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¿Vale la pena crear una “burbuja social” para el invierno?

Si finalmente estás listo para comprometerte a formar un grupo aislado, esta es la manera de hacerlo sin riesgos.

Tres adultos cocinan juntos

GARY BURCHELL/GETTY IMAGES

In English | Mientras esperas tu turno para vacunarte, tal vez te preguntes si vale la pena crear una burbuja social para sobrellevar los largos y solitarios días de invierno.

Una burbuja social es “básicamente, un grupo de personas que no necesitan usar mascarilla ni mantener un distanciamiento social cuando están juntas porque están de acuerdo en cumplir con ciertas reglas y pautas para cuando no estén juntas”, explica el Dr. Aaron Glatt, director de Medicina y jefe de Enfermedades Infecciosas en Mount Sinai, South Nassau Hospital.

En particular para los adultos mayores, las burbujas sociales pueden suponer riesgos y, al mismo tiempo, responder a una importante necesidad: una reciente encuesta nacional sobre el envejecimiento saludable (National Poll on Healthy Aging) de más de 2,000 personas de 50 a 80 años reveló que más de la mitad se sentían aisladas de los demás, una cifra superior al doble del porcentaje que reportó sentirse así el año anterior. “Estar solo todo el tiempo representa una carga psicológica”, advierte el Dr. Peter Katona, profesor de Medicina y Salud Pública y presidente del Equipo de Trabajo de Control de Infecciones (Infection Control Working Group) en UCLA, quien señala que cuando no hay interacción presencial, todos corremos el riesgo de caer en una depresión.


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Cómo elegir con prudencia

Si decides crear un grupo de este tipo tú mismo, lo mejor es hacerlo con personas que tengan criterios similares sobre la pandemia. Si no has visto a tus nietos desde marzo, no será prudente agruparte con una pareja que pasa todos los fines de semana con los parientes. Una ventaja de esperar tanto tiempo para crear una burbuja social es que has experimentado varios meses de comportamiento pandémico.

Programa un videochat y plantea tus preguntas para confirmar en qué medida los posibles compañeros de grupo cumplen con las recomendaciones relacionadas con la COVID-19: ¿usan mascarilla siempre que salen de la casa? ¿Qué hay de sus hijos adultos? ¿Cuántas veces salen de compras y en qué circunstancias? ¿Cenan en restaurantes? ¿Tienen problemas de salud que requerirán citas médicas frecuentes? ¿Alguien visita su casa con regularidad, como una empleada doméstica o algún tipo de auxiliar de salud?

Si bien no hay respuestas correctas o incorrectas, es importante que su tolerancia al riesgo concuerde con la tuya. Además, aunque puedas compartir la burbuja social con cualquiera, ampliar el círculo aumenta el riesgo de contraer el virus. Si tu edad o el estado de tu salud te expone a un mayor riesgo de morir a causa del virus, considera tu decisión con cuidado. También debes tener en cuenta que la persona que corre mayor riesgo de contraer el virus determina el riesgo para toda la burbuja social.

Todos los integrantes del grupo también deben estar preparados para aislarse y no deben tener síntomas durante dos semanas antes de comenzar a congregarse en ambientes cerrados. Luego, todos deben cumplir con las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): usar mascarilla en público y siempre que estén cerca de personas que no sean parte de tu burbuja social, mantenerse por lo menos a seis pies de distancia de los demás, evitar multitudes y lavarse las manos con frecuencia. Tal vez quieras dejar establecido que crearás un grupo durante dos o tres semanas y luego evaluar cómo evoluciona.

En caso de duda, forma un grupo pequeño

Si bien no hay una cantidad determinada de personas que garantice la seguridad de este tipo de grupo social: cuanto más pequeño sea, menor será el riesgo. Comienza por agregar una unidad familiar y luego considera si deseas agregar otra. Un grupo de más de ocho integrantes se torna demasiado grande como para reducir objetivamente los riesgos de contagio, según los expertos.

Recuerda que debes considerar que todos los miembros de tu hogar son parte del grupo, incluso los que habitualmente no socializan. Si vives con tu madre anciana, por ejemplo, ella correrá los mismos riesgos que todos los integrantes del grupo, incluso si nunca sale de la casa.

“En vez de grupos de personas, piensa que son diferentes grupos inseparables”, indica Katona. El grupo que formas con tu cónyuge, tu madre y tu hija adolescente no se puede separar, advierte.


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¿Y si la burbuja estalla?

“Cada vez que alguien no cumple con los protocolos de seguridad acordados por la burbuja social, ese grupo ya no es seguro”, señala Glatt. Por ejemplo, si el grupo prometió no visitar ninguna otra casa y alguien entra a la casa de un vecino, aunque lleve mascarilla y solo entre por unos minutos, debe comunicárselo al grupo. El comportamiento de una persona afecta la salud de todos los integrantes de la burbuja social.

Si alguien no cumple con las pautas, no todo está necesariamente perdido. “Esa persona debe separarse del grupo durante dos semanas, y si permanece asintomática y acepta cumplir con las reglas del grupo a partir de ese momento, permite que vuelva a participar”, sugiere Glatt. De otro modo, si decides que el grupo no es lo indicado para ti, no hay problema. Explica a los miembros del grupo que prefieres aislarte hasta que puedas socializar sin preocupaciones. “Me gusta pensar que el matrimonio es de por vida, pero las burbujas sociales no lo son”, agrega Glatt.

Por último, si algún miembro del grupo se siente enfermo o recibe un resultado positivo en la prueba de detección del virus, todo el grupo debe cumplir con las pautas de los CDC: permanecer en casa y lejos de otras personas durante 14 días después del último contacto con la persona enferma y prestar atención si hay signos de fiebre, tos, dificultad para respirar u otros síntomas.

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