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5 maneras de combatir el cáncer de mama

Nuevas investigaciones arrojan luz sobre las medidas que puedes tomar para reducir tu riesgo.

Mujer con guantes en color rosa en posición de boxeo.

Getty Images

No existe una forma segura de prevenir el cáncer de mama, pero hay maneras de reducir considerablemente tu riesgo.

In English l A casi un cuarto de millón de mujeres se les diagnosticará cáncer de mama este año. Y si bien la detección temprana y más tratamientos efectivos han reducido drásticamente la cantidad de enfermos que mueren por causa de la enfermedad, los investigadores continúan buscando maneras de prevenirlo del todo.

“En este momento, no existe manera segura de prevenir el cáncer de mama, pero sabemos que los hábitos sanos reducen considerablemente tu riesgo”, afirma la Dra. Debbie Saslow, directora de cáncer mamario y ginecológico de la American Cancer Society (ACS, Sociedad Estadounidense del Cáncer).

A continuación, presentamos las reflexiones más reciente de los investigadores.

1. Duerme lo suficiente

Las mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama que habitualmente duermen menos de seis horas por noche pueden ser dos veces más propensas a padecer cánceres de mama más agresivos, en comparación con las que duermen más horas, según halló un nuevo estudio.

 “El cáncer es una enfermedad que obedece a errores en nuestro ADN. El dormir lo suficiente hace que mantengamos nuestro ritmo circadiano, que regula la reparación natural del ADN de nuestro organismo. Si ese proceso se ve perturbado con frecuencia, también se perturba la corrección del ADN”, explica la autora principal, Dr. Cheryl Thompson, de Case Western Reserve University, de Cleveland.

Si te resulta difícil dormir más de seis horas diarias, considera anotarte en un programa en línea para mejorar el sueño, como el plan Go! to Sleep, de Cleveland Clinic, que combina terapia conductual cognitiva con herramientas que incluyen un registro diario de sueño y gráficos de progreso.

2. Adelgaza

Aunque es bien conocido el vínculo entre obesidad y cáncer de mama, según un estudio reciente, el mero sobrepeso —sin llegar a la obesidad— también puede ser perjudicial en personas que ya han sido diagnosticadas. Un estudio realizado en más de 4,000 mujeres muestra que la obesidad en la mujer aumentaba su riesgo de recurrencia en un 30% y su riesgo de muerte en un 50%, a pesar de tratamientos óptimos como la quimioterapia y la terapia hormonal. Y el riesgo de recurrencia también se incrementó con el aumento del índice de masa corporal, incluso en mujeres dentro del rango del sobrepeso. Los resultados pertenecieron a mujeres con cáncer de mama con receptor hormonal positivo, el tipo más común, que representa un 65% de los casos.

“El riesgo de desarrollar cáncer de mama está vinculado con el aumento en los niveles de estrógeno, y el tejido graso segrega cantidades excesivas de esta hormona”, afirma el Dr. Joseph A. Sparano, presidente adjunto del Departamento de Oncología del Montefiore Medical Center, del Bronx, Nueva York. “La grasa también eleva los niveles de insulina, lo que puede estimular el crecimiento de tumores”.

3. Consume más col

Según un estudio reciente conducido en la Harvard School of Public Health, las mujeres que consumieron unas cuatro porciones de verduras al día redujeron en un 18% sus probabilidades de desarrollar cáncer de mama con receptor hormonal negativo.

Otra investigación presentada en la asamblea anual de la American Association for Cancer Research (AACR, Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer), en abril del 2012, reveló que las mujeres con cáncer de mama que ingirieron la mayor cantidad de crucíferas por día presentaron una reducción del 62% en el riesgo de mortalidad por cáncer de mama y del 35% en el riesgo de recurrencia.

“Las crucíferas —como el coliflor, la col, la col china, el nabo y el brócoli— contienen cantidades elevadas de isotiocianatos e indoles, sustancias fitoquímicas que parecen tener un efecto protector contra algunos tipos de cáncer”, afirma la investigadora Seungyoun Jung, del Brigham and Women's Hospital de Boston. “También contienen cantidades importantes de vitamina C, carotenoides y polifenoles, que tienen propiedades antioxidantes”.

4. Bebe alcohol con moderación

Eso equivaldría a no más que un trago por día, según las pautas que establece la ACS sobre nutrición y actividad física para prevenir el cáncer. Un análisis de más de 40 estudios arrojó que apenas dos tragos por día pueden elevar tus probabilidades de desarrollar cáncer en un 21%. Si ya padeces la enfermedad, ten en cuenta que el consumo regular de alcohol (medio trago o más por día) aumenta en un 19% la recurrencia en mujeres posmenopáusicas, según mostró un estudio reciente.

“Una posible razón es que, según se ha demostrado, el consumo de alcohol eleva los niveles de estrógeno en circulación en las mujeres posmenopáusicas”, afirma la autora principal, la Dra. Marilyn Kwan, científica investigadora del Kaiser Permanente Northern California de Oakland. “Si eres sobreviviente de cáncer de mama, conversa con tu médico y considera limitar tu ingesta a no más de medio trago por día o no más de tres o cuatro tragos por semana”, aconseja Kwan.

5. ¡Levántate y anda!

Camina. Haz jardinería. Pasa la aspiradora. Las últimas investigaciones realizadas muestran que cualquier actividad física protege contra el cáncer de mama. Y más importante aun: nunca es demasiado tarde para empezar. Según un nuevo estudio realizado, incluso mujeres que recién empezaron a hacer ejercicio después de la menopausia mostraron un riesgo reducido.

“Esto es en especial alentador debido a la edad tardía de inicio de la enfermedad” afirma la autora del estudio, Lauren McCullough, de University of North Carolina. Las mujeres que realizaron ejercicios de diversa intensidad durante 10 a 19 horas por semana cosecharon los mayores beneficios: disminuyeron su riesgo cerca de un 30%. Concretamente, estamos hablando de unos 90 minutos por día, lo que parece mucho hasta que te das cuenta de que toda actividad cuenta.

“Solo toma nota de cuánto te toma realizar las actividades que ya realizas todos los días, y construye sobre eso”, sugiere McCullough. “Si sabes que pasas 15 minutos haciendo tareas domésticas y otra media hora en el jardín, asegúrate de sacar a pasear a tu perro durante 45 minutos”. No uses el ejercicio como excusa para engordar. Cuando los investigadores observaron los efectos combinados de la actividad física, el aumento de peso y el tamaño corporal, hallaron que las mujeres activas que acumularon peso —especialmente después de la menopausia— sufrieron un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Conclusión: el aumento de peso puede suprimir los efectos benéficos del ejercicio, así que mantén controlado tu peso.

Holly St. Lifer es reportera y escritora independiente; cubre temas de salud.

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