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Universidades lanzan cursos de programación para adultos Skip to content
 

Las universidades lanzan programas intensivos de programación para adultos mayores

Las clases pueden ayudar a los trabajadores a adquirir aptitudes para comenzar nuevas carreras.

Adultos atienden a una clase de computadores.

GETTY IMAGES

In English | Lisa Freedman, de 62 años, siempre sintió pasión por facilitar el acceso a la información y por los juegos de computadora. Hace cuatro años, una lucha contra el cáncer la llevó a considerar un cambio de carrera. Después de muchos años de ejercer como abogada y tratar con políticos que hablaban mucho y hacían poco, quiso intentar crear algo en forma digital, pensando "sería realmente genial tener una parte de mí que programe algo y ver el resultado".

Para Charles Dixon, de más de 40 años, el atractivo de comprender los macrodatos tan populares actualmente fue suficiente motivación para regresar al aula, incluso con un título de máster en administración de empresas y una carrera en auditoría interna.

Freedman y Dixon recurrieron a los programas intensivos de programación, un sector emergente del ámbito educativo que atrae a los adultos interesados en la tecnología que no quieren pasar por la universidad tradicional para impulsar su trabajo y sus perspectivas de ingresos. Según Course Report, se espera que en el 2019 se gradúen más de 23,000 alumnos de los programas intensivos de capacitación, un aumento del 49% sobre los 15,429 que se graduaron en el 2018. Además, las universidades de todo el país ofrecen cada vez más estos programas a estudiantes adultos y a profesionales que trabajan.


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La popularidad de los programas intensivos de capacitación en parte es una respuesta al cambio gradual de la capacitación de la fuerza de trabajo. Así como los títulos universitarios han reemplazado en gran medida el diploma de la escuela secundaria como una necesidad laboral, la educación continua es cada vez más un requisito a medida que surgen nuevas tecnologías y programas de software.

“Se necesita más que una sola dosis de educación y capacitación: se necesitan refuerzos continuos de aptitudes y perfeccionamiento”, dijo Van Ton-Quinlivan, ejecutivo residente del Institute for the Future y ex vicerrector ejecutivo de Workforce & Digital Futures del sistema de universidades comunitarias de California.

En los programas intensivos de programación de Rice University, hasta la fecha alrededor de una cuarta parte de los alumnos son mayores de 40 años, dijo David Vassar, decano asistente de programas profesionales y ejecutivos de Glasscock School of Continuing Studies de la universidad en Houston, que ofrece programas intensivos de capacitación en ciberseguridad, tecnología financiera y análisis de datos. En la escuela de Continuing and Professional Education de University of Oregon, alrededor de una quinta parte de los alumnos son mayores de 40 años, aunque su primer programa intensivo de capacitación comenzó en enero de este año.

Trilogy Education Services, un proveedor de instrucción de programas intensivos de programación, se ha asociado con numerosas universidades en el último año, entre ellas Rice (donde estudió Dixon), Johns Hopkins University en Baltimore, University of Oregon, Butler University en Indianápolis y University of Toronto, que es donde Freedman completó su capacitación. En la actualidad hay treinta y nueve colaboraciones de este tipo en Estados Unidos, con clases de veinte a treinta alumnos que duran aproximadamente seis meses y cuestan alrededor de $11,500. Como estos cursos no tienen crédito universitario, no reúnen los requisitos para recibir asistencia financiera federal.

Dixon consideró que dado el costo del programa de capacitación, “no había mucho que pensar” para inscribirse. Había considerado programas de máster en Visualización y Análisis de Datos que costaban $50,000, exigían un compromiso de dos años e incluían cursos en prácticas y estadísticas empresariales que ya había aprendido para su maestría en Administración de Empresas.

De acuerdo con Trilogy, la mayoría (dos tercios) de los alumnos de sus programas intensivos tienen título universitario, y el 18% tienen 40 años o más.

Tras haber vencido el cáncer, Freedman no está segura del nivel de educación que debería exigirse para los programas intensivos, aunque se puede lograr mucho con tenacidad. “Creo que perdimos solo a tres personas en nuestra clase, pero hay que comprometerse porque esto te absorbe” durante los meses en que participas. Ella y otras personas indicaron que hay de veinte a treinta horas de proyectos y tarea en el hogar, además de las diez horas semanales de instrucción presencial distribuidas en dos días de semana y sábados.

William "Bill" Nash, de 52 años, obtuvo su licenciatura en microbiología y biología molecular en 1992, que tuvo que interrumpir durante un tiempo para trabajar de técnico de laboratorio en un hospital de campaña en Arabia Saudita durante la guerra del Golfo. La educación le fue de gran utilidad hasta mediados del 2018, cuando fue despedido después de veinte años de trabajar como programador de bioinformática en Washington University en St. Louis. "Oh, Dios mío, ¿qué voy a hacer ahora?", recuerda haber pensado. "Realmente me hizo retroceder... Sabía que podía trabajar en análisis de datos, pero realmente no tenía todas las herramientas".

Decidió inscribirse en un programa intensivo de análisis de datos en Washington University, valiéndose de sus ahorros para pagar el programa mientras vivía de la indemnización que recibió de su antiguo empleador.

Por suerte, lo contrataron en Mercy Hospital cerca de St. Louis para trabajar como analista incluso antes de terminar el programa. Nash sostiene que sin el programa intensivo de capacitación no habría podido desempeñar su trabajo en Mercy, como por ejemplo analizar grandes lotes de datos con varios programas diferentes de software, incluido Python.

“Se necesita más que una sola dosis de educación y capacitación: se necesitan refuerzos continuos de aptitudes y perfeccionamiento”. 

Van Ton-Quinlivan, ejecutivo residente de Institute for the Future

Dixon, quien finalizó el programa de análisis de datos en Rice en mayo del 2019, continúa buscando trabajo a tiempo completo. Obtuvo un préstamo de Sallie Mae para pagar el programa con la esperanza de obtener un puesto poco tiempo después. Tuvo un trabajo mientras cursaba en Rice, pero lo dejó unas semanas antes de terminar el programa.

Comenta que está sorprendido de que su búsqueda de trabajo todavía continúe, y mantiene al día sus aptitudes enseñando como voluntario en una escuela secundaria. También aceptó una oferta para ser asistente de instrucción en el programa intensivo del que se graduó. Trilogy incluye servicios de orientación vocacional en la matrícula, lo que ha ayudado a Dixon con su currículo y perfil de LinkedIn. Se reúne digitalmente con un asesor profesional por medio de Trilogy cada dos semanas. 

Un portavoz de Trilogy indicó que si bien los programas de la empresa tienen un índice de graduación de más del 90%, "no publica los datos de empleo debido al riesgo de que se malinterpreten o se distorsionen", y agregó que "usar los índices de empleo como una herramienta de comercialización puede crear las expectativas equivocadas sobre el esfuerzo necesario para tener éxito en una carrera en tecnología".

Tanto los funcionarios de Rice como los de University of Oregon sostienen que la instrucción de sus programas intensivos de capacitación se ajusta en respuesta a las sugerencias de los empleadores locales. Un miembro del personal de la escuela de estudios complementarios de University of Oregon se reúne con empresas tecnológicas para explorar la manera de adecuar el programa de estudios y para informar a las empresas sobre los graduados del programa.

Hasta ahora, la experiencia de Freedman en el programa intensivo de capacitación ha sido más satisfactoria que remunerativa. Dejó el trabajo de abogada que la hacía desdichada para trabajar a tiempo parcial como árbitro de disputas, un cargo que mantuvo mientras cursaba el programa de capacitación de University of Toronto. Los lenguajes de creación de contenido web que aprendió son ahora la base de un emprendimiento que inició junto con varios otros graduados del programa intensivo para crear sitios web para organizaciones sin fines de lucro en el área de Toronto. Por ahora están haciendo el trabajo de forma gratuita y creando una cartera; el plan es recurrir después a un modelo que dependa de donaciones para los trabajos finalizados.

A diferencia de lo que ocurre en los programas intensivos de University of Oregon y Rice, Freedman dice que tuvo pocos compañeros de edad similar a la suya. Pero usó esa diferencia de edad para motivarse. "Quería que [mis compañeros más jóvenes] supieran que si me lo proponía, podría programar mejor que ellos, podría hablar mejor que ellos de una manera divertida", dijo. Pero todos los alumnos tenían "un interés particular en que a todos los demás les fuera bien", explica. Freedman entabló una estrecha amistad con uno de los compañeros más jóvenes de la clase, un ingeniero en robótica. Ella ofrecía sabiduría y aptitudes públicas y, a su vez, recibía sugerencias sobre programación.

Sus hijos, ahora veinteañeros, "estaban muy orgullosos de mí, lo cual, sabes, nunca me habían dicho eso antes", dice Freedman. "Decidí que no me gustaba algo, volví a la escuela y no me rendí".

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