Skip to content
 

El Gran Combo: “la universidad de la salsa”

Una conversación con Rafael Ithier, fundador del legendario conjunto, nominado al Grammy 2015 por '50 Aniversario'.

Rafael Ithier de la orquesta El Gran Combo

Roberto Machado Noa/LightRocket/Getty Images

Rafael Ithier, tecladista y fundador de El Gran Combo de Puerto Rico.

No sorprende que El Gran Combo de Puerto Rico se encuentre nominado a un premio Grammy por 50 Aniversario, su más reciente producción. Conocida como la universidad de la salsa, la agrupación, fundada por el tecladista autodidacta Rafael Ithier, es una de las instituciones más trascendentales de la música afrocaribeña. Desde sus comienzos en la década de los 60, con discos de boogaloo y salsa psicodélica, hasta su consolidación en los años 70 y 80 con éxitos legendarios como Azuquita pa'l café y El menú,  El Gran Combo ha favorecido un sonido tradicionalista pero sofisticado, la influencia del jazz y el folclore.

A los 88 años, Rafael Ithier sigue liderando la orquesta, pero solo se presenta en concierto ocasionalmente. Desde su casa en Puerto Rico, Ithier habló con AARP sobre sus colegas salseros, sus discos favoritos y la necesidad de superación artística que lo acompaña siempre.

El cancionero del Gran Combo se destaca por hablar sobre vivencias diarias, y con mucho humor. ¿Cuál es la receta?

Tratamos de elegir temas cotidianos y alegres, que no sean hirientes, y que la gente pueda digerirlos con facilidad. No nos dedicamos a buscar letras demasiado sofisticadas, que la gente tenga que buscar a Cervantes para interpretarlas. Considero que quizás ése ha sido el acierto que tuvimos nosotros.

¿Qué música escuchaba cuando daba sus primeros pasos en el piano?

A mí de la música me gusta todo. Y al decir todo, es todo. Me encantan el jazz y la música afrocubana. También todo lo que sea folclore. Cuando voy al Perú, me amanezco cantando valses. Aparte de la lírica, que es muy bonita, de los valses me gusta el desarrollo armónico y la cadencia musical. La música es un verdadero banquete.

Lo ha vivido todo de tan cerca, ¿cuál piensa que fue la mejor década para el género afrocaribeño?

Diría que las décadas del 50, 60 y 70 fueron las más gloriosas. Había demasiado talento: Tito Puente, Machito, José Curbelo, Tito Rodríguez, Noro Morales, Xavier Cugat. Incluso los americanos como Dizzy Gillespie y Charlie Parker se integraron a esta música porque les gustaba tanto su cadencia.

Usted es parte de una generación privilegiada que incluye a otros maestros como Papo Lucca, Roberto Roena y Bobby Valentín. ¿Por qué es Puerto Rico una isla tan musical?

Los antillanos tenemos el ritmo en los genes. Además, el hecho de poder entrar y salir con facilidad de Estados Unidos nos ha llevado a relacionarnos con muchos términos del jazz. El jazz nos ayuda y nos enseña. Sus frases musicales son distintas a las latinas. Cuando las aplicamos a nuestro material, se vuelve todo más interesante.

De sus colegas boricuas, ¿quiénes son sus predilectos?

Soy fanático de la Sonora Ponceña. Me encanta cómo toca ese grupo. También Bobby Valentín y Willie Rosario. Todas esas orquestas tienen una forma de tocar que me resulta muy interesante, y hasta instructiva. Naturalmente cada cual tiene su estilo y eso nos da un distintivo. También soy gran admirador de la música cubana. Ahí está la mata grande.

Usted comenzó su carrera con Rafael Cortijo, un músico indispensable dentro del género tropical. ¿Qué recuerdos tiene de Cortijo?

Rafael fue un pionero de esta música. Yo pienso que El Gran Combo fue un derivado del grupo de Cortijo. Nos separamos por desavenencias, y después seguimos el mismo patrón musical. Claro, fuimos evolucionando con el tiempo. No lo admiré, lo sigo admirando. Fue mi gran amigo de toda la vida. Creo que nos quisimos más cuando nos separamos que cuando estábamos juntos [risas]. Rafael era admirable, tenía unas ideas geniales y de eso aprendimos muchísimo.

Generalmente, los pianistas de salsa que tienen su propia orquesta tocan solos larguísimos. Usted ha sido siempre la excepción. ¿Por qué?

La verdad es que nosotros no nos dedicamos mucho a eso. Tratamos de vender el grupo como grupo, no como solistas. De vez en cuando hacemos una cosita por el estilo, pero siempre enfatizamos a la orquesta.

Y de los solos que ha grabado, ¿cuál sería su favorito?

Ay, bendito...  Esa preguntita no es… [risas] El solo que más impresionó de los que he hecho, que son muy pocos, es el del tema “El barbero loco [del disco En acción, de 1973]. Por lo menos dondequiera que he ido, han tratado de imitarlo.

Otra pregunta injusta: si tuviera que elegir una canción del Gran Combo, ¿con cuál se queda?

Ay Dios mío, qué difícil de contestar. Hay canciones que tienen un significado especial, más allá de la música. Cuando celebramos nuestro vigésimo aniversario en el Madison Square Garden, un compositor puertorriqueño llamado Tommy Sánchez nos escribió un tema llamado Aniversario. Tuvo un impacto tan violento que me impresionó mucho. Era un momento transitorio en la vida de nosotros y esa canción me significó mucho.

¿Y si tuviera que elegir un solo LP del Gran Combo?

En 1979 lanzamos un disco que fue transcendental para nosotros: Aquí no se sienta nadie. Ese LP lo tocaron completo en la radio: Nido de amor, Adela, Brujería, Mujer boricua. Todos los números fueron éxitos.

Después de tantas décadas de éxitos, ¿hay algo que todavía le quedó en el tintero?

Siempre tratamos de dar un poquito más, de superar lo que hicimos ayer. Es nuestra responsabilidad complacer a la gente por el apoyo que nos ha dado. Me siento conforme, pero no logrado. Todavía creo que puedo dar un poquito más.

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

LEE ESTE ARTÍCULO