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Cómo proteger el número de tu Seguridad Social en las transacciones en línea

Qué es lo que deberías tomar en cuenta de antemano y cómo enviar los datos de manera segura.

Una tarjeta del Seguro Social con un candado en una computadora

fstop123/Getty Images

In English | A los estafadores les encantaría recoger el número de tu Seguro Social, porque lo pueden combinar con otros datos personales que ya hayan obtenido sobre ti y abrir cuentas de crédito, cobrar tu seguro de desempleo, robar tus beneficios, cometer delitos y desencadenar una cantidad de problemas con tu identidad.

Es por eso que la Administración del Seguro Social y los expertos en privacidad y seguridad emiten estrictas advertencias, no solo sobre mantener los números de Seguro Social en secreto —excepto en situaciones en que es necesario revelarlos—, sino también sobre proteger los formularios W-2, 1099 y otros documentos en los que pueda aparecer esta información. De igual manera, tienes que tomar precauciones con tu licencia de conducir, identificación de seguros, identificación médica y cualquier otra información que, si cayera en las manos equivocadas, podría mermar tus finanzas y causar estragos.

Confía, pero solo después de verificar el destinatario

Algunas personas y organizaciones tienen una razón válida para recibir ese tipo de documentos, entre ellas un nuevo empleador, tu contador, un banco, un arrendador o una escuela. Aun así, debes proceder con cautela. Evita entregar esta información a cualquier otra persona, independientemente de lo inofensiva que parezca la solicitud.

Debes ser sumamente precavido si alguien te llama y te pide el número de Seguro Social por teléfono. Siempre verifica la identidad de la persona con la que hablas si no fuiste tú quien inició la llamada.

Pero no llames a un número de teléfono que te den ni hagas clic en un enlace incluido en un mensaje de texto. Es más, a menos que la respuesta sea obvia —por ejemplo, el contador con el que trabajas desde hace años para preparar tus declaraciones de impuestos—, pregúntale al posible destinatario para qué necesita la información y cómo va a protegerla. También debes preguntarle qué sucederá si te niegas a dársela.

"Algunos negocios continúan usando los números de Seguro Social para verificar la autenticidad de sus clientes o simplemente porque es una costumbre que tienen desde siempre”, dice Kathy Stokes, directora de Programas de Prevención de Fraudes, de AARP, quien también está al frente de la Red contra el Fraude, de AARP. “Trata de negarte y pregunta si existe una alternativa".

Nunca uses el correo electrónico

Si estás seguro de que el desconocido con quien te estás comunicando es quien dice ser y tiene una necesidad legítima de conocer la información, el siguiente paso es averiguar cómo enviársela de manera segura. Algunas veces puede ser inconveniente entregar en persona los documentos financieros, tributarios o laborales, especialmente durante la pandemia.

Si no se requiere documentación y no tienes más remedio que compartir un número de identificación u otros detalles, puedes proporcionar la información por teléfono. Recuerda, hazlo solo si sabes que la persona es legítima y de confianza.


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Con la excepción de un servicio de entrega de correspondencia de 24 horas o el servicio postal, las demás alternativas requieren el uso de tecnología. Pero sin las precauciones adecuadas, las transmisiones digitales conllevan sus propios riesgos de seguridad.

Primero, esto es lo que NO debes hacer: puede parecer la opción más rápida y sencilla, pero nunca incluyas tu número de Seguro Social u otra información confidencial en un mensaje de correo electrónico, ya que es muy fácil de piratear. Por el mismo motivo, no adjuntes archivos PDF u otros documentos que incluyan el número de tu Seguro Social u otra información personal identificable. No envíes información por mensaje de texto ni la reveles en mensajes instantáneos, ya que estos son igual de vulnerables.

Los medios de comunicación que usamos a diario están lejos de ser totalmente seguros. Los estafadores a veces pueden engañar a los usuarios confiados para que proporcionen de manera voluntaria sus datos; lo hacen a través de astutos fraudes de suplantación de identidad ("phishing"), en los que se hacen pasar por entidades financieras o el IRS con la ayuda de nombres falsos y convincentes logotipos corporativos.

Aunque tu mensaje de correo electrónico o de texto esté dirigido al destinatario correcto, puede ser interceptado por los delincuentes. Los correos electrónicos a veces se ven comprometidos porque las personas usan las mismas contraseñas fáciles de adivinar para varias cuentas. Otro error es compartir información privada mientras estás conectado a internet a través de redes wifi públicas poco seguras.

El cifrado es seguro, pero no es fácil de usar

Puedes enviar correos electrónicos cifrados si la empresa con la que estás trabajando ofrece esa opción. Los mensajes cifrados se codifican usando algoritmos criptográficos estándar del sector y otros métodos seguros.

Sin embargo, aunque las empresas usen correos electrónicos cifrados para protegerse de los curiosos, esta no es generalmente una opción fácil de usar. No solo es necesario que el remitente disponga de los recursos para cifrar un mensaje, sino que el destinatario también tiene que tener la clave digital correcta para descifrarlo.

"Eso es algo que la mayoría de las personas no van a hacer”, dice Eva Velasquez, presidenta y directora ejecutiva de la entidad sin fines de lucro Identity Theft Resource Center (en inglés) en San Diego, que educa a los consumidores sobre los riesgos del robo de identidad y ofrece servicios gratuitos para ayudar a las víctimas a recuperase.

Si no tienes alternativa, transmite por fax con cuidado

Enviar documentos sensibles por fax no es mucho más seguro que el correo electrónico normal, a menos que estés totalmente seguro de que la única persona que recogerá el documento es el destinatario previsto, tal vez en una oficina en la que solo trabajan una o dos personas.

"De lo contrario, es como si lo dejaras sobre un escritorio”, donde cualquiera puede llevárselo, dice Velasquez. Y aunque puede parecer obvio, si envías un fax, comprueba que estás usando el número de teléfono correcto.

Sube la información a un portal seguro

En la mayoría de los casos, la manera más segura de compartir tus documentos financieros y de salud es subirlos a una plataforma o portal seguro en la nube, protegido con contraseña, con las credenciales de tu empleador, banco o contador. Ellos, a su vez, pueden descargar los documentos y enviártelos de vuelta por la misma vía para que los revises o los firmes de manera electrónica, si es necesario.

"Todas las empresas respetables los tienen”, señala Velasquez, y añade que es razonable preguntarle a una empresa cuáles son las medidas que toma para proteger la información en el portal. Si una empresa no tiene un portal para intercambiar información confidencial, considera dejar de usar sus servicios.

Ningún sistema de datos es impenetrable, como han demostrado las numerosas filtraciones de datos que han salido a la luz en los últimos años. Pero si adoptas medidas sensatas y tomas las debidas precauciones al momento de compartir tu número de Seguro Social y otra información personal, reducirás tu riesgo.

Cómo proteger la información de tu Seguro Social


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