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Qué esperar de la inflación y el empleo

Mary C. Daly, 59, presidenta Banco de la Reserva Federal de San Francisco nos explica qué se está haciendo por el bien de la economía.

Exterior del  Banco de la Reserva Federal en el distrito financiero en San Francisco, California

SMITH COLLECTION / GADO / GETTY IMAGES

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Cuando los precios aumentaron el año pasado, los economistas dijeron que la inflación desaparecería por sí sola. Sin embargo, eso resultó ser un error. ¿Qué fue lo que cambió?

Mary Daly, presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco

Bloomberg / Getty Images

Mary C. Daly es la presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco y desde 1996 trabaja para el Sistema de la Reserva Federal, el banco central del país.

El año pasado, la COVID-19 repercutió en las cifras de la inflación y produjo algo que no solemos ver. Debido a la COVID-19, la gente tenía ingresos que no había gastado en viajes ni en otras actividades, y los utilizaba para comprar productos que facilitaran la vida en casa. Sin embargo, la COVID-19 también interrumpió por completo las cadenas de suministro en todo el mundo. En consecuencia, todos esos productos fueron más difíciles de conseguir. Y cuando las cosas son difíciles de conseguir porque la oferta es limitada y la demanda es alta, se produce la inflación.

La pregunta es entonces: ¿por qué se ha prolongado tanto la inflación? Y la respuesta es: por la COVID-19. Todos esperamos y creímos que disminuiría rápidamente tras la vacunación. Sin embargo, la vacuna no tuvo la acogida que necesitábamos, y la enfermedad y las variantes se propagaron mucho más rápido. En realidad, el error fue que calculamos mal la rapidez con la que las personas se vacunarían y venceríamos la COVID-19.

Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero, y ya estamos a 1.° de marzo. ¿Qué consecuencias tuvo la invasión?

Rusia es un exportador de energía. A la gente le preocupa que esto provoque un nuevo aumento de los precios de la energía, que ya son altos y siguen subiendo. Eso perjudica directamente el bolsillo de los consumidores.

¿Qué otros aspectos considera preocupantes?

Uno de los mayores factores que afectan la inflación en este momento es la cadena de suministro mundial. En particular, algunas regiones de Asia no tienen los índices de vacunación ni la eficacia de nuestras vacunas. En consecuencia, deben cerrar las fábricas o enviar a la gente a casa para que se mantenga en cuarentena. El cierre de una fábrica o de un puerto tiene un efecto dominó: dado que todos estos productos se emplean para fabricar otros productos, y al final hay muy poca oferta y demasiada demanda.

Esto es verdaderamente importante: que la COVID-19 disminuya en todo el mundo. Si no veo que esas cifras bajen globalmente, me preocupará mucho más la forma en que debamos combatir la inflación aquí en Estados Unidos.

También sigo de cerca la situación entre Ucrania y Rusia, para ver si logramos resolverla. Cuando vemos en la televisión el conflicto y la trágica pérdida de vidas, se genera una gran incertidumbre en la gente; se crea un declive en el sentimiento de los consumidores y en el de las empresas. No queremos que suceda eso. Queremos recuperar la paz.

También observo hasta qué punto el aumento de las tasas de interés puede contener parte de esta demanda y permitirnos volver a estabilizar el mercado laboral, la oferta y la demanda. Por último, lo que me interesa es ver si regresan los trabajadores. Hemos perdido cuatro millones de empleados que trabajaban antes de la pandemia y aún no han regresado. Y los necesitamos.


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¿En qué medida la inflación afecta de forma diferente a los adultos mayores?

Los adultos mayores tienen más probabilidades de percibir ingresos fijos, lo que significa que disponen de una cantidad fija de recursos que piensan gastar durante el resto de su vida. La inflación puede reducir los ingresos fijos de los que disponen.

Ahora bien, una de las ventajas que siempre hemos tenido en Estados Unidos es que el Seguro Social hace un ajuste en función del costo de vida con el fin de ayudar a los adultos mayores que dependen de él como su principal fuente de ingresos, para que no se queden atrás cuando haya inflación. No obstante, aún con esos ajustes, este mes la gente paga más de lo que pagó el mes pasado, y eso es difícil.

La Reserva Federal va a aumentar las tasas de interés a corto plazo. ¿Qué efecto inmediato va a producir esta medida?

Esto debería afectar directamente las tasas de depósito de las cuentas de ahorro en los bancos. Eso sí, no siempre resulta claro en qué medida y en qué momento exactamente. Lo que también comenzaremos a ver es que la economía se desacelerará un poco, y dentro de seis u ocho meses podremos ver los efectos en el índice de inflación. Y si no vemos llegar los efectos sobre la inflación, entonces haríamos más ajustes en la tasa de interés para garantizar que esto suceda.

¿Cuáles serán los indicadores concretos de que esta estrategia surte efecto, de que la economía se desacelera y de que la inflación se reduce?

Los adultos mayores del país ven que sus hijos no pueden vivir en el vecindario en el que crecieron porque no lo pueden costear. Así que cuando veamos que la economía se desacelera, observaremos que el mercado inmobiliario se equipara más con la economía. Y si eso ocurre, la gente tendrá más posibilidades de elegir el lugar donde desea vivir.

Además, es probable que esto ocurra cuando el mercado laboral se recupere. Porque también deberíamos notar que cuando salimos a cenar, no hay largas colas de espera, y los precios no aumentan porque los negocios dicen tener problemas de personal por la COVID-19. No será algo evidente como para decir: “Claro, ya lo veo”. Serán muchos pequeños ajustes en toda la economía.

Con respecto a esos cuatro millones de personas que abandonaron la fuerza laboral: muchos de ellos son trabajadores mayores que decidieron jubilarse. ¿Espera que regresen?

Los adultos mayores de EE.UU. abandonan el mercado laboral cuando este es desfavorable. Sin embargo, en cuanto la economía empieza a prosperar de nuevo y tienen verdaderas oportunidades, regresan, porque los adultos mayores desean contribuir.

Existen dos cuestiones fundamentales que van a determinar la rapidez con la que las personas regresen a trabajar. Una es la COVID-19, y la otra es la flexibilidad de los empleadores. Si los empresarios del país dicen: “Solo aceptamos personas que trabajen 40 horas por semana durante 52 semanas al año”, los adultos mayores van a decir: “Lo siento, no puedo hacerlo. Tengo otras obligaciones. Hay otras cosas que deseo hacer”.

¿Cree que los empleadores serán tan flexibles?

¿Sabe cuál es un gran incentivo para las empresas? No tener a nadie que trabaje para ellas.

Son mucho más flexibles cuando se quedan sin trabajadores. He visto en repetidas ocasiones a empresarios encontrar la manera de tomar medidas que decían que nunca podrían tomar porque afectarían la productividad, o lo que fuera.


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Los adultos mayores recuerdan la penosa inflación de dos dígitos de los años setenta. ¿Qué consejo puede ofrecer a la población sobre el modo de afrontar la inflación en esta ocasión?

Lo que todos hacemos: sustituir las cosas. Compramos otros productos. Hemos visto bajar la temperatura de muchos hogares. Estamos encontrando maneras de economizar que no alteren tanto nuestra vida como para hacernos infelices.

Sin embargo, creo que esto es lo más importante que puedo decir: no estamos en los años setenta. Estamos en una época difícil en la que disponemos de ingresos limitados y tratamos de encontrar la manera de controlar la inflación, pero no va a durar para siempre. La Reserva Federal se está ocupando de ello. En realidad, no anticipo que la inflación vuelva a bajar al 2% a fines de este año, pero empezará a moderarse. Y si no empieza a moderarse como queremos en el verano, continuaremos subiendo la tasa de interés hasta que la tengamos bajo control.

Para nuestros lectores que tienen inversiones jubilatorias, ¿hay algún motivo para que reconsideren lo que deberían incluir en su cartera?

He aprendido una lección muy importante en la vida: no hay que dar consejos sobre inversiones. Eso sí, nunca es buena idea hacer cambios abruptos en las estrategias de inversión por un aumento periódico de la inflación ni ningún otro motivo. Se los digo a mis familiares, a mis amigos, y me lo digo a mí misma: lo mejor que se puede hacer en épocas turbulentas es mantenerse firme en el barco. Hay que preguntarnos cuál es nuestro objetivo a largo plazo para nuestras inversiones y cómo podemos alcanzarlo, dada la situación actual en la que nos encontramos.

 

George Mannes es redactor sénior de AARP The Magazine y AARP Bulletin. Anteriormente trabajó para la revista Money y TheStreet.com.