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Antes de que a Ruth Furman le diagnosticaran cáncer de endometrio el año pasado, evitaba pedirle consejos de salud a la IA, pues sabía que su inclinación a la ansiedad podía intensificar sus preocupaciones. “Yo podría preguntarle: ‘Tengo una regadera que gotea, ¿qué debo hacer primero?’”, le dijo la publicista de Las Vegas a AARP. “Pero si mi cuerpo estuviera goteando, no le preguntaría a la IA".
Incluso después de su diagnóstico y durante el tratamiento, Furman en gran parte mantuvo esa política. Pero una vez que llegó a la etapa de supervivencia, cuando la monitoreaban cada ciertos meses, de vez en cuando recurría a los chatbots cuando enfrentaba temores de recurrencia. En su mayor parte, eso confirmó su vacilación inicial.
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“Tuve lo que pensé que eran síntomas [de cáncer], y me puse nerviosa y consulté Chat”, dice Furman. Pero hacerlo, dijo, solo la puso más nerviosa. Ahora simplemente llama al consultorio del médico en su lugar.
Furman no es la única. A medida que las herramientas de IA se vuelven más accesibles, más personas recurren a ellas para obtener respuestas rápidas sobre salud. Una encuesta reciente de KFF, la organización sin fines de lucro de políticas de salud, encontró que aproximadamente un tercio (32%) de los adultos recurren a la inteligencia artificial para obtener información y consejos de salud (en inglés), y la mayoría lo hace para recibir respuestas inmediatas.
Y aunque los adultos más jóvenes están entre quienes tienen más probabilidades de usar la IA para consejos de salud, los adultos mayores también lo están haciendo. Aproximadamente 2 de cada 5 adultos mayores de 50 años que usan la IA (41%) ya le han hecho una pregunta relacionada con la salud a una herramienta impulsada por inteligencia artificial, según una nueva encuesta de AARP (en inglés). En el próximo año, incluso más usuarios de la inteligencia artificial de 50 años o más (62%) dicen que probablemente buscarán respuestas de la IA para sus preguntas de salud.
Algunos también podrían ya estar haciéndolo sin darse cuenta del todo: motores de búsqueda como Google generan automáticamente resúmenes con IA para las consultas.
“Los chatbots de IA, la asistencia de salud en internet, todas estas cosas están muy presentes, me parece, en la mente de muchas personas mayores”, dice el Dr. Jeffrey Kaye, profesor de Neurología en la Oregon Health & Science University, donde dirige el Oregon Center for Aging and Technology.
Recurrir a la IA para consejos de salud puede ser útil en algunos casos, dicen los expertos, pero también conlleva riesgos. Esto es lo que debes saber antes de escribir una pregunta de salud.
Las limitaciones de la inteligencia artificial: no es ‘un clínico independiente’
Más de 40 millones de personas recurren a ChatGPT todos los días con preguntas de salud, según su creadora, OpenAI. Pero los estudios sugieren que, en su forma actual, los chatbots de IA pueden quedarse cortos de maneras importantes, especialmente cuando se trata de salud.
Por ejemplo, tienen dificultades cuando se necesita razonamiento. Un estudio dirigido por investigadores de Mass General Brigham les pidió a 21 herramientas de inteligencia artificial, incluidas ChatGPT, Claude y Gemini, que básicamente “jugaran a ser médicos”. Los resultados, publicados en abril en JAMA Network Open, mostraron que las herramientas fallaron el 80% (en inglés) de las veces en las etapas más tempranas de la toma de decisiones clínicas, como decidir qué diagnósticos considerar antes de que haya suficiente información disponible para confirmar uno.
Esto es preocupante porque esa es la etapa en la que los pacientes tienen más probabilidades de recurrir a la IA, cuando notan por primera vez un síntoma o señal de enfermedad, según el coautor del estudio, el Dr. Marc Succi. De hecho, más de la mitad (55%) de las personas que usan ChatGPT para preguntas de salud la usan para revisar o explorar síntomas.
Sin embargo, una vez que los modelos de IA tenían todos los datos relevantes, fueron mejores para llegar a un diagnóstico. En otras palabras, dice Succi, “no es difícil hacerlo bien cuando tienes un examen a libro abierto, que es como funcionan estas herramientas”. Los resultados, agrega, sugieren que la IA tiene el potencial de ayudar a los médicos, pero no de reemplazarlos.
“Para los pacientes, especialmente los adultos mayores con múltiples trastornos o medicamentos, la conclusión no es no usar la inteligencia artificial; es tratarla no como un clínico independiente y siempre hacer que algunos ojos humanos revisen el resultado”, dice Succi, radiólogo en Massachusetts General Hospital y director ejecutivo de MESH Incubator.
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