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Las grabaciones latinas en la Biblioteca del Congreso

Te decimos cuáles han quedado preservadas como joyas musicales de su época.

Partitura amarrada con un lazo y al fondo una bandera de Estados Unidos

GETTY IMAGES

Hace casi 20 años, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos tuvo la brillante idea de crear un panel para preservar ciertas grabaciones musicales que informan o reflejan la vida en este país. Inevitablemente, los sonidos latinos dijeron presente y de la lista de aproximadamente 500 grabaciones —que crece año a año— hasta el momento, un poco más de una docena son joyas de la música hispana. 


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Estampilla dedicada a la artista cubana Rita Montaner

Neftali / Alamy Stock Photo

Estampilla dedicada a la artista cubana Rita Montaner

Las primeras cuatro grabaciones seleccionadas abarcan de finales de los años 20 a finales de los 30, con muestras de cuatro grandes exponentes de la música latinoamericana: Cuba, Puerto Rico, México y Brasil. La cantante Rita Montaner grabó una fulgurosa interpretación del himno cubano “El manisero” en 1927. En 1930 llega la ternura de “Lamento borincano” y el inolvidable conjunto puertorriqueño Canario y Su Grupo. La fuerte conexión de la música del México de antaño y el estado de Texas se hace presente con Lydia Mendoza y la canción que la lanzó a la fama, “Mal hombre”, de 1934. Y Brasil llega de la mano de Carmen Miranda, cuya voz contagiosa le otorga efervescencia a la samba “O Que É Que a Baiana Tem?”, de 1939. 

Sorprende que la baja fidelidad de estas primeras cuatro grabaciones no logra obscurecer el talento y la pasión de sus respectivos cantantes. En este aspecto, sus sonidos son atemporales. Y la elección de estos temas marca un momento fundamental para la evolución de la samba brasileña, la canción mexicana y la música bailable del Caribe.

Percusionista, izq., Dizzy Gillespie y Chano Pozo, centro.

Allan Grant/The LIFE Picture Collection

El percusionista Chano Pozo, izq., y Dizzy Gillespie, centro.

En 1947, una revolución estilística sacudió al continente americano: el trompetista estadounidense Dizzy Gillespie colaboró con el conguero cubano Chano Pozo en la creación del instrumental “Manteca”. Nace el Latin jazz, y hasta cierto punto el género entero se sigue nutriendo de la percusión sincopada y los volcánicos riffs de vientos que marcan a “Manteca”.

A fines de los años 50, una época casi mitológica para la música tropical, la conexión que unía a Cuba y Puerto Rico con Nueva York permite la grabación de dos LPs que hicieron historia: en Descargas: Cuban Jam Sessions in Miniature, el bajista cubano Cachao conduce la descarga típica a su punto más alto de exquisita improvisación. Un año más tarde, Dance Mania nace como la obra maestra en la prolífica obra del timbalero Tito Puente, acompañado por el cantante Santito Colón en un infartante repertorio de chachachás, mambos y sones montunos.

Eddie Palmieri en un concierto, Hollywood, California, 2011.

Jonathan Leibson

Eddie Palmieri en concierto, 2011.

No es casualidad que, hasta el momento, la lista parcial de clásicos latinos enfatice la evolución del género afrocaribeño. Y es que, en 1964, el tecladista Eddie Palmieri graba el LP Azúcar Pa’ Ti, transformando los patrones tradicionales de la música bailable de Cuba y Puerto Rico en el electrizante estilo que de ahí en más será conocido como salsa. Azúcar Pa’ Ti es un disco monumental, con la furia bailable de “Azúcar”, el primer tema en el que Palmieri toca un tumbao rítmico con una mano mientras interpreta una sinuosa melodía con la otra. Sin olvidar la voz del inigualable sonero puertorriqueño Ismael Quintana.

Carlos Santana en concierto, Fairburn, Virginia, 2016

Paras Griffin

Carlos Santana en concierto, 2016.

Los sonidos tropicales también influenciaron la estética del guitarrista Carlos Santana, aunque la fusión que caracteriza a su disco más emblemático – Abraxas, de 1970 – también incluye la presencia del rock, la psicodelia, el blues y una cierta mística espiritual. “Oye Como Va”, versión rockera de Tito Puente, es quizás el momento más famoso del LP, junto a “Black Magic Woman”.

Dos grabaciones evocan los profundos cambios provocados por el movimiento salsero en Nueva York de los años 70. Celia & Johnny de 1974 refleja las tendencias del director musical Johnny Pacheco —influenciado hasta la médula por las cálidas sonoridades de La Sonora Matancera— y su feliz encuentro con la cantante de ésta, Celia Cruz, en descomunales éxitos como “Químbara” y “Toro mata”. Quizás el mejor disco de La Reina.

Aparece también la Fania All Stars, el conglomerado de estrellas de la discográfica Fania, y un disco doble grabado en concierto: Live at Yankee Stadium de 1975. Un disco elegido por su radiografía de la salsa en su apogeo creativo y comercial. Incluye una versión arrebatada de “Mi gente” con Héctor Lavoe, además de la “Bemba colorá” de Celia Cruz. Testamento de la salsa como movimiento social y unificador.  

Linda Ronstadt en concierto en la televisión, 1987.

NBC

Linda Ronstadt en un especial para la televisión, 1987.

Dos mujeres indispensables para la evolución de la música latina aparecen con discos importantes: en 1974, Heart Like A Wheel fue no solo el quinto LP de la cantante de origen mexicano Linda Ronstadt, sino también la producción que le abrió las puertas del éxito comercial. En temas como “You’re No Good” y “It Doesn’t Matter Anymore”, Ronstadt explora un delicado balance entre el rock suave y raíces country. Son canciones que siguen sonando en la radio estadounidense hasta el día de hoy.

Gloria Estefan en un concierto en el Radio City Hall, Nueva York, 1988.

Ebet Roberts

Gloria Estefan en concierto, 1988.

Producido por su esposo Emilio, Let It Loose de Gloria Estefan salió en el verano de 1987, conquistando una audiencia masiva con temas como “Rhythm Is Gonna Get You”. Las letras son en inglés, pero la sensibilidad rítmica y melódica de los Estefan revela una sensibilidad caribeña. Además de vender más de ocho millones de discos, Let It Loose es el primer LP de Gloria como solista, acompañada como siempre por la Miami Sound Machine. El hecho que hayan mantenido ese nivel de éxito con una constante innovación en su sonido durante cuatro décadas, les valió el prestigioso Premio Gershwin a la Canción Popular, otorgado por la misma Biblioteca del Congreso, en marzo del 2019.

El 20 de marzo del 2019, la Biblioteca anunció que "La Bamba", el megaéxito de la primera estrella latina del rock'n'roll, Ritchie Valens, pasó a formar parte de la lista. Valens lanzó su versión de esta canción veracruzana en 1958, meses antes de morir en un accidente aéreo. El grupo Los Lobos la repopularizó en 1987 con un cover incluido en la banda sonora de la película del mismo nombre, protagonizada por Lou Diamond Phillips.

La lista de discos latinos preservados oficialmente seguirá creciendo. Por el momento, estos títulos iniciales no tienen desperdicio. Merecen ser descubiertos por melómanos de todas las edades y culturas.

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