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Reiniciando su carrera en EE.UU.

Inmigrantes latinos con títulos universitarios luchan por poner en práctica sus destrezas y trabajar.

In English | Arturo Castillo fue médico y cirujano en México por 13 años antes de llegar a Estados Unidos. Quería seguir en el área de la salud luego de emigrar, pero fue realista en cuanto a sus posibilidades de continuar ejerciendo como médico: todavía estaba aprendiendo inglés, era el sostén de su familia y no tenía tiempo ni recursos para estudiar para los exámenes de medicina de EE. UU. e ingresar en un exigente programa de residencia.

Reempezando su carrera en EE.UU.

Ilustración por Shout

Por lo tanto, Castillo, 54, adoptó otra estrategia. Obtuvo una licencia como asistente de enfermería. Durante 15 años trabajó como flebotomista y técnico en ecografía. Aun así, extrañaba la interacción más profunda con los pacientes que había experimentado como médico. Así que decidió continuar estudiando y se convirtió en asistente de médico licenciado, un profesional habilitado para trabajar en todas las especialidades y entornos médicos y quirúrgicos bajo la supervisión de un doctor. Agradece tener trabajo, pero desearía que hubiese un camino más fácil para gente como él. "Hay mucha gente, como yo, que tiene el potencial y los conocimientos", dice. "No pedimos que se nos regale nada y estamos dispuestos a trabajar, pero necesitamos una oportunidad para ser parte del campo de la medicina".

Castillo es uno entre millones de inmigrantes que luchan por encontrar la forma de aplicar sus destrezas y conocimientos académicos en Estados Unidos. Según un estudio realizado en 2008 por el Migration Policy Institute, de los 5,1 millones de inmigrantes con alto nivel de educación (título de licenciado o superior), y que tienen empleo en Estados Unidos, el 44% de los inmigrantes latinoamericanos recién llegados y el 35% de los que han estado en el país por mucho tiempo, trabajaban en oficios menores, en comparación con el 18% de los trabajadores nacidos en EE. UU. con los mismos oficios. El estudio atribuyó la brecha a la falta de inglés y a las diferentes normas relacionadas con los títulos y credenciales.

Estas cifras muestran una triste y conocida historia a Armando Vazquez-Ramos, un profesor de la Universidad Estatal de California, Long Beach, quien ha trabajado durante 15 años en programas de ayuda a profesionales entrenados en el exterior, para que puedan continuar sus carreras en Estados Unidos. A menudo conoce a inmigrantes que están dispuestos a trabajar en cualquier oficio para sostener a sus familias. "Enseguida se encuentran con tres trabajos y ganando más de lo que ganaban en su país, y entonces quedan atrapados en un círculo vicioso, sin tiempo para mejorar su idioma y reingresar en algún programa educativo", dice Vazquez-Ramos. "Es un caso trágico de fuga de cerebros de sus países y un desperdicio de talento en Estados Unidos".

A diferencia de otros países, Estados Unidos carece de un sistema centralizado para los inmigrantes profesionales que deseen continuar sus carreras. En cambio, cada estado —con su propio proceso de inscripción, exámenes y juntas de homologación, que difieren según el área respectiva— administra la acreditación.

A menudo, una medida clave para lograr que se reconozcan los títulos profesionales obtenidos en el exterior es hacerlos evaluar por una empresa independiente de evaluación educativa para validar su equivalente en EE. UU., dice Susan Bedil, presidente de la National Association of Credential Evaluation Services. "Puede ser desalentador", dice Bedil. "En muchos casos en los que se requiere una acreditación profesional, la evaluación de las credenciales es sólo uno de los muchos pasos del proceso. Exámenes que verifican el conocimiento en la materia, así como en la competencia en el idioma inglés pueden ser requeridos. Y, luego, tienen que encontrar trabajo".

La perseverancia es la clave, dice Italia Solorzano, de 49 años, una pediatra ecuatoriana que ahora es asistente de médico licenciada en Estados Unidos. Para ella, la parte más difícil de los cinco años de transición fue aprender inglés y rendir los exámenes estandarizados requeridos para obtener su acreditación. "A veces temía no terminar", dice Solorzano. "Tuve la suerte de encontrar gente que me ayudó".

Hay una pequeña, aunque cada vez mayor, cantidad de programas de asistencia a inmigrantes profesionales dirigidos particularmente a latinos en el área de salud, donde hay necesidad de trabajadores bilingües y biculturales. Estos programas incluyen los ofrecidos por los colegios comunitarios y universidades locales, y por la Welcome Back Initiative, un servicio gratuito y sin fines de lucro, disponible en siete estados, que brinda asesoramiento para desarrollar una trayectoria profesional.

Esa trayectoria a veces incluye reunir las destrezas necesarias para puestos para principiantes, que permiten al inmigrante profesional afianzarse y tener un ingreso mientras prepara la acreditación en áreas más avanzadas, dice Rolando Castillo, director del Internationally Trained Professionals Program de la United States University, en Cypress, California. "Yo les digo que cada desafío es una oportunidad de crecimiento", dice Castillo, quien inició un grupo de apoyo para profesionales en transición. "La solidaridad y camaradería que hemos generado ayuda mucho".

<p><b>44%</b> de inmigrantes latinoamericanos recién llegados con alto nivel de educación trabajan en oficios menores.</p>

Quizá la transición más exigente sea la encarada por los médicos formados en el extranjero, particularmente aquellos que no hablan inglés con fluidez. El International Medical Graduate Program de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) es uno de los pocos programas del país que ofrece a los médicos latinos una capacitación acelerada y facilidades para prepararse para los exámenes de medicina, así como plazas para residencias médicas. En el programa, los médicos son capacitados y reciben honorarios a cambio de comprometerse a trabajar, al menos, tres años como médico de familia en alguna comunidad de bajos recursos de California, dice la doctora Michelle Anne Bholat, directora ejecutiva del programa de UCLA y profesora del departamento de medicina familiar de la misma.

Su consejo para los médicos que recorrerán este camino: "Den de sí todo lo que tengan y mantengan los ojos bien abiertos. Están dejando sus vidas en suspenso durante cinco años. Esto será lo más difícil que hagan en su vida".

Castillo, el asistente de médico licenciado, se resignó al hecho de que jamás ejercerá como médico en Estados Unidos, pero tiene un nuevo sueño: fundar una clínica familiar donde él y su hijo puedan trabajar juntos, luego de que éste egrese de la facultad de medicina, y, quizá, también su hija menor, ya que ha manifestado interés en la actual profesión de su padre.

"Me gustaría compartir con mi hijo algunas de mis experiencias", dice Castillo, quien aún tiene sus credenciales para ejercer la medicina en México. "Y yo aprenderé de él también".

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