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Antes y después de una cirugía para perder peso

Cirugía bariátrica, una opción ante la obesidad.

La cirugía bariátrica para perder peso. Imagenes de antes y después de Al Roker, Roseanne Barr y Star Jones.

Celebridades como Al Roker, Roseanne Barr y Star Jones han recurrido a la cirugía bariátrica para combatir la obesidad.

In English | Después de años de luchar para bajar de peso, Julie Hartje, de 58 años, decidió que ya era hora de tomar medidas drásticas. Con un sobrepeso de casi 100 libras, sabía que ser obesa la colocaba en una situación de riesgo mayor de sufrir una cardiopatía, algo corriente en su familia. Además, ya le habían diagnosticado diabetes tipo 2, casi seguramente una consecuencia de su gordura.

Vea también: Cómo prevenir la diabetes tipo 2

El otoño pasado, Hartje se sometió a una cirugía de desvío gástrico. “Sentía que no tenía otra alternativa”, afirma Hartje, que vive en Beloit, Wisconsin.

De de las distintas formas de cirugía bariátrica (cirugía de pérdida de peso) existentes, el desvío gástrico es la más complicada. Los cirujanos crean una pequeña bolsa del tamaño de un huevo en el estómago, y la reconectan al intestino delgado. La operación restringe la cantidad de alimentos que una persona puede ingerir, y también saltea o evita partes del intestino que absorben alimentos, de modo que algunas grasas y azúcares pasan sin ser digeridas. La cirugía reduce el tamaño del estómago —por lo que las personas se sienten satisfechas con mucho menos comida— y modifica la manera en que el cuerpo absorbe los nutrientes.

Mejor salud, vida más larga

El año pasado, en Estados Unidos se realizaron cerca de 220.000 cirugías bariátricas. Y, si bien la cirugía puede parecer un método extremo para abordar el creciente problema del sobrepeso en el país, tres décadas después de que los investigadores comenzaran a seguir una epidemia de obesidad y diabetes tipo 2, muchos especialistas sostienen que es el único tratamiento confiable. Hacer dieta y ejercitarse puede funcionar para un pequeño porcentaje de personas. “Pero los estudios realizados demuestran que, a largo plazo, la mayoría de la gente sólo consigue bajar unas pocas libras”, afirma Nestor Villamizar, cirujano bariátrico del Duke University Medical Center, en Durham, Carolina del Norte.

Por otra parte, la cirugía de desvío gástrico puede hacer que las personas pierdan el 80 % o más de su exceso de peso. Y, para sorpresa de muchos investigadores, esta cirugía revierte, en muchos pacientes, la diabetes tipo 2, muchas veces inmediatamente después de la cirugía, antes de que comiencen a perder peso. Los estudios muestran que, entre los pacientes obesos con diabetes tipo 2 que se someten a una cirugía de desvío gástrico, el 86 % presenta importantes mejorías al controlarse el azúcar en la sangre. En el 78 % de los casos, los signos de la diabetes desaparecen por completo. Ningún otro tratamiento para esta potencialmente mortal enfermedad ha demostrado funcionar tan bien.

La operación también ha demostrado bajar la presión arterial, mejorar los niveles de colesterol y aliviar la apnea del sueño obstructiva, un problema respiratorio común asociado con la obesidad. Incluso puede ayudar al corazón. Un informe reciente de investigadores del Medical College de Georgia  mostró que, después de una cirugía de desvío gástrico, los corazones agrandados con frecuencia recuperan su tamaño y funcionamiento normal.

Siguiente: ¿Quiénes deberían ser considerados para una cirugía bariátrica? >>

Foto arriba: Steven Freeman/Getty Images; Jason LaVeris/Getty Images; D.Kambouris/Getty Images; Stephanie Pfriender/Corbis Outline; Michael Grecco/Getty Images; AP Photo/Jeff Christensen.

 

La cirugía bariátrica para perder peso. Imágenes de antes y después de Julie Hartje.

Cortesía de Julie Hartje.

Julie Hartje ha perdido 60 libras desde el desvío gástrico.

Una aceptación que crece

La cirugía bariátrica está ganando respeto. “Ha habido un profundo escepticismo acerca de la cirugía para perder peso debido, en parte, a que la obesidad no ha sido vista oficialmente como una enfermedad”, afirma el doctor David R. Flum, profesor de la Escuela de Medicina de University of Washington. “Sin embargo, es un hecho aceptado ampliamente que la diabetes tipo 2 es una enfermedad, y que puede provocar ceguera, insuficiencia renal o amputaciones. Como la cirugía puede revertir la diabetes de manera segura en personas con un gran sobrepeso u obesas, deberíamos ofrecerles esa opción”.

Dado el sorprendente resultado en muchos pacientes con diabetes tipo 2, algunos especialistas sostienen que los procedimientos bariátricos deberían ser una alternativa incluso para pacientes que no padezcan obesidad mórbida.

Los especialistas utilizan el índice de masa corporal, o IMC —una medida que combina la altura y el peso del individuo—, para determinar quién debería ser considerado para una cirugía bariátrica. Un IMC de 30 o más significa obesidad. Las pautas de los National Institutes of Health (NIH, Institutos Nacionales de Salud) indican que la cirugía bariátrica es una opción para cualquier persona con un IMC de 40 o superior. (Por ejemplo, una mujer de 5 pies y 4 pulgadas que pese 235 tiene un IMC de 40,3.) Las personas con un IMC de 35  a 39 y alguna afección relacionada con la obesidad, como la diabetes tipo 2, también son candidatas para el tratamiento.

Además del desvío gástrico, otra cirugía común para perder peso —y la menos invasiva— es la banda gástrica, la opción que eligió Sharon Osbourne, estrella de un "reality show". Los cirujanos colocan una banda hueca de silicona alrededor de la parte superior del estómago, creando una pequeña bolsa, lo que restringe drásticamente la cantidad de comida que puede ingerirse de una vez. La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) aprobó recientemente el uso de bandas gástricas en pacientes con un IMC de entre 30 y 34, y complicaciones médicas relacionadas con la obesidad.

Algunos centros bariátricos les exigen a los pacientes que se sometan a un régimen de dietas y ejercicios para perder peso antes de la operación, para que demuestren que están deseosos de cambiar su estilo de vida. Un creciente número de aseguradores les exigen a los posibles pacientes que hagan dietas líquidas supervisadas y que pierdan algo de peso antes de cubrir los costos. Sin embargo, los críticos dicen que algunos aseguradores están estableciendo requisitos cada vez más estrictos para desalentar a las personas a que se realicen operaciones bariátricas. “No existe evidencia de que el hacer dieta y perder peso antes de la cirugía mejore el resultado”, señala el doctor Michael Jay Nusbaum, jefe de cirugías bariátricas del Morristown Memorial Hospital de Nueva Jersey.

Siguiente: ¿Cuál es la forma más popular de cirugía bariátrica? >>

La cirugía bariátrica para perder peso. Imágenes de antes y después de Bill Kelly.

Cortesía de Bill Kelly.

Imágenes de Bill Kelly, antes y después de la cirugía bariátrica a la que recurrió para combatir la obesidad.

Qué operación elegir

Según el doctor Bruce M. Wolfe, presidente de la American Society for Metabolic & Bariatric Surgery (Sociedad Estadounidense de Cirugía Metabólica y Bariátrica), el desvío gástrico sigue siendo la forma más popular de cirugía bariátrica, seguido por la banda gástrica.

“Por lo general, los pacientes eligen la banda gástrica debido a que es menos complicado, y porque la banda puede ser retirada, de modo que también es reversible”, afirma Wolfe, quien además es presidente del consorcio de investigación sobre cirugías para perder peso, de los National Institutes of Health. Las personas que están en una situación de mayor riesgo por complicaciones de una cirugía podrían ser candidatas para la banda, ya que son pacientes que ya han tenido una cirugía abdominal y podrían presentar cicatrices que dificulten el desvío. “Sin embargo, si bien las bandas plantean un riesgo menor, también son menos efectivas que el desvío gástrico en términos de pérdida de peso y control de la diabetes”, señala Wolfe.

En un estudio reciente llevado a cabo entre 82 pacientes de banda gástrica, a los que se siguió por 12 o más años, a casi la mitad se le tuvo que retirar la banda debido a complicaciones. A Osbourne se le quitó la suya después de haber perdido peso.

Algunos pacientes prueban la banda gástrica, y, si no funciona, se someten a una cirugía de desvío gástrico, aunque los médicos desalientan esto como una opción. “Si vamos a colocar una banda, queremos asegurarnos de que el paciente esté totalmente comprometido a hacer que funcione”, sostiene Wolfe.

Como cualquier operación, la banda y el desvío gástrico presentan riesgos, lo que incluye infecciones y pérdidas del contenido del estómago en el abdomen. Aun así, los estudios muestran que los procedimientos son mucho más seguros que cuando fueron presentados por primera vez, a fines de la década de 1980. “Hoy podemos decir que los riesgos de padecer obesidad mórbida exceden, por mucho, cualquier riesgo derivado de la cirugía”, afirma el doctor Guilherme M. Campos, profesor adjunto de cirugía de University of Wisconsin-Madison. Campos señala trabajos de investigación que muestran que muchas personas cuyas compañías de seguro se negaron a cubrir cirugías gástricas, más tarde desarrollaron complicaciones serias, incluidas diabetes tipo 2 y cardiopatías.

Si bien la cirugía gástrica puede curar la diabetes relacionada con la obesidad, no funciona en todos los casos. Según los especialistas, cuanto más tiempo hayan tenido diabetes tipo 2, menos probable será que la misma se resuelva después de una cirugía. Y no todos pierden demasiado peso. “Es posible seguir comiendo igual, a pesar de una banda gástrica o un desvío”, apunta Nusbaum. “Si la persona sigue consumiendo alimentos con muchas calorías y toma refrigerios todo el tiempo, seguirá gorda”.

A continuación: La vida después de una cirugía para perder peso >>

La cirugía bariátrica para perder peso. Imágenes de antes y después de Joyce Lewis.

Cortesía de Joyce Lewis.

Luego de su cirugía bariátrica para combatir la obesidad, Joyce Lewis posa frente a la ropa que vistió en la foto tomada “antes” de la operación.

La vida después de la cirugía

“La cirugía bariátrica es apenas una herramienta”, afirma Campos. “De todos modos, las personas deben modificar la manera en que comen y viven”. Dado que la cirugía limita drásticamente el tamaño del estómago y, en algunos casos, interfiere con la absorción, es fundamental que el paciente elija alimentos nutritivos. La mayoría de los programas bariátricos exigen que el pacientes reciba asesoramiento sobre dietas y actividad física antes de la operación. Muchos trabajan con los pacientes después de la intervención, para monitorear su progreso.

 

Al día de hoy, más de 1 millón de estadounidenses se han sometido a una cirugía bariátrica. Sin embargo, los especialistas siguen debatiendo si la cirugía para modificar el tracto digestivo es o no una solución racional al creciente problema de la obesidad en todo el mundo.

“Cuando me pongo en mi rol de funcionario de salud pública, tengo que admitir que parece una locura”, señala Flum. “Pero soy médico clínico. Trato a pacientes que lo han probado todo, que tienen diabetes tipo 2 y otras complicaciones derivadas de la obesidad, y que están desesperados. Esto es lo único que podemos ofrecerles que les permitirá curarse”.

De todos modos, vivir con una banda gástrica o un desvío gástrico no es fácil. “Realmente hay que hacer un esfuerzo”, afirma Julie Hartje. Al principio, sólo podía comer pequeñas cantidades de alimentos hechos puré. Hace poco comenzó a introducir en su dieta queso en tiras finas, huevos revueltos, requesón y pequeños trozos de verdura.

Tiene que masticar muy bien los alimentos sólidos para poder retenerlos. Para ingerir suficientes proteínas, bebe dos batidos de proteína por día. Al igual que la mayoría de los pacientes de cirugías bariátricas, también sigue un régimen de suplementos vitamínicos y minerales para evitar deficiencias. Pero hasta algunas píldoras le resultan demasiado grandes para digerirlas, así que debe tomarlas en forma líquida.

El alcohol, las gaseosas y las bebidas con cafeína están prohibidos. Durante los primeros seis meses después de la cirugía, evitó beber líquidos media hora antes y media hora después de comer, para asegurarse de que el tracto digestivo absorbiera los nutrientes de los alimentos sólidos. Ahora, debe esperar dos horas después de una comida para beber agua u otro líquido. “Eso ha sido difícil para mí”, señala.

Pero bajó 60 libras, mucho más de lo que jamás perdió con otras dietas. Antes de la operación, tenía que recibir siete dosis de insulina por día —400 unidades en total— para controlar su nivel de azúcar en sangre. Bajó a dos dosis de 10 unidades por día. Espera que, finalmente, la diabetes desaparezca por completo.

“Debo decir que, para mí, ha sido un milagro”, afirma Hartje.

Peter Jaret es un escritor independiente que vive en Petaluma, California.

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