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5 errores que cometen las parejas al planificar su jubilación

Siguiendo estos pasos, se pueden evitar los conflictos en torno a los gastos, entre otros temas.

Vista desde arriba de una pareja que camina en dos direcciones diferentes

OJO / GETTY IMAGES

In English |  Has estado pensando en la jubilación desde hace décadas: la posibilidad de llevar un ritmo de vida más cómodo, de vivir en otro lugar, de conocer aquellas partes del mundo con las que has soñado y de mimar a los nietos.

Pero si tu cónyuge o pareja tiene otra visión del futuro, o si los dos no coinciden en los temas financieros o los evitan por completo, los conflictos serán inevitables. De no atenderse, estos problemas pueden agravarse a tal punto que ponen en peligro su relación.

En una encuesta de más de 1,000 personas realizada por The Cashlorette —sitio web de Bankrate.com—, el 48% de los encuestados casados o que viven en pareja reconocieron haber tenido este tipo de discusiones. La mayoría de estos conflictos tienen que ver con los gastosla falta de honestidad sobre el dinero, las discrepancias sobre quién debe pagar cuáles facturas, el hecho de haber olvidado pagar una factura importante o las prioridades financieras. En un estudio realizado en el 2018 por TD Ameritrade, se reveló que el 41% de las personas divorciadas de la generación X, así como el 29% de los boomers divorciados, indicaron que su matrimonio había terminado por conflictos en torno al dinero. Aquí se mencionan cinco errores que las parejas suelen cometer a la hora de planificar su jubilación.


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1. No hablar del dinero

Los expertos coinciden en lo siguiente: si las parejas abordan los temas financieros y hablan seriamente de ellos, tendrán mejores posibilidades de evitar los malentendidos y de mantener una relación fuerte. Aunque creas que tú y tu pareja están de acuerdo, la realidad podría ser todo lo contrario.

Según Lili Vasileff, planificadora financiera certificada de Wealth Protection Management en Woodbridge, Connecticut, y presidenta de la National Association of Divorce Financial Planners, las parejas no siempre están de acuerdo sobre cuándo jubilarse, si deben o no ayudar económicamente a los hijos adultos y cuánto deben gastar en las actividades recreativas.

Además, las parejas pueden tener distintas opiniones sobre cómo gastar los fondos adicionales, según afirma Matt Stephens, planificador financiero certificado de AdvicePoint en Wilmington, Carolina del Norte. “A veces se queda callado el cónyuge que no fue el principal sostén de la familia”, dice Stephens. “Con el fin de ayudarlos, les hacemos preguntas abiertas y nos aseguramos de que ambos cónyuges expresen sus opiniones. En muchos casos, uno de los cónyuges se sorprende por algo que dice el otro, ya que jamás lo había mencionado anteriormente”.

Asesores financieros de distintas partes del país ofrecen aquí consejos sobre una variedad de temas relacionados con el dinero y la jubilación.

2. No compartir información

Muchas veces se produce confusión cuando el cónyuge que paga las facturas no le informa al otro sobre cómo maneja los pagos. Así lo señala Jorie Johnson, planificadora financiera certificada de Financial Futures en Brielle, Nueva Jersey. Si en algún momento el otro cónyuge tiene que asumir esa función de pagar las facturas, la situación puede ser una pesadilla.

Además, según Sarah Carlson, planificadora financiera certificada de Fulcrum Financial Group en Spokane, Washington, uno de los cónyuges podría suponer que el otro conoce bien la situación a pesar de que no es así. “Si les resulta difícil hablar de su situación actual y de sus objetivos financieros para el futuro, consideren acudir a un planificador financiero que los pueda ayudar a resolver los puntos de desacuerdo y a sentirse apoyados en esa comunicación”, dice Carlson.

La falta de comunicación puede tener graves consecuencias tras la muerte de un cónyuge. En algunos casos, la esposa no sabe nada de la situación financiera de la pareja. Luego, cuando su marido fallece o queda discapacitado, tiene que aprender muy rápidamente, según indica Patricia Hausknost, planificadora financiera certificada de Long Beach, California. A veces el esposo opta por no involucrar a su esposa, o ella simplemente prefiere no saber nada. “El marido debe asegurarse de que su esposa esté bien enterada de su situación financiera y dejar anotados en un documento los nombres de las personas con las que ella debe comunicarse —el agente de seguros, el contador, el agente bancario, el abogado, entre otros— en caso de que algo le suceda a él”, advierte Hausknost.

3. No ponerse de acuerdo en la estrategia de inversión

Así como puede ser difícil ponerse de acuerdo sobre el color de la pintura para la sala, las parejas también pueden discrepar sobre las inversiones en su cartera de jubilación, según afirma Sandy Adams, planificadora financiera certificada del Center for Financial Planning en Southfield, Míchigan. Por eso se recomienda abrir un diálogo sobre el plan financiero general: cuánto pueden gastar con los recursos que tienen a su disposición, y qué tan agresivos o conservadores pueden o deben ser, teniendo en cuenta la perspectiva a largo plazo. “Muchas veces mis clientes se ponen de acuerdo una vez que tienen la oportunidad de pensar en su jubilación, algo que tal vez no hayan hecho anteriormente”, dice Adams.

En ese sentido, Carlson observa que las personas mayores pueden ser demasiado cautelosas. Las parejas necesitan tener un plan general que refleje su horizonte temporal y su tolerancia de riesgo. “Es importante tener inversiones diversificadas y equilibradas, ahora más que nunca”, dice Adams.

Además, no es raro que la persona que ha tomado las decisiones de inversión quiera seguir aferrada a ellas, afirma Nate Wenner, planificador financiero certificado de Wipfli Financial Advisors en Minneapolis. Así, “puede ser que la cartera de inversiones no esté muy diversificada o actualizada, por lo cual pueden surgir algunos riesgos que tal vez la pareja no conozca bien”. El otro cónyuge posiblemente quiera diversificar o actualizar la cartera para lograr una situación más segura. “Es importante que ninguno de los dos cónyuges (ni su asesor) tenga una actitud crítica; al contrario, deben abordar de manera realista la situación actual, así como las necesidades y las opciones con que cada cónyuge se siente cómodo”, dice Wenner.

4. Ayudar —o no— a la próxima generación

Y luego, según Hausknost, hay que hablar de la familiar: qué sucede cuando uno de los cónyuges no quiere mantener a los hijos o nietos, pero el otro sí. Los futuros jubilados necesitan suficientes ingresos y bienes para poder vivir el resto de sus días. “Si queda algo de dinero después de que ambos cónyuges hayan fallecido, entonces se puede cuidar de la próxima generación. La mejor manera de resolver este problema es que la pareja entienda bien lo que tiene, para saber si será suficiente”.

Además, los cónyuges podrían tener distintas opiniones sobre qué debe hacerse con su dinero una vez que hayan fallecido. Así advierte Marisa Bradbury, planificadora financiera certificada de Sigma Investments en Lake Mary, Florida: “Lo veo mucho en los segundos matrimonios en los que cada uno de los cónyuges tiene hijos del matrimonio anterior, y puede ser que los bienes no estén divididos en partes iguales. O bien, es posible que los hijos tengan distintas necesidades económicas y que sus padres tengan distintas opiniones sobre lo que sería justo. Trabajo con mis clientes para que tengan esas conversaciones difíciles, y luego involucro al abogado de sucesiones para que todo esté en orden de acuerdo con los deseos de la pareja”.


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5. Aceptar los efectos de la vejez

Hausknost menciona otra posible situación: uno de los cónyuges tiene demencia, y el otro asume el papel de cuidador, en lugar de optar por un centro de vida asistida. Pero si el cónyuge más sano termina falleciendo primero, el otro no es capaz de hacerse cargo de sus asuntos. “Tarde o temprano, uno de los hijos se encarga de cuidar del padre sobreviviente”, dice. “O puede ser que los hijos decidan entre sí que su padre o madre vaya a vivir en un centro. Para evitar los conflictos familiares, es importante hablar francamente con los hijos y hacer planes para los cuidados en la tercera edad”.

Neal Van Zutphen, planificador financiero certificado de Intrinsic Wealth Counsel en Tempe, Arizona, está trabajando con una pareja a la que le convendría un centro de vida asistida. “Los dos han sufrido un deterioro cognitivo y reciben ayuda de sus hijos. Pero a raíz de esta carga, sus cuidadores se ven muy afectados por la fatiga. La pareja ha optado por ‘morir en casa’ porque no quiere gastar ese dinero para mejorar los últimos años de su vida. El problema se debe en parte a que ya no son capaces de ver lo que ven los demás. No tendrían ningún problema para costear los gastos de la mudanza”.

Si los cónyuges son de edad avanzada, “busca señales de alerta: por ejemplo, si hay facturas que no se han pagado o que se han pagado dos veces”, dice Patti Black, planificadora financiera certificada de Brideworth Wealth Management en Birmingham, Alabama. Black recomienda ponerte en el lugar de tu cónyuge y buscar la manera de permitirle conservar la dignidad y retener cierto nivel de control.

Trabajar en equipo

Según observa Carlson, muchas parejas llevan vidas demasiado separadas en cuanto a los temas financieros. “Si se elimina el tabú que impide hablar del dinero, se puede forjar una relación más estrecha estableciendo metas financieras para toda la vida. Recomiendo que la pareja salga en una cita especial para hablar de dinero: por ejemplo, una cena en un restaurante elegante. Hazla una cita romántica, para que los dos aguarden con entusiasmo las citas futuras”.

 

Patricia Amend es autora y editora de estilos de vida desde hace 30 años. Ha sido redactora de planta en la revista Inc., periodista en Fidelity Publishing Group y redactora principal en Published Image, una empresa de educación financiera que fue adquirida por Standard & Poor's.

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