios para cada puesto.

En el primer tipo de anuncio, las habilidades requeridas para el puesto se editaron cuidadosamente para reducir al mínimo el lenguaje discriminatorio por edad (“Debes ayudar a limpiar y organizar la tienda”). El segundo tipo de aviso para el mismo puesto incluía términos que eran, potencialmente, discriminatorios por la edad; por ejemplo, hacían énfasis en programas informáticos cuya utilización, según estereotipos, no les resulta cómoda a los adultos mayores (“Debes saber utilizar programas como Microsoft Office/Excel o Google Sheets”). El tercer tipo de aviso para el puesto describía las mismas habilidades requeridas en términos que AARP ya ha identificado como discriminatorios (“Debes ser un nativo digital y tener experiencia en las redes sociales”).

Para cada solicitud que recibieron, los investigadores estimaron la edad del solicitante basándose en información como la fecha de graduación y los años de experiencia. También notificaron rápidamente a los postulantes que los avisos eran para un estudio y que no se trataba de un empleo real.

Esencialmente, el experimento reveló que cuanto más discriminatorio por edad era el lenguaje del aviso, menos probable era que los trabajadores mayores solicitaran el puesto. Las ofertas de empleo que contenían texto sutilmente discriminatorio basado en la edad causaron una disminución del 12% en la proporción de postulantes de 40 años o más. La disminución en la proporción de solicitantes mayores fue del 15.6% para los avisos que contenían términos que AARP ya había identificado como muy discriminatorios.

El estudio aporta nuevas pruebas relativas a la inquietud existente sobre el impacto que tienen los avisos de empleo que discriminan por la edad sobre las oportunidades laborales disponibles para los trabajadores mayores.


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El lenguaje en avisos de empleo “que desalienta la postulación de los trabajadores mayores puede tener aproximadamente el mismo impacto en la contratación de trabajadores mayores que la directa discriminación por edad al contratar personal”, dice el análisis.

El estudio ofrece una oportunidad para que más empleadores consideren el modo en que el lenguaje de sus ofertas de trabajo moldea el conjunto de solicitudes que reciben.

“Es importante que los empleadores revisen el lenguaje de sus avisos laborales para asegurar que enumeran experiencia y habilidades concretas, en vez de atributos culturales que pueden insinuar la necesidad de encajar en la empresa”, dice Tinsley-Fix.

 

Kenneth Terrell es periodista y colaborador de AARP en los ámbitos de trabajo, empleo, discriminación por edad, carreras laborales y el Congreso. Anteriormente trabajó para la Education Writers Association y U.S. News & World Report, donde reportó sobre política y asuntos gubernamentales, educación, ciencia y tecnología, y estilos de vida.