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Risas para una mejor salud

La terapia de la risa está ganando popularidad entre expertos y pacientes.

In English | El poder de la risa trasciende el placer y gozo que provoca un arrebato espontáneo. La risa cambia a las personas. Su magia sana problemas emocionales y psicológicos, alivia malestares y dolores físicos, y ayuda a la gente a mantenerse mentalmente alerta.

Haydée Pereira, de Miami, sabe esto por experiencia propia. Es ferviente partidaria y practicante de la terapia de la risa. "Cada vez que voy a terapia de la risa, me olvido de mis dolores", dice. "[La risa] es un sedante para mi cuerpo achacoso". A los 82 años, padece artritis. Si bien ninguna investigación ha comprobado que la risa pueda curar enfermedades, los médicos coinciden en que reír tiene un impacto positivo en los sistemas circulatorio e inmunológico, así como en otros sistemas corporales.

Vea también: Viven riendo y haciendo reír.

La risa también ayuda a Pereira a mantener la moral alta. A menudo se siente cargada, por ejemplo, con "muchas otras cosas tristes que vienen con la edad", incluidos los problemas de sus hijos y nietos. "Pero reír durante la terapia", comenta, "hace que me olvide de todo, y disfruto el momento".

Además, la risa también ayuda a mantener afinada la memoria de Pereira. Desde que comenzó la terapia de la risa, sostiene que ha estado más alerta y que interactúa mejor con sus amigos en los centros para adultos mayores.

La ciencia la apoya. La risa, afirman los expertos, estimula las funciones mentales, la lucidez mental, la memoria y la respuesta interpersonal. "Los comediantes y los maestros que desean aliviar el estrés cuentan chistes", afirma el Dr. George Pacheco Jr., profesor de comunicación en la Angelo State University en San Angelo, Texas. Lograr que los alumnos se rían, afirma, ha resultado una buena manera de enseñar: "Los alumnos acrecientan su aprendizaje a través del humor".

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La risa como herramienta

Desde la década de 1960, los poderes sanadores de la risa han sido explorados por una rama de la ciencia denominada gelotología, del griego gelos, que significa "risa".

El conocimiento de que la risa y el humor contribuyen mucho a la buena salud ha conducido al desarrollo de técnicas que emplean la risa como una herramienta para la relajación y una mejor salud.

"A través de la risa, mis pacientes se sienten motivados y con mayor energía", afirma Erika Ruiz, profesora acreditada de yoga de la risa que se especializa en el trabajo con personas mayores en Miami. "Ayuda a reducir su presión sanguínea. Es, además, una actividad aeróbica que los lleva a consumir energía, como el ejercicio y, finalmente, los ayuda a mejorar las relaciones que mantienen entre sí".

Cuando reímos, explica, generamos endorfinas que disminuyen los niveles de cortisol y adrenalina, las hormonas del estrés. Las endorfinas son químicos que actúan sobre el sistema nervioso y ayudan a reducir la sensación de dolor.

"Es esa sensación placentera que percibimos después de comer helado o chocolate", comenta Ruiz, de 46 años. "Pero en el caso de la risa, está libre de grasa". Y cuando reímos incondicionalmente durante por lo menos 10 minutos, generamos las suficientes endorfinas como para beneficiar nuestra salud. Se pueden estimular las risitas y carcajadas, afirma: "El cerebro, en realidad, no diferencia entre una risa falsa o una risa real y espontánea".

De modo que la terapia de la risa está ganando terreno en los lugares de trabajo, en los hogares de cuido y en los hospitales. La terapia de la risa complementa el tratamiento tradicional contra el cáncer y la psicoterapia. Incluso, las monjas se están anotando. "Todos pueden reír", comenta Ruiz. Y todos pueden beneficiarse.

Pruebe esto en casa

A ciertas personas, sin embargo, puede resultarles tonto pagar por reírse. ¿No quiere ir a un club de comedia o a un terapeuta de la risa? Ruiz indica: "La risa ya viene instalada en nuestro cuerpo". Todos deberíamos reírnos más en nuestras vidas diarias, en especial las personas mayores. La investigación demuestra que a medida que envejecemos reímos menos, quizás simplemente porque no jugamos tanto.

Así que pruebe con su propia versión de terapia de la risa. "Empiece por la mañana con un leve ja, ja, jo, jo, y luego aumente su intensidad", explica Ruiz. "Si queremos una risa sanadora, debemos practicar y reírnos todos los días". Pero no es preciso forzarlo. Rodéese de personas que lo hagan reír. Cuando un niño ríe, únase a él. Y lo más importante: Descubra el lado divertido de su propia vida.

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