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¿Los niños recibirán vacunas contra la COVID antes de las fiestas?

Las vacunas para los niños de 5 a 11 años podrían estar aquí este otoño, pero todavía quedan obstáculos. 

Grupo de niños en fila, cada uno con su mascarilla y listos para entrar a un salón de clases

Getty Images

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Puede que el Día de Acción de Gracias de este año se parezca mucho al del año pasado, con listas reducidas de invitados, cenas al aire libre y pedidos de que los familiares lleven sus mascarillas junto con el puré de papas.

Una gran razón: es poco probable que los niños menores de 12 años estén completamente vacunados para finales de noviembre. Pero la buena noticia es que, para entonces, muchos ya podrían tener una de las dos vacunas necesarias. 

Los expertos esperan que una vacuna de dos dosis contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech para niños de 5 a 11 años elimine los obstáculos regulatorios para fines de octubre o principios de noviembre, lo que allanará el camino para que millones de personas más se vacunen, al menos parcialmente, este otoño. Y para las fiestas de diciembre —“si todo ocurre como anticipamos y la [autorización] llega a finales de octubre”—, muchos niños de este grupo de edad podrían estar completamente protegidos contra la COVID, predice la Dra. Amanda Castel, pediatra y epidemióloga de enfermedades infecciosas de la Facultad de Salud Pública Milken de George Washington University. 


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Pfizer ha presentado datos a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de su ensayo clínico, el cual está probando una vacuna de dosis más pequeña (un tercio de la dosis que reciben los adultos, con 21 días entre la primera y la segunda dosis) en más de 2,200 niños de 5 a 11 años, y dice que planea pedirle a la agencia que autorice el producto en las próximas semanas. Una vez que lo haga, la FDA y su panel de expertos externos revisarán los datos (esto normalmente toma alrededor de un mes) y decidirán si la autorizan. Los resultados del ensayo también serán analizados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y su comité asesor.

Se espera que los datos del ensayo de la vacuna de Pfizer para niños menores de 5 años estén disponibles a finales de este año o principios del próximo. Los fabricantes de vacunas Moderna y Johnson & Johnson también están estudiando sus productos en niños y adolescentes, pero están más atrasados que Pfizer. 

La vacuna puede ayudar a frenar el aumento de casos entre los niños

Para los padres, abuelos, maestros y otras personas que están ansiosos por evitar que los pequeños se infecten y propaguen el virus a otros, la espera para estas vacunas ha sido larga. Y el aumento de la variante delta, junto con la reapertura de las escuelas, solo ha amplificado la urgencia.

En la actualidad, los niños representan más de una cuarta parte de los nuevos casos de COVID-19 en Estados Unidos, y las tasas de hospitalización entre los niños menores de 12 años son las más altas desde el comienzo de la pandemia, según datos nacionales (en inglés). Eso no se debe a que la variante dominante delta cause una enfermedad más grave en los niños; se debe a que la cepa es muy contagiosa, dice la Dra. Claire Boogaard, directora médica del programa de vacunación contra la COVID-19 en el Children’s National Hospital en Washington D.C.

Y aunque los niños suelen tener mejores resultados que los adultos cuando se trata de la COVID, más niños se están infectando con la variante delta “y, por lo tanto, más niños están siendo hospitalizados y tienen consecuencias graves”, dice Boogaard.

Sin duda, vacunarse rápidamente ralentizará el aumento de la enfermedad entre los niños. Las investigaciones de los CDC (en inglés) muestran que las hospitalizaciones entre los adolescentes no vacunados que son aptos para recibir la vacuna son 10 veces más altas en comparación con sus contrapartes completamente vacunados. Sin embargo, la cantidad de tiempo que lleva probar las vacunas en las poblaciones más jóvenes ha sido absolutamente necesaria, dice Castel. “En el mundo de la pediatría, siempre les recordamos a las personas que los niños no son adultos jóvenes. Son más pequeños. Sus sistemas inmunitarios son diferentes”, dice.  

Y debido a que los niños pueden tener respuestas inmunitarias más sólidas a las vacunas, es importante monitorear primero su seguridad y eficacia en los adultos, dice la Dra. Yvonne Maldonado, experta en enfermedades infecciosas y profesora de Pediatría, Epidemiología y Salud de la Población en Stanford Medicine. “Hay que tener cuidado. Hay que ir despacio”, agrega.

Los expertos estudiarán de cerca una respuesta en particular: la miocarditis o la inflamación del músculo cardíaco, una complicación poco común que ha surgido en las personas más jóvenes que reciben la vacuna de Pfizer y Moderna, y que por lo general se resuelve rápidamente con tratamiento. Sin embargo, las autoridades de salud dicen que los beneficios de la vacuna superan con creces los riesgos, especialmente teniendo en cuenta que es más probable que la miocarditis resulte de una infección viral como la COVID-19.   

La distribución de la vacuna podría agregar tiempo de espera  

Más de 28 millones de niños de 5 a 11 años podrían recibir la vacuna si se autoriza este otoño, y aproximadamente un tercio de los padres dicen que planean vacunar a su hijo tan pronto como esté disponible, según un nuevo informe de la Kaiser Family Foundation (en inglés). Sin embargo, tal vez se necesite paciencia durante la distribución inicial.

Muchos de los sitios de vacunación masiva establecidos el invierno y la primavera pasados para inocular a los adultos han cerrado, y los consultorios de pediatras y los hospitales que pueden administrar vacunas están inundados de pacientes en este momento. Y si bien es probable que las farmacias desempeñen un papel en la vacunación de los niños pequeños, los planes hasta ahora no están claros y podrían variar según el lugar.

“Pero sé que esto todavía se considera una crisis de salud pública y que todos los departamentos de salud y comunidades van a tratar de vacunar juntos a estos niños”, dice Boogaard. Su consejo: la próxima vez que estés en la farmacia, pregunta si hay un programa de vacunas para niños. Además, presta atención a las escuelas, que podrían ofrecer clínicas de vacunación, señala Castel.

“Tengo plena fe en que nuestras comunidades vacunarán a estos niños dentro de unas semanas después de que llegue el anuncio. Así que solo sé paciente y trabaja con tu comunidad para encontrar el mejor lugar para vacunarte”, dice Boogaard. 


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Cómo reunirse de manera segura durante las fiestas

Mientras tanto, si tu hijo, nieto o sobrino todavía están esperando una vacuna cuando lleguen las fiestas, planifica en consecuencia.

“La vacunación parcial no confiere la protección total que deseamos para los niños”, dice Castel sobre los niños que solo han recibido una dosis en la serie de dos dosis. Todavía podrían contraer COVID-19 si se exponen al virus, o podrían propagarlo a otras personas, incluidas las más vulnerables.

Boogaard dice que “lo más importante” que pueden hacer las personas de 12 años o más antes de las celebraciones navideñas es vacunarse. Los adultos de 65 años o más que han recibido la vacuna de Pfizer también pueden recibir una vacuna de refuerzo para aumentar su protección, al igual que los adultos de 50 a 64 años con ciertas enfermedades subyacentes. “Los niños no quieren compartir sus gérmenes con sus seres queridos y enfermarlos, y las personas que aman a esos niños tampoco quieren enfermarlos. Por eso, si están planeando pasar las fiestas juntos, es mejor proteger a la mayor cantidad de personas posible”, agrega Boogaard.  

Además de la vacunación, disfrutar de tus comidas al aire libre puede hacer que una reunión festiva sea más segura, si las condiciones del tiempo lo permiten. Si estás adentro, considera abrir las ventanas y mantener la mascarilla puesta cuando no estés comiendo o bebiendo, especialmente si hay niños no vacunados y tú o alguien en el grupo tiene un alto riesgo de contraer COVID-19. Además, mantén una distancia segura de los demás en la mesa para reducir la propagación de las gotitas, y mantente al día con la higiene de manos, dice Maldonado.

Las familias que planean pasar varios días juntas pueden adoptar lo que Maldonado llama el plan de “burbuja”, donde todos se hacen pruebas antes de la visita y usan una mascarilla durante los primeros días mientras interactúan entre sí y limitan las interacciones con los demás. Si una segunda prueba negativa de tres a cinco días después de la primera muestra que nadie está infectado, todos pueden sentirse más cómodos compartiendo sin mascarillas.

“Habla con tu familia, sé muy transparente y prepara un plan con anticipación”, dice Boogaard, como un protocolo si alguien experimenta síntomas de COVID-19.

Otros factores para discutir: el número de personas que asistirán a la reunión, de dónde están viajando y si alguno de los invitados trabaja en una profesión que lo pone en mayor riesgo de exposición.

“Pensar en esta logística es realmente importante”, dice Castel. “Entonces, esperamos que para las fiestas de diciembre, muchos de estos niños estén completamente vacunados y algunas de esas precauciones se puedan flexibilizar un poco”.

Rachel Nania escribe sobre atención médica y políticas de salud para AARP. Anteriormente fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington, D.C. Recibió un Premio Gracie y un Premio Regional Edward R. Murrow, y también participó en un programa sobre demencia con la National Press Foundation.