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Qué hacer cuando un familiar te pide dinero

Cómo tener una conversación difícil sin sentirte culpable o avergonzado.

Ilustración de una persona mayor sentada en una silla mientras habla de deudas con otra.

ILUSTRACIÓN DE ADAM SIMPSON

In English | En una entrevista reciente con George Mannes, editor sénior en AARP The Magazine, la asesora financiera Tammy Lally ofreció consejos prácticos para hacer que las conversaciones familiares difíciles sean menos duras.

P: Digamos que un hijo, sobrino o sobrina adulto llama para pedirme dinero. ¿Qué debo hacer?

R: Haz una pausa. No tomes una decisión. Di "déjame que lo piense y te contesto más tarde". Cuelga el teléfono. Muchas veces la persona que llama cuenta una historia que suena como una catástrofe. Y el familiar siente que está conectado al problema, se encuentra atrapado y deja de pensar lógicamente. Y puede decir [enojado], "¿Cómo que necesitas dinero?" O puede decir [angustiado], "¿Qué necesitas? ¿Qué necesitas? ¡Está bien, te enviaré el dinero!".

Pero lo que tienes que hacer es distanciarte del problema. Pregúntate, ¿Cuál es mi motivo para dar —o negarme a dar— el dinero? Y luego, ¿Cuál es el motivo detrás del motivo? Y, ¿Cuál es el motivo detrás de ese otro motivo?

P: Dame un ejemplo.

R: ¿Lo hago porque me siento culpable? Es posible, es mi sobrino y mi hermano no le enseñó a administrar bien su dinero. Y esta persona está pasando por un momento difícil y me siento culpable. Si ese es el motivo, tal vez debas preguntarte, ¿Voy a hacerle más daño a mi sobrino si le doy el dinero?

Hazle también algunas preguntas a la persona para averiguar lo que realmente está sucediendo en su vida. Empieza diciendo "Cuéntame, ¿Cómo va tu trabajo? ¿Qué tal tu vida? ¿Qué gastos tienes?". Debes tener una conversación en lugar de reaccionar. Existe una diferencia.


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P: ¿Y después?

R: Deja que la persona hable. Te darás cuenta en seguida si la historia está basada en la realidad o refleja un patrón negativo. Puedes decir "Estoy dispuesto a ayudarte si te cuesta levantarte para ir a trabajar. ¿Estás enfermo? ¿Estás atravesando una crisis de salud mental? Pero no estoy dispuesto a malgastar dinero cuando tú haces lo que quieres y ni siquiera examinas tus acciones".

P: ¿Ayuda dar un sermón sobre derrochar dinero?

R: Dar un sermón implica que estás juzgando: "Yo sé más que tú". Crea un enfrentamiento. De inmediato pones a la otra persona a la defensiva y dejará de escucharte. Así que no lo hagas. No seas sarcástico. Deja de juzgar y entonces puedes hacer una sugerencia.

Además, la mayoría de las veces cuando sermoneamos, lo hacemos para avergonzar a la persona. Si esta ya se siente mal consigo misma, darle un sermón puede hacer que caiga en una depresión o adicción aún más profunda, si este es un problema ya presente.

P: ¿Qué charlas sobre el dinero evitan las personas mayores?

R: Tengo unos clientes que son una pareja mayor. Ellos ya no pueden permitirse las mismas cosas que antes, como comprar regalos para sus nietos. Pero seguían haciéndolo de todos modos y habían acumulado una deuda de $15,000. Yo les dije: "Tienen que compartir esta información con sus hijos". Esto es muy difícil porque existe mucha vergüenza, especialmente entre los hombres mayores, en dejar que sus hijos paguen sus gastos.

Debes tener el valor para decirles a tus hijos "Esto es lo que podemos hacer: nosotros podemos cuidar a los niños pero no podemos pagar igual que antes". Los actos de servicio son una expresión maravillosa de amor que las personas agradecen.

P: ¿Cómo les pido ayuda financiera a mis hijos?

R: Preséntaselo como información concreta y no como una crisis: "Esta es la realidad. Esta es nuestra situación". No les exijas nada a tus hijos. En cambio, diles algo como "Tenemos un déficit mensual de $1,500 y queríamos saber si nos pueden ayudar a cubrir esa cantidad o parte de ella. No nos tienen que responder hoy mismo". Lo importante es quitarle toda la emoción posible. Ya sé que eso no es fácil. Sé consciente de que esta es una situación cargada de emociones.

Tammy Lally se convirtió en asesora financiera después de 17 años en la industria de las finanzas. Ella trabaja en Washington, D.C. y es la autora de Money Detox; su charla TEDx sobre la vergüenza asociada con el dinero tiene más de dos millones de reproducciones.

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