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Jorge Ramos: en busca de la verdad

Con un nuevo libro a su haber, el periodista mexicano se descubre, a los 60, siendo todavía todo un rebelde.

Jorge Ramos presentador Noticiero Univision

Cortesía de Univision

Jorge Ramos presenta su nuevo libro y a sus 60 se siente un rebelde.

In English | Se autodefine como periodista e inmigrante, características que él considera inseparables y que constituyen la base de su búsqueda por la verdad en México, su país de origen, y en Estados Unidos, su país adoptivo. Muchos lo ven como un portavoz de la comunidad latina y un periodista activista. Sin embargo, a Jorge Ramos —copresentador del Noticiero Univision, columnista y autor de 13 libros— no le gustan estas etiquetas. De lo que sí no cabe duda: está determinado en contribuir a cambiar el país donde reside.

A pesar de pasar más de la mitad de su vida en Estados Unidos, Ramos dice que nunca se ha sentido como ahora —un extraño— y ha dedicado su nuevo libro, Stranger: El desafío de un inmigrante latino en la era de Trump, a explicar por qué. Hablamos con él sobre su carrera, su nuevo libro, lo que significa ser un ciudadano estadounidense y la vida a los 60.

En marzo cumples 60 años. ¿Cómo reflexionas sobre entrar en esta década?

Ha sido duro. No es un cumpleaños cualquiera y llevo muchos meses pensándolo. Hay dos reflexiones: la primera —la más difícil— es que el tiempo se me está acabando. Por más que quiera, está claro que he vivido más de la mitad de mi vida. Por la otra, estoy llegando a un momento de mucho agradecimiento. Es un verdadero privilegio llegar a los 60 y llegar bien, haciendo lo que quieres y rodeado de los que te quieren.

Es un privilegio cumplir 60 y tener una mamá de 84 con quien todavía hable en las mañanas para intercambiar ideas y cosas de la vida diaria. Es un privilegio tener dos hijos, Paola y Nicolás, que son verdaderos y maravillosos acompañantes de viajes y de vida, y quienes han hecho de mi vida algo sumamente hermoso.

En muchos sentidos, esto es un tiempo extra, en términos futbolísticos, que estoy disfrutando muchísimo. Me siento maravillosamente bien de salud e intelectualmente con un gran trabajo y aportando todavía al mundo que me rodea. He vivido como he querido y no creo que podría haber pedido por mucho más.

Portada del libro Stranger, el desafío de un inmigrante latino en la era de Trump

Cortesía de Univision

Portada del libro, Stranger: El desafío de un inmigrante latino en la era de Trump.

¿Qué efecto ha tenido el paso del tiempo en tu manera de visualizar e interpretar aspectos personales y profesionales de tu vida?

Soy más feliz a los 60 que a los 20. Entiendo más las cosas, entiendo la virtud de la paciencia, pero también he entendido tarde la virtud de pelear y no quedarse callado. Creo que parte de ser periodista es cuestionarlo todo y cuestionar a los que tienen el poder. Me he descubierto a los 60 siendo todavía un rebelde, y eso es algo que no quisiera cambiar.

Filosóficamente, entiendo otras cosas. Tarde uno aprende que solo el presente importa. Tengo que ser honesto. No soy un hombre religioso, no soy un hombre de fe. Soy agnóstico y no sé qué va a haber después que me muera. Ojalá me equivoque y haya vida después de la vida. Entonces, hay una cierta angustia por eso y prisa por acabar lo que todavía no he terminado, porque no sé qué hay después. Yo sería sumamente feliz si tuviera la certeza que después de morirnos hay algo. Pero como periodista, he aprendido a usar datos y evidencia y esa evidencia no la tengo.

Al cumplirse 10 años desde que te naturalizaste, ¿Qué significa para ti ser ciudadano estadounidense?

Viví 25 años en México y cuando viví 25 años en Estados Unidos decidí también ser ciudadano de Estados Unidos. Soy binacional, soy bilingüe, tengo dos pasaportes, voto en los dos países y me involucro en los dos países, opino sobre los dos países y me preocupa mucho lo que ocurra en los dos países.

Me hice ciudadano por varias razones: porque quería participar totalmente en la vida política de este país; porque quería decidir quién iba a ser el próximo presidente y no dejar que otros decidieran por mí; porque me aterra que Estados Unidos se involucrara en otra guerra, y en el 2008 estaba involucrado en Afganistán y en Irak —una guerra inventada, la de Irak, y otra imposible de ganar, la de Afganistán—.

Yo fui tratado con maravillosa generosidad cuando llegué a Estados Unidos como inmigrante y estoy peleando para que otros sean tratados de la misma manera que yo fui tratado.

El título de tu nuevo libro es Stranger: El desafío de un inmigrante latino en la era de Trump. Cuéntanos cómo surgió este libro.

En español, no hay una palabra exacta que interprete lo que es ser “stranger”. Stranger combina el ser extraño y ser extranjero y así es como muchas veces me siento en los Estados Unidos.

¿Cuál es el desafío al cual te refieres en el título?

Hay dos grandes desafíos. El primero es resistir, no dejarse, no callarse. El segundo gran reto es ganarle: nuestra idea de Estados Unidos, multicultural, multiétnico, multirracial, tolerante, incluyente, va a prevalecer.

Dedicas tu libro a los DREAMers. ¿Por qué?

Porque de verdad que son mis héroes. Tengo mucho que agradecerles, tengo mucho que aprender de ellos, y si no fuera por un papel azul, yo sería otro DREAMer más. Yo vine como estudiante y con la suerte de venir con una visa de estudiante, pero ellos no. Esa es la única diferencia entre ellos y yo.

En los últimos años y pasadas elecciones presidenciales, has aceptado ser entrevistado en inglés por otras cadenas. Se te ha criticado por no ser objetivo ni neutral y ser un periodista “activista”. ¿Cómo respondes a esas críticas?

Elie Wiesel, sobreviviente del Holocausto y Premio Nobel de la Paz, decía que la neutralidad solo ayuda al opresor, nunca a las víctimas, y tiene toda la razón. Yo entiendo a quienes me preguntan si soy periodista o activista, pero mi respuesta es muy sencilla: solo soy un periodista que hace preguntas duras y que entiende que, en ciertas circunstancias, hay que dejar de ser neutral.

El principal trabajo social que tengo es cuestionar a los que tienen el poder. ¿Cuándo hay que dejar de ser neutral? En casos de racismo, discriminación, de dictaduras, de violaciones a los derechos humanos, de mentiras públicas. En todos esos casos, hay que dejar de ser neutral. Porque si nosotros, los periodistas, no luchamos y cuestionamos a los poderosos, nadie más lo va a hacer. Ese es mi trabajo.

Me resisto a que traten de clasificarme como activista, porque parte del trabajo de ser periodista es ser activista de la verdad; es activamente cuestionar a los que no quieren que hable.

¿Por qué te interesó hacer periodismo en inglés?

El idioma del poder es el inglés... He entendido que no ganamos nada con hablarnos a nosotros mismos, con gente que piense lo mismo que yo. Tengo que hablar con gente que no está de acuerdo con nosotros, con la gente que nos ataca, que es racista, que nos quiere sacar de aquí, con la gente que me insulta. Con ellos es con los que hay que hablar, para explicarles que no somos criminales… Por eso mi insistencia de hablar en inglés y publicar en los dos idiomas.

Durante 30 años presentaste Noticiero Univision con María Elena Salinas, y ahora. junto a Ilia Calderón. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

[María Elena] fue parte de mi vida. Yo creo que éramos la pareja noticiosa que más tiempo ha estado al aire en la historia moderna de Estados Unidos. Nos conocíamos tanto, que no era necesario hablarnos al aire. Con que ella me viera o yo la viera, ya sabíamos qué iba a hacer la otra persona.

[Con Ilia], la relación es extraordinaria. Lo que uno más agradece son las ganas y el deseo de hacer buen periodismo en una época muy difícil.

¿Has pensado en qué momento querrías dejar de presentar el Noticiero Univision? ¿Tienes un "plan de retiro"?

No tengo plan de retiro. Yo creo que nunca me voy a retirar de ser periodista. Mientras siga aportando, seguiré haciendo periodismo.

Una cosa que me ha mantenido joven y rebelde y aprendiendo son los Millennials. En mi trabajo estoy rodeado de Millennials —tanto en inglés como español— y gracias a ellos entiendo lo que ocurre en el mundo digital, que hacia allá se está moviendo la televisión, y tengo una presencia muy activa en las redes sociales de más de 3 millones de seguidores en Twitter y millones más en Facebook.

Creo que el periodismo te obliga a dos cosas: a siempre ser joven y ser relevante y a seguir siendo rebelde toda la vida.

 

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