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Cómo obtener la mejor atención médica en este mundo pospandémico

Descubre las herramientas necesarias para encontrar el médico, el cirujano y el hospital más adecuados para ti.

Gráfico que muestra un estetoscopio, un hospital y una cruz blanca sobre una mascarilla

TOMMY PEREZ

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Los precios se han disparado, los suministros están agotados, hay pocas citas disponibles y, así y todo, la demanda de productos y servicios no hace más que aumentar. En este momento, casi todos los aspectos de ser un consumidor son confusos, lo que incluye usar los servicios de cuidado de la salud.

En septiembre pasado, AARP Bulletin publicó un paquete de artículos llamado “Gánale al sistema” que ofrecía detalles sobre cómo obtener el mejor servicio al cliente. Los lectores nos dijeron que esa colección de consejos les resultó sumamente útiles. Por ese motivo, estamos de vuelta con una nueva edición de  “Gánale al sistema”, esta vez con consejos para encontrar los expertos y los servicios de salud que necesitas en estos momentos tan difíciles.

Nuestro equipo de reporteros entrevistó a docenas de conocedores y les preguntó cómo separar a los mejores del resto. A continuación, te presentamos sus consejos. Los expertos además mencionaron que ciertos enfoques son atemporales y universales; por eso, todavía son relevantes. Comencemos con las reglas universales para encontrar la mejor atención de salud (y en realidad, cualquier cosa), al estilo del 2022.


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Regla N.º 1: tómate suficiente tiempo

Es verdad que cuando hay mucha competencia, hace falta ser flexible y actuar con rapidez cuando puedes conseguir productos o servicios de calidad. Sin embargo, “las decisiones importantes no deberían ser decisiones rápidas”, dice Terrance Odean, profesor de la Facultad de Negocios Haas de University of California, Berkeley, y experto en finanzas conductuales. Haz las averiguaciones correspondientes y dedica tiempo a confirmar que se trata de una buena oferta. Y de ninguna manera “tomes decisiones a las 3 a.m.”, aconseja.

Regla No.º 2: hacer averiguaciones es gratis

Aprovecha la enorme cantidad de información gratuita que tienes disponible en internet, en las redes sociales y en otros lugares para informarte sobre los especialistas y los servicios que te interesan. Por supuesto, lo primero que debes hacer es investigar el costo y la reputación, y luego profundizar sobre detalles como calificaciones de eficiencia, certificaciones y campos de especialización. Pero no des mucha importancia a las calificaciones de los usuarios. Cada vez más de las reseñas en internet son pagadas, y no hay forma de verificar su autenticidad. Si deseas ojear, busca anécdotas específicas y un estilo personal de redacción que no provengan de un evaluador pagado (ni de un programa de computadora).

Regla No.º 3: determina tus prioridades

Tomar buenas decisiones se basa en el arte de filtrar. Eso requiere que sepas cuáles características o habilidades son las más importantes para ti; úsalas para reducir tus opciones, señala Katy Milkman, autora de How to Change: The Science of Getting From Where You Are to Where You Want to Be.

Regla No.º 4: imagínate que estás cometiendo un error

Muchos de nosotros nos sentimos demasiado confiados sobre el resultado de nuestras decisiones, dice Milkman. Para bajar de la nube, sugiere que imagines qué podría salir mal con respecto a tu decisión. Es mejor pensar en eso ahora y no después, para estar preparado para un fracaso, y posiblemente evitarlo.

Regla N.º 5: incluye a otras personas

Pasar media hora navegando por internet y consiguiendo información puede hacerte sentir inteligente. Quizás demasiado. La regla de oro: busca siempre a un amigo, familiar o consejero de confianza (“preferiblemente, alguien que sea tan bueno como tú o mejor para tomar decisiones”, aconseja Odean) y acostúmbrate a pedirle su opinión antes de tomar una decisión importante.

Cómo encontrar el mejor hospital

No hay forma de endulzar la situación: nuestros hospitales están en crisis. Es cierto que muchos han respondido a la pandemia de COVID con mejoras en sus sistemas de ventilación y nuevos protocolos que podrían reducir el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por el aire. Pero eso no puede compensar el costo humano: el 87% de los enfermeros encuestados (en inglés) recientemente dijeron que estaban exhaustos. En septiembre, la American Nurses Association envió una carta al Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. en la que instaba al Gobierno a declarar que la escasez actual de personal de enfermería constituye una crisis nacional. No siempre podemos escoger en qué hospital nos atenderán. Pero cuando podemos hacerlo, es más importante que nunca asegurarnos de que una instalación médica está preparada para atender nuestras necesidades específicas.

Lee las listas de evaluación correctas. Son muchas las organizaciones que evalúan hospitales, pero un informe del 2019 (en inglés) publicado en The New England Journal of Medicine que clasificó a los evaluadores concluyó que U.S. News & World Report (en inglés) era el mejor. El siguiente puesto le correspondió al sistema de clasificación por estrellas de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid.

Filtra la información por tipo de seguro. Cuando ya sepas cuáles son los mejores hospitales en tu zona, verifica si tu proveedor de seguro cubre los servicios que se ofrecen en un hospital determinado (si eres beneficiario de Medicare Advantage, confirma si ese establecimiento acepta tu plan de seguro).

Familiarízate con tus opciones por adelantado. Tal como los médicos, los hospitales ofrecen especialidades distintas. Algunos tienen servicios psiquiátricos; otros tienen especialidades en salud ósea, oncología, tratamiento de la drogadicción u otras áreas. En un hospital abrumado, podría ser difícil que atiendan a un paciente con un problema de salud en el que no se especializan. Por eso, familiarízate con las opciones disponibles en tu zona. Si alguien se fracturó el brazo debido a la osteoporosis, podría valer la pena desplazarse más lejos hasta un hospital que tenga un centro para la salud ósea. Si el que sufrió una caída fue tu nieto, averigua qué hospital tiene una sala de emergencias pediátrica. “Es muy útil buscar en línea qué servicios de subespecialidades tienen disponibles”, dice la Dra. Marianne Gausche-Hill, presidenta de la American Board of Emergency Medicine.

Fíjate si tiene acreditación GEDA. Esas son las siglas de “geriatric emergency department accreditation”, que indica que la sala de emergencias del hospital satisface estándares más altos establecidos por el American College of Emergency Physicians (en inglés) para la atención de adultos mayores.

Y consulta las H-caps. Cada año, más de tres millones de pacientes de más de 4,000 hospitales completan las encuestas hospitalarias HCAHPS (llamadas H-caps) sobre múltiples aspectos, desde la limpieza hasta el grado de respuesta del personal. Ve al sitio web de Medicare y haz una búsqueda para ver qué calificación recibieron los hospitales.

Verifica la acreditación. Asegúrate de que tu hospital haya sido acreditado por una agencia acreditadora aprobada por los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid. La más grande es la Joint Commission, una organización sin fines de lucro que acredita a más de 22,000 organizaciones y programas de cuidado de la salud en Estados Unidos que satisfacen sus estándares de calidad y atención. Ya que no todos los hospitales están acreditados (y algunos pueden estar en período de prueba), es un indicador importante de la calidad, afirma Gausche-Hill. Consulta qualitycheck.org (en inglés) para verificar si tu hospital satisface los estándares de la Joint Commission, o llama al hospital para preguntar sobre su acreditación con otras agencias acreditadoras.


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Cómo encontrar al mejor cirujano

Mientras te están operando, alguien introducirá un instrumento quirúrgico, o quizás las manos, en tu cuerpo. Debido a que en una encuesta reciente, el 69% de los cirujanos encuestados dijeron que se sentían abrumados, es primordial elegir un cirujano con experiencia y que pueda mantener la calma bajo presión. Antes de aceptar someterte a cualquier intervención quirúrgica, toma estos pasos:

Obtén números reales. Utiliza la calculadora NSQIP (en inglés) de riesgo quirúrgico del American College of Surgeons. Puedes ingresar tu edad, sexo, peso, problemas de salud crónicos y agudos, y otros factores relevantes, y obtener una evaluación estadística imparcial de los posibles aspectos negativos de la operación y las probabilidades de éxito para alguien con un perfil físico similar al tuyo. Esta es información muy valiosa con la que contar al iniciar tu búsqueda.

Investiga tu problema de salud. No es fácil evaluar a un cirujano si no estás familiarizado con la enfermedad o la lesión que el profesional tratará de curar. Empieza llevando a cabo investigaciones en sitios confiables (como cancer.org, administrado por la American Cancer Society, y orthoinfo.org, el sitio web de la American Academy of Orthopaedic Surgeons, enlaces en inglés). No te olvides de que en internet la desinformación está generalizada. Por eso, busca en varios sitios web y enfócate en los de instituciones médicas acreditadas o agencias gubernamentales, no solamente en los de médicos individuales o empresas de comunicación. Si cuentas con conocimientos razonables sobre la enfermedad y la operación, puedes hacer preguntas más específicas y entender las respuestas, observa el Dr. Mark Glover, cirujano general en Austin Surgeons, ubicado en Austin, Texas.

Busca varios candidatos. Tu médico de atención primaria es la mejor fuente para una derivación a un cirujano. Pero no tengas en cuenta solamente sus recomendaciones. Busca en el sitio web de tu seguro médico para ver qué cirujanos están incluidos y considéralos también. ​

Encuentra las abreviaturas apropiadas. Los médicos a menudo tienen varias abreviaturas después de su nombre, pero busca las letras FACS (Fellow of the American College of Surgeons). Eso significa que el cirujano no solo está certificado en su especialidad, sino que también superó una rigurosa evaluación profesional y ética, dice la Dra. Patricia Turner, directora ejecutiva del American College of Surgeons. También consulta a la junta médica de tu estado para ver si hay algún fallo o queja anterior, o alguna restricción en la licencia de un cirujano (puedes encontrar información sobre tu junta médica en fsmb.org, en inglés).

Interrógalos. Glover recomienda que hagas estas preguntas difíciles: ¿con qué frecuencia realiza este procedimiento? ¿Qué complicaciones ha experimentado? ¿Cuáles son los riesgos? ¿Cuáles son las alternativas? ¿Qué pasaría si no me someto a esta operación? Busca respuestas que no solo sean útiles, sino que también se ofrezcan con entusiasmo y franqueza.

Y luego, obtén una segunda opinión, por si acaso. “Muchos sistemas médicos derivan a los pacientes al cirujano dentro de su organización, que puede o no ser el mejor cirujano para tu problema”, dice Glover. “Otro cirujano tal vez ofrezca un procedimiento diferente o una opinión distinta”.

Cómo encontrar al mejor médico de atención primaria

Debido a los grandes trastornos de los últimos dos años, muchos hemos cambiado de empleo, compañía de seguros o situación de vivienda. Eso significa que el mercado para médicos de atención primaria está en auge. Seleccionar al médico adecuado es esencial: en algunos estudios se ha demostrado que mantener al mismo médico durante muchos años puede prolongar la vida, reducir el riesgo de acudir a la sala de emergencias y mejorar la administración de los medicamentos. Pero puede ser difícil encontrar al profesional adecuado; el año pasado, la Association of American Medical Colleges advirtió que más de 4 de cada 10 médicos de cabecera se acercarán a la edad de jubilación durante la próxima década. Además, debido a que menos estudiantes de Medicina están decidiendo dedicarse a la atención primaria, así como al crecimiento de la población, para el 2034 podrían faltar hasta 48,000 médicos de atención primaria. Incluso ahora, la frase “no se aceptan pacientes nuevos” se ve con mucha frecuencia en las listas en línea de médicos. Aquí te decimos qué hacer.

Comienza con tu tarjeta de seguro médico. Usa la función “Find a doctor" (encontrar un médico) en el sitio web de tu proveedor de seguro —por razones obvias—. Busca las palabras “generalist” (médico general o clínico) o “internist” (médico internista) para encontrar médicos de atención primaria. En muchos lugares del país, encontrarás docenas. Para no perder el tiempo, visita el sitio web o llama al consultorio para confirmar que el médico acepta pacientes nuevos. (Haz caso omiso de las “reseñas de pacientes”. La mayoría de ellas son poco fiables, según el sitio web de protección al consumidor FakeReviewWatch, en inglés).

Alinea la búsqueda con tus antecedentes. ¿Alguno de tus padres tuvo problemas cardíacos? ¿Hay una historia de enfermedades autoinmunitarias en tu familia? Muchos internistas tienen una segunda especialidad, como cardiología o reumatología. Enfócate en aquellos cuya especialidad coincida con tus antecedentes de salud.

Luego, verifica su preparación académica y médica, y su afiliación. Los sitios de seguros de salud con frecuencia listan las universidades de grado y de posgrado a las que asistieron los médicos, y también el hospital en el cual completaron su residencia. Busca facultades de Medicina prestigiosas y residencias en los mejores hospitales. Puede haber médicos excelentes provenientes de cualquier lado, pero cuanto más rigurosos hayan sido sus estudios, mayor conocimiento podrían tener sobre la atención de los pacientes. Un buen indicador de que el médico se mantiene al día con las investigaciones más recientes es que esté afiliado a un hospital universitario.

Busca ayuda de organizaciones sin fines de lucro. La escasez de médicos es peor en las zonas rurales. En esos lugares, un centro de salud comunitario puede —en sentido literal— salvar vidas. “Un 55% de los centros de salud están ubicados en comunidades rurales, y en muchos casos son el único proveedor de servicios de salud en cientos de millas de distancia”, señala Amy Simmons Farber, portavoz de la National Association of Community Health Centers. “Los hallazgos de estudios demuestran que la atención es tan buena como la que los pacientes pueden recibir en un consultorio privado, o incluso mejor”. El 98% de los aproximadamente 1,400 centros de salud del país también ofrecen servicios de telemedicina. Para más información, consulta findahealthcenter.hrsa.gov (en inglés).​

Programa una primera cita. Si consideras que tu relación con el médico es un compromiso a largo plazo, la primera consulta es como una primera cita romántica. “Si sales del consultorio con la impresión de que te escucharon y comprendieron, entonces creo que has encontrado una buena ‛pareja′”, dice el Dr. Arif Kamal, director jefe de pacientes en la American Cancer Society. Y acuérdate de preguntar sobre la situación a largo plazo: si te sientes más cómodo con un médico de tu generación, quien entiende por experiencia propia cómo te afecta el envejecimiento, asegúrate de que no esté planeando jubilarse en un futuro cercano.

Cómo encontrar el mejor gimnasio

Si estás buscando una manera de eliminar esas 15 libras de más que ganaste durante la cuarentena, no eres el único. En Estados Unidos hay más gimnasios —superan los 32,270— que McDonald’s, Dunkin’ Donuts y Taco Bell combinados. Y el tamaño, la personalidad y lo que ofrecen varían en gran medida. ¿Cuál es el mejor gimnasio para ti? El que realmente vayas a utilizar.

Observa la regla de no más de 4 millas. “Las investigaciones indican que si vives más lejos de tu gimnasio, es menos probable que vayas”, dice el Dr. Chris Sciamanna, profesor de Medicina en la Facultad de Medicina de Penn State y fundador del programa de ejercicio Faster Workouts. En una encuesta, quienes vivían a 3.7 millas del gimnasio fueron cinco veces o más al mes; quienes debían conducir 5.1 millas fueron solo una vez al mes.

Consulta los protocolos de seguridad. Lo que quieres es un gimnasio que haya actualizado los sistemas de ventilación y los servicios de limpieza en respuesta a la pandemia (la buena noticia: muchos lo han hecho). Pero la mejor manera de evitar las oleadas futuras de COVID es mantener el distanciamiento social al ir al gimnasio cuando no esté demasiado concurrido. Para lograrlo...

  • Selecciona la hora apropiada para una visita introductoria. El 91% de quienes van al gimnasio tienen entre 18 y 54 años; por eso, los gimnasios están más llenos durante las horas inmediatamente antes y después del horario laboral. Eso deja mucho tiempo para los adultos mayores que tienen horarios y estilos de vida distintos. (La ventaja: en un estudio pequeño del 2020 entre hombres con un diagnóstico de diabetes o en riesgo de padecerla, con una edad promedio de 58 años, se descubrió que quienes hacían ejercicio entre las 3 y las 6 de la tarde lograron mejorar más en términos de pérdida de grasa y niveles de glucosa en la sangre). Prueba usar tu futuro gimnasio durante el horario en el que más probablemente irás, para hacerte una idea de la cantidad de gente y la disponibilidad del equipo de ejercicio.
  • Consigue un compañero de ejercicio. Numerosos estudios indican que tener un compañero de ejercicio puede ayudarte a mantener la dedicación e incluso puede mejorar los resultados de tu acondicionamiento físico. Averigua dónde hacen ejercicio tus amigos, o pídele a alguien que vaya contigo al gimnasio con regularidad.
  • No pagues por cosas que nunca usarás. ¿Por qué pagar por un gran gimnasio con piscinas, clases de spin, saunas, bares de jugos y máquinas de alta tecnología para fortalecer los músculos si tienes muy poca intención de usarlos? A veces, un pequeño estudio de yoga, un centro de YMCA o incluso una aplicación de actividad física en línea puede ser lo más adecuado. Diferentes gimnasios también tienen diferentes energías y clientelas. Los gimnasios exclusivos para mujeres también están creciendo en popularidad. Sé honesto con respecto a lo que necesitas.
  • Verifica la capacitación de tu entrenador. ¿Quieres tener un entrenador personal? Busca uno que haya sido certificado mediante la National Strength and Conditioning Association (NSCA). “Ese es el criterio de referencia”, dice Festus Amoye, auxiliar de terapia ocupacional y propietario de MedXFit Houston. Además, busca entrenadores certificados por la National Academy of Sports Medicine, en particular alguno especializado en “Senior Fitness” (acondicionamiento físico de adultos mayores). Visita nasm.org, desplázate hacia abajo y haz clic en “Find an NASM Trainer” (encontrar un entrenador de NASM, en inglés).​

Nicole Pajer es una colaboradora que cubre temas de salud, cultura y entretenimiento. También ha escrito para The New York Times, Parade, Woman's Day y Wired, entre otras publicaciones.