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Viaje de verano a los Apalaches

Puedes hacer una caminata escénica, a paso calmado, por las montañas de Carolina del Norte.

Blue Ridge Mountain en Carolina del Norte.

Gypsy From Nowhere Images/Alamy Stock Photo

Vista aérea de los montes Apalaches.

In English | Al hacer senderismo en los montes Apalaches, a menudo llegas a lugares con vistas desde las que no se ve otra cosa que montañas boscosas, que se extienden por millas, en todas las direcciones. Eso es debido a que los montes Apalaches forman una de las pocas áreas de zona selvática contigua al este del río Misisipi. Yo no estaba preparado para tal aislamiento en mis recientes vacaciones de verano en ese lugar, pero lo recibí gratamente.

Finalmente exploraba un lugar que había deseado visitar por años, atraído por los profundos bosques vestidos con árboles de anchas hojas, abundantes arroyos, cascadas y afloramientos de granito, un diverso tapiz que se extiende por todo Tennessee y Carolina del Norte, y tan hacia el norte como Newfoundland. Sin embargo, llevar la cámara y sus accesorios por años me ha vuelto cauteloso. Al llegar a cierta edad, ya no contaba con el entusiasmo de cargar una mochila de 60 libras o más, abarrotada de equipo, al sortear cascadas angostas y trepar cuestas llenas de raíces que hacen que esta región sea tan mística.


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Pero me enteré de que puedes caminar junto con botones en los montes Apalaches —como los que llevan el equipo de los senderistas en picos como el monte Everest— y me convencí. Unos amigos y yo nos apuntamos en el viaje con mochilas asistido por botones de Wildland Trekking Company en el Bosque Nacional Pisgah de Carolina del Norte. Emprendimos el viaje en el Art Loeb Trail, un trayecto de 30.1 millas, que asciende las cimas de montañas que se extienden por el Shining Rock Wilderness hasta Cold Mountain, región que se hizo famosa por la novela de Charles Frazier en 1977 que lleva el mismo nombre. El inicio del sendero de nuestra excursión, casi a una hora de Asheville, nos llevó por doradas praderas hasta Black Balsam Knob y la montaña Tennent, de 6,040 pies. Hubo un momento en que nos escabullimos por un túnel de matorrales de rododendros que formaban un arco, y cuyas flores rosadas ya empezaban a palidecer.

Como residente del noroeste del Pacífico, tengo un sentido de pertenencia con respecto de los rododendros, especie que constituye la flor estatal del estado de Washington. Hasta que, bueno, me desaparecí en otro túnel de 25 pies de rododendros. Este arbolillo de hoja perenne y cerosa se prolifera bastante bien aquí. La primera noche de campamento, descubrí que mi tienda se encontraba erguida debajo de un bosquecillo de rododendros. Tenemos múltiples arbustos de rododendros en el estado de Washington, pero no bosques de rododendros como este. Se merecía respeto.

Mujer excursionista camina por el bosque nacional Pisgah.

Kennan Harvey/Getty Images

Caminatas en el Bosque Nacional Pisgah de Carolina del Norte.

En nuestro campamento, nos esperaban sillas y provisiones. Kyle, nuestro guía y el gerente de Wildland Trekking en Ashville, empezó a preparar un refrigerio de queso y galletas. Nos preparamos para nuestra vida de campamento y la idea de pasar tres días en la profundidad de la vida salvaje de los Apalaches.

Después de cenar pasta a la puttanesca, ensalada y pan, dimos una breve caminata de 20 minutos a Shining Rock, un afloramiento pequeño de cuarzo, que brillaba de manera visible desde la ruta Blue Ridge Parkway cuando la pasamos esta mañana. Fácilmente nos las ingeniamos para subir a contemplar las nubes bajas de la niebla por las cuales se les da el nombre a las Grandes Montañas Humeantes adyacentes.

De nuevo, no se veía nada de civilización, solo el entramado arbóreo y verdoso que se extendía sobre lo que la mayoría de los geólogos consideran algunas de las montañas más antiguas del mundo. El día siguiente, caminamos de forma pausada a Cold Mountain, contemplamos las vistas del monte Mitchell —el pico más alto de toda la cordillera, de 6,684 pies— y nos detuvimos para fotografiar a aguileñas salvajes, hongos de color naranja brillante y cascadas que, como sus testigos, florecen en el Bosque Pisgah.

¿Prefieres dirigirte hacia el noroeste? Navega los rápidos del Salmon River

Navegar los rápidos de agua blanca te ofrece otra oportunidad de desaparecerte por entre la zona selvática sin tener que cargar con tus provisiones. El Middle Fork del Salmon River atrae a los navegantes de rápidos y kayakistas al “Frank Church ‘River of No Return’ Wilderness” de Idaho durante los meses cálidos. Me sumé a varias familias multigeneracionales en una flotilla para navegar rápidos durante 6 días por todo el Middle Fork del Salmon River con guías de la compañía de excursiones O.A.R.S. Bailoteamos de un lado a otro por un número de rápidos de clasificación intermedia a avanzada. También hicimos caminatas diarias a cañones y nos zambullimos en los Sunflower Hot Springs, un calentamiento agradable después de que nos salpicara agua del río a una temperatura de 60 grados durante toda la mañana. El guía mantuvo a todo el mundo contento con cenas elaboradas en el área cerca de la chimenea, incluidos filete de solomillo y salmón chinook, capturado en el medio silvestre, a la parrilla. Lo mejor de todo, puedes elegir remar tu propio kayak una parte del día para enfrentarte a los rápidos o simplemente flotar bajo el sol.

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