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Cómo los medicamentos para el coronavirus están ayudando a los pacientes

Los esteroides y los antivirales reducen los índices de mortalidad mientras continúan las pruebas de anticuerpos monoclonales.

Viales de Regenero, un tipo de cóctel de anticuerpos farmacológicos que podría ayudar a los pacientes con coronavirus

ISTOCK / GETTY IMAGES

In English | A pesar de todas las noticias abrumadoras sobre el coronavirus en los últimos nueve meses —el número global de muertes de más de 1 millón de personas, los ensayos clínicos fracasados, los síntomas persistentes de los sobrevivientes—, están empezando a surgir nuevos medicamentos y terapias para tratar la COVID-19. Aunque el mundo sigue a la espera de una vacuna, los investigadores confían en que están avanzando en el desarrollo de tratamientos que pueden mejorar los índices de supervivencia.

“Sabemos mucho más ahora que en marzo o abril”, dice la Dra. Gopi Patel, profesora adjunta de Enfermedades Infecciosas del departamento de Medicina de Mount Sinai Hospital en la ciudad de Nueva York.

Por un lado, dice, cuando el número de casos en los hospitales se multiplicó rápidamente al comienzo de la pandemia, se les pidió a los pacientes con síntomas más leves que permanecieran en casa a menos que su estado de salud empeorara. Cuando los pacientes se enfermaron más y tuvieron que regresar al hospital, necesitaron niveles más altos de cuidados, a veces incluso requiriendo respiradores mecánicos. Y una vez que los pacientes son conectados a un respirador, “el índice de mortalidad es realmente alarmante”, señala Patel.


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En la actualidad, más pacientes con COVID-19 son enviados al hospital para recibir tratamiento antes de que se enfermen de gravedad, lo cual ayuda a salvar vidas y conservar recursos. En otros casos, las nuevas terapias pueden ayudar a que un determinado subgrupo de pacientes pueda evitar por completo la hospitalización. Esto es lo que los médicos dicen que está ayudando ahora, y lo que puede ayudar en el futuro.

Remdesivir y otros antivirales

El fármaco antiviral se utilizó por primera vez para tratar el virus del Ébola en el 2014. En la actualidad, este medicamento experimental, que se administra por inyección, parece ayudar a los pacientes hospitalizados a recuperarse más rápidamente de la enfermedad. “Remdesivir se ha estado utilizando durante meses y es el único antiviral que sabemos que funciona contra el SARS-CoV-2 [el coronavirus que causa la COVID-19]”, dice el Dr. John Beigel, director adjunto de investigación clínica de la división de Microbiología y Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas. Este medicamento está disponible para cualquiera que tenga una autorización de uso de emergencia.

Remdesivir (el nombre de marca es Veklury), que se administra por inyección, ahora está aprobado para el uso solo en hospitales o en entornos de atención médica “capaces de proveer cuidados intensivos comparables a la atención hospitalaria”, según la FDA. Al anunciar su aprobación, el Dr. Stephen M. Hahn, comisionado de la FDA, enfatizó que fue apoyado por datos de seguridad de múltiples ensayos clínicos, y que representa “un hito importante en la pandemia de COVID-19”. Los ensayos clínicos que evalúan la seguridad y eficacia del medicamento para niños pequeños aún continúan, y solo se ha aprobado el fármaco para los mayores de 12 años.

Un estudio pequeño publicado en New England Journal of Medicine en junio reveló que cuando el medicamento se administró durante un período de 10 días, el 68% de los pacientes hospitalizados que participaron en el estudio mostraron una mejoría clínica. Las investigaciones también demuestran que Remdesivir funciona al detener la propagación del virus en el cuerpo.

Para combatir la COVID-19, los expertos esperan descubrir un antiviral por vía oral, como Tamiflu, o uno que se pueda inhalar con el uso de un nebulizador, para que pueda ser administrado a los pacientes en casa antes de que tengan que ser hospitalizados, explica la Dra. Helen Boucher, jefa de la División de Medicina Geográfica y Enfermedades Infecciosas en el Tufts Medical Center en Boston.

Otra esperanza es que un cóctel de fármacos que incluya Remdesivir pueda acelerar la recuperación aún más. En agosto, los Institutos Nacionales de la Salud empezaron un ensayo clínico controlado y aleatorio que hizo un seguimiento de los resultados de los pacientes con COVID-19 que recibieron Remdesivir en combinación con interferón beta-1a, un medicamento usado para tratar la esclerosis múltiple.

El esteroide dexametasona

En algunos pacientes, la COVID-19 desencadena una respuesta inflamatoria masiva que puede causar daño pulmonar y provocar insuficiencia respiratoria e incluso la muerte. Los médicos ahora pueden reducir el daño inflamatorio con el poderoso esteroide dexametasona. Un estudio reciente publicado en New England Journal of Medicine en julio, reveló que este medicamento reduce el riesgo de muerte entre pacientes hospitalizados en comparación con pacientes que recibieron oxígeno solamente o respiración mecánica invasiva.

Cócteles de anticuerpos monoclonales

Puede que hayas oído hablar de otro medicamento potencial que formó parte del tratamiento del presidente para la COVID-19: los anticuerpos monoclonales, que se han usado desde hace mucho tiempo para tratar el cáncer. El propósito de estos cócteles, producidos en un laboratorio mediante la clonación de anticuerpos de pacientes que han tenido el coronavirus, es estimular la respuesta inmunitaria al virus de los pacientes nuevos.

Este tratamiento experimental, desarrollado por Regeneron Pharmaceuticals, y que ha dominado los titulares, consiste en un cóctel de dos anticuerpos monoclonales llamados REGN-COV2, que forman parte de ensayos clínicos de pacientes hospitalizados y ambulatorios infectados con el coronavirus. Eli Lilly y otras compañías farmacéuticas están realizando pruebas con sus propias versiones de anticuerpos monoclonales, aunque el ensayo de Eli Lilly se ha suspendido temporalmente para investigar inquietudes sobre su seguridad.

Desde que el presidente Trump recibió el cóctel de Regeneron, Patel dice que “ya ha tenido conversaciones con pacientes pidiéndole lo mismo que tomó Trump”, aunque el medicamento solo está disponible oficialmente para “uso compasivo” directamente de la compañía. Tanto Regeneron como Eli Lilly presentaron recientemente solicitudes a la Administración de Alimentos y Medicamentos para una autorización de uso de emergencia, que aumentaría la disponibilidad del medicamento antes de que se obtengan los resultados de los ensayos clínicos.

Pero Beigel enfatiza la necesidad de continuar con los ensayos clínicos antes de iniciar un uso más extendido. “No conocemos la eficacia ni los riesgos de los anticuerpos monoclonales, especialmente en el caso de pacientes hospitalizados con COVID-19”, dice.

Nuevos protocolos sobre el uso de respiradores mecánicos

Además de combatir la COVID-19 con nuevos medicamentos, los médicos dicen que están progresando al replantearse la manera en que usan los respiradores mecánicos para tratar a pacientes con niveles bajos de oxígeno. Un respirador da tiempo a los pulmones para recuperarse de la infección, pero si se usa incorrectamente puede causar síndrome de dificultad respiratoria o síndrome de dificultad respiratoria aguda.

La pronación, una técnica que implica colocar a un paciente boca abajo, se utiliza para mejorar el intercambio de oxígeno, dice el Dr. Brian Garibaldi, profesor adjunto de Medicina en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins University y director de la unidad de biocontención de Johns Hopkins, “Sinceramente, todavía no sé si la pronación reduce la mortalidad o si ayuda a [los pacientes] a salir de la UCI antes, o si evita que tengan que ser conectados a un respirador, pero decididamente es eficaz para aquellas personas con niveles muy bajos de oxígeno”.

El Dr. Jonathan Abraham, profesor adjunto de Biología Molecular, Inmunología y Biología Estructural en la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, dice que los médicos también evitan la respiración mecánica reemplazándola con técnicas como el uso de una cánula nasal de alto flujo para el suministro de oxígeno calentado y humidificado. Sin embargo, añade Abraham, “No quiero que nadie piense que la respiración mecánica se deba evitar a toda costa. Los médicos que atienden a pacientes sabrán cuándo es necesario usarla y cuándo los beneficios superan los riesgos”.

Mantener el ritmo de cara al futuro

Garibaldi dice que la cantidad de nuevos fármacos en desarrollo es emocionante. “Si tenemos en cuenta el proceso normal de desarrollo de las terapias, el ritmo al que avanzamos continúa siendo impresionante”, señala. A pesar de la promesa de nuevos medicamentos y procedimientos, las tasas de morbilidad y mortalidad asociadas a la COVID-19 siguen siendo considerables.

“Es una enfermedad que todavía no tenemos la capacidad de detener. Hemos avanzado mucho, pero todavía queda mucho por hacer”, indica Beigel y afirma que si se acelera la participación en ensayos clínicos por parte de pacientes con COVID-19 se obtendrán resultados más rápidos. “Recomiendo a todas las personas hospitalizadas que participen en cualquier ensayo clínico que les ofrezcan”.

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