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Glenn Close estelariza en 'The Wife'. Al momento, su mejor interpretación

La actriz, nominada al Óscar en 6 ocasiones, brilla en un rol perfectamente interpretado de un matrimonio.

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Clasificación: R

Duración: 1 hora 40 minutos

Actores: Glenn Close, Max Irons, Jonathan Pryce, Christian Slater, Annie Starke

Director: Björn Runge

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Glenn Close, a sus 71 años, probablemente obtenga su séptima nominación a un premio Óscar por su actuación sutil, intensa y asombrosa en The Wife, la adaptación cinematográfica del libro de Meg Wolitzer sobre la historia de un matrimonio de largo tiempo. Close es Joan Castleman, la talentosa, ignorada y menospreciada esposa del escritor Joe Castleman (Jonathan Pryce, de 71 años). Él acaba de ganar el Premio Nobel de Literatura a pesar de que ha sido ella la responsable de su éxito; no solo al alimentar su mordaz ego, sino al levantar las medias que él tira desconsideradamente al suelo.

Pryce es maravilloso en su papel como el artificial Joe, siempre cascando nueces que lleva en su bolsillo, o inscribiendo notas de amor en las cáscaras, las que regala a las jóvenes que seduce, lo que comenzó con Joan cuando ella era su estudiante en Smith College y él era un escritor de cuentos cortos totalmente desconocido. En escenas retrospectivas, Joan (interpretada por Annie Starke, la muy parecida hija de Close) revela que ella conoce el campo de la literatura mejor que Joe. Ella escribe la historia perfecta sobre una primera esposa de Joe a quien ella está a punto de robarle el marido, y edita sus manuscritos más meticulosamente que Max Perkins lo hacía con los de Thomas Wolfe. Consigue un trabajo en la década de los 60 en una casa editora donde los editores menosprecian a las "mujeres escritoras". (Elizabeth McGovern, de 57 años, hace un cameo como alguien que le aconseja a Joan que deje de escribir). Cuando los editores dicen que necesitan un escritor judío ("Todas las editoriales grandes tienen uno; ¿dónde está el nuestro?"), Joan le consigue a Joe el contrato del libro que lo lleva a la fama. A la fama a él; no a ella.

Con un dominio total y enérgico, Pryce y Close esbozan la intimidad agridulce de un largo matrimonio, pero es Close a quien no podemos parar de observar. Su rostro experimentado registra múltiples emociones, como un estanque de agua acariciado y perturbado por un viento cambiante, especialmente cuando Joe le dice a la gente que ella no sabe escribir, o cuando él destruye la esperanza de su resentido hijo escritor (Max Irons, hijo de Jeremy Irons), o cuando —de mala gana— le entrega a Joan la cáscara de nuez donde ha inscrito el nombre de una hermosa fotógrafa sueca en la ceremonia de premiación de los Premios Nobel.

Cuando el posible biógrafo de Joe (el exquisitamente siniestro e insinuante Christian Slater) cuestiona a Joan sobre los oscuros secretos de Joe —el sexo es el menor de ellos— los cambios en su expresión dicen más que lo que ella confiesa. Toda su interpretación, tan magistral como otras que ha hecho y menos emotivamente remota que la mayoría, se desarrolla hasta un enfrentamiento final espectacular.

Con un dominio total y enérgico, Pryce y Close esbozan la intimidad agridulce de un largo matrimonio.

The Wife es justamente apropiada para la audiencia adulta, pero muestra un buen gusto un tanto refrenado. La trama abunda tanto en la realidad que se torna demasiado familiar. Joe es como tantos gigantes literarios adúlteros de los años 60, como Kurt Vonnegut, quien viciosamente pintó una caricatura de su esposa y su amante —ambas con más talento literario que él— en su novela autobiográfica Slaughterhouse-Five. Pero la actuación de Pryce, Slater y, sobre todo, Close, hacen que el filme se convierta en imprescindible.

The Wife es un triunfo por varias razones. Los estudios rechazaron por 14 años el mensaje del guion sobre el empoderamiento de una mujer, y ahora es el momento ideal, en la era del movimiento #MeToo. Close, quien logró su primer papel (y nominación al Óscar) a los 35 años con The World According to Garp, sigue mejorando como actriz y, sin embargo, le han negado tentadoramente el premio. Cuando Fatal Attraction cambió de final (para alegría de la audiencia) para que su personaje muriese, ella le gritó a Michael Douglas, "¿Qué tal si fuera tu personaje?" Él contestó que uno debe ceder ante la realidad comercial. El permitir que el hombre —y no la chica—, se saliera con la suya, hizo de la película un éxito, con un recaudo de cerca de $333.3 millones y otra nominación al Óscar para Close.

Sería tan gratificante que, después de toda una vida perfeccionando su arte, esta vez finalmente ganara.

 

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