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¿Un monitor de actividad física podría detectar la COVID-19?

Los expertos en ciencias y salud buscan las primeras señales del coronavirus para detener su propagación.

Persona usa una pulsera inteligente que rastrea los datos de frecuencia cardíaca y salud

SasinParaksa / getty images

In English | A esta altura ya todos conocemos los síntomas de una infección. por coronavirus, pero la lista de síntomas de los que hay que estar pendiente es difícil de distinguir de la lista de síntomas de un resfriado fuerte o de la gripe.

Peor aún, los médicos han notado que cuando algunas personas se dan cuenta de que tienen COVID-19, ya se encuentran en una situación potencialmente mortal. Pero ¿qué pasaría si un dispositivo pudiera avisarte de una infección en su etapa temprana?

Los investigadores creen que tal dispositivo ya podría estar en tu muñeca.

A través de los relojes inteligentes y las bandas de ejercicio que muchos de nosotros usamos todos los días, los expertos en ciencias y salud han estado estudiando formas de detectar enfermedades antes de que un individuo note los signos físicos. Según un estudio del Pew Research Center en el 2019, aproximadamente una de cada cinco personas en Estados Unidos usa un reloj inteligente o una banda de ejercicios.


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Los dispositivos detectan diferencias sutiles

Los cambios sutiles en la frecuencia cardíaca o el nivel de saturación de oxígeno en la sangre podrían alertarte sobre una infección días antes de que sientas efectos adversos u observes síntomas visibles. Detectar a las llamadas personas asintomáticas (que nunca se enferman) y a las presintomáticas (que se enferman varios días después) no solo es bueno para las personas infectadas, sino que también es crítico para detener la propagación de COVID-19, según los investigadores.

“Estudios anteriores han demostrado que los cambios en la frecuencia cardíaca en reposo preceden la aparición de fiebre”, un indicador de COVID-19, señala Jennifer Radin, epidemióloga del Scripps Research Translational Institute en La Jolla, cerca de San Diego. Ella es la investigadora principal del estudio Digital Engagement & Tracking for Early Control & Treatment (DETECT) del instituto, que alienta a los usuarios de bandas de ejercicios y relojes inteligentes a descargar una aplicación, en español e inglés, llamada MyDataHelps para rastrear sus frecuencias cardíacas y patrones de sueño.

 

Captura de pantalla de la aplicación Oura

Oura

Al igual que otros enfoques, la aplicación MyDataHelps para teléfonos inteligentes Android y Apple es compatible con múltiples dispositivos, señala Radin. Puede aprovechar la información de dispositivos que van desde relojes inteligentes, como Garmin Fenix 6 y Apple Watch, hasta monitores de actividad, como Fitbit Charge 4 y Polar A370.

Según las empresas que los fabrican, ninguno de estos accesorios es un dispositivo médico. Sin embargo, según los investigadores, la tecnología puede proporcionar información invaluable sobre la salud de una persona.

La mayoría de estos dispositivos inteligentes utiliza una gran cantidad de sensores pequeños para obtener una imagen del lugar donde estás y de su aspecto. Los sensores ópticos contra tu piel calculan la frecuencia cardíaca y los niveles de oxígeno en la sangre; acelerómetros y giroscopios rastrean el movimiento; y la respuesta galvánica de la piel —un cambio en la actividad de las glándulas sudoríparas— evalúa tus niveles de esfuerzo.

Otros sensores miden la luz ambiental y la temperatura, tu ubicación a través del GPS y la presión barométrica, lo que proporciona una gran cantidad de información sobre tu salud y establece una línea de base.

“Algunas de estas mediciones, como la frecuencia cardíaca, son muy precisas”, señala el Dr. Michael Snyder, presidente del departamento de genética de la Facultad de Medicina de Stanford University, a unas 30 millas al sureste de San Francisco. “Otros, como el SpO2 [nivel de oxígeno en la sangre] no lo son, pero lo que cuenta es el cambio frente a la línea de base”.

Los programas primero establecen lecturas normales durante una semana o dos (la llamada línea de base); luego, buscan cualquier anormalidad que pueda indicar una enfermedad en futuras lecturas. Radin y Snyder señalan que se centran principalmente en los cambios del ritmo cardíaco y las interrupciones del sueño, pero otra información, incluidas las respiraciones por minuto y los niveles de oxigenación del pulso, podrían ayudar a identificar una enfermedad específica, como la COVID-19, junto con la ayuda de datos de miles de pacientes y la aplicación de programas de inteligencia artificial.

Señalan que mientras más personas participen en dichos programas, más precisas serán las predicciones de salud sobre una enfermedad específica. Eso también hará que existan más datos de salud pública disponibles que los funcionarios podrían utilizar durante nuevos brotes.

Un anillo inteligente podría ser más cómodo

El Rockefeller Neuroscience Institute de West Virginia University y WVU Medicine en Morgantown, junto con Oura Health, dirigen uno de los programas más ambiciosos para advertir al público y a los profesionales de la salud sobre los brotes de coronavirus. Oura, con sede en Finlandia, fabrica un anillo inteligente que mide no solo la frecuencia cardíaca, sino también la temperatura de una persona, uno de los pocos dispositivos inteligentes que lo hacen.

“El anillo Oura tiene un buen factor de forma, y las personas pueden usarlo cuando duermen”, en lugar de un reloj, que puede ser incómodo de usar en la cama, explica el Dr. Ali Rezai, neurocientífico y presidente ejecutivo del Rockefeller Neuroscience Institute de WVU. Al observar las frecuencias cardíacas en reposo, la temperatura corporal y los patrones de sueño profundo, el grupo busca pronosticar la enfermedad con un grado de precisión y previsibilidad que anteriormente no era posible.

Anillo inteligente

Oura

Utilizando un grupo voluntario de más de 800 socorristas y profesionales médicos que trabajan en hospitales de todo el país, los investigadores combinan la información del anillo inteligente tomada pasivamente con una aplicación de teléfono inteligente que hace preguntas a los usuarios sobre su salud y la posible exposición al coronavirus, y compara los tiempos de reacción usando un juego cognitivo para evaluar la fatiga.

Las pruebas nasales regulares para el coronavirus y los análisis de sangre para detectar anticuerpos contra la COVID-19 también se incluyen y se combinan en línea en la nube para predecir cómo se sentirán las personas tres días después. Rezai señala que están viendo una precisión del 95% en la predicción de cuál será la temperatura de una persona dentro de tres días.

Sin embargo, para el público, se requerirán muchos más voluntarios y muchos más datos antes de poder eliminar esas pruebas nasales y de sangre para identificar con precisión una infección por COVID-19 frente a la gripe. El Rockefeller Neuroscience Institute ya cuenta con más de 29,000 personas que usan otra aplicación de teléfono inteligente, pero tomará muchas lecturas para enseñarle a una computadora cómo son los primeros síntomas de COVID-19.

Snyder, de Stanford, señala que han ampliado su programa para acomodar a millones de usuarios. Aún está por determinarse si tantas personas se sentirán a gusto con tales dispositivos y software de monitoreo de salud, los cuales están cubiertos por las leyes de privacidad médica de EE.UU. Fitbit ya está experimentando con un cuestionario que busca determinar si la persona está lista para trabajar, y un programa de monitoreo para que los empleadores ayuden a los trabajadores a determinar si están saludables y pueden regresar al trabajo.

La tecnología evolucionará

Algunos lectores de sensores, como los niveles de oxígeno en la sangre de una persona, son indicadores rezagados y no advertencias tempranas, señala Rezai. Pero la sofisticación y precisión de los sensores mejorará.

Eso podría hacerlos más atractivos para muchos que buscan algún signo temprano de un problema de salud inminente. Por ejemplo, él imagina mensajes automáticos que informan al usuario que se enfermará en tres días cuando tiene programado volar, una sugerencia de que podría ser mejor cancelar el viaje y buscar atención médica. Pero ninguno de los programas que se están probando en este momento puede hacer eso ni ofrecer alertas al usuario.

“No queremos alarmar a la gente. Todavía es un estudio de investigación”, señala Radin sobre DETECT.

Además, ninguno de los investigadores contactados —más de media docena— ofreció una fecha sobre cuándo podrían estar disponibles tales funciones. Pero si estos programas de investigación tienen éxito, en unos pocos meses podría haber aplicaciones similares para relojes inteligentes y dispositivos de acondicionamiento físico en el mercado.

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