Skip to content

La vacuna contra la COVID-19: ¿Dónde vacunarte? Encuentra información en tu estado

 

AARP te responde: Los hogares de ancianos y el coronavirus

Últimas novedades sobre la evolución de las reglas, las visitas a tus seres queridos, tus derechos y otros temas.

Una mujer en silla de ruedas en un hogar de ancianos

BSIP/GETTY IMAGES

In English 

¿Por qué los hogares de ancianos son tan vulnerables a la COVID-19?

Las personas de 65 años o más tienen un mayor riesgo de contraer COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. Lo mismo sucede con las personas que tienen trastornos crónicos de la salud, como enfermedades cardíacas, diabetes, enfermedades renales o enfermedades respiratorias. Ambos grupos conforman una gran parte de los 1.3 millones de residentes de los hogares de ancianos del país.

Esa concentración es uno de los motivos principales por los que el 30% de las muertes por COVID-19 en Estados Unidos se han producido en hogares de ancianos y en otros centros de cuidados a largo plazo, según el seguimiento de la Kaiser Family Foundation. Pero no es el único. En los hogares de ancianos existen ciertas condiciones que pueden exacerbar la propagación de la enfermedad:

  • contacto físico frecuente entre los residentes y el personal
  • escasez de personal
  • empleados que trabajan en varios centros, lo que aumenta las posibilidades de exposición
  • residentes que comparten habitaciones
  • traslados de residentes desde hospitales y otros sitios
  • escasez de equipo de protección personal (EPP), como mascarillas y batas 

Encuentra información y recursos para el cuidado de un ser querido en aarp.org/Cuidar


Estos factores hacen que los hogares de ancianos sean lugares aptos para la propagación de enfermedades virales y bacterianas, en especial dados los problemas crónicos con el control de infecciones  que existían antes de la pandemia. De acuerdo con un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE.UU. de mayo del 2020, 4 de cada 5 hogares de ancianos evaluados entre el 2013 y el 2017 recibieron sanciones por deficiencias en el control y la prevención de infecciones, lo que llevó a los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) a publicar pautas más estrictas sobre las inspecciones de control de infecciones y su cumplimiento.

¿Qué se está haciendo al respecto?

Los residentes y el personal de los hogares de ancianos estuvieron en el primer grupo de vacunación cuando se inició la distribución de las vacunas contra la COVID-19 en diciembre y enero. Durante toda la crisis, los centros de cuidados a largo plazo han estado aplicando protocolos de salud, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado de manos. Además, las pautas federales requieren que se examine al personal para detectar casos de COVID-19 con regularidad, así como a los residentes cuando haya un brote en el centro.

A principios de la pandemia, cuando se vio con claridad la magnitud del impacto en los hogares de ancianos, los centros esencialmente cerraron sus puertas en un intento de frenar la entrada y la propagación del coronavirus. También instituyeron límites estrictos para las visitas, suspendieron las actividades grupales, como las cenas comunitarias, y exigieron el uso de equipo de protección personal por parte de sus empleados.

En septiembre del 2020, los CMS recomendaron que los hogares de ancianos flexibilizaran algunas de las restricciones en aquellos casos en que ni el centro ni la comunidad circundante experimentaran un brote de COVID. En marzo, y nuevamente en abril, gracias a las altas tasas de vacunación entre los residentes y a la disminución de los casos de COVID-19, los CMS emitieron pautas actualizadas para aliviar aún más las restricciones, instando a reanudar las visitas en el interior y las comidas y actividades comunitarias en la mayoría de las circunstancias. 

¿Cómo los residentes de hogares de ancianos reciben las vacunas contra la COVID-19?

El Gobierno federal ha contratado a CVS y Walgreens para administrar las vacunas a los residentes y al personal de los hogares de ancianos y en otros centros de cuidados a largo plazo de todo el país. En varios estados, las cadenas de farmacias regionales también participan.

Las empresas participantes comenzaron a administrar las dos dosis de las vacunas de Pfizer o de Moderna en las clínicas gratuitas de los centros de cuidados a largo plazo a fines de diciembre. A nivel nacional, casi todos los centros de cuidados a largo plazo han completado sus clínicas de vacunación.

Para asegurar que los centros de cuidados a largo plazo sigan teniendo acceso a las vacunas contra la COVID-19 —para residentes o personal nuevos, o inicialmente indecisos sobre si debían vacunarse—, el Gobierno federal sigue distribuyendo vacunas (enlace en inglés) a las farmacias que colaboraron con dichas instalaciones. 


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


¿Puedo visitar a mi familiar en un hogar de ancianos?

Lo más probable es que sí. Dado que las clínicas federales de vacunación en los centros de cuidados a largo plazo están a punto de terminarse y las tasas de mortalidad en estos centros continúan en descenso, los CMS publicaron pautas revisadas el 10 de marzo que instan a los estados a permitir las visitas en el interior de los centros de cuidados a largo plazo, con solo unas pocas excepciones, por ejemplo, si el residente que deseas ver tiene COVID-19 o no está vacunado y su centro está ubicado en un condado con una alta tasa de transmisión del coronavirus. La mayoría de los estados han adoptado las nuevas recomendaciones.

Pero, a menudo, todavía hay restricciones en los centros. Los centros pueden requerir la programación de citas, establecer límites de tiempo para las visitas, realizar controles de temperatura y otros exámenes de salud de los visitantes, y hacer cumplir las reglas sobre el uso de mascarillas y el distanciamiento físico para quienes no están completamente vacunados. 

Las pautas federales no exigen que los visitantes de hogares de ancianos estén vacunados contra la COVID-19, aunque los CMS los anima a hacerlo cuando tengan la oportunidad. Se pueden otorgar ciertos privilegios a los visitantes vacunados, como poder prescindir del uso de mascarillas cuando visitan a un residente vacunado en un entorno privado, según lo recomendado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC -enlace en inglés) a finales de abril.

Las pautas tampoco requieren que los visitantes se hagan la prueba de detección de COVID-19, aunque sí sugieren que los centros en áreas con tasas medias o altas de transmisión del coronavirus ofrezcan pruebas en el lugar, si es posible, o animen a los visitantes a hacerse la prueba por su cuenta, para evitar que las personas infectadas —pero asintomáticas— infecten a otros.

Si tu ser querido necesita ayuda con sus actividades diarias, como alimentarse o asearse, o muestra signos de deterioro físico o estrés emocional debido al aislamiento prolongado, es posible que puedas organizar visitas de "cuidados compasivos" o de "cuidadores esenciales" de más tiempo y frecuencia, incluso si su centro está en estado de brote. Según las nuevas recomendaciones, los CMS dicen que las visitas de cuidados compasivos "deben permitirse en todo momento para todo residente; vacunado o sin vacunar”. Para más información sobre estas opciones, habla con el centro o con el defensor (ombudsman) local de cuidados a largo plazo.

¿Qué puedo hacer para apoyar a mi ser querido?

Considera vacunarte contra la COVID-19, y que tu ser querido que reside en un hogar de ancianos también lo haga. La vacunación reduce en gran medida el riesgo de contraer el virus y evita que quienes lo contraen se enfermen gravemente, dicen los CDC. Además, una vez que tú o tu ser querido en un hogar de ancianos estén completamente vacunados, las restricciones podrían ser menores. Por ejemplo, ambos podrían permanecer sin mascarillas en ciertos entornos (enlace en inglés).

En los centros que pueden flexibilizar las restricciones de visitas, usa estas nuevas libertades para comunicarte con tu ser querido de una manera segura. La socialización es crucial para el bienestar de los residentes —física y emocionalmente—, en particular después de más de un año de la pandemia. El aislamiento “puede tener efectos muy reales y graves para la salud” de los residentes de los hogares de ancianos, dice Megan O'Reilly, vicepresidenta de Salud y Familia de AARP.

A medida que las restricciones se relajan, la vida comunitaria también está empezando a regresar lentamente a estas instalaciones, así que anima a tu ser querido a participar en comidas o actividades grupales de manera segura. Uno de los desafíos recientes para los hogares de ancianos es volver a involucrar a los residentes que están experimentando mayores tasas de depresión o problemas físicos empeorados a causa del aislamiento prolongado durante el confinamiento, dice la Dra. Carla Perissinotto, directora adjunta de programas clínicos de geriatría en University of California, San Francisco.

Pero encontrar maneras de volver a involucrar a los residentes es fundamental, dice. Según estudios, el aislamiento y la soledad se relacionan con un riesgo aproximadamente un 50% más alto de desarrollar demencia (enlace en inglés), y un riesgo casi cuatro veces mayor de fallecer entre los pacientes con insuficiencia cardíaca. “Sé consciente de quién se siente solo como resultado de [la pandemia] y averigua de cada persona qué puede ayudarlos”, dice Perissinotto.

Si las visitas en persona siguen limitadas o restringidas, prueba las visitas virtuales con plataformas de videollamadas o videoconferencias como Zoom, FaceTime y Skype para mantenerte en contacto. Pregunta al hogar de ancianos qué recursos tienen para facilitar la comunicación. ¿Tienen tabletas que los residentes puedan usar para llevar a cabo televisitas? ¿Puede ayudar el personal a quienes tienen dispositivos móviles pero no saben usar las aplicaciones para hacer videollamadas?

Usa la tecnología para hacer algo más que contactar a tu ser querido. Con las cámaras y las aplicaciones de video de los teléfonos inteligentes, puedes llevar a un ser querido confinado a dar un paseo por el bosque, compartir una comida virtual o ver una película juntos. Piensa también en formas no digitales de levantarle el ánimo, como enviarle tarjetas escritas a mano o disponer el envío de una comida de su restaurante favorito. (no todos los establecimientos permiten esto, debes consultar primero).

También puedes apoyar a tus seres queridos si te mantienes informado sobre lo que sucede en su establecimiento. identifica a un integrante del personal con quien puedas comunicarte cuando tengas preguntas o inquietudes. AARP tiene una lista de ocho preguntas clave para plantear sobre la situación en el hogar de ancianos de tu ser querido.

¿El hogar de ancianos me dirá si hay personas infectadas?

Los CMS les exigen que los hogares de ancianos les informen a los residentes y a sus familias o representantes dentro de un plazo de 12 horas de la confirmación de un caso de COVID-19 en el centro. La información también se debe reportar a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y se recopila en una base de datos en línea (enlace en inglés), donde puedes buscar la cantidad de casos semana por semana en centros específicos.

AARP y otros defensores de los adultos mayores están exigiendo más transparencia sobre el estado de los hogares de ancianos con respecto a la COVID, incluidos el desglose por razas y etnias y la disponibilidad pública de datos sobre el porcentaje de residentes y miembros del personal que han recibido la vacuna, clasificados por estado y por establecimiento.

“Si un familiar o un amigo planea visitar a un ser querido, deben tener una imagen clara del riesgo relativo”, afirmó Nancy LeaMond, directora de Activismo Legislativo y Compromiso de AARP en una carta del 23 de febrero a los CMS.

No dudes en ponerte en contacto con el hogar de ancianos para preguntar si han tenido casos y muertes, y qué medidas de protección están tomando. Si el centro no te proporciona la información o si tienes alguna inquietud o queja, te puedes comunicar con la oficina del defensor (ombudsman) de cuidados a largo plazo de tu estado.

¿Cómo se regulan los hogares de ancianos?

La regulación de los hogares de ancianos está a cargo del Gobierno federal, específicamente de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), en colaboración con los estados.

Las agencias estatales de evaluación llevan a cabo inspecciones de hogares de ancianos en nombre de los CMS para verificar que cumplen con las leyes y normas federales en áreas tales como dotación de personal, higiene, mantenimiento de registros y cuidado y supervisión de los residentes. Los centros se deben considerar en cumplimiento de las normativas para que los CMS los certifiquen y puedan recibir pagos de Medicare y Medicaid. Los evaluadores estatales también aseguran el cumplimiento de las leyes estatales, que con frecuencia van más allá de los requisitos federales.


En el 2019, los CMS propusieron modificar lo que consideraron “reglamentaciones excesivamente onerosas” en los hogares de ancianos. Las propuestas, que aún no se han concretado, incluyen flexibilizar las reglas para documentar quejas e investigaciones; requerir que los centros evalúen las necesidades de recursos del personal cada dos años en vez de hacerlo cada año, y permitir que utilicen consultores para la prevención de infecciones en vez de contratar a al menos un miembro del personal a tiempo parcial para ese fin.

AARP y otros defensores de los adultos mayores han expresado su oposición a muchas de las propuestas.

¿Qué sucede si tengo una queja o una inquietud?

En primer lugar, intenta hablar con el hogar de ancianos. Obtén toda la información posible sobre la situación que deseas resolver y ten listas tus preguntas específicas. AARP tiene amplia información y cobertura de la crisis en los hogares de ancianos, así como recursos sobre temas más amplios relacionados con la atención a largo plazo.

Si el centro no responde, comunícate con la oficina del defensor de cuidados a largo plazo de tu estado. Los programas de defensores se establecieron en conformidad con la Older American Act (Ley de protección de estadounidenses de edad avanzada) en los 50 estados y en el Distrito de Columbia, Puerto Rico y Guam, para responder a los problemas relacionados con la salud, la seguridad, el bienestar y los derechos de los residentes de los hogares de ancianos y las comunidades de cuidados a largo plazo.

El personal y los voluntarios de las oficinas de los defensores del pueblo defienden los derechos de los residentes de los centros de cuidados a largo plazo, y también investigan y resuelven las quejas. AARP tiene un directorio en el que puedes encontrar la información de contacto y un enlace al sitio web del defensor de cuidados a largo plazo de tu estado.

Si el problema persiste, puedes presentar una queja ante la agencia de evaluación de tu estado (enlace en inglés), la cual inspecciona los hogares de ancianos para determinar si cumplen con las reglamentaciones de los CMS. Ten en cuenta que el control de infecciones está recibiendo una atención prioritaria, por lo que otras inquietudes pueden tardar más en resolverse.

¿Cuáles son los derechos de los residentes de hogares de ancianos?

Los CMS tienen una lista de los derechos y protecciones de los residentes (enlace en inglés) según las leyes federales y estatales. En términos generales, incluyen el derecho de:

  • recibir un trato digno y respetuoso
  • no ser víctima de abuso, negligencia ni discriminación
  • recibir visitas de amigos y familiares que participen en su cuidado
  • participar en actividades
  • presentar quejas sin temor al castigo
  • recibir atención médica adecuada
  • que se notifique a un médico, un familiar o un representante legal si hay cambios en su situación o su tratamiento

Ten en cuenta que las leyes estatales sobre los derechos de los residentes con frecuencia van más allá de los derechos que les otorgan las leyes federales. Sin embargo, los derechos relacionados con las visitas y las actividades se están restringiendo como parte del esfuerzo por frenar la propagación de la COVID-19. La National Consumer Voice for Quality Long Term Care, un grupo de defensa de derechos que se centra en los problemas del cuidado, tiene algunos recursos útiles (enlace en inglés) sobre los derechos de los residentes de cuidados a largo plazo y cómo la pandemia puede afectarlos.

¿Estas respuestas se aplican a otros centros de cuidados a largo plazo, como los centros de vida asistida?

A diferencia de los hogares de ancianos, los centros de vida asistida y otros centros de cuidados para adultos mayores están regulados por cada estado en lugar de por los CMS federales. Por lo tanto, en general, no están sujetos a supervisión federal. Por ejemplo, las reglas de los CMS en cuanto a la divulgación de casos de COVID-19 a los residentes y familiares no se aplican a los centros de vida asistida.

Pero muchos centros de vida asistida y otras comunidades de cuidados para adultos mayores han implementado cierres de emergencia y otras restricciones para combatir la COVID-19 que reflejan gran parte de las pautas federales sobre la COVID-19 para los hogares de ancianos, incluidas las restricciones a los visitantes externos y las actividades grupales, y la detección regular de síntomas por parte del personal.

Las pautas de los CDC para los hogares de ancianos generalmente también se aplican a otros centros de cuidados a largo plazo. Si tienes un ser querido en una comunidad de vida asistida y tienes preguntas o inquietudes sobre la cantidad de casos de COVID-19 y la respuesta a la pandemia, comunícate con el centro y pide hablar con un administrador. También puedes presentar tus preocupaciones al departamento de salud o al departamento de asuntos sobre la vejez de tu estado.

Nota del editor: este artículo se actualizó para incluir nuevos datos.

¿Qué opinas?

0 %{widget}% | Add Yours

Debe registrarse para comentar.