Skip to content
 

Por qué deberías considerar el turismo lento en tu próximo viaje

Viajar sin prisa y con detenimiento ofrece placeres y menos complicaciones durante la pandemia de COVID-19.

Pareja contempla la ciudad durante la puesta de sol

Alistair Berg/Getty Images

In English

Sin aliento, pedaleé arduamente por la empinada y sinuosa carretera de montaña, con una elevación de más de una milla sobre el nivel del mar. Me esforzaba por llegar a Logan Pass, el impresionante punto más alto de la famosa carretera Going to the Sun, en el Parque Nacional Glacier. Sentía el calor del sol sobre mi cuerpo, mi respiración era entrecortada y mis piernas ardían, después de 25 millas en la carretera, pero ya casi había llegado. Entonces una voz gritó: "¿¡por... qué ... estás ... haciendo ... esto!?"

El grito provino de una mujer que se asomaba por la ventana de un automóvil que pasaba, no hostil, solo inquisitiva, preguntándose por qué razón estaba esforzándome tanto cuando podría haber conducido hasta el paso. Tenía un punto válido, uno que cuestiona el propósito esencial de los viajes de placer: ¿El objetivo de viajar es ver todo lo que puedas y llegar de un lugar a otro lo más rápido posible? ¿O el propósito debería ser más bien apreciar el viaje en sí mismo, y sumergirte en el destino una vez que llegas? Para los que se plantean esto último, el "slow travel" (o turismo lento), puede ser lo más adecuado.  

¿Qué es el turismo lento?

El turismo lento es una derivación del movimiento de la comida lenta que se inició en Italia a finales de la década de 1980 como respuesta a las franquicias de comida rápida que proliferaban en el país. La filosofía de la comida lenta consiste en que las personas aprecien la sensación general de comer, sentarse y saborear una experiencia gastronómica relajada en lugar de apresurarse a visitar un restaurante para maximizar las calorías y minimizar el tiempo.

Del mismo modo, en el turismo lento, el objetivo no es acumular sellos en el pasaporte para presumir, ni poder eliminar destinos de tu lista de lugares pendientes de ver como si fueran parte de un menú de comida rápida. En cambio, el turismo lento te anima a ver más moviéndote menos, buscando la profundidad y la amplitud de la experiencia en lugar de intentar recorrer la máxima distancia posible. "Animamos a nuestros clientes a ir más despacio para ver realmente el mundo", dice John Lansdell, gerente de desarrollo de productos de Butterfield and Robinson, una empresa de viajes con sede en Canadá especializada en viajes lentos, a menudo en bicicleta o a pie. "Pero es algo más que ir despacio", añade. "Se trata de conectar con el lugar mientras estás allí".

Para lograrlo, los viajes lentos guiados suelen incluir experiencias como clases de cocina o de idiomas con los lugareños, y un tiempo más prolongado en un destino para poder profundizar más en las actividades.

Incluso puede ser mejor hacerlo por tu cuenta, dándote la oportunidad de conocer a los residentes locales en momentos fortuitos, parando a charlar en un café o en la plaza del pueblo. "Cualquiera puede elaborar un itinerario de viaje lento, independientemente del lugar que visite", afirma Lori Sorrentino, de 58 años, quien vive en Naples, Florida, y escribe un blog de viajes lentos, travlinmad.com (en inglés), junto con su esposo, Angelo. "Es una especie de mentalidad. Se trata simplemente de resistir esa tentación de explorar un país entero en ocho días, y sumergirse realmente en un lugar, hablando con los lugareños sobre sus familias, sus comunidades, sus tradiciones".


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


Por qué los viajes lentos son más atractivos ahora

Las restricciones, reglas y regulaciones de la era de COVID-19 se han sumado exponencialmente a los desafíos logísticos de la planificación de viajes, especialmente si estás pensando en visitar varios países que pueden tener diferentes requisitos. En lugar de dedicar tiempo a navegar por los complicados y cambiantes protocolos de cruce de fronteras, muchos viajeros prefieren quedarse en un lugar y explorarlo a fondo. De este modo, eligen una "base de operaciones", como una casa de alquiler, y desde allí realizan  múltiples excursiones regionales cortas.

La información más reciente muestra que los viajeros sí prefieren permanecer en un mismo lugar. Misty Belles, vicepresidenta de relaciones públicas del conglomerado de viajes Virtuoso, dice que su red vio a los viajeros aumentar la duración promedio de una estadía en un hotel en un 43% en el 2021, en comparación con visitas similares antes de la pandemia en el 2019. Cuando fueron encuestados, casi la mitad de los viajeros de Virtuoso dijeron que planean visitar solo un destino en su próximo viaje.

"El turismo lento es una manifestación de los tiempos en que vivimos", dice Belles. "Antes, se trataba de coleccionar sellos en el pasaporte, pero ahora las personas parecen tener el deseo, en general, de ir más despacio y apreciar más lo que les rodea. Tal vez sea algo que aprendieron tras pasar un año sin poder ir a sitios lejos de su casa".

Johanna Bonhill-Smith, analista de viajes y turismo de GlobalData, dice que muchas personas ahora buscan experiencias de viaje más largas. “Las tendencias de los consumidores sugieren que los viajes lentos podrían dispararse después de la pandemia. Según nuestra encuesta en vivo, un viaje de más de 10 noches es más popular (un 22%) que una visita de un día (un 10%) o una escapada corta de una a tres noches (un 14%).

Y con los problemas de escasez de personal en el sector turístico que causan que muchos restaurantes y atracciones reduzcan sus horarios o días de apertura, una estadía más prolongada en un área significa que es más probable que puedas ver todo lo que quieres —en lugar de pasar un día en el que tu restaurante, bodega o museo favorito podría estar cerrado—.

Cómo viajar sin prisa

Elegir un medio de transporte más lento suele ser el primer paso de un viaje lento. A menudo se trata de una elección literal cuando se hace un recorrido a pie por un destino. Andar en bicicleta, como lo demostró mi viaje en Glacier Park, también es una excelente manera de obtener una conexión profunda con el paisaje (siempre que te detengas y disfrutes de las experiencias en el camino). Una cosa es admirar un punto de vista panorámico hasta el que llegaste en un autobús, y otra muy distinta es mirar hacia atrás por el sendero y decir, "hice eso", combinando un sentido de logro con el paisaje. "Los viajes lentos son algo más que sacar una buena foto", dice Lansdell, de Butterfield. "Se trata de aprender sobre un lugar".

Bike Odyssey, una empresa de turismo con sede en Australia, ha agregado un giro histórico a los viajes lentos, con trayectos en bicicleta por la ruta de las campañas militares europeas. Las opciones van desde la ruta de Aníbal, a través de los Alpes, hasta la marcha de la Segunda Guerra Mundial del general Patton hacia el Rin. “En una bicicleta realmente puedes sentir el terreno”, dice Sam Wood, fundador y director de la compañía. “Te mueves a la velocidad de las tropas a caballo o de la infantería, y realmente puedes apreciar el desafío de atacar a través de los Alpes, o la ventaja estratégica de invadir en caminos llanos”.

Pero los viajes lentos no tienen por qué implicar sufrir al recorrer un largo camino. "Conocemos la expresión, 'un ejército marcha sobre su estómago', por lo que nos aseguramos de que nuestros viajeros obtengan la mejor comida en el trayecto, con alojamiento de lujo por la noche", dice Wood. “Además, como la edad promedio de nuestros participantes es de 60 años, hemos incorporado bicicletas eléctricas en nuestra flota, lo que hace que estos viajes sean accesibles para todos”.

Los recorridos a pie han sido durante mucho tiempo una opción popular de viaje lento. Monica Valeri, de la Oficina de Turismo de la región Emilia Romaña, en el norte de Italia, promociona paseos por algunas de las 19 rutas de peregrinación en esa región, que puedes hacer a tu propio ritmo. Entre los beneficios: “reunirse con los lugareños y descubrir sus tradiciones, incluidas las miles de versiones de platos y vino que ofrecen los distintos pueblos”. Las caminatas (autoguiadas o guiadas) están diseñadas para personas de todas las edades, agrega, “pero con especial atención a las personas mayores que tienen interés en obtener una comprensión más profunda de la cultura, el arte, la historia, la comida y el vino”. 

Sorrentino sugiere recorridos por carretera para los viajeros lentos, “porque esto te obliga a viajar a través de los pueblos pequeños, y si algo te llama la atención, puedes parar y explorar. Terminas viendo cosas que ni siquiera los lugareños conocen".

Mujer con sombrero sentada en la orilla del mar en Antigua

Roberto Moiola/Sysaworld/Getty Images

Dónde practicar el turismo lento

Aunque Italia ha sido durante mucho tiempo un centro para el turismo lento, otros lugares pueden ofrecer una variedad similar de experiencias gastronómicas, históricas, naturales y culturales únicas en una región pequeña. Los operadores turísticos están aumentando sus ofertas de viajes lentos en toda Europa en particular, y Lansdell, en Butterfield, cita la popularidad de destinos como Grecia, España, Francia, Portugal, Gran Bretaña e Irlanda.

Estados Unidos y lugares en México y el Caribe también son destinos de turismo lento cada vez más populares. Belles, de Virtuoso, afirma que las oportunidades de trabajo a distancia en la era de la pandemia han hecho que muchos clientes reserven estancias prolongadas en destinos turísticos tradicionales, pero "la gente va más allá de las típicas vacaciones de 'volar y descansar' —quieren explorar más la zona mientras están allí, alejarse de la playa y hacer más cosas—".

Los destinos sudamericanos también están adoptando la experiencia del viaje lento. Las Islas Galápagos ya lo hacían antes de que existiera el concepto de turismo lento o viajar sin prisa: los visitantes se convierten en naturalistas y permanecen en un mismo lugar para estudiar la flora y la fauna únicas de las islas. Más al sur, en Perú, Chile y Argentina, los visitantes echan raíces temporales en las fincas de viñedos, instalando tiendas de campaña o planeando estancias prolongadas en cabañas a lo largo de la ruta ecoturística Ruta de Los Parques y relacionándose con las comunidades.

Pero en realidad, el destino no es tan importante como tu actitud, dicen los defensores del turismo lento.  

“Cualquiera puede ser un viajero lento en cualquier lugar, incluso en su propio pueblo o ciudad”, dice Jenny De Witt, de 50 años, quien comenzó un blog de viajes lentos, jennyintransit.com (en inglés), desde su casa en Florida en el 2016 y ahora está (lentamente) explorando Londres. "La mejor manera de viajar lento en tu propia ciudad es dar un paseo", añade. "Elige un barrio nuevo, o uno que no visites normalmente, y haz un esfuerzo por ir a una tienda local. Haz preguntas". ¿Lo más importante? “Apaga tu teléfono y mantente presente”.  

Bill Fink es un redactor de viajes galardonado que ha cubierto viajes culturales para Lonely PlanetFrommer's, el San Francisco Chronicle y muchos otros medios.