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Los centros de llamadas fraudulentas en el extranjero hostigan a sus posibles víctimas

Quienes llaman hacen propuestas falsas y promesas vacías en un rápido intento de robar tu dinero.

Centro de servicio al cliente clandestino

GETTY IMAGES/AARP

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Antes de que hubiera internet, la turbia llamada telefónica que te ofrecía una irresistible oportunidad de inversión probablemente venía de una gran oficina en una ciudad de EE.UU., con docenas de "vendedores" sentados uno junto al otro y pegados a sus teléfonos fijos, y un barullo producido por sus insistentes discursos. Las metas eran sencillas: establecer un rápido nexo con el cliente y crear una sensación de urgencia: ¡si no actúas ahora, perderás la oportunidad de ganar miles de dólares!

Hoy en día, los llamados cuartos de calderas (que se llaman así porque los centros originales de llamadas ilícitas se instalaban en los sótanos de los edificios) tal vez sigan siendo el principal proveedor de fraudes al consumidor. Son los que bombardean tus teléfonos, tus cuentas de correo electrónico, tus publicaciones en medios sociales y tus pantallas de texto con falsos ofrecimientos. Y siguen utilizando esas mismas técnicas de venta de alta presión. Pero la tecnología ha potenciado su capacidad para estafar.

En la oficina de Beverly Hills de Metals.com, una empresa de metales preciosos que el Gobierno federal cerró en el 2020 por estafarles $185 millones a adultos mayores en EE.UU., hasta 200 personas se sentaban frente a flamantes computadoras Apple, equipadas con auriculares y un sistema de marcación automática que permitía llamar sin problemas a cientos de víctimas potenciales diariamente, según un exempleado de la empresa que habló con AARP con la condición de permanecer en el anonimato.


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"Simplemente entrabas en la computadora, ponías el teléfono en 'verde' y automáticamente empezaba a marcar durante las siguientes nueve o diez horas que duraba tu día", dice el empleado. "El barullo en la oficina era tremendamente fuerte".

Diversos agentes crean los cuartos de calderas. Algunos son exempleados de un cuarto de calderas, otros solían ser profesionales legítimos de valores que fueron acusados de infringir la ley.

Un cuarto de calderas moderno también puede ser una operación mucho más barata y sencilla. "Si se desea, se puede hacer desde la casa", dice Joe Borg, director de la Comisión de Valores de Alabama. "Un cuarto de calderas que tiene 50 personas en 50 sitios diferentes, para mí, sigue siendo un cuarto de calderas". Y la ubicación no es un problema: los cuartos de calderas que llaman a tu casa, por lo general, están en el sudeste asiático, Europa del Este, India, Nigeria o una isla del Caribe. Todo lo que necesitas es una computadora conectada a internet. Gracias al protocolo de voz por internet, el costo de las llamadas es bajo. Puedes falsificar un número de teléfono para que parezca que viene de la ciudad de al lado, aunque en realidad estés a 10,000 kilómetros.

El año pasado, la Comisión de Bolsa y Valores demandó a una empresa de entretenimiento y transmisión en línea llamada Vuuzle y a su fundador, Ronald Flynn, por organizar una estafa de acciones de $14 millones. Flynn, que es ciudadano estadounidense, está acusado de dirigir una operación de cuarto de calderas. La mayoría de sus trabajadores estaban en las Filipinas; él supervisaba la pronunciación en inglés de sus empleados de ventas, según los expedientes judiciales.

La tecnología también facilita de otras maneras las ventas en cuartos de caldera. "Ahora cuentan con más información antes de hacer la llamada", dice Borg. Como se ha señalado, pueden investigar en la red oscura, en internet o en las redes sociales para saber casi todo lo que hay que saber sobre una persona. Los delincuentes pueden dirigirse con precisión al grupo demográfico que quieran, colocando anuncios en las redes sociales que sean visibles solo para aquellos que consideran vulnerables a su estafa, eligiendo su rango de edad, sus opiniones políticas o su ubicación. Al igual que cualquier empresa que se dedica a la publicidad en línea, saben quién hace clic en qué enlace, qué les apasiona. Encuentran clientes que ya están listos para recibir sus ofertas.

Y esa oferta puede llegar en cualquier momento. "Hemos pasado a una época en la que tenemos correos electrónicos, y eso te permite enviar una solicitud de fraude a la bandeja de entrada de alguien desde cualquier parte del mundo, 24 horas al día, 7 días a la semana", dice Greg Ruppert, vicepresidente ejecutivo de la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (FINRA). Gracias a los teléfonos móviles, los estafadores pueden contactarte en cualquier lugar y casi a cualquier hora. "El acceso que los delincuentes tienen ahora en términos de tiempo es prácticamente ilimitado".

Cuando un estafador de cuarto de calderas se comunica con un cliente potencial, por lo general, lee el guion que prepararon sus superiores. Es posible que sea muy detallado o que sea un conjunto de temas de discusión. En los guiones puede haber citas sobre mercados bursátiles o sobre política de fuentes de noticias legítimas, aunque a menudo se presentan fuera de contexto.

"Normalmente, cambiaban el guion cada semana o dos, porque siempre había nuevos titulares", dice el exestafador de Metals.com.

Las operaciones más sofisticadas tienen dos niveles de vendedores: los "abridores" o "delanteros" y los "cerradores". El abridor hará la primera llamada; cuando el cliente potencial ya esté enganchado y el abridor haya establecido que va a pagar el dinero, se transfiere el cliente al cerrador, alguien con más experiencia que comunica autoridad.

Generalmente, los abridores salen directamente de la universidad o de un entorno de ventas diferente. Antes se los contrataba a través de anuncios de trabajo en los periódicos; ahora se hace por medio de las principales bolsas de trabajo en línea. "Solo se los contrata para que lean guiones y se ocupen de las llamadas telefónicas", dice Steve Baker, investigador del Better Business Bureau y exfuncionario de la Comisión Federal de Comercio. Tal vez ni siquiera sepan en qué consiste la estafa. "[Los altos cargos] los mantienen apartados de la parte operativa", añade Baker.

En contraste, los cerradores conocen los entresijos del negocio y a menudo se lanzan por su cuenta. "Los altos cargos o los supervisores de turno se marchan y montan estafas idénticas", dice Baker.


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Los estafadores trabajan por comisión, por lo que tienen el incentivo de trabajar sin descanso. Y son buenos en lo que hacen. "Como dice el dicho: 'Si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo es'. Ese es de verdad un buen consejo. Excepto que, si suena demasiado bueno para ser verdad, probablemente estés tratando con un aficionado", dice Gerri Walsh, vicepresidenta sénior de educación del inversor de la FINRA. "Realmente no conoce los trucos del oficio. Y los trucos del oficio son usar la persuasión, usar la emoción".

En Metals.com, las reuniones matutinas tenían música a todo volumen y discursos apasionados para animar a la "fuerza de ventas" antes de la jornada laboral. La recompensa colgaba frente a sus ojos. "Literalmente tenías que estacionar tu Honda Civic, tu Kia, tu Toyota junto a sus Rolls-Royce, sus Ferraris", dice el exvendedor. "Nunca había estado con un grupo de gente más motivado por el dinero".