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¿Síntomas de COVID prolongada? Aquí te decimos qué hacer

Los adultos mayores son más propensos a experimentar síntomas nuevos o que empeoran después de una infección.

Una mujer sentada con la mano en su cabeza, no se siente bien

GETTY IMAGES

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Si, como la mayoría de las personas en Estados Unidos (en inglés), has tenido COVID-19, tal vez te preguntes cuánto tiempo es demasiado para que perdure la tos o la fatiga. Por un lado, no es raro que los síntomas de cualquier enfermedad duren un poco. Ahora bien, los informes sobre la COVID prolongada —un término que se utiliza para describir problemas de salud nuevos, recurrentes o continuos después de un episodio de COVID-19— están aumentando.

Un estudio reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) encontró que tantos como 1 de cada 5 adultos menores de 65 años (en inglés) con COVID-19 experimentó síntomas que podrían considerarse de COVID prolongada. El fenómeno es aún más común en los adultos mayores: 1 de cada 4 personas de 65 años o más presentó al menos un trastorno de salud que puede deberse a una infección previa de coronavirus. Y una investigación publicada en la revista médica BMJ encontró que alrededor del 32% de los adultos mayores (en inglés) que sobrevivieron a la COVID-19 buscaron atención médica en los meses que siguieron a su infección debido a síntomas nuevos o persistentes.


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En total, se estima que la COVID prolongada ha afectado a unos 23 millones de personas en el país, según un informe de marzo de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de EE.UU.

Hasta ahora, no hay un solo medicamento ni tratamiento para tratar o curar la COVID-19 prolongada, pero los expertos dicen que con la rehabilitación y un poco de tiempo, muchos pacientes mejoran, por lo que es importante buscar atención médica si sospechas que sufres de la enfermedad. Esto es a lo que debes prestar atención y cuándo buscar ayuda.

1. Mantente atento a los síntomas que necesitan atención médica inmediata

Si los síntomas como el agotamiento o la niebla cerebral —y hay muchos otros que se adaptan a la definición de COVID-19 prolongada— continúan o se presentan después de una infección por COVID-19, debes revisarlos. “Todos los síntomas que ocurren deben ser evaluados y no solo ignorados”, dice el Dr. Michael Risbano, profesor adjunto de Medicina y codirector de la Post-COVID Recovery Clinic en University of Pittsburgh Medical Center.

Pero según la gravedad de tus síntomas —y eso es importante—, tal vez quieras esperar unas semanas antes de programar una cita con tu médico. O al menos debes saber que tu médico puede no considerar la COVID prolongada como un diagnóstico hasta que hayan pasado varias semanas desde tu primer resultado positivo en la prueba del virus.

Conoce los síntomas de la COVID prolongada

Los síntomas pueden variar mucho, pero entre los más comunes están:

  • Fatiga
  • Síntomas que empeoran después de un esfuerzo físico o mental
  • Fiebre
  • Dificultad para respirar o falta de aliento
  • Tos
  • Dolor de pecho
  • Palpitaciones
  • Dificultad para pensar o concentrarse (también conocida como "neblina mental")
  • Dolor de cabeza
  • Problemas para dormir
  • Mareos o aturdimiento
  • Sensación punzante
  • Cambios en el olfato o el gusto
  • Depresión o ansiedad
  • Diarrea
  • Dolor de estómago
  • Dolor muscular o en las articulaciones
  • Sarpullido
  • Cambios en el ciclo menstrual

Fuente: CDC

¿La razón? El cuerpo puede tomar tiempo para deshacerse completamente de una infección, por lo que los CDC definen la COVID prolongada como síntomas que persisten después de al menos cuatro semanas. Algunos expertos dicen que podría llevar seis semanas o más recuperarse por completo de una enfermedad como la COVID-19, incluso si tu caso fue leve o asintomático.

“Esa [cronología] definitivamente va a variar entre las personas”, dice la Dra. Fidaa Shaib, profesora adjunta de Medicina Pulmonar, Cuidados Críticos y Medicina del Sueño en Baylor College of Medicine en Houston. “Pero la enfermedad, los síntomas persistentes o los nuevos síntomas que evolucionan después de un período de seis semanas son algo en lo que las personas podrían comenzar a pensar: 'Bueno, ¿estoy desarrollando un problema a largo plazo?'”.

Sin embargo, hay síntomas que exigen atención urgente, como dolor de pecho y dificultad para respirar. Tampoco debes retrasar el cuidado si tienes dolores de cabeza, mareos, desmayos o síntomas cognitivos o similares a un derrame cerebral, dice Risbano.

La investigación ha vinculado la COVID-19 con el desarrollo de embolias pulmonares, o con un bloqueo en una de las arterias en los pulmones que puede presentarse con dolor de pecho, dificultad para respirar y una sensación de mareo, aturdimiento o desmayo. Un informe reciente de los CDC encontró que los sobrevivientes de COVID-19 tienen el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad potencialmente mortal.

“Y si ese es el caso, entonces eso debe atenderse. Muchas veces, esos pacientes pueden necesitar hospitalización y medicamentos anticoagulantes. Eso es algo sería muy importante identificar [rápidamente]”, dice Risbano.

Algunos otros síntomas que pueden requerir una cita más inmediata: “Si alguien ahora está súbitamente ansioso, deprimido o [experimentando] estrés postraumático debido a la COVID-19”, dice el Dr. Tanjeev Kur, profesor adjunto de Medicina Clínica en University of Illinois en Chicago.

2. Haz una cita con tu médico de atención primaria

¿Tienes curiosidad por saber a quién deberías consultar cuando se trata de las largas preocupaciones por la COVID? Un buen lugar para comenzar es tu médico de atención primaria, preferiblemente alguien que conoce tu historial médico y que puede ayudar a determinar si tus síntomas se deben a la COVID-19 o a algo más.

Esto es especialmente cierto en los adultos mayores que son más propensos a tener problemas de salud subyacentes que podrían estar causando nuevos problemas o empeorándolos. Aproximadamente el 85% de los adultos mayores tienen al menos una enfermedad crónica; aproximadamente el 60% tienen al menos dos, según los CDC. Y con la diversidad de síntomas de la COVID prolongada —desde problemas cardiovasculares hasta cognitivos— es fácil confundir lo que podría deberse a la COVID y lo que podría deberse a otra enfermedad o trastorno de salud, dice Shaib.

“No está claro cómo la COVID-19 provoca la abundancia de otros problemas”, agrega Risbano. Las palpitaciones y las cicatrices pulmonares, por ejemplo, podrían estar directamente relacionadas a la COVID-19, “o no estar completamente relacionada con la infección de COVID-19”. Dice que según los síntomas, “probablemente se justifica una evaluación exhaustiva” para ayudar a identificar el problema.

3. Prepárate para tu cita

Cuando te comunicas con tu médico por primera vez, es importante estar preparado; esto puede marcar “toda la diferencia” en cuanto a obtener la evaluación, el diagnóstico y el tratamiento adecuados, dicen los CDC.

Antes de tu cita, asegúrate de escribir cuándo tuviste un resultado positivo en la prueba de COVID-19 por primera vez, y cuándo comenzaron los síntomas que todavía te molestan. También, ten en cuenta con qué frecuencia ocurren estos síntomas y cualquier cosa que los empeora.

Otra cosa: piensa en cómo te desempeñabas en tus actividades cotidianas antes de la COVID-19 —al hacer mandados, ir al trabajo, pagar cuentas, socializar con amigos— y cómo estás operando después de la infección, dice Shab. Por fin, no te olvides de traer una lista de todos los medicamentos que tomas, incluidos los medicamentos de venta libre y los suplementos.

No existe un examen estándar para identificar la COVID prolongada, pero tu médico puede ordenar varias pruebas para llegar a un diagnóstico y descartar otros trastornos. 


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4. No esperes una recuperación inmediata

Muchos pacientes con COVID prolongada pueden ser atendidos directamente por su médico de atención primaria con frecuencia con la ayuda de especialistas como terapeutas físicos y ocupacionales para ayudar a reconstruir la fuerza y recuperar las habilidades perdidas. Tu médico también puede derivarte a una clínica multidisciplinaria posterior a la COVID-19; casi todos los estados la tienen (en inglés). 

El tratamiento es diferente para todos, dice Kur, pero podría incluir el control de los síntomas (ejercicios respiratorios para mejorar la dificultad respiratoria, por ejemplo, o el ritmo de las actividades para las personas cuyos síntomas empeoran después del esfuerzo físico o mental), así como un enfoque general en la nutrición, el sueño y la reducción del estrés.

Otra opción es participar en un largo estudio sobre la COVID. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) están invirtiendo más de $1,000 millones para comprender mejor esta desconcertante enfermedad, incluida la forma de prevenirla, hacer pruebas y tratarla. Más de 30 instituciones en todo el país están inscribiendo participantes. Puedes encontrar un sitio de estudio cercano a ti aquí (en inglés).

Ten en cuenta que la recuperación de la COVID prolongada no es algo rápido y que el plazo para mejorar varía. Algunas personas se recuperan en unos pocos meses; otras lo combaten durante mucho más tiempo, aunque Shab dice que seis meses suele ser un cálculo confiable de la recuperación. Por supuesto, “depende del individuo y cómo se vio afectado”, agrega.

¿Quién corre mayor riesgo de contraer COVID prolongada?

Cualquier persona puede sufrir de COVID-19 prolongada, incluidos los niños, pero las investigaciones sugieren que algunas personas pueden ser más propensas a la enfermedad, entre ellas:

  • Personas que experimentaron un caso más grave de COVID-19, especialmente aquellas que fueron hospitalizadas o necesitaron cuidados intensivos.
  • Personas que padecían enfermedades subyacentes antes de contraer la COVID-19.
  • Personas que no están vacunadas contra la COVID-19. (Los estudios sugieren que las personas vacunadas pero que experimentan una infección posvacunación son menos propensas a reportar síntomas prolongados de COVID).

Fuente: CDC