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Cintillo de 'Descansa mejor ahora'

 

 

Soy noctámbula, acéptalo

Nuestra escritora, que no madruga, argumenta que hay diversidad de cronotipos. (Y no hagas ruido, para que ella pueda dormir hasta tarde).

Búho

SARAH PENG/AARP

In English | Es la 1 a.m. y estoy sentada en la sala, mirando lo que yo quiera en la televisión, tan feliz como una lombriz. No tengo que justificarme si quiero subir el termostato; no necesito negociar sobre si silenciar los comerciales. Puedo ser yo misma. 

¿Es de extrañar que esta sea mi hora favorita del día?


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Doug es considerado por la sociedad en general como una roca, un pilar, un hombre sólido con moral limpia y una excelente ética de trabajo. ¿Yo? Una perezosa. Estoy hundiendo a la civilización occidental. Soy lo que queda en el extremo final de la evolución humana: una holgazana y despilfarradora que debería estar completamente avergonzada de sí misma.

Culpo a Ben Franklin por esto.

En realidad, debería comenzar con el que sea que haya escrito el Libro de los Proverbios. Si bien Ben fue el responsable del cuento de que "al que madruga Dios lo ayuda", fue un sabio bíblico anónimo quien decretó: "No ames el sueño para que no te empobrezcas". Y, ese consejo sí que ha perdurado. En el siglo XX, todo el mundo, desde el fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá (quien le dio el nombre de "el minuto heroico" a ese instante en el que suena el despertador y por pura fuerza de voluntad, los humanos decentes de todas las naciones saltan de sus camas, dando gracias por el nuevo día) hasta los directores ejecutivos de las empresas Fortune 500 (miembros orgullosos del club de las 4 a.m., la hora en la que aparentemente pueden ganar aún más dinero sin interrupción) han ensalzado las virtudes de levantarse a una hora lo suficientemente temprana como para saber que en realidad nunca serás tan divertido en las fiestas.

Yo digo, al diablo con todo eso.

Escuchen, yo crié a dos hijos, así que sé perfectamente qué significa levantarse temprano. Pero esos niños ahora tienen sus propios niños. (¡Aguanten!) Ya no tengo perro al que abrirle la puerta, solo un gato que por fortuna es nocturno. No hay ninguna razón terrenal para que me levante con el sol. Así que no voy a hacerlo.

Hubo un tiempo en la historia de la humanidad en el que la tribu acogía con satisfacción mis tendencias nocturnas; alguien tenía que tomar el último turno para hacer la vigilia para protegerse de los tigres. 

Sandy Hingston

COURTESY CLAUDIA GAVIN

Sandy Hingston dice que no debemos sentir vergüenza por tener un patrón de sueño atípico. Cada cual según su preferencia.

Pero luego, todo ese discurso de los madrugadores quedó a un lado cuando los humanos se dedicaron a la agricultura y tenían que trabajar 18 horas al día para ganarse la vida con el trabajo de la tierra. Yo cuento con Wegmans. Además, el hecho de que duermo lo suficiente significa que no me quedo dormida en una mecedora con la boca abierta después de dos cervezas, a diferencia de otros que podría mencionar si no me interesara que mi matrimonio llegue a los 36 años.

A medida que la ciencia profundiza en lo que ahora se denomina diversidad de cronotipos, han aparecido algunos datos interesantes. Si bien es cierto que la mayoría de los humanos son madrugadores, Matthew Walker, director del Center for Human Sleep Science en University of California, Berkeley, estima que la cifra es del 40%, mientras que un 30% despiertan más tarde (como yo) y el otro 30% se ubican en un punto intermedio. Esto hace que la tiranía que ejercen las alondras de la sociedad sobre el horario de dormir sea aún más exasperante. La investigación confirma que prácticamente nacemos con relojes internos, y no tiene sentido intentar manipularlos. Como Rosemary Braun, profesora de bioestadística de Northwestern University, lo describió recientemente, "El reloj en la pared no siempre es una buena indicación de qué hora es para ti personalmente".

Para reforzar su superioridad, a los madrugadores les gusta señalar las investigaciones que demuestran que los noctámbulos mueren antes, tienen más problemas de memoria, sufren más de depresión, y beben y fuman más que los dormilones. (Bueno, por supuesto. ¿Alguna vez intentaste encontrar un bar a las 7 a.m.?) El "síndrome de la fase de sueño tardío" también se ha relacionado con trastornos de la personalidad como el narcisismo y la psicopatía.

Pero, ¿sabes qué? El mundo está cambiando una vez más, sacudido por una revolución tan profunda como ese giro de hace mucho tiempo hacia la agricultura. La globalización y la tecnología nos permiten atravesar husos horarios. Se estima que el 80% de las empresas ahora ofrecen horarios de trabajo flexibles. (Mi propio día de trabajo es de 10:30 a.m. a 6:30 p.m., que también me permite evitar lo peor del tráfico en mi trayecto). Las compras en línea y el pedido de comidas han hecho que los horarios de tiendas y restaurantes se vuelvan cada vez más obsoletos. Y cada vez más de nosotros trabajamos desde casa, conectándonos a la oficina de forma remota, en pijamas, sí así lo deseamos.

Respaldados por la ciencia, los no madrugadores están, pues, levantándose, aunque más hacia el mediodía que al amanecer. Los emprendedores tecnológicos, incluidos Mark Zuckerberg y Alexis Ohanian, hablan abiertamente y sin reparos sobre sus tendencias nocturnas. Las escuelas están experimentando con horarios de inicio diferidos, apoyadas en estudios que muestran que los adolescentes obtienen mejores resultados académicos y emocionales en un horario más tarde. Y una nueva investigación sugiere que, junto con todas las cosas malas que afectan a las personas de diversos cronotipos, los noctámbulos son más inteligentes que el resto de la humanidad, y también tienen más probabilidades de asumir riesgos.

Incluso hay un nuevo análisis de sangre que puede identificar tu ciclo personal de sueño, para ayudarte a coordinar mejor tu reloj interno con el mundo en general. Todo parece indicar claramente que ya no hay ninguna razón para que todos marchemos en sincronía. Así que, muestra algo de respeto y no hagas tanto ruido por la mañana, ¿te parece? Estoy debajo las sábanas, trabajando para ser mi mejor yo.

Descansa mejor ahora

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