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El temor a las caídas

Los funcionarios luchan por abordar esta crisis oculta.

Clase de ejercicios para prevenir caídas

Matt Roth

¿Deseas disminuir el riesgo de caerte? Prueba tomar una clase para mejorar el equilibrio y la flexibilidad.

In English | Antes descartadas simplemente como parte del envejecimiento, las caídas ahora representan una creciente crisis de salud pública de proporciones casi epidémicas, que supone un desafío para los legisladores, cuidadores y adultos de todas las edades.

Entre el 2000 y el 2013 el número de adultos mayores que fallecieron a causa de caídas cada año aumentó más del doble: de 10,273 a 25,464. Millones más se lesionan. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los costos médicos asociados con las caídas superan los $30 mil millones al año y puede que se dupliquen para el año 2020.

La buena noticia es que los investigadores han identificado programas que se ha comprobado son eficaces en la reducción del riesgo de lesionarse o morir a causa de caídas. Pero no hay suficientes fondos para respaldar estos programas. El gobierno federal presta muy poco respaldo, lo que deja la prevención de las caídas en manos de una variedad de grupos comunitarios, hospitales, y agencias estatales y locales.

"Este es el próximo tsunami de problemas de atención médica que enfrentaremos", dice David Griffin, podólogo y defensor de la toma de medidas para la prevención de caídas con el grupo Kaiser Permanente Medical Group, que habló la primavera pasada en la Cumbre sobre la Prevención de Caídas, patrocinada por la Conferencia de la Casa Blanca sobre el Envejecimiento.

El grave efecto en aumento ocasionado por las caídas refleja el envejecimiento de los 'boomers' (las personas nacidas entre 1946 y 1964) y de las personas que viven por más tiempo con enfermedades crónicas. Pero las lesiones producidas por las caídas no solo afectan a los adultos mayores. Según datos recopilados por el sistema nacional de vigilancia de lesiones de la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo (CPSC), las caídas constituyen la razón principal por la cual los adultos de 45 a 64 años de edad, al igual que las personas de 65 años de edad o mayores, acuden a las salas de emergencia.

Las caídas a los 50 y 60 años de edad

Algunas de las mismas enfermedades que aumentan el riesgo de caerse en los adultos mayores —la artritis, los trastornos del oído interno y la diabetes— afectan de igual manera a las personas de mediana edad en Estados Unidos. Una diferencia es la mayor probabilidad que tienen los adultos más jóvenes de caerse mientras realizan actividades al aire libre: tropezar y caerse mientras corren o caerse de techos o escaleras.

Mark DeLuca, de 58 años, se tropezó con la correa de un perro mientras estaba de acampada con su esposa el pasado julio en el lago Chautauqua en el oeste de Nueva York; se cayó de espaldas y se lesionó gravemente la médula espinal. Pasó tres meses en hospitales y centros de rehabilitación y aunque puede alimentarse solo y ha recuperado la función vesical e intestinal, todavía no puede caminar ni ducharse sin ayuda.

Ese mismo mes, Linda Perkins, de 67 años de edad, se cayó por las escaleras de su hogar en Limington, Maine; ella sufrió una lesión cerebral traumática. Sus familiares encontraron a Perkins, empleada encargada de la gestión de reclamaciones en una compañía de seguros por discapacidad, inconsciente en el piso de concreto del sótano. "Ella intentaba subir una mesita auxiliar y en algún momento perdió el equilibrio y se cayó", dice su hija, Tammy. "Todavía le cuesta hablar en oraciones completas, pero ha mejorado mucho".

La gran cantidad de víctimas incluyen al expresidente George H. W. Bush, de 91 años, quien se cayó en su hogar en Maine el verano pasado y se quebró un hueso en el cuello, y Hillary Clinton, candidata presidencial de 68 años, quien sufrió una conmoción cerebral tras caerse en diciembre del 2012.

Uno de cada 3 adultos mayores de los 65 años de edad se cae cada año, y muchos sufren lesiones graves tales como caderas rotas o traumatismos craneales. (Una caída se define por los CDC y otras entidades como "parar inesperadamente en el suelo u otra superficie más baja"). Cada año, más de 2.5 millones de adultos mayores se tratan en salas de emergencias por lesiones relacionadas con caídas, y unos 734,000 se hospitalizan.

"Esta es una cifra alarmante", dice Susan Collins, la senadora republicana por Maine y presidenta del Comité Especial del Senado sobre el Envejecimiento. "Esto debe servir de aviso para que nos centremos más en la prevención de las caídas". Collins, de 62 años de edad, se quebró el tobillo el diciembre pasado tras resbalarse en el hielo presente en la superficie de una entrada en Maine. Usó una bota ortopédica por seis semanas, y meses tras el accidente todavía se somete a la terapia física. "Me dio una nueva apreciación de cómo hasta una caída de poca importancia como esa puede tener consecuencias a largo plazo".

Los proveedores de atención médica no le han dado prioridad a la prevención de las caídas. "Las caídas son un problema que compite con muchos otros problemas crónicos de salud", dice Robin Lee, epidemióloga en los CDC. Otro problema, dice ella, es que los médicos no siempre han sabido hablar sobre el tema de las caídas con sus pacientes. Para cambiar eso, los CDC crearon un programa llamado Stopping Elderly Accidents, Deaths & Injuries (STEADI, Eliminación de accidentes, muertes y lesiones en las adultos mayores), que establece un protocolo para ayudar a los proveedores a conversar sobre las caídas y sugerir tratamientos. El UHS Medical Group en Binghamton, Nueva York, ha estado probando el programa bajo una subvención federal de cinco años en 18 de sus consultorios de atención primaria, que sirven a 17,500 adultos mayores.

Aunque el grupo les realiza pruebas de detección de depresión, dolor y el uso de drogas y alcohol a sus pacientes, la idea de evaluar su riesgo de sufrir caídas era nueva, y al principio algunos médicos se mostraron reacios. "Era una prueba más que teníamos que hacerles a nuestros pacientes en un entorno clínico muy ocupado", dice Bridget Talbut, administradora de enfermería en UHS. Pero en los primeros 18 meses tras comenzar a realizar las pruebas, hubo una reducción de un 12% en las visitas al hospital y salas de emergencia relacionadas con las caídas, y una reducción de un 20% en las fracturas de piernas y caderas.

Los fondos para implementar programas para limitar las caídas son difíciles de encontrar. La respuesta del Congreso ante este problema de varios miles de millones de dólares: unos $7 millones al año en subvenciones federales para la prevención de las caídas. Debido a brechas en la cobertura de Medicare, muchos productos y servicios comprobados para la prevención de las caídas no están cubiertos, tales como las barras de seguridad para baños y las barandillas de escaleras.

"Se ha comprobado que muchos programas son eficaces en la reducción de las caídas y algunos en la reducción de los gastos de la atención médica. Pero demasiadas personas carecen de acceso a ellos", dice Kathleen Cameron, directora del National Falls Prevention Resource Center (Centro Nacional de Recursos para la Prevención de las Caídas). "No tenemos fondos suficientes para su implementación".

Aumento en los programas de entrenamiento para mejorar el equilibrio

Hace dos años, Karen Baker se cayó por unas escaleras espirales y se quebró la pelvis y un hombro. Pasó meses en una silla de ruedas y sometiéndose a terapia. "Mi hombro nunca se recuperó por completo", dice Baker, de 74 años de edad, activista comunitaria y terapeuta del habla jubilada.

Hoy se encuentra caminando por el piso de un estudio apoyando primero el talón, paso a paso, en un centro para adultos mayores en Rockville, Maryland —"caminando como un pato", como lo describe su instructora, Nadine Main—.

Aproximadamente una docena de adultos mayores está tomando una clase para mejorar el equilibrio y la flexibilidad —y tomando unos pasos importantes para eliminar el riesgo de una caída grave—. Algunas, como Baker, han sufrido malas caídas; otras simplemente se sienten inseguras cuando están de pie. "La inseguridad las asalta, y se asustan", dice Main, de 48 años de edad. —RS

Algunos consejos para ayudarte a mantenerte en pie

Mantén el equilibrio en una sola pierna. Mantente de pie y sostén tu peso en una sola pierna mientras te cepillas los dientes por 30 segundos o más. Después, cambia de pierna.

Camina talón-punta. Camina en fila un pie tras otro talón-punta a lo largo de una línea imaginaria.

Siéntate y párate. Levántate de una silla y vuélvete a sentar. Repite.

En el gimnasio. Solicítale a un entrenador que te enseñe ejercicios de equilibrio con pelotas o tablas. O participa en una clase de yoga, tai chi, Pilates o danza.

Entrena con pesas. El uso de pesas o bandas de resistencia puede mejorar el equilibrio al mismo tiempo que desarrolla el tono muscular y la fuerza ósea.

Zonas de peligro

El hielo invisible. El hielo 'negro' puede acumularse en las entradas y calles cerca de las puertas de los automóviles y a lo largo de los caminos por los cuales caminas. Cerciórate de mantener estas áreas cubiertas de sal en los días helados.

Las superficies mojadas resbalan. Si debes franquear el costado de la bañera para bañarte, considera instalar una barra de seguridad en la pared para ayudarte a mantener el equilibrio al entrar y salir de ella.

Vías de acceso peligrosas en el hogar. Las alfombras sueltas pueden causar caídas, al igual que los pisos resbalosos de madera. Revisa las vías comunes de acceso que utilizas a diario para eliminar cualquier peligro oculto.

Mantén la mente clara. Algunos medicamentos pueden hacer riesgoso el primer paso que tomas cada día. No intentes levantarte de la cama demasiado rápido. Siéntate y asegúrate de que no estás demasiado mareado para levantarte.

Los tacones altos son peligrosos. Esos zapatos que solo te pones cuando vas a banquetes o celebraciones de bodas pueden hacerte caer. Variados tipos de calzado, aquellos con tacones altos y otros, pueden aumentar la probabilidad de caerte en lugares desconocidos.

Caídas famosas 

Steven Tyler

El cantante principal de Aerosmith, Steven Tyler, se cayó del escenario hacia atrás en el verano del 2009, cuando tenía 61 años de edad, durante un concierto en Dakota del Sur. Lo trasladaron por modo aéreo a un hospital con lesiones craneales y un hombro roto. Se sanó, pero no antes de tener que cancelar una gira.

Sonia Sotomayor

La jueza de la Corte Suprema se cayó y quebró el tobillo en junio del 2009 mientras se apuraba en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York rumbo a Washington para reunirse con senadores estadounidenses listos para votar sobre su confirmación.

Kelsey Grammer

En mayo del 2005 la exestrella de Frasier estaba pronunciando un discurso durante la celebración del cincuenta aniversario de Disneyland de California cuando se cayó del escenario accidentalmente. Felizmente, Grammer no sufrió lesiones graves.

Paula Abdul

La cantante y exjueza de American Idol  tropezó con su perro y se cayó en su hogar en Los Ángeles en mayo del 2007. Sufrió moretones desde el brazo hasta la cadera, se le fracturó uno de los dedos de un pie y se le rompió la nariz.

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