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Cómo evitar el delirio después de una cirugía

El delirio durante una hospitalización es sorprendentemente común, y puede acelerar el deterioro cognitivo a largo plazo, especialmente en los adultos mayores.


Ilustración de un hombre de pie en un hospital con un soporte para suero intravenoso mientras trozos de su cabeza flotan.
Cortesía de Jackson Gibbs

Puntos principales

  • El delirio posoperatorio —un estado repentino, y muchas veces temporal, de confusión— puede ser más que una complicación a corto plazo; puede aumentar las probabilidades de problemas cognitivos a largo plazo.
  • Los adultos mayores y las personas con vulnerabilidad cerebral subyacente (incluyendo demencia temprana o no reconocida) parecen tener el mayor riesgo.
  • Los pasos para reducir el riesgo incluyen revisar los medicamentos, llevar anteojos o aparatos auditivos al hospital y, en las semanas antes de la cirugía, dar prioridad al sueño, al movimiento y a comer bien.

El Dr. Paul Schulz lo ha visto incontables veces: pacientes que llegan a su clínica con señales de demencia que aparecieron por primera vez o empeoraron después de una estadía en el hospital.

“Una mujer me dijo que su esposo no había vuelto a ser el mismo desde su reemplazo de cadera”, recuerda Schulz, profesor de Neurología en la Facultad de Medicina McGovern de UTHealth en Houston. “Antes estaba bien, pero ahora sufría pérdida de memoria y no podía concentrarse”.

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No fue la cirugía en sí la que provocó el deterioro cognitivo del esposo. Lo más probable, dice Schulz, es que hayan sido los efectos de un episodio de delirio después de la operación.

El delirio, un estado temporal de confusión y desorientación, puede afectar a pacientes después de una cirugía, así como a quienes no fueron operados pero están gravemente enfermos en cuidados intensivos. El delirio y la demencia no son lo mismo. “Demencia” es un término general para clasificar trastornos que perjudican la capacidad de una persona para pensar, razonar y recordar a niveles que interfieren con la vida diaria. Pero el delirio puede llevar a la demencia. No es inevitable, pero el riesgo es real, especialmente en los adultos mayores, dicen los médicos.

En el 2020, el Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral de AARP (GCBH) publicó un informe que describía los peligros del delirio, incluyendo su vínculo con la demencia. Desde entonces, las investigaciones han reforzado aún más esa conexión. Eso incluye un informe de marzo en The Lancet que aporta evidencia de que las personas mayores hospitalizadas y con relativamente buena salud también tienen un riesgo muy alto de futura demencia si experimentan delirio (en inglés).

Además, un estudio sobre adultos mayores sometidos a cirugía de cadera (en inglés), publicado en el 2025, encontró un deterioro significativamente más rápido de la memoria y las habilidades de pensamiento en personas que estaban mentalmente lúcidas antes de la hospitalización pero experimentaron delirio, en comparación con quienes no lo tuvieron.

Y un estudio publicado en The BMJ en el 2024 mostró que el delirio triplicó las probabilidades (en inglés) de demencia posterior en pacientes hospitalizados mayores de 65 años. Cada episodio adicional añadió alrededor de un 20% más de riesgo.

“Desde el 2020, la evidencia se ha vuelto mucho más sólida”, dice Alasdair MacLullich, profesor de Medicina Geriátrica en la Universidad de Edimburgo, autor del artículo de The Lancet y socio del panel del GCBH que escribió el informe del 2020. Él y otros dicen que les gustaría que el delirio se incluyera de manera rutinaria en las conversaciones públicas sobre los factores de riesgo de la demencia.

“Este es un problema enorme de salud pública que en gran medida es invisible para el público, a menos que te pase a ti o a un familiar”, dice el Dr. E. Wesley Ely, profesor de Medicina y Cuidados Críticos en Vanderbilt University Medical Center, otro autor del informe del 2020. “Esto tiene que cambiar si los pacientes van a escapar de las posibles consecuencias cognitivas a largo plazo del delirio".

¿Cuáles son los riesgos y quiénes son vulnerables?

Los pacientes con delirio pueden confundirse y desorientarse; algunos incluso tienen alucinaciones. “Vas a oírlos decir cosas como: ‘¿Por qué están bajando todas esas hormigas por la pared?’ o ‘¿Por qué hay pájaros en la habitación del hospital?’”, dice Schulz.

Pero los científicos recalcan que el delirio por lo general es temporal. Los pacientes sin factores de riesgo cognitivo preexistentes pueden recuperarse, especialmente si el episodio es breve. “Si tu cerebro está bien, deberías recuperarte sin efectos negativos”, dice el Dr. Alex Bekker, profesor y jefe del Departamento de Anestesiología en la Facultad de Medicina de Rutgers Nueva Jersey. Según el informe del 2020, se calcula que 6 millones de adultos mayores de 65 años en Estados Unidos experimentan delirio cada año.

Ciertos trastornos de salud pueden empeorar el delirio, tales como las infecciones, la diabetes o la insuficiencia cardíaca, por ejemplo, y hacer que la confusión persista, dice Ely. Eso aumenta significativamente el riesgo de futuros problemas cognitivos, incluso en personas cognitivamente normales, dice. Un ataque prolongado de delirio puede dañar incluso células cerebrales sanas.

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“Cuanto más dura, más grande es el problema y menos probable es que puedas recuperarte por completo. Si tuviste un episodio corto de delirio —de 8 a 12 horas— probablemente ya saliste de peligro”, dice Ely. “Pero cada día adicional de delirio aumenta el riesgo de deterioro cognitivo a largo plazo en alrededor de un 35%”.

Varios otros estudios han confirmado la conexión entre el delirio y la demencia en los adultos mayores. Y un episodio de delirio puede ser especialmente malo para alguien que ya está experimentando deterioro cognitivo.

Centro de recursos para la salud cerebral, de AARP

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Un paciente ya diagnosticado con demencia, aunque sea leve, puede experimentar un aumento drástico en los síntomas, dice Ely.

Un episodio de delirio también puede acelerar el deterioro cognitivo en quienes no tienen síntomas pero están predispuestos a la enfermedad de Alzheimer, dice Schulz. “La placa se ha estado acumulando lentamente en sus cerebros durante años antes de que aparezcan los síntomas”, dice, refiriéndose a cantidades anormales de beta amiloide, una proteína que se encuentra agrupada en los cerebros de pacientes con enfermedad de Alzheimer.

El delirio afecta hasta a la mitad de los pacientes quirúrgicos adultos mayores, con un riesgo un 40% mayor por año después de una operación de desarrollar deterioro cognitivo en comparación con quienes no experimentan delirio, “lo que hace vital que evitemos el delirio y, si ocurre, que hagamos seguimiento a [los pacientes] durante los próximos años para detectar el deterioro cognitivo lo antes posible”, dice Schulz.

Los pacientes de intervenciones cardíacas parecen tener un riesgo mayor que quienes se someten a procedimientos electivos o menores, según varios estudios. En una revisión, el deterioro cognitivo posoperatorio afectó entre el 10 y el 40% de los pacientes en las semanas posteriores a su procedimiento. Menos de la mitad se recuperaron por completo en el plazo de un año.

“Si las personas se despiertan de la anestesia y están bien, es menos probable que desarrollen demencia”, dice Schulz. El delirio posoperatorio “cambia por completo las reglas del juego”.

Cómo prevenir el delirio

Primero vienen las medidas que debes tomar antes de la hospitalización para ayudar a prevenir el delirio.

Procura fortalecer tu resistencia física y mental al menos un mes antes: come de manera saludable, incluyendo una dieta alta en proteínas, haz ejercicio con regularidad, duerme lo suficiente y deja de fumar y de beber alcohol. Bekker también sugiere hacer ejercicios cognitivos. “La idea es hacerte lo más fuerte posible”, dice. “Cuanto más saludable llegues a la operación, más saludable saldrás".

Revisa los medicamentos con tu médico para identificar los que podrían aumentar el riesgo de delirio. Entre ellos están las benzodiacepinas, los medicamentos anticolinérgicos, los medicamentos sedantes para dormir y los opioides innecesarios, que afectan al cerebro. Y considera hacerte una evaluación cognitiva, aunque no estés experimentando síntomas.

Bekker también recomienda que los pacientes pregunten si pueden recibir niveles más ligeros de anestesia apropiados para su tipo de cirugía, e incluso hablar con su médico sobre si la operación es necesaria, dice.

¿Te enfrentas a un procedimiento quirúrgico? Sigue estos consejos para reducir el riesgo de delirio

Esta gráfica imprimible (en inglés) del Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral de AARP detalla las medidas que el paciente y los cuidadores pueden tomar.

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En el hospital, la privación sensorial puede causar delirio. Puede pasar cuando “un paciente está atrapado en una cama de hospital sin anteojos ni audífonos, y sus ritmos circadianos se desajustan”, dice Ely. ¿Qué hacer? “Quiten los medicamentos. Arreglen el entorno. Sáquenlos de la cama y pónganlos en movimiento”, dice.

Los pacientes que ingresan al hospital deben llevar sus anteojos, sus audífonos y una lista de los medicamentos que están tomando para reducir el riesgo.

La investigación actual busca identificar a las personas con mayor riesgo de demencia inducida por delirio. Ely está encabezando un estudio que examina los cerebros de pacientes de la unidad de cuidados intensivos después de la muerte, buscando patrones en común más allá de lo que ya se sabe, como el tiempo que pasaron con ventilación mecánica u otros trastornos médicos compartidos.

“Puede que encontremos algo completamente distinto que no habíamos visto antes”, dice la Dra. Julie Schneider, directora del Centro de la enfermedad de Alzheimer de Rush en la Universidad Rush en Chicago, una de las investigadoras del estudio junto con Ely.

Por ahora, sin embargo, MacLullich y otros quisieran que el delirio esté al frente y en el centro entre los factores de riesgo de demencia.

“Un marco sobre la demencia que toma en cuenta la diabetes y la pérdida auditiva, pero que en la práctica deja de lado los episodios agudos de [delirio], está conceptualmente desactualizado”, dice. “Dado el tamaño y la regularidad del efecto del delirio, no creo que el mundo de la demencia pueda seguir tratándolo como algo periférico".

 El Dr. Jason Karlawish es profesor de Medicina,Ética Médica y Política de Salud, y Neurología en la Universidad de Pensilvania. Es codirector del Penn Memory Center, donde trata a pacientes, y autor de The Problem of Alzheimer’s, y escribe la columna mensual Neurotransmissions para STAT.

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