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¿Una aplicación podría detener la próxima pandemia?

Los teléfonos inteligentes podrían advertirnos si hemos sido expuestos, ¿pero cuáles serían los riesgos?

Mano sostiene un teléfono inteligente con una aplicación de salud que rastrea a los individuos que la tengan en su teléfono

Getty Images

In English | En un pequeño edificio de apartamentos en Manhattan, en el epicentro de la pandemia de COVID-19, una pareja de mediana edad contrajo el coronavirus.

Pero aunque uno de ellos fue brevemente hospitalizado, no avisaron a sus vecinos, entre ellos residentes de 65 años o más, quienes corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones provocadas por el virus. Lo que es peor, a pesar de ser contagiosos, la pareja mantuvo contacto con otras personas de su edificio.

Este tipo de comportamiento causa la propagación en un vecindario o comunidad, pandemias incontroladas y provocan lo que, según aseguran los expertos, muertes evitables. Si se podría alertar a las personas acerca de la posible exposición al coronavirus mediante el uso del rastreo de contactos, podrían autoaislarse para evitar más propagación de la enfermedad, hacerse la prueba de inmediato y obtener tratamiento lo antes posible si están infectadas.

El rastreo de contactos da resultado 

En teoría, cualquier tipo de rastreo de contactos puede detener una pandemia, y es por ese motivo que distintos Gobiernos, desde Canadá hasta Nueva York, han exigido que este concepto sea un requisito para poder reanudar las actividades normales. En el pasado, el rastreo de contactos realizado por humanos se utilizó para controlar epidemias de enfermedades contagiosas como el sarampión, la tuberculosis y las enfermedades de transmisión sexual.

Pero, para los humanos, la labor de entrevistar y hacer llamadas para localizar a las personas expuestas supone un esfuerzo masivo y posiblemente plagado de errores. ¿Quién es capaz de recordar o conocer a todos los extraños —el cajero del supermercado, el empleado del restaurante, el cajero del banco— con los que puede haber estado en contacto las dos semanas anteriores?


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Por ello, y como complemento al trabajo de investigación realizado por seres humanos, las empresas tecnológicas y los Gobiernos de todo el mundo están haciendo pruebas de aplicaciones para teléfonos inteligentes que pueden alertar automáticamente a los residentes si se acercan a una persona infectada con el coronavirus.

La idea ha captado la atención de las dos principales compañías de software para teléfonos inteligentes del mundo, Apple y Google. Estas empresas están trabajando juntas y ya han lanzado un programa preliminar que permitiría a los departamentos de salud realizar el rastreo de contactos de esta manera.

La tecnología es veloz

Las posibles ventajas de un sistema como este son numerosas. En el caso de la pareja de Nueva York, sus vecinos no hubieran tenido que depender de su comunicación con la pareja o de si esta había informado a las autoridades de salud.

Sin identificar a la pareja ni mencionar dónde o cuándo una persona podría haber estado expuesta, se podría enviar una alerta a un teléfono inteligente. Las personas notificadas tampoco tendrían que depender de la limitada memoria de los pacientes.

Más importante aún —afirman los investigadores de Oxford University en Inglaterra que fueron algunos de los primeros científicos en proponer la idea— es la velocidad con la que dichos avisos podrían transmitirse. El seguimiento de contactos a cargo de personas es un proceso lento y tedioso que permite que la enfermedad continúe propagándose, explica el profesor Christopher Fraser, líder principal del grupo de dinámica de patógenos del Departamento de Medicina Nuffield en Oxford y autor principal del informe de los investigadores.

Se estima que sería necesario contratar a 100,000 personas para hacer este trabajo en Estados Unidos, según le informó a principios de abril al Congreso la Association of State and Territorial Health Officials, una organización sin fines de lucro que representa a las agencias de salud pública de todo el país.

Las alertas prácticamente instantáneas que se envían a los teléfonos inteligentes pueden detener una epidemia de manera mucho más eficaz, indican los investigadores de Oxford, ciudad ubicada a unas 50 millas al noroeste de Londres. Pero los defensores de la privacidad han expresado su preocupación sobre el uso de una aplicación para teléfonos inteligentes como esta, la cual puede requerir que los usuarios mantengan conectado su Bluetooth, una tecnología inalámbrica de corto alcance integrada en los teléfonos inteligentes.

Ilustración de personas que usan máscaras y teléfonos celulares que simbolizan el rastreo o ubicación de cada individuo

Getty Images

No todo el mundo tiene que usar la aplicación

Lugares tan remotos como Australia y Singapur ya permiten que las personas usen este tipo de software, aunque no todo el mundo está dispuesto a usarlo. ¿Pero todos tenemos que usar esta tecnología para que pueda salvar vidas?

No necesariamente, dicen los epidemiólogos. Aunque sería ideal que el 60% de las personas usaran la aplicación, solo tendría que inscribirse un pequeño porcentaje de usuarios de teléfonos inteligentes para proporcionar información a los departamentos de salud sobre nuevas zonas de contagio.

Es más, los investigadores de Oxford señalan que se podría evitar al menos una infección —y, por lo tanto, una posible muerte— por cada una o dos personas que decidieran usar el software. Por consiguiente, unos pocos miles de usuarios podrían salvar miles de vidas.

Incluso una persona que no tenga un teléfono inteligente actualizado con el software más reciente podría beneficiarse. Si tus hijos o nietos usan este tipo de aplicación y reciben una alerta, podrían permanecer en cuarentena y asegurarse de no transmitirte el virus.

Diferencias entre el rastreo con Bluetooth y GPS

Indudablemente, cualquier aplicación de rastreo causará inquietudes relacionadas con la privacidad y la seguridad. A muchas personas les preocupa que se rastreen sus movimientos. Pero esta es una idea equivocada.

Si bien algunas aplicaciones (como una que se utiliza en India) usan información de localización de GPS, el programa de Apple-Google no sigue, ni tiene la capacidad de seguir, los movimientos de nadie, según indican dichas empresas. En cambio, el sistema utiliza la característica de bajo consumo de energía de Bluetooth de transmisión inalámbrica de los teléfonos (generalmente los fabricados después del 2006) para localizar teléfonos inteligentes cercanos que también están usando la aplicación.

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Después, si una persona recibe un diagnóstico por medio de una prueba certificada y validada, la aplicación avisará de manera anónima a todos los teléfonos de aquellas personas con las que el individuo haya entrado en contacto durante las últimas dos semanas, el período de incubación posible de la enfermedad. No sabrás específicamente a través de quién, cuándo o dónde estuviste expuesto. La información se almacena en tu teléfono inteligente, no en una computadora central propiedad del Gobierno o de una empresa de computación.

La comunidad internacional todavía no ha emitido una opinión definitiva sobre el enfoque de Apple-Google para el rastreo. Alemania, por ejemplo, decidió recientemente usar el programa desarrollado por estos gigantes de la tecnología, pero el Reino Unido ha optado por crear su propia aplicación en colaboración con los investigadores de Oxford University y empresas de tecnología.

Una solución a las inquietudes acerca de la privacidad a largo plazo

Es indiscutible el hecho de que en la actualidad se utiliza poco el rastreo para frenar la epidemia. En el caso de la pareja de la ciudad de Nueva York, nadie llamó ni se puso en contacto de otra manera con ninguno de los vecinos expuestos al virus.

En EE.UU. y en otros países, los defensores de la privacidad saben que las empresas privadas ya rastrean a los usuarios de teléfonos inteligentes. Y esas empresas venden la información a otras compañías, todo ello sin ninguna reglamentación o supervisión gubernamental.

El Gobierno de Australia ha decidido hacer ilegal el uso de la aplicación COVIDSafe para cualquier propósito que no sea el envío de alertas sobre infecciones. Pero incluso con el cifrado y con medidas jurídicas de protección, siempre existe un riesgo de seguridad.

Mantener la información fuera de las bases de datos centralizadas hace que sea más difícil —pero no imposible— que los piratas informáticos obtengan acceso a ella. Es por eso que la organización sin fines de lucro Electronic Frontier Foundation dijo que la mejor solución es asegurarse de que la aplicación de rastreo de contactos se retire cuando termine la pandemia.

Por el bien de todos, esperamos que ese momento no tarde en llegar.

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