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El estrés y el aislamiento social por coronavirus podrían aumentar el riesgo de suicidio

Familiarízate con las señales de advertencia y sigue estos pasos para proteger tu bienestar emocional.

Un hombre mayor sentado en su mesa solo y triste

DGLIMAGES/GETTY IMAGES

In English | La pandemia del coronavirus ha afectado casi todos los aspectos de la vida de las personas, y esto incluye la salud mental. Según un nuevo artículo publicado en la revista JAMA Psychiatry (en inglés), el riesgo de suicidarse podría aumentar en Estados Unidos durante la pandemia, a medida que la gente se enfrenta cada vez más a retos monetarios, aislamiento social, menor acceso a apoyo comunitario y religioso, y otros trastornos diarios.

Los autores del artículo mencionan que los adultos mayores en especial podrían correr el riesgo de suicidio, quizás debido a que son más propensos a tener enfermedades para las que no están recibiendo tratamiento adecuado o que empeoraron durante la crisis. Se ha demostrado en estudios que una variedad de problemas de salud, entre ellos cáncer, dolor crónico y demencia, “causan un 50% de los suicidios entre los adultos de 65 años o más”, dice el autor principal del artículo, Mark A. Reger, jefe de Servicios de Psicología en VA Puget Sound Health Care System y profesor adjunto de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Facultad de Medicina de University of Washington en Seattle.

Si bien no se sabe si haberse contagiado con el coronavirus es un factor de riesgo para el suicidio entre los adultos mayores, el personal de atención médica y las familias deberían “permanecer atentos”, en particular “si tenemos en cuenta las investigaciones anteriores sobre la asociación entre los problemas de salud y el suicidio”, afirma Reger.

Recursos

(Algunos enlaces en inglés)

El aislamiento social afecta a los adultos mayores

Estas preocupaciones sobre el suicidio durante la pandemia surgen en un momento en el que las tasas de suicidios ya habían ido aumentando durante las últimas dos décadas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), de 1999 al 2018, las mayores tasas de suicidio para las mujeres fueron entre quienes tenían de 45 a 64 años, y para los hombres, quienes tenían 75 años o más.

“Muchos podemos imaginarnos la vida después de esta pandemia, pero algunos adultos mayores no tienen esa perspectiva del futuro”, señala Marjorie E. Weishaar, profesora de Psiquiatría y Comportamiento Humano en la Facultad de Medicina Alpert de Brown University. “Muchas personas mayores saben que ya no tienen la resistencia y la energía de antes, o se sienten atrapadas porque les parece que son inútiles en estos momentos. En los centros de vivienda asistida, algunos de ellos están conscientes de que pronto fallecerán. Además, las muertes de sus amigos les pegan muy duro y contribuyen a que se sientan culpables por haber sobrevivido”.

Sin embargo, los mayores factores de riesgo se relacionan con el aislamiento social, el cual, según Weishaar, “hace que todos se pongan de peor humor y empeora la depresión grave”.

La Dra. Sandra Swantek, jefa de Psiquiatría Geriátrica en Rush University Medical Center en Chicago, está de acuerdo: “Sin acceso a la familia ni a las actividades sociales o religiosas, los adultos mayores se encuentran dolorosamente aislados”. “En ese entorno, una persona podría perder de vista el futuro, desesperanzarse y posiblemente tener tendencias suicidas”.

Señales preocupantes del riesgo de suicidarse

Hay una gran variedad de síntomas comunes de que alguien padece tendencias suicidas. Un síntoma es sentirse desesperanzado o atrapado; otro es hablar o escribir con frecuencia sobre la muerte o el proceso de morir. Pero entre los adultos mayores, la depresión podría manifestarse con síntomas más físicos, “tales como agotamiento y problemas para dormir”, explica Lindsey C. McKernan, profesora auxiliar de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en Medicina Física y Rehabilitación en Vanderbilt University Medical Center en Nashville. Alguien que tenga varios problemas de salud al mismo tiempo y dolor crónico también puede empeorar si se siente angustiado, agrega.

“Es importante mencionar que algunas de las señales de advertencia incluyen cosas que ahora mismo necesitamos hacer porque vivimos con un distanciamiento social, como pasar tiempo solos y no participar en las actividades habituales que disfrutas”, dice Andrea Gottlieb, psicóloga y coordinadora de proyectos de terapia conductual dialéctica en Sheppard Pratt Health System en Baltimore.

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Si un amigo o ser querido de edad avanzada no contesta el teléfono cuando llamas durante varios días seguidos o no se comunica con la familia como lo haría por lo general para saludar o decir cómo se encuentra durante la pandemia, esa podría ser una señal de posibles tendencias suicidas, dice Gottlieb. No desplazarse adentro del hogar ni dedicarse a los pasatiempos habituales también es algo que causa preocupaciones.

¿Otras señales de alerta? No querer participar en actividades que alguien por lo general disfruta, regalar sus pertenencias preciadas y no poder hablar sobre nada positivo. También debes estar pendiente si un ser querido dice cosas que pueden indicar que ya no le importa la vida o que no quiere ser una carga para los demás. Estas podrían incluir frases como: “Estarías mejor si no tuvieras que preocuparte por mí”; “Siento que he vivido durante demasiado tiempo”; o “Quisiera poder dormirme y no despertarme”.

“A veces, una persona podría dar pistas de que tiene ideas de suicidio con declaraciones que indican que se siente muy angustiada”, explica Swantek. “Pensar en suicidarse puede ser un síntoma de la depresión, y la depresión a cualquier edad es una enfermedad que es tratable”.

Si te das cuenta de que el estado de ánimo de tu ser querido cambió drásticamente, pregúntale sobre eso. Es posible que puedas ayudar a aliviar o eliminar algunos de sus pensamientos y preocupaciones. Incluso si no puedes, te es posible ayudar a la persona a encontrar servicios de psicología.

Estrategias esenciales para mantener un buen estado de ánimo

Si bien ninguno de nosotros puede controlar la trayectoria de la pandemia del coronavirus ni las órdenes de mantener la distancia física, todos podemos tomar medidas para proteger nuestro bienestar emocional durante estos tiempos difíciles. A continuación, maneras claves en las que puedes mejorar tu equilibrio emocional y ayudar a tus familiares y amigos a mejorar el suyo.

Mantente conectado desde lejos. Usa tu creatividad para hacer “reuniones”. Planea una cena al mismo tiempo o una noche de juegos con amigos y familiares que viven lejos a través de Zoom, FaceTime u otras conexiones virtuales. Además, los abuelos pueden ayudar a sus nietos con el aprendizaje en el hogar, como por ejemplo leer o jugar juegos de matemáticas a distancia, sugiere Kimberly Roaten, psicóloga clínica en UT Southwestern Medical Center en Dallas.

“Si tu ser querido no es muy bueno con la tecnología, llámalo por teléfono y enséñale qué hacer”, aconseja Gottlieb. “Escribe los pasos. Si quien necesita ayuda eres tú y no estás seguro de cómo navegar los recursos en internet para conversar en línea con los demás, llama a alguien que conozcas que sepa hacerlo y pídele que te ayude a hacerlo paso a paso y con paciencia”.

Si tus familiares no tienen acceso a internet ni un teléfono inteligente, usa la ruta tradicional y llámalos por teléfono.

Vuelve a descubrir actividades que antes disfrutabas. Si tú o un familiar recientemente han estado demasiado ocupados para dedicarse a sus antiguos pasatiempos favoritos, este puede ser el momento perfecto para volverlos a hacer. Quizás quieras volver a armar rompecabezas, hornear o cocinar, leer, tejer, dibujar o pintar, hacer caminatas por la naturaleza, tocar un instrumento musical, tomar una clase de yoga en línea, organizar fotos o hacer un recorrido virtual por un museo.

Pregunta cómo puedes ayudar. Si en estos momentos un ser querido se siente deprimido o muy ansioso, “ofrécele ayuda de la manera que necesita”, aconseja Gottlieb. Empieza con la pregunta: “¿Qué puedo hacer para ayudarte?”. Si no se le ocurre qué puede ser, sugiere algo, como llamarlo todos los días solo para saludar. También puedes recordarle que salga a caminar afuera, o enviarle un pequeño paquete de regalo con cosas que usualmente le gustarían, ya sea para comer, leer o mirar.

Mantén una rutina diaria. Incluso cuando vives en un lugar donde hay órdenes de aislamiento en el hogar y cuarentena, puedes establecer una rutina diaria con actividades específicas: comer, dormir, leer, hacer ejercicio, dedicarte a un pasatiempo, comunicarte con amigos y familiares, y más, dice McKernan. “Mantener constante esta rutina puede anclarte y restablecer una sensación de control en tiempos inciertos”.

Haz una “dieta de noticias”. Como se menciona en el artículo de JAMA Psychiatry: “Es posible que la cobertura de noticias de estos eventos sin precedentes las 24 horas del día, los 7 días de la semana, podría ser un factor adicional de estrés, en particular para quienes ya tenían problemas de salud mental”.

¿La solución? “Haz lo que los CDC y tu gobernador te dicen que hagas, y después limita el tiempo que le dedicas a las noticias”, recomienda Weishaar. En vez de eso, desvía tu atención hacia tipos de entretenimiento más constructivos y positivos, tales como películas clásicas, programas sobre hornear o cocinar, documentales de viaje o de animales, o algo que puedas aprender en un programa de televisión.

Busca ayuda para el desasosiego. Puedes conseguir ayuda o asesoría a distancia para lo que estás sintiendo. Muchos terapeutas están ofreciendo consultas de telemedicina o grupos de apoyo en línea durante esta pandemia. Si tú o un familiar consultaron antes a un terapeuta, averigua si esa persona está ofreciendo teleterapia.

“Alienta a quienes tienen antecedentes de depresión u otro problema de salud mental a seguir con su tratamiento. No deben dejar de tomar sus medicamentos ni interrumpir su terapia”, recomienda Roaten. (Por supuesto, si un amigo o ser querido habla del deseo de suicidarse o busca maneras de hacerlo, toma en serio este comportamiento y llama al 911 o consigue ayuda de inmediato de un especialista en salud mental, dice Reger).

Con lo estresante y difícil que es la pandemia, podría haber un pequeño lado positivo. Como indicaron Reger y sus colegas en el artículo en JAMA Psychiatry, la situación puede producir un “efecto de unión” en el que la gente se apoya mutuamente y refuerza las conexiones sociales durante esta experiencia compartida.

“Recuerda que todos estamos juntos en esto y que lo superaremos como comunidad”, afirma Reger. “Comunícate y mantente conectado. Busca maneras de ayudar a los demás. Cosas sencillas tales como dejar notas de aliento para los carteros pueden ayudar a la gente a sentirse como que forman parte de una comunidad que trabaja junta para sobrepasar esta crisis”.

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