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Cómo escribir un homenaje póstumo

Esta conmemoración es más profunda que un obituario, porque describe la esencia del fallecido y la razón por la que lo extrañaremos tanto.

Hombre en su escritorio - Cómo escribir un homenaje póstumo

Corbis

Escribe anécdotas de la vida del difunto y no tengas miedo de ser gracioso.

In English | Describir en palabras la esencia de otra persona —y lo que significa para ti— es una tarea difícil. Puede tornarse más complicada cuando se trata de un ser querido recién fallecido y te sientes afligido, posiblemente con pocos días para organizar tus pensamientos. Sin embargo, los expertos tienen algunos consejos para que no te resulte agobiante.

Para comenzar, debes entender lo que es —y lo que no es— un homenaje póstumo (o panegírico).

"No es un obituario", dice Carol DeChant, editora del libro Great American Catholic Eulogies (Grandes panegíricos católicos). Los obituarios normalmente son minibiografías, que se centran en los logros de la persona, dice DeChant, "pero el panegírico es mucho más profundo, trata acerca de quién era la persona, no solamente de lo vivió. Está dirigido a un grupo selecto de personas que conocía y amaba al difunto, o que siente cariño por los parientes".

"Ofrece un toque personal", dice Garry Schaeffer, autor de A Labor of Love: How to Write a Eulogy (Una labor realizada con amor: cómo escribir un panegírico). "Es alguien que se pone de pie y dice, 'Esto es lo que significaba esta persona para mí'. Esto hace especial, reconfortante e inolvidable de la ceremonia religiosa".


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Según los expertos, no existe una manera estrictamente correcta de hacer un homenaje póstumo a las personas. Algunas ceremonias religiosas son más formales e incluyen uno o dos panegíricos que posiblemente necesiten ser aprobados de antemano por algún miembro del clero; otras son más flexibles y podrían incluir cuatro o cinco homenajes cortos. Asimismo, los organizadores podrían aceptar panegíricos improvisados.

Sea cual sea el formato, es útil organizar los pensamientos antes de compartirlos con otros dolientes. A continuación, te ofrecemos algunos consejos:

1. Reune ideas: Schaeffer aconseja hacer un bosquejo y resumir las ideas, un proceso conocido como agrupamiento de ideas o mapa mental. Comienza con un círculo en el que escribes el nombre de la persona. Entonces, dice Schaeffer, pregúntate, ¿cuáles son los atributos de la persona? ¿Qué es lo que más se destaca de él o ella? (Por ejemplo, “sentido del humor”). Escribe esos atributos en círculos alrededor del nombre de la persona. Para poner otros detalles a un tema, dibuja una línea a partir de este y añade más palabras o frases clave, lo suficiente para refrescar la memoria. Muévete alrededor del círculo con nuevas ideas, reuniendo pensamientos relacionados.

2. Acude a otros dolientes: si eres el único pariente encargado de llevar a cabo el homenaje póstumo, por ejemplo, podrías solicitar historias personales y sugerencias de otros familiares.

3. Incluye anécdotas animadas: según Schaeffer, "la monotonía es el error más grande en que caen las personas al hablar de los atributos del fallecido". En otras palabras, explica, no digas solamente, "era generoso". Da un ejemplo a los oyentes de la generosidad del difunto que te haya impresionado.


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4. No te concentres demasiado en ti mismo: "hasta cierto punto debes incluirte", dice DeChant, porque eres el que ofrece el panegírico desde tu punto de vista —pero no se trata de ti—. Para evitar esto, pídele a alguien cercano que lea el homenaje. "Pregúntale, '¿hablo demasiado de mí?' La persona te lo dirá, sobre todo si es cercana a ti, dice DeChant

5. No tengas miedo de ser gracioso: "cuando las personas se ponen de pie y comparten algo que les encantaba del difunto, [ese mensaje] puede generar risas muy saludables", según DeChant.

6. Redacta tú mismo: revisa lo que escribiste hasta que te sientas conforme, y hasta que el panegírico sea lo suficientemente largo. Schaeffer aconseja hablar entre cinco y ocho minutos, ya que "prefiero pecar de reservado que de hablador".

7. No te des por vencido: estás afligido, quizás te cuesta pensar claramente y probablemente tienes poco tiempo para prepararte. Pero recuerda, dice DeChant, que “el mejor regalo que puedes hacer es ofrecer a los dolientes tus sentimientos y recuerdos más profundos”.

8. Es normal estar nervioso y emocionado: "cuando te levantes para hablar te vas a poner nervioso", dice Schaeffer. “No olvides que todos te apoyan y quieren que te vaya bien. Te vas a poner triste. Está bien llorar ".

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