Por ejemplo, un estudio del 2022 evaluó la vulnerabilidad de los adultos mayores a la desinformación en internet (en inglés) al pedir a 59 personas de entre 58 y 83 años que eligieran un artículo que les gustaría leer de un grupo de titulares llamativos. Los participantes luego leyeron esos artículos, vieron las imágenes emocionales que los acompañaban y juzgaron si los artículos eran creíbles y dignos de compartir. En promedio, solo el 41% de los artículos fueron juzgados con precisión, y el 62.5% de los artículos que los participantes querían compartir eran falsos, incluso después de que se les advirtió que algunos podrían serlo.
Los investigadores hipotetizaron que la mayoría de los participantes se guiaron por el principio de "mejor prevenir que lamentar", o prefirieron creer información potencialmente inexacta que arriesgarse a descartar un consejo correcto. Y cuando tal "consejo" viene de una cara sincera con un gran seguimiento y una historia cautivadora, es mucho más difícil mirar hacia otro lado.
“Se les llama influyentes por una razón: estas personas realmente saben cómo llegar a su audiencia de una manera convincente, y si podemos usarlo para bien, eso será tremendo”, dice el Dr. Steve Woloshin, profesor del Instituto Dartmouth que estudia cómo mejorar la calidad de la comunicación médica al público, pacientes, médicos y responsables de políticas. “El problema es que a veces, ya sea intencionalmente o no, se malinterpreta, o las personas que lo reciben sobreinterpretan o no cuestionan críticamente los mensajes. Y ahí es donde está el problema".
No es que todas las personas mayores de 50 sean explotadas por igual. En su reciente estudio, publicado en Nature Aging, Lyons y sus colegas encontraron que en los adultos mayores del país, la creencia en afirmaciones de salud inexactas o noticias dudosas —como contenido político partidista— se correlacionaba con la exposición a desinformación de salud (lo cual puede o no equivaler a ser engañado). Ya sea en política o salud, “ese tipo de titulares moralmente indignantes o sensacionalistas, o que incitan a la ira, podrían ser especialmente atractivos para un pequeño grupo de personas”, dice Lyons.
Las mujeres que buscan apoyo para la menopausia también son fácilmente atrapadas por influyentes y empresas de telemedicina que promueven pruebas, terapias hormonales y consejos no científicos, dice la Dra. Lauren Streicher, profesora clínica de Obstetricia y Ginecología en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, quien está colaborando en un nuevo proyecto con AARP Books.
“La menopausia es única porque la mayoría de las mujeres no ven a un médico por ella, y si ven a un médico u otra persona, es la excepción más que la regla que esa persona realmente sea experta y pueda ayudarlas”, dice. “Por lo tanto, más que en casi cualquier otra situación en el cuidado de la salud, las mujeres tienden a depender de la información que obtienen en las redes sociales”.
Como resultado, según escribió en BMJ un grupo de expertos, las mujeres están invirtiendo en pruebas de panel hormonal a menudo innecesarias y no comprobadas, (en inglés) lo que está perjudicando el cuidado de salud. “El principio de la práctica basada en evidencia es que una prueba solo debe hacerse si el resultado guiará directamente el cuidado de salud que se le da al paciente”, escribieron los médicos. “Para la perimenopausia y la menopausia, las pruebas hormonales no ofrecen una manera confiable de determinar quién se beneficiará del tratamiento".
6 maneras de juzgar los consejos de salud en las redes sociales
Por ahora, los consumidores no pueden confiar en los organismos reguladores o en las plataformas de redes sociales para evaluar a los influyentes y sus mensajes, y mucho menos a sus seguidores en las secciones de comentarios. En cambio, está en manos de los individuos volverse astutos sobre su consumo de redes sociales. “En última instancia, tenemos que hacer que las audiencias sean más inteligentes”, dice Woloshin.
Esto es lo que él y otros expertos recomiendan:
1. Entiende que no todos los “médicos” son iguales
Algunos influyentes de salud son profesionales de la salud, y algunas investigaciones muestran que su contenido tiende a ser más equilibrado y menos promocional que el de aquellos que no están en el campo médico. Aun así, solo porque alguien sea médico no significa que está cualificado para hablar de todo lo relacionado con la salud y la medicina. “Muchas de estas personas en las redes sociales tienen un "MD" después de su nombre, y uno asume que si alguien lo tiene, entonces deben saber de lo que están hablando”, dice Streicher, quien tiene decenas de miles de seguidores en varias plataformas. “Pero, en realidad, ese no es el caso".
Un ortopedista rara vez es un experto en menopausia; un ginecólogo es poco probable que esté al día con los protocolos de terapia física. “Cuidado con un doctor en física hablándote sobre el cáncer”, dice Lyons.
2. Ten cuidado con las ventas de productos
A Streicher frecuentemente le proponen compañías que quieren que respalde sus productos de salud femenina en las redes sociales. Guiada por ética personal y profesional, ella los rechaza. Los influyentes no médicos pueden no hacerlo. Después de todo, su trabajo es atraer miradas y conducir ventas, sin importar cuán convincente o incluso verdadero sea su contenido. “Hay un gran incentivo para estas personas en internet para promover un producto porque están ganando dinero con ello”, dice Streicher.
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