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¿Cómo mantenerte sano durante tus viajes?: Consejos para disfrutar de las vacaciones de verano 

 

Un pintoresco viaje en auto por las islas barrera de Georgia

Atraviesa puentes y navega en ferris en busca de románticos faros, vida marina y más.

Mapa de carreteras de la costa de Georgia con una ruta de viaje

Getty/AARP

In English | Un recorrido por la costa atlántica de Georgia es como descubrir al mismo tiempo la historia y la naturaleza del lugar. Varias de las islas barrera, que se salvaron de la excesiva urbanización, son un espectáculo gratificante para el público por sus paisajes agrestes.

Este itinerario te lleva a siete de las islas más bellas, así como a ciudades costeras incomparables como Savannah, por supuesto, y pueblos más pequeños, como Darien y St. Marys. Aunque algunas islas son accesibles por carretera, para llegar a las costas más lejanas es preciso viajar por agua, lo cual vale la pena por lo que te espera del otro lado.

Barco anclado en el Río Savannah

Rose-Marie Murray / Alamy Stock Photo

Paseo ribereño del centro de Savannah.

1º día: Tybee Island a Savannah (20 millas)

Comienza tu aventura en Tybee Island (en inglés), una de las islas barrera del extremo norte de Georgia. La primera parada ideal para darte un panorama de la zona desde 145 pies de altura es el faro más antiguo y alto del estado, que data del siglo XVIII. La entrada incluye admisión a la antigua batería militar donde hoy en día se aloja el Museo Tybee, que abarca unos cuatro siglos de historia isleña, desde las primitivas poblaciones indígenas estadounidenses hasta el turismo de los años 20. Luego pasa por North Beach para bañarte en el mar. Cuando te dé hambre, el North Bar and Grill te espera con gastronomía fusión caribeña y música en su terraza a la sombra.

Desde Tybee, cruza el puente en dirección norte hasta Cockspur Island (en inglés), donde se erige Fort Pulaski, que antaño era una parada de la red clandestina de escape para los esclavos. Además del fuerte, con su foso y plaza de armas de 2 acres de extensión, este monumento nacional tiene senderos para apreciar la fauna, así como un faro abandonado y las ruinas del muelle North Pier.

Ahora continúa tu recorrido por la ruta nacional 80 en dirección oeste durante 25 minutos hasta llegar al corazón de Savannah y disfruta la tarde en el distrito histórico arbolado de la ciudad. Una visita imperdible: Forsyth Park, con su fuente muy fotografiada. Si llegas un fin de semana, date el gusto de disfrutar el ritual del té de la tarde en el hotel Mansion on Forsyth Park. O bien admira las atracciones cercanas, a las que puedes llegar caminando: el Mercer Williams House Museum, la infame escena del crimen narrado en la exitosa novela de ficción (y película posterior) Midnight in the Garden of Good and Evil; Monterey Square (una de las 22 espectaculares plazas de la ciudad), y Congregation Mickve Israel, la única sinagoga de estilo gótico del país. Concluye la tarde en la famosa calle River Street de Savannah, donde puedes hacer un paseo en una icónica embarcación fluvial con cena y baile.

Dónde alojarse: el hotel East Bay Inn en el distrito histórico data de la década de 1850, pero ostenta todo el lujo moderno, tal como servicio de conserje y una copa gratuita de vino o cerveza a la noche. Cobra más encanto ante el rumor de que podría estar embrujado.

Un auto pasa por un camino cubierto por árboles

Jon Arnold Images Ltd / Alamy Stock Photo

Lugar histórico estatal Wormsloe en Savannah.

2º día: Savannah a Darien (63 millas)

Desde el hotel, camina hasta Goose Feathers Café para deleitarte con un desayuno almuerzo de sémola de maíz, wafles y medialunas rellenas con crema de frambuesa. A la vuelta, pasa por la calle Congress para ver otras tres plazas atractivas de la ciudad: Reynolds, Johnson y Ellis.

Ahora despídete del distrito histórico y conduce 4 millas al sudeste hasta el cementerio Bonaventure, originario del año 1846, que bordea el río Wilmington (no es el mismo río de la calle River, que se llama río Savannah). La estatua del cementerio que se hizo famosa en la tapa del libro Midnight in the Garden of Good and Evil ya no está ahí, pero en este predio de más de 100 acres te deslumbrarán las otras esculturas y piedras sepulcrales suntuosas de Bonaventure.

A una milla por el río, no te pierdas las ostras fritas y los camarones en corte mariposa que ofrece el restaurante de mariscos Tubby's Tank House en su patio junto a la ribera. Continúa tu paseo sin prisa hacia el sur apenas otras 5 millas hasta llegar al lugar histórico estatal Wormsloe (en inglés), una antigua finca colonial. El parque exhibe las ruinas de muros con ostras incrustadas, intérpretes históricos ocasionales vestidos a la usanza de la época y una larga avenida de robles siempre verdes drapeados con musgo español que componen la fotografía perfecta para Instagram. Para ver más paisajes interesantes, conduce al sudeste 7 millas hasta Skidaway Island para caminar por los senderos estando atento a las garzas, garcetas y más, en particular desde la pasarela entablada.

De ahí puedes llegar fácilmente antes de la cena a Darien (en inglés), a apenas una hora al sur por la ruta interestatal 95. Al igual que muchas comunidades costeras, esta pequeña ciudad sabe cómo preparar mariscos, así que prueba los camarones fritos de Georgia en Skipper's Fish Camp. No te arrepentirás.

Dónde alojarse: las cinco habitaciones hogareñas de Darien Waterfront Inn se llenan rápido, pero vale la pena reservar con anticipación solo por el desayuno. Piensa en panqueques de batata o huevos benedictinos provinciales con queso Palmetto (una versión sureña del queso con pimiento).

Faro de la isla de Sapelo

Daniel Dempster Photography / Alamy Stock Photo

Faro de Sapelo Island.

3º día: Darien a St. Simons Island (22 millas)

El ferri a Sapelo Island (en inglés) sale a las 8:30 a.m., pero debes hacer una reservación para entrar a esta isla que pertenece al estado. Inscríbete en Sapelo Island Tours, el operador que se encarga de los visitantes que van por el día. Dirigida por un guía oriundo de la isla, la excursión incluye un recorrido en autobús para apreciar los montículos de conchas, las ruinas de una plantación, la inmensa Mansión Reynolds, un faro, la playa Nannygoat Beach y la comunidad Hog Hammock, habitada por descendientes de esclavos que preservan la cultura Gullah Geechee.

Volverás a tierra firme a tiempo para deleitarte con un almuerzo bufé sureño (pollo frito, macarrones gratinados con queso, pan de maíz y más) en B&J's Steak and Seafood, seguido por un paseo por la plaza Vernon Square, incluida en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Retoma el recorrido en auto conduciendo 30 minutos al sur por la ruta nacional 17 hasta St. Simons Island (en inglés).

El centro de actividad aquí es Pier Village. Divisa delfines, toma fotos de otro faro más y compra recuerdos. Alquila una bicicleta en el pueblo y explora los senderos en busca de las tallas de espíritus de los árboles, que se encuentran ocultas por toda la isla. Retira un mapa en el centro de visitantes, donde encontrarás tu primer espíritu de los árboles.

Tras recargar energías en el hotel, camina hasta Barbara Jean's para saborear platos sureños y mariscos. Prueba las croquetas de cangrejo, repletas de carne de cangrejo como deben ser. Guarda espacio para el postre, idealmente para el Chocolate Stuff, el superesponjoso y decadente brownie coronado con crema, que es imposible de describir.

Dónde alojarse: no tienes que irte de Pier Village. El Village Inn and Pub, una casa de vacaciones de los años 30 restaurada y convertida en hostal, cuenta con 28 habitaciones bellamente decoradas que rodean un patio con una piscina.

Playa principal en la costa este de Jekyll Island, Georgia

Ian Dagnall / Alamy Stock Photo

Jekyll Island, Georgia.

4º día: St. Simons Island a Jekyll Island (23 millas)

Palmer's Village Café sirve omelets gourmet y tostada francesa en pan jalá el día entero, pero te aconsejamos desayunar temprano para aprovechar el día repleto de actividades.

Al marcharte de Pier Village y dirigirte 10 minutos al oeste hacia Brunswick, desvíate para ver Fort Frederica. Este monumento nacional de entrada gratuita tiene un centro de visitantes muy entretenido, que incluye juegos de taberna como el "bagatelle", un pinball del siglo XVIII.

En Brunswick, deambula por el centro, admirando sus pequeñas plazas, fuentes, murales y la antigua municipalidad que parece un castillo. Cómete unos nachos Calypso en Indigo Coastal Shanty y luego dirígete al río Brunswick para vivir una de las experiencias clásicas del pueblo: un paseo en Lady Jane, el barco pesquero de camarones. Ahí podrás ver y tener en la mano tiburones, mantarrayas, cangrejos y más antes de devolverlos al agua.

Si no fotografiaste las marismas desde el pesquero porque estabas muy ocupado con la fauna marina, pasa por el parque mirador Marshes of Glynn, a menos de dos minutos de distancia, antes de conducir hacia el sur por el puente Sidney Lanier hasta la cercana Jekyll Island. A fines del siglo XIX esta isla era el refugio de invierno de la élite del país. Nota: este parque estatal cobra una tarifa de estacionamiento, que puedes pagar en la entrada o por internet.

Dónde alojarse: date el lujo de alojarte en el Holiday Inn Resort por sus servicios de primera, que incluyen jacuzzi, bar de martinis, piscina y alquiler de bicicleta, además de playa privada. En el restaurante y bar del hotel, Beach House Restaurant + Tap Room, los grupos musicales en vivo amenizan la noche mientras degustas un jugoso filete entrecot de 16 onzas o una libra de patas de cangrejo de las nieves.


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Ferry Cumberland Queen II

Ron S Buskirk / Alamy Stock Photo

El ferri Cumberland Queen II transporta a los turistas desde St. Marys, Georgia, hasta Cumberland Island National Seashore.

5º día: Jekyll Island a St. Marys (50 millas)

Comienza tu día explorando el distrito de monumentos históricos nacionales de la isla (en inglés). En el apogeo de la Edad de Oro, los famosos como J.P. Morgan y William Vanderbilt pasaban aquí sus inviernos, dando origen al ultraexclusivo Jekyll Island Club. Hoy en día, los inmaculados jardines hacen gala de varios edificios de la era victoriana, entre ellos las "casitas de vacaciones" (es decir, mansiones). La excursión en tranvía te dará más información y podrás ver cómo vivían los ricos al recorrer la antigua residencia de William Rockefeller.

Para almorzar, celebra el cambio que experimentó Jekyll Island —sin haber perdido su carácter— con una margarita y fajitas junto al mar en Tortuga Jacks. De ahí, son solo 3 millas al norte a lo largo de la avenida Beachview Drive con vistas al mar hasta Driftwood Beach. Salpicada de ramas y árboles esqueléticos, esta playa es la favorita de los fotógrafos. Para tomar las mejores fotos, visítala durante la marea baja.

Con un viaje de otra hora hacia el sur en la interestatal I-95 llegas a St. Marys (en inglés), uno de los poblados más antiguos de Georgia que data del año 1787. Sigue el recorrido histórico de St. Marys leyendo las 24 placas descriptivas a lo largo del corto sendero del centro. Pasea hasta el parque marítimo para relajarte en un columpio y admirar el colorido atardecer.

Dónde alojarse: prueba el Riverview Hotel, construido en 1916 y recientemente remodelado, y acomódate en una de sus 18 habitaciones amobladas al estilo de la época. Para cenar, pide tragos y platos pequeños (ceviche, vieiras envueltas en tocino) en el patio del Seagle's Saloon en el hotel. A la mañana siguiente, estás al lado del ferri para emprender tu próxima aventura.

Dos caballos en la playa

Pat & Chuck Blackley / Alamy Stock Photo

Caballos salvajes en la playa de Cumberland Island National Seashore.

6º día: St. Marys a Cumberland Island (15 millas)

La inmaculada Cumberland Island (en inglés) está clasificada como costa nacional a la que solo puede accederse en ferri. Se puede decir que la isla más meridional y más grande de las islas barrera de Georgia es la más bella, con sus caballos salvajes y arroz de costa enmarcando las playas desiertas y sus inmensos espacios abiertos intactos, sin torres de departamentos.

Lleva contigo todos los artículos necesarios: repelente de insectos, botellas extra de agua, comida y protector solar. Antes de zarpar de St. Marys, compra el almuerzo en Market on the Square, una tienda general antigua ubicada convenientemente frente al muelle del ferri, pero también te aconsejamos desayunar bien. Cedar Oak Café es la opción ideal por sus generosos platos de huevos, carne, quesos y verduras en cualquier combinación a tu gusto.

El ferri a Cumberland sale a las 9 a.m. y dura 45 minutos. Los que van por el día desembarcan en la primera parada en Dungeness, las ruinas de la mansión de los Carnegie que la naturaleza está recuperando lentamente. A pie solo tendrás tiempo de explorar este extremo sur de la isla. Toma el sendero Dungeness hasta llegar a un cementerio del siglo XIX y un espectacular mirador para apreciar la marisma salada. Luego, sigue una pasarela por las dunas hasta la playa para hacer un picnic en total privacidad.

El ferri te dejará de vuelta en St. Marys antes de las 5:30 p.m. para poder cenar con tranquilidad en Seagle's o para emprender el viaje de regreso a casa.

Cheryl Rodewig, periodista con años de experiencia que reside en la región sureste, ha escrito artículos sobre viajes para RoadtrippersFodor'sModern Woman, entre otros.

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