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Por qué no superas la fatiga de la pandemia, y qué hacer para lograrlo

Cómo saber si el cansancio que aún sientes es una etapa, un bajón o algo peor.

Una mujer sentada frente a su computadora se frota los ojos en señal de cansancio

KATHRIN ZIEGLER / GETTY IMAGES

In English | ¿Te sientes fatigado durante lo que parece una pandemia interminable? No eres el único. Ya sea que te sientas abatido o simplemente te falte energía para regresar a la oficina este otoño, tal vez seas uno de los tantos que no pueden superar el malestar provocado por la pandemia.

“Estamos en casa y sentimos estrés, lo que nos genera una especie de aturdimiento mental y emocional”, señala Margaret Wehrenberg, psicóloga clínica en Saint Charles, Misuri, y autora del libro Pandemic Anxiety: Fear, Stress, and Loss in Traumatic Times.

Y sí, también pueden intervenir los hábitos que formamos durante la pandemia, en especial si dejamos de lado el ejercicio frecuente o el consumo de alimentos saludables en algún momento durante el confinamiento. “Muchas personas que pensaron que iba a ser algo de seis o doce semanas descuidaron su alimentación”, dice la Dra. Kathryn A. Boling, médica de atención primaria en Mercy Personal Physicians, de Mercy Medical Center en Lutherville, Maryland. Y en vez de, digamos, ir a trabajar y apresurarnos en el trayecto, “solo caminamos desde el dormitorio a la sala de estar y nos sentamos la mayor parte del día, excepto cuando nos levantamos para comer un bocadillo”. Un año de este tipo de hábitos posiblemente haya contribuido a la desgana general.


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Sin embargo, si tienes más de 50 años y te preocupa que sentirte agotado pueda ser parte de la nueva normalidad, ten en cuenta lo siguiente: el cansancio no es un factor típico del envejecimiento. Al menos no debería serlo a los 50, 60 o 70 años. “No tiene por qué ser parte del envejecimiento hasta llegar a una edad bastante avanzada”, dice Boling. “Si tienes 90 años, es más probable que tengas menos energía”.

Cuando ‘cansado’ significa deprimido

Ciertamente, la fatiga también puede deberse a muchos problemas subyacentes físicos y mentales, como la depresión. De hecho, la falta de energía y el cansancio son características esenciales de este trastorno común del estado de ánimo.

"Una de las formas de saber si tu fatiga se debe o no a la depresión es preguntarte si te sientes motivado”, advierte Boling. “Si el cansancio consiste más bien en decir: ‘No me importa. No quiero hacer nada. No quiero levantarme'. O si realmente quieres hacer actividades, pero te sientes físicamente cansado”. Si se trata de una fatiga “desmotivada” o también sientes una sensación de desesperanza, señala, es posible que estés deprimido.

“Por lo general, decimos que la depresión sucede cuando una persona tiene lo que se llama anhedonia, un estado en el que las cosas que solía hacer con placer ya no le resultan placenteras”, agrega el Dr. George Abraham, presidente del American College of Physicians. Si ese es el caso, es recomendable consultar con un médico y evaluar las opciones de tratamiento.

Qué otra cosa podría ser además de —sí— la tiroides

La fatiga también ocurre con frecuencia cuando hay trastornos de tiroides, anemia, deficiencia de vitamina B12 (particularmente en vegetarianos), apnea obstructiva del sueño y desequilibrios hormonales, como niveles bajos de testosterona en los hombres, explica Abraham. Además, el cansancio puede persistir durante varias semanas después de alguna enfermedad viral como la influenza, el resfrío y la misma COVID-19.

¿Cuándo deberías preocuparte? “Una buena regla general es considerar la persistencia de los síntomas”, dice Abraham. Si los problemas continúan después de alrededor de un mes, el médico querrá hacerte un examen y algunos estudios.

El agotamiento acompañado de dificultad para respirar, hematomas imprevistos o tos repentina pueden indicar que se trata de un problema más urgente, como por ejemplo una cardiopatía o cáncer, señala la Dra. Suzanne E. Salamon, geriatra del Beth Israel Deaconess Medical Center, en Boston. Por ejemplo, “si alguien realmente tose excesivamente, es importante asegurarse de que no sea neumonía; si solía fumar, asegurarse de que no haya indicios de cáncer”, señala Salamon.

“En muchos casos, las mujeres no tienen los mismos síntomas que los hombres ante un ataque cardíaco, agrega Boling. “No necesariamente sienten un dolor intenso en el pecho. A veces solo sienten una fatiga abrumadora”. En esos casos, debes buscar ayuda de inmediato.

Comienza a superar la fatiga hoy mismo

Las soluciones obvias: no consumas alimentos procesados, come mayor cantidad de verduras, frutas y granos integrales y haz algo de ejercicio, aunque solo sea un paseo por el vecindario. Naturalmente, la falta de sueño también puede disminuir la energía en el día, tanto si se debe a la pandemia como a cambios hormonales, particularmente en las mujeres que están pasando por la menopausia. Lamentablemente, según Boling, las personas no suelen hacer lo necesario para prepararse para una noche de descanso, como apagar los dispositivos electrónicos, cubrir las fuentes de luz y evitar el uso del televisor en el dormitorio.

Es conveniente probar estas estrategias y adoptar una rutina de sueño que incluya un tiempo para relajarse sin estímulos antes de acostarse. Por cierto, un estudio de Northwestern University reveló que el ruido “rosa” (disponible en muchas máquinas de sonido y aplicaciones para dormir) aumenta el sueño profundo en los adultos mayores.

Si ninguna de estas estrategias te da resultado, Salamon recomienda probar con melatonina. “Por lo general, sugiero comenzar con 1 miligramo y tomarlo cerca de una hora antes de acostarse para ver si eso ayuda”, señala. De ser necesario, los pacientes pueden aumentar gradualmente la dosis hasta encontrar la adecuada.

Por último, ten en cuenta los medicamentos que pueden producir cansancio, como los antihistamínicos y las pastillas para dormir elaboradas con antihistamínicos como Advil PM, que se caracterizan por causar aturdimiento al día siguiente. Otros medicamentos —como los betabloqueantes para la presión arterial alta, algunos fármacos para las convulsiones y otros para la vejiga hiperactiva— también pueden hacerte sentir un cansancio excesivo, advierte Salamon.

“Si has estado tomando un medicamento durante mucho tiempo y no has tenido dificultades, es poco probable que de repente te sientas fatigado”, dice Boling. “Por eso debes fijarte en los medicamentos nuevos”. Una solución alternativa podría ser tomar el medicamento que causa fatiga por la noche, pero debes consultarlo antes con el médico.

Por suerte para casi todos nosotros, quizá el cansancio se deba a que la pandemia nos ha agotado. ¿Puedes superarlo si te lo propones? No pierdes nada con intentarlo. Procura ser bueno contigo mismo, sugiere Wehrenberg. Date permiso para dormir una siesta, leer un libro, jugar al pickleball o dar un paseo con un amigo.

También debes tener paciencia, porque tal vez te lleve algún tiempo recuperar el ritmo anterior a la COVID-19. “No esperes recuperarte en una semana”, señala. “Probablemente debas cuidarte bien durante uno o dos meses para sentir que te has recuperado”.