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In English | Ghetto Klown es John Leguizamo: bailando tipo break dance, moviendo las cade­ras y hablando rápido con la energía de un chico de 2 años sobrepasado de azúcar. Continúan volando las palabrotas y uno continúa sintiéndose inquieto en la silla.

Pero esta vez es diferente. Casi al final de su monólogo, con la luz verdosa de un pasillo de hospital sobre una pantalla ubicada tras de sí, John Leguizamo oye a su "Pops", quien ha sufrido un derrame, decirle: "Me alegra que hayas llegado a ser el hombre que yo quise ser".

Un incrédulo John se pregunta por qué tuvo que haber una crisis de salud para reconectarse con su padre. La audiencia queda enmudecida.

Vea también: Galería de fotos de Leguizamo.

<p>&quot;Saco al aire mucha ropa sucia. Causas grandes problemas cuando eres boca suelta&quot;.<br> — John Leguizamo</p>

Con Ghetto Klown, el actor y comediante dice estar "bajando el telón" a los monólogos autobiográficos, que incluyen Sexoholix...A Love Story y Freak, el espectáculo por el que John obtuvo el premio Emmy en 1999. Y poniéndole fin a años de contienda con su padre, Alberto, el "Rey de los aguafiestas", a quien acusa de burlarse de él con palabras despectivas desde su niñez; el mismo hombre que amenazó con demandarlo después de verse representado en Freak. Ambos permanecen distanciados.

Alberto no es el único familiar que ha sido lastimado por el estilo de humor de Leguizamo. Casi todos, dice su madre Luz, han estado furiosos con John en un momento u otro; su hermano, sus primos y hasta ella. John no se disculpa. "Él dijo: 'Mom, esa es mi verdad. No voy a contar la historia a tu manera. La voy a contar a mi manera' ", cuenta Luz.

Durante una entrevista reciente, John habló del dolor que ha causado. "Me he purgado, pero ellos se están ahogando en la situación. Saco al aire mucha ropa sucia. A nadie le gusta eso. ¿Sabes?, causas grandes problemas cuando eres boca suelta".

Se refiere a Ghetto Klown —que se está presentando en Broadway a venta total— como su trabajo "más maduro", porque resuelve cuestiones que surgieron de sus primeros monólogos. "Cuando te vuelves mayor, cuando llegas a mi edad, se trata más de encontrar cómo resolver determinados asuntos", dice Leguizamo, a punto de cumplir 47 años. "Ya no estoy en mis años de luchador, como cuando tenía 20 o treinta y pico".

A pesar de haber estado en más de 100 películas y programas de televisión, haber escrito y representado obras premiadas, y haber creado House of Buggin', un show para televisión con un elenco completamente latino, nada le ha resultado fácil a este cómico nacido en Colombia. Ni siquiera mientras crecía en Jackson Heights, Queens, sitio al que llama "ghetto lite": "Éramos la primera familia latina en el barrio; me llevé más de una paliza. También gané algunas peleas".

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En casa las cosas tampoco eran fáciles. "Mis padres eran inmigrantes, muy ambiciosos y, ¿sabes?, era difícil ser latino", especialmente en un barrio en el que no había ninguno, agrega. "Todo eso encaja en mi trabajo; todo eso me proporcionó sentido del humor, mi perspectiva de vida, y aún le da forma a mi trabajo".

Irónicamente, también le dio forma de otra manera. "John se parece mucho a su padre", dice Luz, quien se divorció de Alberto cuando John tenía 12 años. "Él no lo quiere admitir".

Alberto quiso hacer carrera en el mundo del espectáculo cuando era joven y fue a Italia a estudiar cinematografía, dice Luz.

Y el amor de John por los animales — tiene dos perros, Chubaca y Colby — proviene de su padre. También su pasión por la jardinería, su habilidad en la cocina y su visión para los negocios. Es inteligente, organizado y frugal. Luz, quien además es su gerente de negocios, se ríe. "Tal como su padre; baja el termostato, apaga todas las luces".

Aunque no le guste hacerlo, reconoce algún rasgo de su padre en su propia vida, pero Leguizamo ha recorrido un camino totalmente diferente con su familia. Se casó muy joven la primera vez, pero eso lo preparó para el matrimonio con su actual esposa, Justine, y "para ser mucho menos egoísta", dice. "Ser actor, especialmente al principio, tiende a hacerte increíblemente narcisista. Mi esposa… fue mi salvadora. He logrado mis mejores niveles artísticos, y todo gracias a ella".

Son la pareja perfecta, dice Justine: "Yo tengo los pies sobre la tierra y soy práctica. Le proveo un terreno estable desde donde moverse". Eso es una necesidad en una profesión en la que reina la inestabilidad, agrega ella.

Pero hay una cosa que nunca cambia, dice ella. "No importa cuán ocupado o bajo cuánta presión esté, cuando John está aquí, está absolutamente presente", para ella y sus hijos, Allegra, de 11 años, y Lucas, de 10. Además, "les da [a los niños] la libertad de ser ellos mismos… el don de dejarles ver cuán importante es ser un individuo y tener confianza en su individualidad".

Para los niños, pasar tiempo con su padre significa representar junto a él personajes de La era del hielo 3: El origen de los dinosaurios, bailar con él antes de que los encamine a la escuela, aprender buenos modales, escuchar cuando él llama a políticos estatales o nacionales y enterarse de que las palabrotas están prohibidas, dice Justine. Las multas se depositan en una alcancía familiar.

Leguizamo también es un adicto a las noticias. "Noticias y política son todo lo que ansío", dice, con los ojos fijos en su teléfono inteligente. "Ahora yo soy el padre que lee el periódico en la mesa… te sientes responsable por lo que ocurre en el mundo".

Brad Furman, director de Culpable o inocente, donde Leguizamo tiene un papel importante, conoce bien a ese padre. "Lucha por un montón de buenas causas, política y socialmente. Es importante para él que no haya gente que se conforme ante la injusticia".

Dos de las causas de Leguizamo son el East Harlem Tutorial Program y The Fresh Air Fund. Cuando era niño, el Fresh Air Fund lo envió a vivir dos semanas a la casa de una familia adinerada en las afueras de Nueva York. "Me abrió la mente de manera increíble", dice el comediante.

Él también quiere abrir mentes, especialmente las de los jóvenes latinos. "Cuando era niño, me sentí muy desconectado del 'sueño americano', como si no fuera realmente parte de él", dice Leguizamo. "No era algo para mí, era para otras personas. Estoy seguro de que esos niños sienten lo mismo. Tiene que haber una manera de desarticular eso, de mostrarles que ellos también lo pueden alcanzar".

Puede que su padre no haya estado ahí para él durante su adolescencia, pero sí lo estuvieron sus mentores. Su maestro de matemática mandó al vándalo del barrio con una profesora de actuación que guió a John desde la calle hasta el escenario. Leguizamo les rinde homenaje a ambos en Ghetto Klown.

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También rinde homenaje a la diversidad. Su madre es colombiana, su padre puertorriqueño, su esposa judía y sus hijos asisten a una escuela protestante. "Celebramos todo, hasta el Ramadán", dice Leguizamo, riendo.

Sus espectáculos están llenos de relatos al estilo de la tradición oral inca, maya y azteca. "Es fascinante que esté regresando a cosas de la antigüedad que no tenía idea que estaba utilizando", dice Leguizamo, quien tiene un tatuaje de un símbolo incaico en el brazo derecho.

Se involucra aun más cuando actúa, dice el director Furman: "No teme exponerse de manera cruda e íntegra". Como protagonista de la película Venganza sin tregua, dirigida por Furman en el 2007, literalmente destruyó el decorado durante una escena en la que el director lo desafió a hacerlo, sin limitaciones.

Como se le pidió, John "perdió el control emocional; el dolor era tan profundo que era evidente", recuerda Furman. "Y como resultado de estar profundamente metido en la escena, se lastimó accidentalmente al patear un televisor".

Sin embargo, las escenas más poderosas que se están representando actualmente en la vida de Leguizamo no se llevan a cabo en un escenario ni en la pantalla, sino en el hogar.

"Eso es romper el ciclo de las cosas", dice. "Me siento muy cerca de mis hijos. Soy un padre moderno, sabes, uno que cambia pañales, les da de comer, les cocina. Es una vida mucho mejor la de un hombre conectado con sus hijos".

El Ghetto Klown ha madurado.

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