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Estudio encuentra un vínculo entre los sofocos y los problemas cardíacos

Los resultados sugieren que se necesita un llamado a la acción para las mujeres entre los 40 y 50 años.

Una mujer toma agua de un vaso

GETTY IMAGES

In English | Los sofocos pueden ser más que un síntoma molesto de la menopausia. Según una nueva investigación, las olas de calor intenso y las mejillas sonrojadas podrían ser una señal de advertencia de problemas de salud en el futuro.

Un estudio publicado en la reunión anual de la North American Menopause Society (NAMS, Sociedad Norteamericana de Menopausia) encontró que las mujeres que experimentan sofocos frecuentes y persistentes pueden tener un mayor riesgo de ataque cardíaco, derrames cerebrales y otras enfermedades cardiovasculares más adelante en la vida.

El estudio de 20 años siguió a más de 3,000 mujeres y descubrió que las participantes que experimentaron sofocos frecuentes a principios de la menopausia tenían el doble de probabilidades de desarrollar eventos de enfermedad cardiovascular. Además, aquellas que informaron tener sofocos más persistentes en el proceso de transición se asociaron con un riesgo un 80% más alto de sufrir eventos de enfermedad cardiovascular.

Rebecca Thurston, autora principal del estudio, calificó la magnitud del aumento de los riesgos como "sustancial", pero no quiere que los resultados asusten a las mujeres. Más bien, ve la investigación como un llamado a la acción para que las mujeres entre los 40 y 50 años trabajen para minimizar el riesgo de enfermedad cardiovascular.


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"Lo que sí sabemos es que los sofocos, como mínimo, nos están diciendo algo sobre la salud del sistema cardiovascular de las mujeres, y que realmente necesitan participar en comportamientos que beneficien su salud", dijo Thurston, profesora de Psiquiatría, Psicología y Epidemiología en University of Pittsburgh.

"Muy a menudo durante la mediana edad, en particular, las mujeres dedican tiempo a muchas cosas diferentes a la vez, ya sean niños, padres mayores o su trabajo. No le dan prioridad a su salud".

Stephanie Faubion, directora médica de la NAMS, dijo que aquellas que están cerca o pasando por la menopausia deben conocer sus números relacionados con la salud, especialmente porque las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte entre las mujeres en Estados Unidos.

"Necesitamos entender su presión arterial, su colesterol, azúcar en la sangre, peso, hábitos de ejercicio o estilo de vida, y hasta cómo es su dieta", dijo Faubion. "Deberíamos aprovechar este tiempo para analizar nuestra propia salud y nuestros propios riesgos, y luego tomar medidas, si es necesario".

Faubion también dijo que los proveedores médicos no deberían descartar los síntomas de la menopausia inmediatamente en las pacientes, y agregó que a "las mujeres no se les debería simplemente dar palmadas en el hombro y enviarlas a casa".

Los sofocos son uno de los síntomas más comunes de la menopausia. Hasta tres cuartos de las mujeres experimentan sofocos, según la Oficina para la Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., y algunos estudios muestran que pueden durar una década o más.

Se desconoce si los medicamentos que ayudan a tratar los síntomas de los sofocos también pueden reducir el riesgo de ataque cardíaco, derrames cerebrales e insuficiencia cardíaca, pero "eso es lo que debemos investigar", dijo Thurston.

Otras investigaciones que se revelaron en la reunión de la NAMS encontraron un vínculo entre la disfunción cognitiva y los sudores nocturnos que las mujeres con antecedentes de cáncer de mama experimentan durante la menopausia. Según los investigadores, las participantes del estudio que experimentaron sudores nocturnos más frecuentes tuvieron una mayor duración del sueño, y el aumento del sueño en estas mujeres las hizo más vulnerables a los déficits de la corteza prefrontal, como la disminución de la atención y la función ejecutiva.

"Creo que esto solo refuerza el hallazgo de que los sofocos y los sudores nocturnos no son necesariamente benignos, y que este es un concepto erróneo que se ha perpetuado durante años y años entre las mujeres y sus proveedores, quienes dicen: 'Ay, regresa a casa y estarás bien. Los sofocos no te van a matar'. Pero, de hecho, pueden ser una señal de que algo más grave está sucediendo, particularmente en algunas mujeres”, dijo Faubion.

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